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El dicho Andrés, indio, vecino de Tezcuco, testigo rescibido para información de lo que dicho es, habiendo jurado según forma de derecho e siendo preguntado lo que cerca de esto sabe: dijo, que puede haber sesenta días poco más o menos, que por mandado del Gobernador Don Lorenzo de Luna, este testigo con otros indios fue a buscar un ídolo a una sierra que se dice Tlalocatepetl, y que -27- hallaron un ídolo de piedra que se dice Tlaloc, que estaba entre unas piedras en un hervasal, y que estaba partido por medio del cuerpo y metido debajo de unas piedras y que allí lo deshicieron y este testigo e otros tomaron la cabeza y le hallaron en ella siete pedazos de oro y tres de tepuzque, de a jeme, cada uno poco más o menos, e atada la cabeza con un hilo de alambre, y después untado por encima con un ungüento de dos dedos de alto, lo cual todo le quitaron y lo trujeron y dieron al dicho Gobernador; preguntado, qué piedras turquesas o esmeraldas y qué otra cosa hallaron en dicho ídolo: dijo, que no hallaron otra cosa más de lo que dicho tiene ni sabe otra cosa, e afirmose en ello, y no firmó por que dijo que no sabía escribir, y el dicho intérprete lo firmó de su nombre. -Juan González. -(Rúbrica).

XIII.- Los ídolos de la cama de Don Carlos
El dicho Lorenzo Mixcoatlaylotla, vecino de Tezcuco, casado, testigo rescibido para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho, e siendo preguntado lo que cerca desto sabe por lengua del dicho intérprete: dijo, que puede haber diez e siete años, que oyó decir este que declara, que Tlalchachi, tío de Don Carlos, había puesto allí aquellos ídolos en la casa donde su Señoría los halló, y que no los puso sino de burla, como eran de piedra y a falta de piedra; preguntado, quién se lo dijo a este testigo: dijo, que son ya muertos los que se lo dijeron; preguntado, por qué no los descubrió al cabo de tanto tiempo que sabía que estaban allí, dijo, que porque no lo tenía en nada, y porque pensó que era cosa desechada; preguntado cuántas veces ha entrado en la dicha casa a adorar los dichos ídolos y a ofrescerles: dijo, que ninguna vez, que si alguna vez entraba allí no era a eso, y que miraba aquello donde estaban los dichos ídolos y le parescía malo, y descía entre sí: «bien sería derribar esto», e por otra -28- parte pensaba que estaría enojado el que guardaba la dicha casa, que es Pedro Yzcuitecatl, e por eso se dejaba de ello; preguntado, qué otras personas ha visto este que declara entrar en la dicha casa y ofrescer a los dichos ídolos: dijo, que no, a nadie; y que ésta es la verdad para el juramento que hizo, e afirmose en ello, e firmó el dicho intérprete porque él dijo que no sabía escribir -Juan González. -(Rúbrica).

XIV.- Lo que hallaron a los pies de las cruces enterrado
El dicho Lorenzo del Águila, vecino e principal de Tezcuco, en la Collación de Chiautla, testigo rescibido para en la dicha información, habiendo jurado segund forma de derecho, e siendo preguntado por lengua del dicho intérprete: dijo, que esta cuaresma pasada, en el dicho pueblo de Chiautla, buscaron a los pies de las cruces si había algún ídolo e cosas de sacrificio, y debajo de tierra, enterrados a los pies de las cruces en cinco partes hallaron ciertas figuras de ídolos e cosas de sacrificios, y lo dijeron al Gobernador cómo habían hallado aquello, y él les dijo que los guardasen hasta que se acabasen de buscar todos; y después, por mandado del dicho Gobernador, este testigo envió a la sierra ciertos indios a guardar e a ver quien ofrescía a los ídolos, y que los indios que este testigo envió trujeron ciertos papeles con sangre, e mantillas, e otras cosas de sacrificios, que dijeron haberlo hallado en la dicha sierra, a la parte de Guaxocingo; y que ésta es la verdad e lo que deste caso sabe, y afirmose en ello, y lo firmó de su nombre. -Lorenzo del Águila. -Juan González. -(Rúbrica).
E después de lo suso dicho, en este dicho día, el dicho Gobernador Don Lorenzo de Luna e principales del dicho pueblo, en cumplimiento de lo que por su Señoría Reverendísima les fue mandado, presentaron y exhibieron ante S. S. R. muchas figuras de ídolos y pedernales a manera -29- de cuchillos de sacrificar y de corazones, y muchas pedrezuelas y cuentas de diversas maneras, de copal, e ole, e otras cosas de sacrificios, y tres o cuatro petates de papeles, y mantillas, e otras menudencias que dijeron ser cosas de sacrificios, de los que a los ídolos se suele ofrescer; y que todo ello era lo que habían sacado y hallado enterrado a los pies de las cruces y lo que trujeron de la sierra en tres o cuatro veces como de suso tienen declarado; e que no tienen ni saben de más, so cargo del juramento que tienen hecho, y que si de otros algunos supieran o los hallaren que también lo dirán e los traerán ante su Señoría, y que irán a buscarlos por todas partes; todo lo cual dijeron por lengua del dicho Juan González intérprete; todo lo cual mandó su Señoría guardar, para lo llevar a México y hacer justicia. Testigo: el dicho Juan Hortuño de Ibarra. -(Rúbrica)

XV.- Diligencia en Tezcucingo
E después de lo suso dicho, en siete días del mes de Julio del dicho año, su Señoría Reverendísima, por ante mí el dicho Secretario, de pedimento del dicho Gobernador e principales, fue a la sierra que se dice Tezcucingo, en la cual había muchas figuras de ídolos esculpidas en las peñas, a las cuales su Señoría mandó deshacerles las figuras y quebrallas, y a las que no se pudiesen quebrallas, que les diesen fuego, para que después de quemarlas se pudiesen quebrar y deshacer; e por su mandado los indios que iban con los principales los comenzaron a quebrallar y a quitarles las formas e figuras de las caras, y a uno de los dichos ídolos pusieron fuego, en cama; para deshacer y quebrar después de quemado: y su Señoría les mandó que todos se deshiciesen de manera que no quedase memoria de ellos, a lo cual fueron presentes dos frailes de la orden de San Francisco que fueron con su Señoría de Tezcuco, y el padre Pedro López de Mendoza, e Antonio de Pomar, e Hurtuño de -30- Ibarra y otros; y desde la dicha sierra de Tezcucingo se volvió su Señoría; y el dicho Gobernador Don Lorenzo se fue adelante a ciertas sierras con mucha gente de indios a buscar más ídolos con un mandamiento de su Señoría. -(Rúbrica).

XVI.- Lo que declaró Gerónimo de Pomar
El dicho Gerónimo de Pomar, testigo rescibido, para a dicha razón, para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho, e siendo preguntado si sabe de algunos ídolos, quién los tenga o sacrifique o adore: dijo, que lo que de ello sabe es, que puede haber tres meses y medio, poco más o menos, que este testigo reside en el pueblo de Guaxutla sujeto a Tezcuco cuando se da que en dicho pueblo de Guaxutla, vido este testigo una casa que se dice Tecuancale, en la cual no vivía nadie, y que los indios del dicho pueblo la tienen aderezada de petates e equipales, y cada noche tienen lumbre en ella. Y porque le pareció mal de ello, envió este testigo a decir a Don Pedro, Señor del dicho pueblo, que aquella casa tenía nombre del diablo, y que la hiciese derribar, pues no vivía nadie en ella ni se aprovechaban de ella, y que si no la derribase, este testigo lo diría al señor Obispo de México; y que el dicho Don Pedro no le volvió respuesta, más de que cerraron los portillos de la dicha casa para que no pudieran entrar a ella, sino fuese por donde estaban los tapias que la guardaban; y este testigo no se curó de ello, y que puede haber cuarenta días, poco más o menos, que estando el dicho señor Obispo en Tezcuco, le enviaron a decir a este testigo los señores e principales del dicho pueblo, que Don Pedro y Don Juan y Alcaldes e Regidores del dicho pueblo, le enviaban a decir que ellos le tenían por padre y por hermano a este testigo y que los días pasados les había enviado a decir lo de la casa, que si este testigo sabía donde estaba el diablo, o algunos ídolos o chalchuyes, que lo sacaran con sus indios y que lo tomasen para sí, e si no lo -31- quisiera él hacerlo que se lo dijese a ellos, que ellos lo sacarían, y que no curase de decir nada de aquello al Señor Obispo; y este testigo les dijo, que ya él lo tenía olvidado aquello, y que a este testigo le paresció mal aquel cumplimiento que ficieron a cabo de muchos días que había pasado lo otro, cuando vieron que el señor Obispo estaba en Tezcuco, y porque le paresció mal lo dijo a Su Señoría; y que ésta es la verdad y lo que de este caso sabe para el juramento que fizo, e afirmose en ello, e firmolo de su nombre. -Gerónimo de Pomar. -(Rúbrica).

XVII.- Lo que se halló en las sierra

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