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preguntado, si es verdad que el dicho Don Carlos les reprehendió por que hacían las dichas procesiones, deciendo que no era bien hecho ayunar ni comer pescado ni hacer las dichas disciplinas y procesiones, e que con estas cosas traían engañados los maceguales, e qué otras cosas le oyó decir este testigo al dicho Don Carlos contra nuestra Santa fe católica: dijo, que lo que pasa es, que el día que acabaron de hacer la procesión, que fue un día Martes, por la mañana, el dicho día en la tarde, de parte de Don Carlos, cacique del dicho pueblo, les fueron a llamar a este testigo, y (a) Francisco, indio, que estaba en el barrio de Yopico; y fueron a su llamado a la posada del dicho Don Alonso, donde posaba el dicho Don Carlos, y allí les dieron de comer, y después de haber comido, el dicho Don Alonso les dijo que fuesen a ver al dicho Don Carlos que les buscaba; y este testigo y el dicho Don Francisco fueron al aposento donde el dicho Don Carlos estaba, y estando en el dicho aposento, vino el dicho Don Carlos, dos principales de Tezcuco, que se dicen Zacanpatl, y Coaunochtezi, y otro indio que se dice Poyoma, de Tezcuco, y Don Alonso, cacique de Chiconabtla y el dicho Francisco, y este testigo y Melchior Aculnauacatl, principal de Chiconabtla, y otros dos indios del dicho pueblo: el dicho Don Carlos mandó salir del dicho aposento a estos dos indios protescos (sic), porque no eran muy principales, y preguntó a Melchior si era principal, y le dijeron que sí, y el dicho Don Carlos le dijo que se estuviese; entonces el dicho Don Carlos les dijo que se allegasen a él, y estando con él juntos, les comenzó a decir: «agora aquí estáis, y está mi sobrino el Señor, y quiero os decir una cosa que dejaron nuestros antepasados, nuestros agüelos y nuestras agüelas, y por ventura lo entenderéis: ¿y por ventura no yo también estaba en la iglesia de Dios y he estado en todas partes?» Y volviendo -6- al Francisco, le dijo: «hermano, seamos así ¿qué verdad es la divinidad que deseamos? quizá es nada; aquí tenemos tres maneras que son cartillas, romance, y gramática, y en la cartilla está el «a b c,» y «pater noster,» y «ave María, credo, y salve regina,» artículos y mandamientos ¿por ventura fenece aquí todo? no hay más que hacer: los padres de Sant Francisco tienen una manera de hábito, y los de Santo Domingo de otra, y los de Sant Agustín de otra, y los clérigos de otra, y cada uno de ellos enseña a su manera, pues nuestros pasados también fueron profetas y supieron lo pasado y por venir, y nunca dijeron quiénes habían de venir;» y otras muchas cosas les dijo el dicho Don Carlos, persuadiendo al dicho Francisco que lo que oía de los frailes que no lo enseñase: «e si alguna cosa te dijere el visorey, el obispo, el provincial, no lo digas a nadie, sino guárdalo para ti;» y que las pláticas del dicho Don Carlos e las cosas que les dijo, le paresció muy mal a este testigo e que reñió con el dicho Francisco el dicho Don Carlos, deciéndole: «qué quieres hacer, sabéislo bien, hermano; cata que te lo estorbo y te lo riño;» persuadiendo a que no enseñase la dotrina cristiana ni les quitase ni estorbase a los indios sus vicios e costumbres antiguas, sino que les dejase vivir como a sus antepasados: «y mira que esto te digo aquí entre nosotros que somos principales:» e que esto es lo que se le acuerda de las dichas pláticas, a las cuales estuvieron presentes los dichos Don Alonso y el dicho Don Francisco, y Melchior y los tres de Tezcuco, que de suso tiene declarado; y que ésta es la verdad y afirmose en ello, y firmolo, de su nombre, y asimismo firmó el dicho intérprete; y encargósele el secreto de lo susodicho en forma. Cristóbal. -Juan González.» (Rúbrica).
Otro sí. Dijo el dicho Cristóbal que se le acuerda que el dicho Don Carlos les dijo cuando les dijo que los frailes tenían cada uno su manera de enseñar: «veamos donde se dijo que tuvo principio la ley de nuestros antepasados, que dejaron ¿por ventura comenzose en el cielo o en el infierno aquello?» sea dando a entender que aquello habían de guardar -7- e no otra cosa; y que esta es la verdad, e afirmose en ello, y el dicho intérprete lo firmó de su nombre. -Juan González -(Rúbrica). -En cuatro de Julio del dicho año fue preso el dicho Don Carlos, por mandado de su Señoría Reverendísima, y puesto en la cárcel del Santo Oficio.

IV.- Secuestro de los bienes de Don Carlos
E después de lo susodicho, en cuatro días del dicho mes de Julio del dicho año, en el lugar y sitio, que se dice Oztuticpac, donde es la casa de la morada del dicho Don Carlos, que es en el dicho pueblo de Tezcuco, por ante mí el dicho Miguel López, su Señoría Reverendísima mandó secuestrar los bienes del dicho Don Carlos, y para los secuestrar fue a las dichas casas de la morada del dicho Don Carlos, donde halló a Doña María, su mujer del dicho Don Carlos, e otras personas; y en las dichas casas se hallaron cuatro arcos de palo, y diez o doce flechas, y un libro o pintura de indios, que dijeron ser la pintura o cuenta de las fiestas del demonio que los indios solían celebrar en su ley, e una cama con ciertas mantillas de poca importancia que se dio a la dicha Doña María, e una heredad de sementera de trigo, y árboles de diversas maneras, cercada junto a la dicha casa.
Así vista la dicha casa, luego su Señoría preguntó a los indios principales de Tezcuco, que presentes estaban, si tenía el dicho Don Carlos otros bienes en otra casa en el dicho pueblo, los cuales, por lengua del Padre Juan González, clérigo, dijeron que el dicho Don Carlos tenía otra casa, a la cual fue su Señoría, por ante mí, el dicho Secretario y testigos de yuso escriptos, juntamente con algunos de los dichos indios principales que la fueron a mostrar; y en las dichas casas, andando buscando lo que en ellas había, se hallaron dos adoratorios que dijeron ser de ídolos, en que -8- los techos, poco más o menos; e junto a ellas, un pilar hecho de piedra, pegado a una pared, en el cual dicho pilar estaban ciertas caras, e figuras de ídolos de piedra; y en otro adoratorio estaba una casita a manera de capilla antigua, y junto a ella, por las paredes, algunas figuras de ídolos de piedra; y unos pocos de cabellos cortados; lo cual se derribó por ver lo que había, y en los dichos adoratorios y en el dicho pilar, que estaba hecho en el uno de ellos, dentro de él se hallaron los ídolos e figuras siguientes: dos figuras de piedra que dijeron ser e que se llamaba Quezalcoatl, y otras dos figuras como de mujeres que dijeron se llamaban Xipe, y otro figura que se dice Coatle, y otras cinco figuras a manera de culebras enroscadas que dijeron se llamaban Tecoatl, e otra figura que se dice Tecoacuilli e otra que se dice Cuzcacoatltli, e otra que se dice Tlaloc, y otras tres que se dicen Chicomecuatli, y otras dos figuras que se dicen Cuatl, e otra que se dice Cuanacatl, e otras dos piedras a manera de una capillita, entalladas, que dijeron ser Cues y que la una era casa de Quelzacoatl, y más otras treinta figuras de piedra de diversas maneras que los indios dijeron que no saben como se decían ni las conocían; todas las cuales dichas figuras eran de piedra, ecepto una que era de barro cocido; y a los sacar y tomar de los dichos ídolos estuvieron presentes, el Receptor Santiago López de Aburo, e Cristóbal de Canejo, e Martín de Buensoto, e Don Lorenzo, Gobernador de Tezcuco, e Don Francisco e otros principales del dicho pueblo; los cuales dichos principales, como dicho es, dijeron e declararon los nombres de los dichos ídolos por lengua del dicho Juan González, clérigo que así mismo fue presente a todo lo suso dicho; todos los cuales dichos ídolos e figuras, su Señoría mandó llevar a la cibdad de México, para hacer sobre ellos justicia, e lo entregó todo ello al dicho Don Lorenzo, Gobernador de Tezcuco; testigos los dichos.

-9-

V.- Declaración de Pedro, indio de Tezcuco
Y luego incontinenti, el dicho Señor Obispo, Inquisidor susodicho, por ante mí el dicho Miguel López, Secretario, para saber la verdad e como pasó lo suso dicho, para hacer en el caso justicia, hubo e tomó la información siguiente:
E luego su Señoría hizo parescer ante sí a Pedro, indio, vecino e natural del dicho pueblo de Tezcuco, del cual fue tomado e rescibido juramento segund forma de derecho, y él lo hizo y prometió de decir verdad, so cargo del cual se le preguntó e dijo lo siguiente:
Preguntado, cómo se llama y de dónde es natural: dijo que se llama Pedro, y que es natural de Tezcuco, e vecino, y casado, y que ha treinta años, poco más o menos, y que es criado del dicho Don Carlos: e que es cristiano bautizado;
preguntado, si conosce a Don Carlos: dijo, que sí le conosce, porque se criaron ambos juntos, y porque el dicho Don Carlos es sobrino de este testigo, hijo de su hermana de este testigo;
preguntado, si estuvo presente el dicho día en una casa donde su señoría halló a ciertos ídolos de piedra: dijo, que sí estuvo presente, que los vido sacar los di

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