Skip to content

Инквизиторский процесс над касиком города Тескоко. Proceso inquisitorial del cacique de Tetzcoco


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (26 votes, average: 3.23 out of 5)
Loading ... Loading ...



E después de lo suso dicho, en once días del mes de Julio del dicho año de mil e quinientos e treinta e nueve años, por ante mí el dicho Secretario, su Señoría Reverendísima, estando en el pueblo de Chiconabtla, hizo parescer ante sí a Francisco, indio natural del dicho pueblo, e le dijo que como sabe, le dio su dicho escripto de su letra en lengua de indios, cerca de lo que sabía de Don Carlos Chichimecatecotl, de Tezcuco y porque esté en romance, le mandó que por lengua, del padre Juan González, clérigo que presente estaba, lo dijese e declarase lo que en el caso sabe, e le dio para que lea lo que en su lengua dio escripto, que está en este proceso.11 E luego, el dicho Francisco, habiendo jurado en forma de derecho e leyendo por lo que le dio en escripto, dijo, e depuso por lengua del dicho Juan González, lo siguiente: dijo, que como tiene dicho en otro dicho que este testigo dijo ante su Señoría, en México, el dicho Don Carlos vino al pueblo de Chiconabtla en el principio del mes de Junio que agora pasó, que fue el día de la Trinidad, en el cual dicho día, amonestaron ciertos ayunos e disciplinas que habían de hacer en dicho pueblo el lunes adelante, y que desto se amohinó el dicho Don Carlos e mostró tener enojo de ello, desciendo que aquello no era mandamiento general; y el Martes siguiente, por la mañana, hicieron procesión en el dicho pueblo de Chiconabtla, estando él el dicho Don Carlos, el cual no fue a la iglesia ni a la procesión, sino que se quedó amohinado y enojado en la posada, no estando satisfecho de los que hacían la dicha procesión; e que todos los principales e maceguales del dicho pueblo fueron a la dicha procesión haciendo sus rogativas -40- a Dios, que hobiese misericordia dellos, e después, el misivo día, a la tarde, después de puesto el sol, el dicho Don Carlos llamó a este testigo y le puso delante de sí e le dijo a este testigo: «Francisco ven acá, oye hermano; dirás por ventura ¿qué hace Don Carlos? Mañana me iré a Tezcuco; mira, oye, que mi agüelo Nezahualcoyotl y mi padre Nezahualpilli ninguna cosa nos dijeron cuando murieron ni nombraron a ningunos ni quienes habían de venir; entiende hermano que mi agüelo y mi padre miraban a todas partes, atrás y delante -como si dijese, sabían lo pasado e por venir y sabían lo que se había de hacer en largos tiempos y lo que se hizo, como dicen los padres e nombran los profetas- que de verdad te digo que profetas fueron mi agüelo y mi padre que sabían lo que se había de hacer y lo que estaba hecho; por tanto hermano, entiéndeme, y ninguno ponga su corazón en esta ley de Dios e Divinidad»- como si dijese que no amase ninguno a Dios ni a su ley y dijo: «¿qué es esta Divinidad, cómo es, de dónde vino? ¿qué es lo que enseñas, qué es lo que nombras? -enderezando a dicho testigo las dichas palabras- sino pecar y en hacer creer a los viejos e viejas y a algunos principales en Dios: hermano, ¿qué es lo que andáis enseñando y desciendo? no hay más que eso»; y así feneció: «andáis tras esa ley de Dios, no hay más»; y así feneció; «pues oye hermano que de verdad te digo que eso que se enseña en el colegio, todo es burla» -como si dijese no verná a prevalescer eso ni es lo que face al caso- tornó a decir: «ni tampoco harán creer ellos con lo que allí dedeprendieren como vos e otros esa ley, y eso que tú dices y enseñas de las cartillas y dotrinas ¿por ventura es verdad o es ya cabado? No hay otra cosa como ésta, satisfecho veo con razón que tomáis e entendéis de lo que dicen los padres; y entiéndeme hermano que yo he vivido y andado en todas partes, y guardado las palabras de mi padre y de mi agüelo; pues oye hermano, que nuestros padres y agüelos dijeron, cuando murieron, que de verdad se dijo que los dioses que -41- ellos tenían y amaban fueron hechos en el cielo y en la tierra, por tanto hermano sólo aquello sigamos que nuestros agüelos y nuestros padres tuvieron y dijeron cuando murieron; oye hermano Francisco ¿qué dicen los padres? ¿qué nos dicen? ¿qué entendéis vosotros? Mira que los frailes y clérigos cada uno tiene su manera de penitencia; mira que los frailes de San Francisco tienen una manera de dotrina, y una manera de vida, y una manera de vestido, y una manera de oración; y los de Sant Agustín tienen otra manera; y los de Santo Domingo tienen de otra; y los clérigos de otra, como todos lo vemos, y así mismo era entre los que guardaban a los dioses nuestros, que los de México tenían una manera de vestido, y una manera de orar, e ofrescer y ayunar, y en otros pueblos de otra; en cada pueblo tenían su manera de sacrificios, y su manera de orar y de ofrescer, y así lo hacen los frailes y clérigos, que ninguno concierta con otro; sigamos aquello que tenían y siguían nuestros antepasados, y de la manera que ellos vivieron, vivamos, y esto se ha de entender así, y lo que los padres nos enseñan y predican como ellos nos los dan a entender; que cada uno de su voluntad siga la ley que quiere y costumbres y cerimonias; hermano, no digo más, que quizá entenderéis esto y quizá no, y lo recibiréis o no como yo os lo digo; y mirad que si por ventura conformaran las palabras de mi padre e agüelo e antepasados con las palabras de Dios, también lo hiciere como tú lo haces, sino que no conviene que miremos a lo que nos predican los padres religiosos, quellos facen su oficio, que hacen hincapié y esfuerzan que no tienen mujeres y que menosprecian las cosas del mundo y las mujeres; y que los padres hagan eso que dicen, en buena hora, que es su oficio, mas no es nuestro oficio eso ¿qué es lo que tú andas desciendo y enseñando? Reposa, y sosiega, que ya son nacidos estos nuestros sobrinos. Tomás y Diego, hijos de Don Alonso, ellos que por niños lo enseñarán a otros; ¿qué es lo que tú enseñas hermano y lo que andas predicando? y si -42- alguna cosa te manda el Visorrey o el Obispo o el Provincial, por pequeña que sea, la engrandecéis mucho: oye, que lo que dice mi sobrino, Lorenzo de Luna, no lo entiendo ni sé lo que se dice: en otro tiempo no había quien acusase a mi agüelo, ni a mi padre ni a Moctezuma ni al Señor de Tacuba, ni quien los riñese» -dando a entender que le pesaba y se amohinaba de tener sobre sí a nadie que le sobrepujase ni le fuese a la mano- y así lo entendió este que declara, y asimismo les dijo: «y vosotros ¿qué queréis hacer y que es lo que decís? ¿es verdad lo que decís o no? mira hermano que te lo prohíbo, y te lo vedo, y te lo reprehendo y riño; porque eres mi sobrino, que no lo hagas lo que te dicen el Visorrey y el Obispo ni el Provincial, ni cures de nombrarlos que también yo me crié en la iglesia y casa de Dios como tú, pero no vivo ni hago como tú: ¿qué más quieres tú? ¿no te temen y obedecen harto los de Chiconabtla? ¿no tienes de comer y beber? ¿qué quieres más? ¿para qué andas desciendo lo que dices? que no es de nuestro oficio lo que tú haces, que así lo dijeron y enseñaron nuestros antepasados, que no es bueno entender vidas ajenas, sino estarse como ellos solían estar en su gravedad y retraimiento, sin entender con la gente baja: hermano ¿qué hace la mujer o el vino, a los hombres? ¿por ventura los cristianos no tienen muchas mujeres y se emborrachan sin que les puedan impedir los padres religiosos? pues qué es esto que a nosotros nos hacen hacer los padres, que no es nuestro oficio ni es nuestra ley impedir a nadie lo que quisiere facer: dejémoslo y echémoslo por las espaldas lo que nos dicen; ¡oh! hermano, que ya me has entendido lo que te prohíbo y lo que te vedo, delante de mi hermano Don Alonso; háganlo ellos y allá se lo hayan con lo que dicen: sobrino Don Alonso, no haya entre nosotros quien nos ponga en disensión: huyamos de los padres religiosos y hagamos lo que nuestros antepasados hicieron, y no haya quien nos lo impida: en su tiempo no se asentaban los maceguales en petates ni en equipales, agora -43- cada uno hace y dice lo que quiere: no había de haber quien nos impidiese ni fuese a la mano en lo que queremos facer, sino comamos y bebamos y tomemos placer, y emborrachémonos como solíamos hacer, mira que eres señor; y tú sobrino Francisco, mira que rescibas y obedezcas mis palabras, que allí están el señor de México, Yoanizi, y mi sobrino el señor de Tacuba, Tezapilli» -poniéndole temor con ello y dándole a entender, que si otra cosa hacía, que le costaría caro y aun la vida le podría costar; y esto entendió y sintió este testigo de las dichas palabras; y después de hecha esta plática, como de suso está dicha, el dicho Don Carlos, con sospiro dijo, mostrándolos: «¿quién son éstos que nos deshacen y perturban e viven sobre nosotros y los tenemos a cuestas y

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.