in-
fieles, y generalmente en todas las ciudades, asis-
tiendo á todas horas del dia y de la noche á las ne-
cesidades espirituales de todo género de gente, y
Nos lo hemos experimentado en nuestro tiempo; y
porque así nos lo tiene prometido V. P.,, que se
continuará; le exhortamos de parte de su Majestad,
como Patrón de estas Iglesias, y de parte de Dios,
que es el Señor que sólo puede pagar con igualdad
el mérito de tan grande obra, y de nuestra parte
se lo pedimos y rogamos que haga á nuestro Señor
y á su Iglesia este servicio.
> Y pues hoy está su Religión junta en Congrega-
ción en esta ciudad, y han de ir á repartirse por to-
das esas diócesis, escoja los sujetos que hallare más
capaces, y les cometa la predicación del santo
Evangelio á los infieles, y en las partes donde no
se ha predicado, y donde se ha comenzado á pre-
dicar, para que vayan como tales predicadores
evangélicos, dando á conocer el nombre de Dios.
Y asimismo á otros operarios cometí el ir corrien-
do las doctrinas, valles, estancias y términos don-
2Q2
de hubiere gente convertida y bautizada, que va-
yan confesando, predicando y administrando to-
dos los Sacramentos y el del matrimonio, hacien-
do oficio de curas, que á los que V. P. aprobare
y señalare para los dichos efectos desde luego les
señalamos, y aprobamos, y damos el poder en de-
recho necesario, como lo tenemos para todo lo
sobredicho, y descargamos en esto nuestra con-
ciencia con la de V. P.»
LXXIX
Carta que escribió el mismo Sr. Obispo á su Majestad.
«Señor: Manda vuestra Majestad poruña su real
carta, escrita á mis antecesores, que le informe de
la necesidad que en este obispado de Tucuman
hubiere de Religiosos, para ayuda de la predica-
ción evangélica y conversión de los indios; por-
que, teniendo noticia en el Consejo real de las In-
dias, se provea para el remedio de semejante nece-
sidad. Y lo que puedo informar con el conocimien-
to de más de tres años que ha que entré á este
obispado, y haber andado las cuatro partes de él,
las tres visitándole personalmente, en que he anda-
do casi 3C0 leguas, es lo siguiente:
Esta provincia tiene 400 leguas y más de térmi-
no, donde hay pobladas ocho ciudades, y en ella
hay muchos senos, que donde menos hay de 12.000
á 14.000 almas, muchos de ellos bautizados, y hoy
apóstatas de la fe; porque con la falta de la doctri-
na con mucha facilidad se vuelve esta nación á sus
antiguos ritos é idolatrías. Otros senos tiene con
DE LOS RELIGIOSOS DE LA C. DE JESÚS 293
más de 50.000 almas, donde ha tenido principios la
predicación evangélica por Religiosos de la Com-
pañía de Jesús, y se dejó por el mal gobierno de
unos españoles que entraron con las armas á con-
quistar aquella parte, que llaman el Chaco, tierra
de grandes poblaciones, de gente dócil, vestida y
reducida á pueblos.
»En lo ya católico hay más de ocho doctrinas que
de ninguna manera tienen cura que los confiese y
doctrine, ni es posible hallarle; porque en los luga-
res de españoles hay apenas un clérigo en cada
uno, y donde hay-alguno de sobra es de calidad,
que cuando le ordenaron era muy viejo y enfermo,
y no habia estudiado; y en un año apenas puedo
enviar dos veces sacerdotes que corran estas doc-
trinas. Yo no puedo estar en todas partes; de don-
de resulta la condenación de muchas almas redi-
midas con la sangre de Cristo nuestro Señor, y que
están debajo del amparo de vuestra Majestad y á
mi cuidado.
»En las reducciones donde hay sacerdotes segla-
res hay muchísimas faltas irremediables; porque
son cortos los talentos para saber ellos sus obliga-
ciones, y cortísimos para enseñar á otros. Las Reli-
giones tienen en este obispado mucha cortedad;
porque la de San Francisco tiene pocos sujetos, con
que apenas puede servirse en sus coros. La Com-
pañía de Jesús es la que verdaderamente descarga
la conciencia de vuestra Majestad y la del Obispo,
porque en las ciudades, de dia y de noche acuden
á doctrinas y confesar los enfermos, y esto muy en
particular á los indios y negros, con mucha caridad
y ejemplo, porque en esta parte pocos se valen de
los curas, porque son de la calidad dicha arriba.
»Y hoy he pedido en nombre de vuestra Majes-
tad al Provincial de la Religión de la Compañía que
ha concurrido en esta ciudad de Córdoba (donde
estoy visitando) á su Congregación, y con la mayor
parte de sus Religiosos, que envíe al Chaco predica-
dores evangélicos, para que sin armas, y con la pre-
dicación evangélica veamos si podemos alcanzar de
Dios nuestro Señor la conversión de aquellas gen-
tes que tienen ya principio de conocimiento de la
fe. Y que asimismo por toda la provincia envíe
Religiosos misioneros que la vayan corriendo y
predicando, y reformando costumbres, y adminis-
trando los Sacramentos en donde totalmente falta
copia de ministros, y donde no la hay capaz; y re-
frenando la muchedumbre de mestizos, castellanos
y portugueses, que viven entre los indios con de-
pravadas costumbres, que son más que los que vi-
ven en las ciudades; y aunque me representó, que
podia tener igual persecución, por la ejecución de
lo susodicho á la que han padecido y padecen en
el Paraguay, pues á un tiempo están padeciendo el
odio doméstico de los mismos castellanos de aquel
obispado, por el amparo que dan á los indios de
aquellas reducciones, amparándoles la libertad na-
tural en que vuestra Majestad los tiene amparados, y
doctrinándolos en el Evangelio; y por los morado-
res de San Pablo del Brasil, ayudados de los tupis,
causando estragos, muertes y cautiverios en los in-
dios recien convertidos; y los Religiosos padecen
injurias, sufren blasfemias, malos tratamientos, he-
ridas y afrentas; asaltando, como poco ha lo han
hecho, los pueblos de los ya cristianos, matando
DE LOS RELIGIOSOS DE LA C. DE JESÚS 295
muchos inocentes, llevándose muchos cautivos al
Brasil, profanando los templos, altares é imágenes
de Dios, y de su bendita Madre, y de sus santos; ha-
ciendo la misma ruina en los Religiosos que no lo
pueden defender, con el dolor de su corazón, el
trabajo y la miseria de los que han engendrado es-
piritualmente en el Evangelio.
»Con todo, por acudir al servicio de vuestra Ma-
jestad y al de Dios nuestro Señor, y al bien de tan-
tas almas, dio orden á todos los Rectores, que cada
uno en su distrito ocurriesen por sus personas, don-
de no hubiese copia de Religiosos, á correr todos
los valles, ríos y poblaciones de indios, para lo cual
di amplias comisiones, y estoy cierto que, ó no han
de poder, ó han de dejar los colegios solos, porque
no tienen número de Religiosos, y más esta Reli-
gión, que ni quedan en sus casas, ni van solos á las
misiones, ni á sus ministerios.
»Atento á lo cual humildemente pido á vuestra
Majestad por las entrañas de Dios se compadezca
de esta miserable nación, y pues Cristo nuestro Se-
ñor fió de vuestra Majestad la salvación de estos in-
dios que le costaron su sangre, me ayude con su lar-
ga y poderosa mano á conseguirlo, concediendo á
esta Religión 40 Religiosos para este obispado de
Tucuman, sólo con cargo y obligación de que todos
han de ejercer sus ministerios en este dicho obispa-
do de Tucuman y no en otro, porque este es el más
necesitado que tiene toda la Iglesia de Dios. Y es
cierto, Señor, que si yo no estuviera empeñado en
gastos de mi oficio, y con renta tan corta como
son 4.000 pesos, los trajera á mi costa. Vuestra Ma-
jestad mandará lo que fuere servido, que yo para
2QÓ
el descargo de mi conciencia acudo al último re-
medio, dando cuenta á vuestra Majestad como á
rey y señor natural de estas tierras, y patrón de es-
tas iglesias, cuya católica y real persona guarde
nuestro Señor, para amparo de la cristiandad con
el aumento de muchos reinos. Córdoba y Agos-
to ii de 1637.»
Esta misma necesidad y celo muestran los demás
Obispos y los gobernadores seculares de estas pro-
vincias, pidiendo buen número de Padres para sus
obispados y gobiernos.
LXXX
Ponen se dos capítulos de una carta de D. Pedro Es-
teban Davila, gobernador de Buenos-Aires, para
su Majestad.
Señor:
«Fui advertido de las reducciones ó misiones que
los Padres de la Compañía de Jesús tenian en el
distrito de este gobierno en el Uruguay y provin-
cia del Tape, y los daños que recibian de los veci-
nos de la villa de San Pablo en la costa del Brasil.
Y llegado que fui al rio Genero, vi y reconocí ser
cierta la relación que se me habia hecho, pues á
mis ojos se vendían los indios en aquella ciudad,
traídos por los vecinos de la villa de San Pablo,
como si fueran esclavos, y dados por tales por vues-
tra Majestad; é informado, vine á averiguar verbal-
mente cómo desde el año de 1628 hasta el de 1630
habian traído los vecinos de San Pabft más
de 60.000 almas de las reducciones de los Padres







Post a Comment