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E la dicha Doña María, viuda, mujer que fue de Don Pedro defunto, señor que fue de Tezcuco, testigo rescibida para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho, e siendo preguntada por lengua de Fray Antonio…: dijo, que lo que deste caso pasa es, que puede haber dos meses, poco más o menos, que falleció Don Pedro su marido désta que depone, señor que a la sazón era de Tezcuco, hermano de Don Carlos Chichimecatecotl, y que luego que fallesció el dicho Don Pedro su marido, el dicho Don Carlos su cuñado, le envió a ésta que depone presentes de xúchiles dos o tres veces, y que ésta que depone no los quiso rescebir, mas de que tomó mal recelo de lo que el dicho Don Carlos su cuñado le enviaba, por ser, como era, recién viuda y porque entre ellos no se acostumbraba hacer aquello; y que un día, el dicho Don Carlos, vino a la posada désta que depone, desciendo que la quería hablar, y los tapias que guardaban a la puerta no le dejaron entrar desciendo que ésta que depone estaba penada y llorosa por su marido, y que no podía entrar a ella, y así se volvió; y después, otra noche adelante, el dicho Don Carlos volvió de noche a su posada désta que depone, desciendo que quería ver y hablar a ésta que declara, y los tapias le dijeron que no podía entrar -34- porque ella estaba retraída con otras mujeres, y el dicho Don Carlos les dijo que bien podía él entrar, porque era su cuñada y Don Pedro su marido había sido su hermano, y que había de entrar a estar con ella, y los tapias le dijeron: «¿qué has de hacer con ella?» y que el dicho Don Carlos les respondió: «haré lo que mis padres solían hacer con sus cuñadas»; y los tapias le dijeron que hobiera vergüenza de decir aquello, y que Doña María era cristiana y no era niña, y que no pensase que había de hacer nada de lo que él pensaba; y el dicho Don Carlos porfiaba por entrar, adonde estaba ella, desciendo que él era señor y hermano de Don Pedro y que bien podía estar con su cuñada, hasta que los tapias le echaron por fuerza de casa sin le dejar entrar; y ésta que depone, como estaba recelada destas cosas, tenía mandado que no le dejasen entrar en la casa, y que dende ha ciertos días, una noche, casi a la media noche, estando ésta que depone durmiendo con otras mujeres, sintió pisadas en la cámara donde dormía, y parescía que alguna persona andaba por allí, y llamó a una india que estaba junto a ella; y le mandó que encendiese un ocote, porque sentía pisadas y la india encendió ocote y ésta que depone le mandó que mirase todas aquellas casillas que estaban por allí, si había alguna cosa; y la india, andando a buscar con el ocote en una casilla de aquéllas, halló al dicho Don Carlos, que estaba arrimado a la pared y le preguntó: «¿qué hacía allí a tal hora y que qué quería?» y el dicho Don Carlos le dijo: «que venía a hablar a su cuñada, -que era ésta que depone- porque la quería hablar en secreto», y como le dijeron a ésta que depone, que el dicho Don Carlos estaba allí y que la quería hablar, ella se entró a otro aposento más adentro, donde estaban durmiendo una hija suya e otras mujeres, e hizo encender lumbre; y de allí salieron una vieja e otras indias e fueron a donde estaba el dicho Don Carlos, a decir, que si había vergüenza de andar a tal hora en casa ajena que se fuese de allí luego y a reñirle; -35- y el dicho Don Carlos, les dijo: «que él era cuñado de Doña María, que bien podía entrar y estar con ella, y que la quería hablar en secreto, que la llamasen allí a una casilla de aquéllas, porque allí la hablaría a solas»; y ellas le dijeron: «que hobiera vergüenza e ¿qué quería a solas a la dicha Doña María?» y el dicho Don Carlos les dijo: «que se quería echar con ella y que bien lo podía hacer por que él era pariente de ella y hermano de su marido Don Pedro, el cual era muerto y que se había de echar con ella»; y las indias se escandalizaron mucho de eso y le dijeron: «que se saliese en hora mala de allí, porque Doña María no era niña ¿que qué había él visto en Doña María para que dijera tal cosa? que se saliese luego de casa, si no que si ésta que depone supiese lo que decía, que daría voces y alborotaría el pueblo»; y a arrempojones le hicieron salir y le echaron fuera de casa las dichas indias al dicho Don Carlos: y quésta que depone no sabe por donde entró, mas de que no podía entrar sino por las paredes, porque estaban cerradas tres puertas para poder entrar donde entró, las cuales abrieron para echarle fuera; y que dende ha ciertos días el dicho Don Carlos volvió de día a su casa désta que depone, con tres o cuatro indios en su compañía, pero que no entró donde ésta que depone estaba ni dijo cosa ninguna, mas de que anduvo mirando por las casillas que están en el patio de fuera, y se tornó a salir sin decir cosa ninguna: y que ha oído decir ésta que depone, que otras muchas noches anda por allí, alrededor de su casa, el dicho Don Carlos, y ésta que depone con el temor que de él tiene, siempre tiene de noche muchas lumbres en su casa, para que esté clara, y tapias que la guarden, para que no pueda entrar; y que así mismo sabe ésta que depone, que el dicho Don Carlos tenía por su manceba a una sobrina suya que se dice Doña Inés, en la cual tuvo dos hijas, a la cual solía tener en su casa con su mujer, y porque se lo reñían y reprendían estaba mal con sus hermanos, y que agora la tenía a la dicha su manceba en otra casa, -36- y que esto es público e notorio, e lo que deste caso sabe para el juramento que fizo; e afirmose en ello, e no firmó por que dijo que no sabía escribir, todo lo cual declaró por lengua del dicho intérprete. -(Rúbrica).

XXI.- Declaraciones de las criadas de Doña María
E la dicha Juana, india, criada que dijo ser de Doña María, viuda, mujer que fue de Don Pedro, señor de Tezcuco, defunto, testigo rescibida para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho, e siendo preguntada por lengua de Pedro, intérprete, criado de su Señoría, el cual asimismo juró: dijo, que lo que sabe deste caso es, que puede haber quince o veinte días, poco más o menos, que una noche, a media noche, estando las puertas cerradas, sintieron pisadas en casa de la dicha Doña María, en la cámara donde ella dormía, y que encendieron ocote, y buscando lo que era, hallaron en una casita al dicho Don Carlos, al cual ésta que depone y otras indias le dijeron que qué hacía allí a tal hora, y el dicho Don Carlos les dijo: «que venía a ver a su cuñada Doña María», y ésta que depone le dijo: «que si le quería ver que viniese de día y no de noche», y el dicho Don Carlos dijo: «que sí había de venir y que había de entrar adonde estaba la dicha Doña María»; y ésta que depone e otras indias le detuvieron e comenzaron a dar voces, desciéndole que se saliese, y como las vido dar voces se salió y le abrieron la puertas para que saliese; y que ésta que depone no sabe por donde entró, mas de que sabe que no pudo entrar sino por encima de las paredes con alguna escalera, porque estaban cerradas tres puertas antes de que llegase adonde dicha Doña María estaba, y adonde el dicho Don Carlos entró y en ninguna manera podía entrar por otra parte sino escalando las paredes; y que ésta es la verdad para el juramento que hizo y lo que de ello sabe, y afirmose en ello, e no firmó porque dijo que no sabía escribir. -(Rúbrica).
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E la dicha Juana Nocel, india, testigo rescibida para información de lo que dicho es, habiendo jurado segund forma de derecho e siendo preguntada por lengua del dicho Pedro, intérprete: dijo, que es verdad que puede haber veinte días, poco más o menos, que una noche, casi a media noche, sintieron en la casa de la dicha Doña María donde ella dormía, que andaba alguna persona, y encendieron ocote y hallaron dentro al dicho Don Carlos, y que no sabe por donde pudo entrar, porque las puertas estaban cerradas, y le dijeron: «qué hacía allí y que hobiese vergüenza, que tan poco había que era muerto su hermano Don Pedro», y le riñeron muy mal hasta que le echaron fuera de casa; y que ésta que depone no vido ni sabe otra cosa, y que ésta es la verdad para el juramento que hizo, e afirmose en ello, y no firmó porque dijo que no sabía escribir. -(Rúbrica).

XXII.- Declaración

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