Мигель де Унамуно. Собрание сочинений. Miguel de Unamuno. Seleccion de textos
Uncategorized August 4th, 2006
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#225;!
RITA-¿Y si la tuviese. . .?
ELVIRA.- ;Como éste, como éste que se murió por su patria. . ,
no! ¿Por su Elvira, luchando en pro de la libertad de su
pueblo…?
RITA.-Sí como éste no se ha muerto aún no tiene historia. Por
lo visto, para tener historia es preciso haberse muerto. . . Por
algo suelen decir cuando uno se muere:“,Ése. . . , ya pasó a la
historia!” Mirale mírale cómo se va, tilla de la mar y como
hablando con las olas… Y de cuando en cuando se vuelve, como
distraído, a mirarnos…,
a mirarte…
ELVIRA.-Es que va oyendo a las olas. . .
RITA.-¡ Va repitiéndose lo que te ha oído. . . lo que le has
dicho Y…, lo que no le has dicho!
ELVIRA.-El pobre. . .
RITA.-¿Quién más pobre, Elvira?
ELVIRA.- ¡Cállate, Rita!
RITA.-Pero vamos a casa, que a tu padre no le gusta esperar. . .
ELVIRA.-Pues esperando vive. . .
RITA.-Como todo el mundo. Y vámonos, vámonos. .. .
ELVIRA.-Espera a que le perdamos de vista.. . Mira: ya desaparece
tras de aquellas rocas. . .
RITA.-Sí, y se irá a su posada y.. .
ELVIRA.- ¡Pobrecito!
RITA.-Mira bien, Elvira, recapacita… Acaso este hombre es
providencial y ha caído en la isla como llovido del cielo, aquí,
donde tan raro llueve. . . Fijate, mira que no podemos durar, que
cualquier día vas a quedarte sola. . .
ELVIRA.-¿Más sola?
RITA.-¡Sí, más sola! ¡Al hombre le abona su presencia; le basta
con ella. . .! ¡Y el oírle hablar como habla! Un hombre que habla
así, que dice esas cosas, y, sobre todo, un hombre que se queda
en esta isla y por ti. . .
ELVIRA.-¿Por mí?
RITA-¡Sí, por ti! Un hombre que se queda en nuestra isla por ti
no necesita más recomendación. Repara. Elvira… Qué, ¿no me
oyes?
ELVIRA.-Oía a la mar…
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RITA.-Sí,es lo que sude decirse:“¡Le oigo como quien oye llover!”
y tú: “¡Como quien oye a la mar!” Pues tendrás que oírme,
Elvira., tendrás que oírme. Y ahora óyeme esta historía. Siendo
yo moza tuve una amiga que requerida de amores se venia acá, a
este mismo lugar, y viendo venir y morir las das se de-cía:
“Me quiere. . . , no me quiere …, me quiere .. ., no me
quiere. . . ”
ELVIRA .-¡Como las que deshojan margaritas. . . , donde las hay?
RITA.-Sí, la mar era su margarita y las olas sus hojas …
ELVIRA.-Pero éstas no se acaban nunca…, a la mar no se la
dahoja…
RITA.- ¡Es verdad!
ELVIRA. -¡Hojas, hojas, hojas! ¡Hojas de margarita . . . hojas de
mar.. .., hojas de libro!
RITA.- Sí las hojas de ese libro te tienen encantada. . . , y
éste ha venido a desencantarte…
ELVIRA .-¡Cállate, sirena!
RITA.- ¡Qué gracia! ¿Sirena. . .yo? ¿Yo. . . sirena?
ELVIRA.-Cállate y no digo. . .
RITA.-¡ Dilo, hija, ,dilo!
ELVIRA.-No, no lo digo. . . ¡Cállate! Quiero oír a la mar…,
quiero hojearla. . . , deshojarla. . . (Silencio.)
RITA .-¿Qué te dice?
ELVIRA.-(Mirando a lo lejos.)¿Se pidió ya de vista?
RITA.-¡Para mí. . . , sí!
ELVIRA.-Pues vámonos a casa. . .
RITA.-Sí oyéndola. . .
ELVIRA.-“Me quiere. . ., no me quiere. . ., me quiere. . ., no me
quiere. . .”
RITA.-¡Calla, calla! ¡Oigámosla!
(Vanse y se oye el rumor de la mar)
TELÓN
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ACTO TERCERO
La casa de los Solórzano
ESCENA PRIMERA
SOLÓRZANO y RITA
RITA.-Pues sí, señor amo, le dije que usted decía que puede pedir
cuanto quiera, que la vieja casa de los Solórzano estaba abierta
para él.. .
SOLÓRZANO.-Y no te dijo si le interesaba. . .
RITA.-Sí, no oculta que lo que le interesa es Elvira; pero me
Dijo que le gustaría saber de esta isla en que vive, en que se va
a quedar a vivir. acaso a morir. “¿Y dónde mejor que aquí en esta
casa, en la librería de usted y hablando con usted para conocer
la isla?”
SOLÓRZANO.-Me place. . . , me place que venga… Y yo a mi vez
deseo conocerle; interrogarle, sondearle… Porque se me ha
metido una idea en la cabeza.. .
RITA .-¿Cuál?
SOLÓRZANO.-Nada.. ., nada…Este hombre y el otro hombre, el
del libro. . .
RITA.-Pero si aquél se murió,señor. . .
SOLÓRZANO.-Quién sabe. . ., quién sabe…
RITA.-¡Bah!, cavilaciones. Además,este señor Macedo conoce ya
la manía de la pobre Elvira. . .
SOLÓRZANO.-¿La conoce?
RITA.-¿Y quién no en la isla? Y como él, por mucho que se aísle,
vive en ella. . . La conoce y me ha hablado de esa manía. . .
SOLÓRZANO.-¿Y qué te dijo, qué?
RITA.-Me dijo que era una enfermedad de la pobre Elvira y que
él se prometía curársela. . .
SOLÓRZANO.-¿Eso te dijo?
RITA.-¡Eso! El hombre me parece un excelente partido. . .
SOLÓRZANO.-Quién sabe. . .
RITA.-Si usted le hubiera oído lo que el otro día le dijo a
Elvira tomando en la mano una concha de la playa de Bahía
Roja… Comparó a la concha con una casa vacía
y sin puerta, y dijo que luego se hace arena. . .
SOLORZANO.-¡No repitas esas cosas, Rita!
RITA.-Pues yo le he oído hablar al señor de esos caracoles vacíos
donde, arrimándolos al oído, se oye el rumor de la mar.. .
SOLÓRZANO.-¡El de la historia! Pero vienen los sabios -¡siempre
los sabios!- y nos dicen que es el rumor de la circulación de la
sangre en el pabellón de la oreja. , .
RITA .-¡Qué cosas se oyen!
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SOLÓZANO.-¿Conque te dijo que se prometia curar a mi Elvira de la
enfermedad de su libro?
RITA.- ¡Eso me dijo!
SOLÓRZANO.-Entonces es que sabe que esa historia es fábula. . .
¡En todo caso. . . , que venga! ¡Aquí llega Elvira, vete!
ESCENA II
SOLÓRZANO Y ELVIRA.
ELVIRA.-Buenos, padre.
SOLÓRZANO.-Bueno a, hija y ya sabes que esperamos a don Julio
Macedo. Que yo aquí, para entre nosotros sigo con la sospecha de
que ni es Julio ni es Macedo…
ELVIRA.-Claro no te ha presentado los documentos que lo
justifiquen…
SOLÓRZANO.-Yo insisto en que podría ser…
ELVIRA .-¿Quien? ¿Él? ¿Él? ¿Montalbán? ¡Tonterias ¿Crees tú que
si fuese él no le habría yo reconocido en cuanto se dirigió a mía
la primera vez? ¡En seguida! No, no; ni se parece
al retrato que figura al frente del libro ni… Y,en todo caso,
de ser él, habríamelo dicho al punto el corazón…
SOLÓRZANO.-Vamos, sí, que te habrías enamorado de él locamente
a las primeras miradas.
ELVIRA.-¡Claro está! Y lejos de haberme enamorado el hombre
se me despega. . . , yo no sé.. . . , le tengo miedo. . . El caso
es que cuando me está ausente llego hasta a desear volver a
verle, tenerle a mi lado, pero, así que le tengo ya qui-siera
escaparme de él. . . No sé lo que me pasa.. . . Y ese misterio…
¡No él no es; no puede ser!
SOLÓRZANO.-En todo caso, si no es tu Montalbán se me ha metido en
la cabeza que él sabe de Montalbán…Tengo mis indicios, para
esta sospecha.. Y si ésa es historia: verdadera o es fábula.. . .
ELVIRA.-Pero ¿cómo va a ser fábula, padre?
SOLÓRZANO.-¡Bueno, bueno, cállate… quijotesa!
ELVIRA.-¡Sólo a ti se te ocurre dudar de ellos; sólo a ti se te
ocurre dudar de que sea historia verdadera una tan hermosa!
¡Malditos documentos!.
SOLÓRZANO-Ésas son cosas de teatro.
ELVIRA.-Las cosas de teatro son las de más verdad, padre.
¿O crees que es más verdadero lo que hacen
y dicen todos esos patanes que nos compadecen?
SOLÓRZANO-¡Bien, bien, basta! Y ahora, en cuanto llegue, y, antes
de ponerme yo al habla detenida con él -ya sabes que desea
conocer la historia de nuestra isla, ¿y dónde mejor que aquí?
antes que departamos, sondéale…
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ESCENA III
Dichos y TOMÁS
TOMÁS .-¿Se puede?
SOLÓRZANO-¡Entra, Tomás!
TOMÁS.-Ese señor Macedo que viene a visitarles. . .
SOLÓRZANO.-¿Qué aire trae?
TOMÁS.-El de siempre. . . : ensimismado.. .
ELVIRA.-(Aparte.) Aislado.
TOMÁS.-¿Qué le digo?
SOLÓRZANO.-¡No le hagas esperar, que pase!
ESCENA IV
SOLÓRZANO, ELVIRA y MACEDO
MACEDO-(Entrando.) ¡Salud y paz a esta casa!
SOLÓRZANO.-¡Y a usted que viene a honrarla!
ELVIRA.- ¡Bien venido, señor Macedo!.
MACEDO.-(Mirando al libro que tiene bajo la mano Elvira.)’ ¡Bien
hallada! ¡Ah aquí al fin, se respira hogar!
SOLÓRZANO.-¡E historia, señor Macedo historia!
MACEDO.-¿Historia? ¿Para qué?
¡Basta el hogar! El hogar y la historia están reñidos entre sí…
ELVIRA.-Pues éste, señor Macedo,es un hogar de historia; aquí no
se respira sino historia. Vea ese retrato que lo preside.
MACEDO.-¡Un retrato!
ELVIRA.-¡ Sí, un retrato!
MACEDO.-Vamos…, un muerto…
SOLÓRZANO.-¡ Un muerto inmortal!
MACEDO.-No hay otra inmortalidad que la de la muerte,
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