Серхио Cото Ортис. Чилийского театральный костюм. Sergio Soto Ortiz. DISEÑO TEATRAL DEL TRAJE TRADICIONAL CHILENO
Uncategorized August 4th, 2006
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trarüwe: faja; iwutue: sobretodo; trarilonko: cintillo).
2. -En el de los “enseres”, tejidos para la casa: (lama: alfombra; pontro: frazada;
kuka: vendas; ekull: paño, pañuelo).
3. -Y en el de los “aperos”, prendas para montar: (matra sudadero; kutamma:
alforja; chañu: pelero) (Mege, 1990:56).
Dado el tema básico de este trabajo -vestimenta tradicional- solo nos referimos al
primero de ellos (ngeren).
TECNICAS DE ELABORACION TEXTIL
L a materia prima de donde obtienen la lana, básicamente proviene de la oveja. El
proceso se inicia con la esquila, lavado y cardado de lana; luego, los vellones de
ésta son hilados por las diestras manos de la mujer mapuche. Con su uso girando
en torno a la tortera van produciendo hilos de distinto grosor, dependiendo de la
prenda que piensan fabricar.
Los textiles son confeccionados en el Witral (telar vertical), su urdimbre es siempre
doble (técnica de la doble faz), coincidente en los motivos por ambos lados
cambiando solo su color. Las fajas de hombres y mujeres, de textura y teñidos
más finos, se tejerán en telares horizontales tendidos en el suelo.
La tejedora lleva el volumen tridimensional de los objetos reales, al plano de dos
dimensiones en sus tejidos. Para esto utiliza una técnica elemental de
representación muy difundida en América-Indígena, la del “desdoblamiento” por
cortes verticales y horizontales. Esta se acompaña por otras técnicas que permiten
generar y regenerar nuevas figuras a partir de las desdobladas. Se realizan
técnicas de re-elaboración figurativa por “desmembración”, por “desarticulación”
combinada con “desmembración”, por “dislocación” y “desmembración”, por
“desollamiento” y “desmembración”. Estas técnicas son llamadas por las tejedoras
-Ñimin- (op.cit :18).
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TECNICAS DE TEÑIDOS
En el proceso del teñido los colores son obtenidos principalmente por tintes
naturales como raíces y hierbas; usarán nalca o relbún para los tonos rojos, maqui
o barro para los negros, cochayuyo o radal para los pardos; fuera de las tinturas
artificiales que comprarán en los mercados urbanos.
Los mapuches tenían como plantas tintoreas el canelo, maqui, barba de palo,
roble, nalca, y como mordientes (se usa para lograr un tinte permanente, como
fijador), usaron cenizas, orines fermentadas y productos con tanino.
La mujer mapuche desmenuzaba la corteza, raíz, tallo, hojas o frutos y hacía
hervir el material vegetal en agua, por un par de horas, y lo cambiaba cuando éste
se agotaba, obteniendo una mayor concentración de la tinta. Después sumergía la
lana en ésta y la hacía hervir por unos minutos.
Según el libro “Los tejidos araucanos y plantas tintoreas” de H. Claude Joseph: “El
añil extraído de las plantas leguminosas del género indigofera es muy usado por
ellos para teñir sus chamales y ponchos de un color azul, más o menos intenso.
Lo mezclan en proporciones convenientes con otras materias colorantes de origen
vegetal para producir toda una serie de tintes derivados, como el azul celeste, el
verde y el violado”
“Con la corteza del radal preparan otra tinta de color café oscuro. La materia
colorante no aparece de este tono en la corteza recién cortada, pero al cabo de
poco tiempo ennegrecen los recortes por la acción del aire sobre el tanino. Por
ebullición extraen una tinta muy abundante y cargada de los fragmentos tratados.
Aumenta la concentración, preparan tonos obscuros afines al negro”.
“Del roble o pellín, extraen dos colores. El corazón, parte que llaman propiamente
pellín, de un encarnado subido, contiene una materia colorante muy abundante,
que sirve para teñir del mismo color. Desmenuzan la madera en astillas delgadas,
la hacen hervir en agua, durante dos horas. Después de unos pocos minutos de
ebullición el agua toma un tinte vino, que se vuelve poco a poco más cargado.
Durante la operación, se reemplazan muchas veces las astillas agotadas por otras
frescas, que por difusión del principio colorante aumentan la concentración de la
tinta. Tiñen la lana en esta tinta durante 15 minutos. Adquiere y conserva
indefinidamente el color encarnado. De la corteza extraen un colorante más pálido.
Con raíces del relbún preparan una tinta roja (belu). Para teñir de rojo, ciertos
mapuches agregan a la tinta el “culle” y alumbre como mordiente. La lana se
hierve por un cuarto de hora.
“A las especies enumeradas se debe agregar las plantas llamadas vulgarmente
barba de palo, líquenes, que con todo son empleados por los indígenas para teñir,
especialmente hacia la Cordillera de los Andes. Mezclando líquenes en
proporciones diversas, las mapuches consiguen tintes intermedios de una
variedad casi sin límites. Proceden de la misma manera con los vegetales
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superiores, mezclando flores de quintral con hojas de maqui para teñir amarillo
vivo; roble, pellín y radal para producir color café obscuro. Matizan todos los
colores, pero especialmente el negro” (Baixas, Philippi, 1985:16).
ARTESANIA EN PLATA
ORIGEN
Existen diversas teorías, frente al origen de la platería Mapuche. Algunas apuntan
que su desarrollo es posterior a la llegada de los españoles; otras sostienen que
ya era usada por los mapuches- hombres y mujeres- mucho antes de la llegada de
los conquistadores a Chile. Hay antecedentes en las crónicas registradas por los
hispanos, con relación al uso de determinadas “prendas” que adornaban a la
mujer. Entre éstas se destacan el tupu: alfiler rematado en un extremo por un gran
disco plano de plata, y chawai: aros, junto a estas joyas llevaban las llankas:
piedrecillas verdes, agujereadas, y antas: hechas de caracolitos de mar, blancos y
pequeños. Los mapuches precolombinos conocían la existencia del oro y plata, y
el modo -rudimentario- de trabajarlo. Posteriormente obtuvieron estos metales en
las guerras con los españoles, que estos traían en sus aperos de montar.
A diferencia de otros pueblos americanos, los Mapuches no se asemejan a otras
prácticas de embellecimiento estético.
La cabeza, el cuello y el tórax son las partes que las mujeres adornan con mayor
interés. Se destaca el cuidado con que la mujer adorna y peina su cabello, y el uso
de zarcillos, gargantillas, etc.
Otra zona del cuerpo que destaca es la región pectoral.
Existen ritos practicados por ellos, referentes a los atributos mágicos que para
ellos tenían la cabeza y el pecho.
El esplendor de la platería mapuche alcanza su máxima expresión en la segunda
mitad del siglo XIX y comienzos de este siglo.
No existen modelos de la orfebrería en otros pueblos de América, destacándose
éstos por su originalidad, forma y diseño. A excepción del Tupu, prendedor de los
chamales, cuyo uso, forma y nombre es compartido con otros pueblos andinos
(Morris, 1986:16).
EVOLUCION DE LA PLATERIA MAPUCHE
Según publicación sobre joyería mapuche del Museo de Arte Precolombino, se
podría realizar un ensayo sobre su periodicidad en cuanto a la elaboración de las
joyas y los adornos.
PERIODO PREHISPANICO
Por referencias de historiadores y estudiosos se puede deducir que en el período
prehispánico, los mapuches conocían el uso de los metales y su manufactura, y
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fabricaban adornos de cobre y probablemente oro y plata. Hallazgos
arqueológicos, han confirmado esta afirmación.
PERIODO POST HISPANICO
Primera Epoca:
Después de la conquista española y hasta el siglo XVIII el mapuche inicia el uso
con mayor frecuencia de metales nobles en la confección de sus prendas. No
existen buenas descripciones de ornamentos en relatos de la época.
Segunda Epoca:
Durante el Siglo XVIII se inicia la creación de formas distintas en la orfebrería
mapuche, alcanzando una complejidad creciente y son usadas por todas las
mujeres. Paralelamente, aparece en ésta época la platería en aperos de montar,
cinturones, bastones de mando y en otras prendas usadas por los hombres. La
iconografía de la época muestra el uso de pectorales y adornos cefálicos
En las mujeres, los que usan con los prendedores y zarcillos. Aparecen el
trarilonco de cinta de género con colgajos de plata; el ngutroe con tubitos de plata
y campanillas (chichol); los colgajos de tubitos (regni-regni); los grandes aros
circulares de plata y de cobre continúan en uso, así como los llamados
chagualchapel.
Los tupu o prendedores son de grandes proporciones. A comienzos del Siglo XIX
aparecen los pectorales o sequil; y los trariloncos con cadenas de plata.
Tercera Epoca:
En esta época empiezan a fabricarse los aros campaniformes (chaguay-upul); los
aros trapezoidales más
reducidos de diversos tamaños y más pequeños que los anteriores. Se siguen
usando los pectorales sequil, siendo reemplazados los tubos circulares por placas.
Aparecen el punzón, grandes agujas rematadas en esferas de cuyo extremo
penden una cruz o medalla.
Los ngutroe se generalizan y son usados casi por todas las mujeres mapuches,
envolviendo sus trenzas. Característicos de esta época son los trariloncos hechos
enteramente de cadenas de plata con colgajos redondos en forma de medalla,
lisos o grabados con figuras abstractas. En esta época aparecen otros ornamentos
pectorales, el trapelakucha, seguramente derivación del sequil.
Cuarta Epoca:










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