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E después de lo suso dicho, en este dicho día, ante su Señoría Reverendísima, por ante mí el dicho Secretario, parescieron presentes el Gobernador Don Lorenzo, e Don Francisco, y Don Hernando, y Don Lorenzo, principales del dicho pueblo de Tezcuco, e dijeron que como tienen dicho, los días pasados, cuando no llovía e había falta de agua, ellos tuvieron noticias cómo en una sierra que se dice Tlalocatepetl hacían sacrificios e ofrescían al dios del agua, que se dice Tlaloc; y tuvieron noticia que antiguamente, en la dicha sierra, solía estar el dicho Tlaloc, que era dios de la agua, adonde toda la tierra solía acudir por agua y a ofrescer a este ídolo, que era un ídolo de los muy antiguos de toda la tierra; y que en tiempo de las guerras antiguas entre Guaxocingo, y México y Tlascala y Tezcuco, los de Guaxocingo, por hacer enojo a los de México, habían quebrado el dicho ídolo Tlaloc en la dicha sierra; y que después, su tío de Montezuma, que se decía Auizoca, que siendo Señor de México, había enviado adobar el dicho ídolo Tlaloc, que los de Guaxocingo quebraron, e lo hizo adobar e poner en la dicha sierra; y después lo tornaron a tener en mucha reverencia y veneración, porque era muy antiquísimo, que de inmemorial tiempo a esta parte solía estar en la dicha sierra, y que creían que todavía el dicho -23- ídolo debía estar en la dicha sierra, y con esta información, enviaron a buscarlo y anduvieron por toda la sierra buscándolo hasta que lo hallaron enterrado, e lo sacaron y estaba adobado con hilo de alambre y con hilo de oro y de cobre, y juntadas las piezas por donde se parescía que había sido quebrado y tornado a adobar, y así trujeron el dicho ídolo, e luego ante S. S., exhibieron una madeja grande de hilo de alambre que dijeron ser con que estaba atado el dicho ídolo; e asimismo enviaron siete barretillas de oro, redondas, de a palmo, poco más o menos, cada una, que dijeron ser del hilo de oro conque estaba atado el dicho ídolo; e dijeron que ellos lo fundieron e hicieron dello las dichas siete barretillas; e asimismo exhibieron tres barretillas de cobre que asimismo dijeron ser de lo mismo, y que ello lo fundieron e ficieron las dichas tres barretas. E otro sí, exhibieron una piedra verde chalchuy con una figura por la una parte, que dicen es cuenta de seis días, que el dicho ídolo tenía en la frente; y que luego que trujeron el dicho ídolo, ellos pusieron guardas para ver si le venían a ofrescer, y quién y de dónde, y dos o tres veces hallaron papeles con sangre y copal, e mantillas, e contezuelas e otras cosas de sacrificios, e no pudieron saber quién lo hacía, porque como sintieron las guardas donde solía estar el ídolo no ofrescían allí sino abajo a las faldas de la sierra, hacia Guaxocingo; y allí hacia Guaxocingo en una parte hallaron mucha sangre fresca, que parescía haberse sacrificado algund mochacho de poco acá, segund la sangre, y el rastro; y que los papeles y sacrificios que hallaron e tomaron en la dicha sierra, son de los de Guoaxocingo, porque por los mismos sacrificios e papeles se conosce, porque cada provincia tenía su manera de sacrificar e ofrescer, e sus señales diferentes, y por esto conoscen ser de los de Guaxocingo; e luego dieron y entregaron a su Señoría la piedra de Chalchuy, y el hilo de alambre, y las tres barretas de cobre, y las siete barretas de oro, las cuales son de gordor de una vara de alto, poco más o menos, e así redondas, y de a palmo de -24- largo cada una casi; todo lo cual le dieron para que de ello haga lo que sea justicia, porque ellos lo hallaron con el dicho ídolo, el cual asimismo trujeron ante su Señoría hecho pedazos, de piedra; todo lo cual su Señoría lo depositó en poder de mí el dicho Secretario, para que lo tenga en depósito, de manifiesto, hasta que su Señoría mande lo que se deba hacer de ello conforme a justicia, ecepto los pedazos de piedra; e mandó que al dicho Don Lorenzo dé un conoscimiento de cómo los rescibí en depósito, y los dichos Don Lorenzo, Gobernador e principales suso dichos dijeron, que ellos buscaron e hallaron el dicho ídolo, y que pues lo han comenzado, están determinados de buscar y descubrir todos los más que hubieren e pudieren en toda la sierra, dándoles su Señoría liscencia e facultad para ello; e, que si no lo vinieron a decir a su Señoría antes, ha sido por buscar otros y esperándole darle todo junto; e visto por su Señoría, cómo yendo en seguimiento de ciertos ídolos que se hallaron en la sierra de Tezcuco, y a destruir idolatrías, los vecinos del dicho pueblo le trujeron el dicho oro de suso contenido, desciendo que lo habían hallado entre los dichos ídolos, y que ellos lo daban para que el dicho Santo Oficio, lo aplicara a él, e que se meta en la fundición y se averigüe lo que vale, pagando el quinto, e de ello se haga cargo al tesorero del Santo Oficio, e haciendo esto, da por libre e quitó a mí el dicho Secretario del depósito de ellos. -Fray Juan, Obispo, Inquisidor Apostólico. -(Rúbrica)

XI.- Depósito de los bienes de Don Carlos
E después de lo suso dicho, en este dicho día, su Señoría Reverendísima dijo, que depositaba e depositó los bienes del dicho Don Carlos, que son las casas de su morada donde al presente vivía, y la heredad cercada que está junto a ella, y las otras casas, donde se hallaron los ídolos; de lo cual todo se dio por entregado al dicho D. Lorenzo, Gobernador, e se constituyó por depositario de ellos, y se obligó de -25- lo tener de manifiesto, y de hacer beneficiar el trigo e todo lo demás que en la dicha heredad hobiere, y de acudir con todo ello a quien su Señoría mandare, so las penas en que caen e incurren los depositarios que no entregan las cosas que reciben en depósito; de más de perder el valor de ello, e para ello obligó su persona e bienes, e dio poder a las justicias, e renunció las leyes, e otorgó depósito en forma; todo lo cual entregó por lengua del dicho Juan González, intérprete, y ambos lo firmaron de sus nombres. Testigos: el dicho Juan González y Sancho López de Agurto. -Juan González. -Lorenzo de Luna. -(Rúbrica).

XII.- Continúan las informaciones sobre el dios Tlaloc

a.- Pedro Zapotlacatl
El dicho Pedro Zapotlacatl, alguacil que solía ser de Tezcuco, e vecino de ella, testigo rescibido, para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho e siendo preguntado lo que de este caso sabe por lengua del dicho intérprete: dijo, que puede haber sesenta días o setenta, que el dicho Gobernador Don Lorenzo envió a este testigo como alguacil, que a la sazón era, con ciertos indios a la sierra, a buscar un ídolo que descían estaba en la dicha sierra; y fue allá y lo anduvo a buscar cavando en muchas partes hasta que topó donde estaba el dicho ídolo, que se dice Tlaloc, que era de piedra, y por el cuerpo estaba revuelto y embadurnado con ole, y chía, y maíz, e cyetl, e cuautle y otras semillas, y parescía ser de muchos días puesto aquel embadurnamiento porque estaba ya podrido, y que lo quebraron, y parte dél trujeron, y parte dél dejaron allá, que después lo trujeron otros indios que fueron por ello, y que esto sabe deste caso; preguntado si tenía, oro o plata el dicho ídolo cuando lo hallaron y qué cantidad de ello: dijo, que este testigo no vido nigund oro; y que ésta -26- es la verdad para el juramento que hizo, e afirmose en ello, e no firmó porque dijo que no sabía escribir, y el dicho intérprete lo firmó de su nombre. -Juan González. -(Rúbrica)

b.- Juan Tlacuzcalcatl
El dicho Juan, indio, que por otro nombre se dice Tlacuzcalcatl, vecino de Tezcuco e casado, testigo rescibido para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho e siendo preguntado lo que sabe deste caso por lengua del dicho intérprete: dijo, que lo que dello sabe es, que puede haber 60 u 80 días, poco más o menos, que por mandado del Gobernador, Don Lorenzo de Luna, este testigo fue con otros indios a la sierra que se dice Tlalocatepetl a buscar un ídolo, que decían que estaba allí, y anduvieron por la dicha sierra buscándolo, hasta que lo hallaron, que era un ídolo de piedra, que se dice Tlaloc, y antiguamente se decía Tlalocatecotli, y que estaba partido por medio, y después lo deshicieron, y por el cuerpo tenía pegado semillas de diversas maneras; preguntado si hallaron oro e tepusque con el dicho ídolo, e qué cantidad: dijo, que no hallaron cosa ninguna; y que ésta es la verdad, e que no sabe otra cosa, e afirmose en ello, e no firmó por que dijo que no sabía escribir, y el dicho intérprete lo firmó de su nombre. -Juan González. -(Rúbrica).

c.- Andrés, vecino de Tezcuco

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