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CRISTOVAL DE ACUÑA. NUEVO DESCUBRIMIENTO DEL GRAN RIO DE LAS AMAZONAS


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Y dado caso que ninguna de las dichas ra-
zones haga fuerca, y que se consiguiese el fin
que de la dicha jornada se desea, que es sacar
gran cantidad de esclauos, estos mismos, por
las pocas fuerzas que para guardarlos, y defen-
dernos dellos tenemos al presente, podrá ser
que sean la total ruina y destrucción de to-
dos.
Por todo lo qual, y por lo demás que ofre-
cerse pudiere en desservicio de las dos Mages-
tades Diuina, y humana, y perjuizio de la sal
uacion de tanta inmensidad de almas como ay
en este Rio.
De nueuo vna y otra vez boluemos á reque-
rir al dicho Capitán Mayor Pedro Texeira, Co-
ronel; Sargento Mayor, Capitanes y Oficiales
viuos que al presente gouiernan este exército,
que no dando lugar á dilaciones, que no sean
del seruicio de Dios, y de su Magestad, con
toda la breuedad se procure que prosigamos
nuestro viaje del Para, para de allí pasar á Es-

DESCUBRIMIENTO DEL AMAZONAS 163

paña, á cumplir con el fin y obligaciones de
nuestra legacía, y se pueda acudir con breue-
dad, teniéndolo así su Magestad por bien, á la
saluacion de tantas almas como se han descu-
bierto en este nueuo Mundo, que miserables
yacen en la sombras de la muerte.
Y si lo dicho no fuese suficiente para obli-
gar á que todos juntos prosigamos nuestro via-
ge con la dicha breuedad, requerimos de nue-
uo con la Real prouision que para ello trae-
mos al dicho Capitán Mayor Pedro Texeira, y
á los demás Oficiales del exército, que para
ello tubieren mano, quedándonos el auio ne-
cesario, y todo buen pasage para resguardo de
nuestras personas, se nos permita proseguir sin
detención nuestro viage, que aunque sea con
riesgo de enemigos, lo posponemos todo, por
cumplir con lo que su Magestad nos manda en
su Real Prouision.
Y lo contrario haziendo, protestamos de
todos los daños é inconuenientes que de la di-
lación que hubiere en la dicha jornada se si-
guieren, y de dar quenta dello al Real Consejo
de las Indias, y á su Real persona del Rey
nuestro Señor, como se nos manda lo haga-
mos.
Y vltimamente para resguardo de nuestras
personas, y muestras de que deseamos cvmplir

IÓ4 CHRISTOUAL DE ACUÑA

efectiuamente con lo que somos mandados,
Pedimos se le ordene al Escriuano nombrado
deste exército, nos dé testimonio de todo lo
que en este requerimiento se contiene, y de lo
que á él nos fuere respondido. <3

NVMERO LXVIII
Prosigue el viage, y del Rio de la Madera.

jTfe lÍECHO este papel y comunicado con el
gü^-S^Capitán Mayor, alegrándose él mucho
le tener ya quien se pusiese de su parte, y re-
:onociendo la fuerca de las razones, mandó
il instante recoger las velas, cesar con las pre-
venciones, y disponer para que el siguiente dia,
>oluiendo á desembocar por la boca del Rio
tfegro, prosiguiésemos todos por el de las
amazonas abaxo nuestro viage.
Hizímoslo así, y á las quarenta y quatro le.
rúas dimos con el gran Rio de la Madera, lia-
nado así de los Portugueses, por la mucha y
gruesa que traia quando le pasaron, pero su
lombre propio entre los naturales que le habi-
tan es Cayarí.
Desciende de la vanda del Sur, y según lo

l66 CRISTOUAL DE ACUÑA

que aueriguamos, se forma de dos caudalosos
rios que algunas leguas adentro se le juntan;
por los quales, según buenas demarcaciones,
y según las señas de los Tupinambás, que por
él baxaroc, es por donde más en breue que
por parte alguna se ha de descubrir salida á
los más cercanos rios de la comarca de Po-
tosí.
De las naciones deste rio, que son muchas,
las primeras \se nombran Zurinas, y Cayanas, y
luego se van siguiendo los Vrutihans, Anaína-
ris, Guarinumas, Curanaris, Erepunacas, y Aba-
catis.
Y desde la boca deste rio, corriendo por el
de las Amazonas abaxo le pueblan los Zapuca-
yas, Vrubutingas, que son muy curiosos en la-
brar cosas de madera; tras estos se siguen los
Guaranaguacas Maraguas, Quimaus, Burais, Pu-
nouys, Oreguatus, Aperas, y otros cuyos nom-
bres no pude con certeza aueriguar.

NVMERO LXIX
Isla grande de los Tupinambás.

EINTE y ocho leguas de la boca deste
Rio, caminando siempre por la mesma
vanda del Sur, está una hermosa Isla, que
tiene sesenta de largo y consiguientemente más
de ciento de circuito, poblada toda de los va-
lientes Tupinambás, gente que de las conquis-
tas del Brasil, en tierras de Pernambuco, salie-
ron derrotados muchos años ha, huyendo del
rigor con que los Portugueses les i van suge-
tando.
Salieron tan gran nvmero dellos, que des-
poblando á vn uesmo tiempo ochenta y qua-
tro aldeas donde estauan situados, no quedó de
todos ellos ni vna criatura que no traxesen en
su compañía.

la las fal

C ogiercn siempre á mano izquierda

l68 CHRISTOUAL DE ACUÑA

das de la Cordillera, que viniendo desde el es-
trecho de Magallanes ciñen toda la América: y
descabezando quantos ríos tributan della en el
Occeano, llegaron algunos á entrarse con Es
pañoles del Perú que habitauan en las caberas
del Rio de la Madera.
Estubieron con ellos algún tiempo, y por-
que vn Español agotó á vno, por auerle muer-
to vna baca, aprouechándose de la ocasión del
Rio, se arrojaron todos por sus corrientes, ui-
niendo á dar en la Isla que al presente ha-
bitan.
Hablan estos Indios la lengua general del
Brasil, que también corre entre casi todos los
de las conquistas del Marañon, y Para.
Dizen también que como salieron tantos,
que no pudiendo por aquellos desiertos sus-
tentarse todos juntos, se fueron diuidiendo en
tan dilatado camino, que por lo menos será de
más de nouecientas leguas, quedando vnos i
poblar unas tierras y otros otras, de quienes
sin duda estarán bien llenas todas aquellas
Cordilleras.
Son gente de grande brio en la guerra, y
bien lo mostraron los que llegaron á estos
parages, donde ai presente habitan, pues sien-
do ellos, sin comparación, muchos menos q^e
1 os naturales deste Rio, de tal suerte les asóla-

DESCUBRIMIENTO DEL AMAZONAS 169

on, y sugetaron á todos aquellos con quienes
ubieron guerras, que consumiendo naciones
¡nteras, á otras obligaron á dexar de miedo su
latural, y irse peregrinos á tierras extrañas.
Vsan estos Indios de arco y flecha, que con
lestreza disparan.
Son de corazones nobles y ahidalgados, si
>ien como ya casi todos los que al presente ay,
on hijos, y nietos de los primeros poblado-
es, ya se van acomodando á las baxezas y raa.
ias de los de la tierra, con cuya sangre están
nezclados.
Mostráronnos todos grande agasajo, dando
nuestras de que en breue se auian de reduzir
i viuir entre los Indios amigos del Para; cosa
lúe será sin duda de mucho vtil para conquis-
tar todas las demás naciones deste Rio, si se
lubiere de poblar; pues á solo el nombre de
Tupinambás no ay ninguna dellas que no se
inda.

NVMERO LXX
Noticias que dieron los Tupinambás.

ESTOS Indios Tupinambás como de
gente de más razón y que no necesitan
de Intérpretes, por correr, como ya dixe, entre
ellos la lengua general, que muchos de los
mesmos Portugueses hablan con eminencia,
por ser nacidos y criados en aquellas costas.
Tubimos algunas notscias que aqní diré*
como de gente que tiene corrido y sugeto todo
lo circunuezino á su jurisdicion, se pueden te-
ner por ciertas.
Dizen que cercanos á su habitación, á la
vanda del Sur en Tierra firme, viuen, entre
otras, dos naciones, la vna de enanos, tan chi-
cos como criaturas muy tiernas, que se llaman
Guayazís, la otra de vna gente que todos ellos
tienen los pies al reués, de suerte que quien

DESCUBRIMIENTO DEL AMAZONAS 171

10 conociendo los quisiese seguir sus huellas,
aminaría siempre al contrario que ellos, llá-
aanse Mutayus, y sónles tributarios á estos
stos Tupiuambás, de hachas de piedra para
1 desmonte de los árboles, cuando quieren
ultiuar la tierra, que las hazen muy curiosas,
de continuo se ocupan de labrarlas.
A la vanda de enfrente, que es la del Nor-
5, dizen que están continuadas siete Prouin-
ias bien pobladas, pero que por ser gente para
oco, y que solo se sustentan con frutas, y ani-
íalillos siluestres, sin jamás sustentar guerras
ntre sí, ni con otros, no hazen dellos ca¿o.
También afirman que con otra nación que
onfina con esta tubieron pazes mucho tiempo,
uiendo comercio entre ellos de lo que cada
ina en su Prouincia abundaua, y lo principal
Le que los Tupinambás se proueían era de sal,
[ue los amigos les traían por sus rescates, que
ürmauan venirles de otras tierras vezinas á las
¡uyas, cosa que si se descubriese sería de gran-
le .vtilidad para la conquista, y poblaciones
leste Rio.
Y quanto aquí no se halle, se ha de descu-
) rir en grande abundancia en un rio de los que
>axan de ázia el Perú; de donde el año de
reinta y siete, estando ya en la Ciudad de Li-
na, salieron dos hombres que de lance en lan-

172 CHRISTOUAL DE ACUÑA

ce, aportaron por aquellas partes, a cierto pa

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Tags: CRONICA, Ecuador, geografía, Peru, RELACIONES, siglo xvii, VIAJE, XVI

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