para tomalla, estándola pidiendo á un soldado que sehalló conél, al tiempo de tomarla, le tiraron otro dardo de lo alto, que le pasaron las armas é le hirieron malamente en el costado de una cruel herida. En esto la otra gente de pié é de caballo, viendo aquello, rompieron por los indios é les ganaron el alto, é largaron ciertos perrosde presa que traian; ´pe los indios comenzaron á huir, y fueron tras dellos matando é derribando, de manera quel campo quedó por los españoles sin tner resistencia. É volvieron al señor Capitan y hallaron quelaherida que tenia era mortal, de lo cual no habia hombre en el real que no llorase, viendo tan gran desaste como habia subcedido. É lo aposentaron en una casa del cacique, é fue curado por dos cirujanos que allí habia, é se le hicieron los beneficios que convenian, é se confesó, é luego llamaron á mi el dicho escribano por que queria hacer testimonio, é lo hizo coo buen cristiano, é habia muchas opiniones diciendo, que no podría vivir. En esta provincia hallamos en las casas muchos almacenes de dardos é tiraderas é muchos ídolos en mucha cantidad. É allí estuvo el señor Capitan veinte dias curándose, é plugo á Dios que sanó de sus heridas; é en este medio tiempo vinieron algnos indios de paz y no se pudo hacer con ellos que viniesen los caciques de paz; mas de que evenian algunos indios de cuando en cuando. Y al cabo deste dicho tiempo, el señor Capitan se partió desta provincia para otra que estaba una jornada de allí, que se dice Pacura, y entró or ella, é le salió de paz los caciques é señores della sin haber recuentro ninguno; por que dijeron que querian ser amigos de los cristianos, é vinieron cuatro caciques de paz é trujeron mucha comida é algunos presentes de oro. En esta provincia estuvo el señor Capitan ocho dias, é desde allí envió al alferez suero de Nava con cierta gente de pié é de caballo, que volviese á la provincia de Pozo á dar una mano á aquellos indios, porqueni quedaban de paz ni de guerra. El cual fue, é los halló de guerra, é mató muchos dellos, é prendió á un cacique é á muchos indios é indias é los trujo á la provincia de Pacura donde el señor Capitan estaba esperando. É allí el señor Capitan habló al cacique é á la gente que venia conél presa, é les dijo que porque eran malos, é no querian ser amigos de los cristianos, el señor Capitan los soltó é envió a sus pueblos, porque le dijeron quellos serian buenos. É de allí preguntó a los señores de la tierra, de algunas provincias de Arma, é que era muy gran tierra; é que no fuésemos allá porque nos matarian á todos, porque era mucha gente. Y el señor Capitan determinó de ir con todo su ejército y el dia que partió, envió en la delantera un caballero, que se dice el comendado Hernan Rodriguez de Sosa, é otros caballeros, é luego tras delos iba la otra gente con el señor Capitan. En la entada desta provincia salieron de guerra a recibir á los españoles muchos indios, con armaduras de oro é coronas, é patenas que relucian tdo el campo; é allí tuvieron con ellso recuentro, demanera que les entraron é mataron muchos de los indios, de manera que el señor Capitan les ganó el pueblo y entró con su real, é se aposentó en él. Y estuvo en este primer pueblo dos dias, é tiró adelante con su real á otro ueblo, que estaba jnto á este, á á la entrada dél en una loma alta, salieron muchos indios de guerra con sus patenas é armaduras; é allí les entró el señor Capitan,
que iba en la delantera, é mataron algunos indios é votaron á huir; é se aposentó el señor Capitan aquel dia en aquel pueblo. É Otro dia levantó el real é comenzó á ir por toda la provincia, é por el camino le salió toda la tierra de paz é con comida, é se fue á aposentar á una loma alta donde estaba una uena poblazón, é allí estuvo ocho dias aposentado; é le vinieron muchos caciques é indiso de paz é con presentes de oro é comida para los españoles. É desde allí se parescia otra poblazón muy grande, donde estaba el señor principal de toda la tierra; envió allá al comendador Hernan Rodriguez de Sosa, con gente de pié é de caballo, el cual en la entrada del pueblo le salieron á recibir de guerra cuatro ó cinco mil indios, todos con armaduras de oro; é allí pelearon valientemente é mataron muchos indios y les ganaron el pueblo; y enviaron á decir al señor Capitan lo que pasaba, é otro dia el señor Capitan con todo el real, partió para allá, donde halló el dicho comendador é á la otra gente. Estas provincias son de mucha poblazon, gente de guerra, é muy ricos de oro, é aquí en este pueblo reside el señor de la tiera, que se dice Maitama. É dende a dos dias quel señor Capitan estaba en el dicho pueblo, vinieron los dichos, indios con mucho oro de presente, é no hacian los dichos indios caso del oro, como si fuera yerro de Vizcaya. En este pueblo estuvo el señor Capitan sesenta y cuatro dias, y envió al comendado con cincuenta hombres de caballo é de pié, que fuesen descubriendo hasta en derecho de la provincia de Vuritica, é donde son las minas ricas, é supuese las poblazones é provincias que habia hasta allí, é demás desto descubriese una provincia que se dice Cenufana, donde hay noticia de muchas sepolturas é entierros de indios, con oro; de manera que viese si en la tierra que descubriese habia poblazones para fundar una cibdad. El dicho comendador se partió y anduo para allá, conla gente que llevó, cuarenta é cinco dias, donde halló tierra muy rica de oro é de grandes minas, aunque no mucha poblazón, y en el dicho viaje tuvo algunos recuentros con los indios de la tierra; é al cabo delos cuarenta é cinco dias, volvió con su gente, donde estaba el señor capitan, é allí se tomó su acuerdo donde se poblaria una cibdad, pues que habia mucha tierra é de poblazones. E fue acordado por el señor Capitan, que volviesen á descubrir las provincias de Quimbaya, é que vistas, se podría en el mejor término que pudiese ser. É ansi se levantó el real, é venimos por las provincias por donde habíamos ido, é nos salieron todos de paz. É desde la provincia de Carrrapa tomó e señor Capitan el camino con su ejércto para las rpovincias de Quimbaya; é llevó consigo muchos indios amigos, de la provincia de Carrapa, y en dos jornadas llegó al comienzo de la poblazon, é se aposentó en ciertos aposentos que halló; é otro dia adelante entrando por la poblazon fue con su real a otros aposentos, é allí es nido indios de paz, y envió cierta gente de pié é de caballo por la tierra, para que tomasen alguna gente para soltallo é decilles á los que venian. É otro dia volvió la dicha gente é trujeron un indio de abtoridad, porque no se pudo tomar más, é allí le habló el señor Capitan con las lenguas, lo que solia hablar á los caciques por donde habia andado, é le preguntó por los caciques de la tierra; é le dio por relacion que habia sesenta caciques, é los contó todos por sus nombres é
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