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ANTONIO RUIZ DE MONTOYA. CONQUISTA ESPIRITUAL


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emboscadas por el bosque mataron muchos, sin pe-
ligro suyo. Tenian ya los enemigos mucha gente,

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que amedrentada no osaban acudir á buscar comi-
da, muy ciertos de la muerte; valió esta diligencia
para que el enemigo alzase su alojamiento y nos
dejase.
El P. Diego de Boroa, Provincial nuestro, deseó
hablar á los enemigos, como si fuesen capaces de
razón; fuimoslé acompañando algunos Padres, ha-
llamos en San Cristóbal 20 cuerpos muertos, con
crueles machetazos y balazos; detuvímonos á dar-
les sepultura. Encontramos perdida por aquellos
montes una niña infiel de hasta siete años, que te-
nia dos crueles heridas, una bien larga en el ros-
tro, y otra en la cabeza, ambas cubiertas de gusa-
nos; contónos su desastrada historia de esta suerte:
Yo estaba en compañía de mis padres y hijos vues-
tros, dieron estos hombres de repente en nuestras ca-
sas, dividiéronnos luego entre sí, y á mí y un herma-
nito menor que yo nos llevó otro amo, sin que hasta
hoy hoya sabido de mis padres, y viéndonos juntamen-
te huérfanos y esclavos, huímonos los dos con ánimo
de hallaros, para que como Padres nuestros nos am-
parase des; siguiéronnos, y con furor terrible me die-
ron estas heridas, y á mi hetmanilo otra en el cuello,
dejándole la cabeza sin gobierno, dejándonos por muer-
tos; volví en mí y reconocí que mi Jiermano aún vivia;
atemorizada me metí por el bosque, llevando á miher-
manito en brazos; estuve cotí él tres dias, sin comer ni
beber, sustentada con la esperanza de que volviendo
en sí, seguiríamos nuestro viaje, pero viéndole ya aca-
bando y á mí cual me veis lo dejé aún vivo, atravesa-
da de dolor; probé á traerlo á cuestas, y no pude. Cu-
rárnosla en el cuerpo y en el alma con el bautis-
mo. Topábamos á cada paso cuerpos muertos, des-

DE LOS RELIGIOSOS DE IA C. DE JESÚS 287

cabezados, atravesados de saetas y muertos á ma-
chetazos.
Llegamos al palenque que hicieron en Jesus-Ma-
ría, donde fué la primera refriega, y habia sido ver-
gel de odoríferas flores de gentiles, ya vueltos cris-
tianos, cuya pronosticación parecía cierta, y ahora
cautivos se tiene por dudosa. Saliónos al encuentro
un hedor terrible de los muertos, cuya número nos
vedó contar la hediondez; sola una mujer hallamos
viva, pero sin habla, chupada de un enjambre de
moscas; abrírnosle los dientes con un cuchillo, y
bebido un trago devino, pudo hablar, y dijo: jAh
que me han llevado mi madre, mi hermano y mis
bienes! Confesóse, y luego despidió su alma; entre
mucho número de quemados se hubiera quemado
esta; fué su ventura que su choza estuviese aparta
da, y así no la alcanzó el fuego; no se podrá hacer
concepto de lo que yo no puedo escribir. No ha-
llamos aquí muertos á machetazos, degollados, ni
mujeres hendidas con alfanjes, como en otras par-
tes, aquí hallamos asados vivos hombres raciona-
les, niños, mujeres y varones; una mujer vimos asa-
da con dos gemelos, que abrazados con ella se
quemaron.
Uso común es de estos homicidas cuando se
parten con la presa quemar los enfermos, los vie-
jos é impedidos al caminar; porque si quedan vi-
vos, á la memoria de los que se quedan, se vuelven
los que van; muchas horas estuvimos acarreando á
una fosa, donde íbamos echando los asados cuer-
pos. Tal fué este espectáculo, que 400 indios que
nos acompañaban enternecidos de verlo se volvie-
ron luego, .y nos dejaron.

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Hallamos otra mujer que milagrosamente habia
escapado de un alfanje y fuego; quisiéronla llevar
cautiva, resistió con valor, diciendo quería morir
cristiana entre los Padres; arrastráronla, aporreá-
ronla, y hallándola constante, le dieron una herida
mortal en la cabeza, lastimándole el rostro con un
guijarro, y para asegurar su muerte procuraron que-
marla; pero mostrándose benigno el fuego repren-
dió su inhumana furia; hallárnosla ya al ñn, pero
recibido el sustento humano y el divino del bautis-
mo, salvó su libertad y vida.
Certificáronnos muchos que habian corrido aque-
llos montes que estaban llenos de cuerpos muer-
tos, de gente que, acogida á ellos, habian sido pre-
sa de alfanjes, espadas y machetes. Y siestas accio-
nes son infamia de cristianos y del mismo Evan-
gelio, cuyo descrédito ahuyenta los gentiles, ¿qué
infamia será del cristianismo haber hecho lugar in
mundo los cristianos el mismo altar, donde por
mucho tiempo se celebró el vivífico sacrificio déla
Misa ? Estos desmocharon el altar, y allí acudian á
hacer sus inmundicias. Quebrónos el corazón ver
tal desacato.
El número de gente que llevaron no se sabe, algo
se rastreará por el diezmo que pagaron á la igle-
sia; 500 personas dieron al Religioso por su parte,
al modo que el ganadero paga el diezmo de ovejas
ó de vacas; cupieron al clérigo 200.
Kstas cosas, contadas por mayor, fueron la cau-
sa de mi venida á la fuente de la justicia y reales
pies, empleo para mí dichoso, que con esperanza
firme espero el debido remedio para que aquellas
ovejas que gozando de sus vegas, sus tierras digo,

DE LOS RELIGIOSOS DE LA C. DE JESÚS 289

que la naturaleza les repartió, usen de la libertad
común á todos, y reconociendo con el tributo que
su pobreza alcanza, vivan amparados del poderoso
con que su Majestad, que Dios aumente, defiende
sus vasallos.
LXXVIII
Exhortatorio que hizo el limo. Sr. Obispo de Tu ai-
man d nuestra Congregación.
La peligrosa carga de un Obispo (si se mide bien)
es intolerable, y mucho más si esta es de gentiles.
Los obispados del Paraguay, Tucuman y Buenos-
Aires están rodeados de provincias de ellos, que
al Iiustrísimo de Tucuman le fué forzoso para cum-
plir con su obligación y ejecutar su celo, valerse
del de nuestra Compañía de que dan muy claro
testimonio 94.990 gentiles que por el bautismo tie-
ne agregados á la Iglesia, sin los que desde el
año de 36 hasta hoy ha ido bautizando. Represen-
tó su celo en un exhortatorio que presentó á la
Congregación, y es el siguiente:
Fray Melchor, de la Orden de nuestro P. San
Agustín, por la gracia de Dios y de la Sede Apos-
tólica, Obispo de la Catedral de Tucuman, del Con-
sejo de su Majestad, etc. Al P. Diego de Boroa,
Provincial de la Compañía de Jesús en esta pro-
vincia de Tucuman, Paraguay y Buenos-Aires. Sa-
lud en nuestro Sefior Jesucristo.
Sabrá V. P., como bien debe saber, y le tene-
mos comunicado, y entre los dos conferido mu-
chas veces, la necesidad grande que en esta pro-
vincia hay de ministros evangélicos, para predi-
19

290

CONQUISTA ESPIRITUAL

car y administrar les Santos Sacramentos á nues-
tras ovejas, en particular á los indios que ya están
convertidos y bautizados, y para llamar al conoci-
miento de Dios y de su santo Evangelio á los que
están fuera de la Iglesia; y que en las doctrinas que
hay hoy de gente bautizada es tan grande la falta
de operarios, que hay hoy doctrina con más de 1.300
almas en sola una reducción, sin que tenga cura
que los doctrine y confiese, ni le haya en todo el
obispado capaz; y hay otras, donde aunque le tie-
nen, son tan largas en la distancia, que es imposi-
ble un clérigo solo poder hacer como era razón.
Demás de lo cual hemos conocido muchas faltas
irremediables en algunas partes, de que tenemos
dado cuenta á su Majestad, y se la damos á Su
Santidad. Y asimismo hay en los senos y términos
de nuestra diócesis grandísimos centenares de mi-
llares de almas por convertir á nuestra santa fe, y
en algunas provincias hay principio de predica-
ción del Evangelio y conocida experiencia de bue-
nos naturales; y considerando que por cada uno de
estos infieles y de los ya convertidos, Jesucristo
Señor nuestro derramó su sangre, y que con la he-
redad que le dio su Padre, y que á nuestra corta
pequenez se dignó encargar esta Iglesia para que
en ella cuidásemos de predicar el Evangelio y dar-
lo á conocer y su nombre, y cómo nos crió y re-
dimió, y la ley que nos dio, y que nos ha de juzgar,
premiándonos en juicio ó castigándonos, según
nuestras obras; y que nos obliga á pecado mortal
el predicar lo sobredicho, haciendo que los ya con-
vertidos se conserven en la pureza del bautismo, y
llamando á los que no lo están á que lo reciban, y

DE LOS RELIGIOSOS DE LA C. DE JESÚS 291

que donde no pudiéremos por nuestra persona, lo
debemos encargar y ñar á personas dignas, y no
perder medio ni diligencia humana para que estos
infieles miserables conozcan á Dios y consigan la
bienaventuranza.
Y teniendo la satisfacción que tenemos de la
Compañía de Jesús y del celo con que cuida de la
honra de Dios y de la conversión de las almas; y por
lo que hemos hallado en esta parte, que ha sido en
este obispado servida la Iglesia por la dicha Reli-
gión en tiempo de nuestros antecesores, ayudán-
doles en las misiones y en la predicación á los

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Tags: ANTONIO, antonio ruiz, conquista, ESPIRITUAL, las provincias, MONTOYA, paraguay, PROVINCIAS, RELIGIOSOS, Tape, uruguay

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