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Мигель де Унамуно. Собрание сочинений. Miguel de Unamuno. Seleccion de textos


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Aquí se consumirá aislada y sin consuelo. Y la pobre corderita
ni se queja. . . No se queja, ¿eh, Tomás? Tu mujer, Rita, su ama
de cría, la que le ha hecho de madre desde que mi pobre Rosa se
murió al darla a luz, tu Rita, ¿no le ha oído quejarse?
TOMÁS.-Jamás, señor, que yo sepa. Y además su hija tiene un
consuelo…
SOLORZANO.-¿Cuál?
TOMÁS .-¡El mismo de usted. . . :los libros!
SOLÓRZANO.-Que por cierto ahora le trae como loca esa de
Tulio Montalbán, el caudillo de las luchas de aquella
republiqueta, que escribió, luego de muerto Tulio, su
suegro. Y me parece que mi pobre Quijotesa hasta se halla
enamorada de él. . .
TOMÁS.-Algo hay de eso. A Rita no le habla de otra cosa. Se lleva
el libro a todas partes; con él se pasea; con él se acuesta; con
él duerme,con él sueña. , .
SOLORZANO.-Dirás que con Tulio,el héroe. . .
TOMÁS.-No, sino con el libro,pues que al hombre no le ha
conocido…
SOLÓRZANO.-¿Y qué quieres que haga, la pobre?
TOMÁS.-A mi Rita la abraza y mostrándole el retrato ese del
libro, le dice: “Pero ¿no ves qué hermoso? ¿Qué arrogante?” Y
creo que cuando se va con el libro a orillas de la mar es a ver
si resucita el hombre. . . Porque me parece haber oído que se
murió. . .
SOLORZANO.-Al menos así dice esa .
TOMÁS.-A ver si resucita y pasa y…
SOLÓRZANO.-Se la lleva.
TOMÁS.-¡Quién sabe!
SOLÓRZANO.-El príncipe encantado y encantador. Y eso ¿lo sabe…?
TOMÁS .-¡Toda la isla! Y todos hablan de la extraña manía de la
señorita Elvira, . .
SOLÓRZANo.-De la pobre Elvira… Y se ríen…
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TOMÁS.-“¡Cosas de la Solórzano!”dicen,
SOLORZANO.-De la pobre Solórzano…,de la pobre, . . Y esto es
lo que más amarga mis años. Porque estos patanes, . .
TOMAS.-Aquí todo el mundo le respeta, señor.
SOLÓRZANO.-Me compadece, Tomás,me compadece, que no es lo
mismo. Y un descendiente de don Diego de Solórzano no quiere, no
debe, no puede ser compadecido por los descendientes de aquellos
a quienes dió la isla. . . Mas hablemos de otra cosa. ¿Quién es
ese hombre extraño,..?
TOMÁS.-¿Ese que llegó en un barco de paso y se quedó como a
descansar unos días y no se va. . .?
SOLÓRZANO.-¡El mismo!
TOMÁS.-Nadie lo sabe y todos hablan de él. Es la novedad. . .
SOLÓRZANO.-Una novedad que, como todas, se va ya haciendo vieja,
una vieja novedad. . ,
TOMÁS.-Con nadie se relaciona; paga lo que gasta, se pasea y ni
se le ve hacer nada. . , Ni lee. . .
SOLÓRZANO.-¿Que no lee?
TOMÁS .-Parece que no. . .
SOLÓRZANO.-Hombre extraño, en verdad. . .
TOMÁS.-Se habla ya de sus cosas..
SOLÓRZANO.-Sí como de las mías… “¡Cosas de Solónano!”
¡Mentecatos! Ellos no tienen cosas.., las cosas son ellos. . .
Sí, sí, ya sé que ese majadero de Saldaña dice:“¡ solorzanadas!”
Pero no tengas cuidado, que jamás se dirá: “¡saldañadas!”, porque
esa cosa no tiene nada propio. . . , ni el sentido.
Pero dejémosles. Y el hombre ése, ¿se llama. . .?
TOMÁS.-Julio Macedo, y es de allá. . ., ultramarino.
SOLÓRZANO.-Me interesa como historiador ese hombre. Averigua lo
que puedas acerca de él. No me resigno a ignorar. . . , no debo
ignorar nada de lo que en la isla pase, y ya que ha caído en
ella, pertenece a su . . .
TOMÁS.-Pero si no hace nada ….
SOLÓRZANO.-¿No dices que dicen que tiene cosas ? Esto basta. Todo
el que tiene cosas, que no es cosa,pertenece a la . . .
Averigua…Mas aquí llega Elvira. . .
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ESCENA II
SOLÓRZANO, TOMÁS y ELVIRA
ELVIRA.(Al entrar, con el libro en la mano, va a besar a su
padre.) ¡Buenos días, papá! ¡Buenos días,Tomás!
SOLÓRZANO.-Qué, ¿a pasar el día . . . , otro día más. . . ?
ELVIRA. -¡No te pongas así, papá! Ya te tengo dicho que me hago
cuenta de todo y vivo resignada. Tú lo sabes, Tomás; lo sabe
Rita.
TOMÁS.-Lo sé, señorita. Y ya le tengo dicho y repetido y vuelto
a repetir a su señor padre que mientras no faltemos, nada le
faltará.
ElVIRA.-Y en todo caso yo sabré trabajar. . .
SOLÓRZANO.-¡Eso… jamás! ¿Trabajar tú? ¡Jamás de los jamases!
ELVIRA.-¡Sí, trabajaré! ¿Es que el trabajo deshonra?
SOLÓRZANO.-Según qué trabajo. . .
ELVIRA.-¿Entonces . . . ?
SOLÓRZANO.-Pero ¿en qué vas a trabajar tú, corderita? ¿Y para
quién?
ELVIRA.-¿Que Para quién…?
SOLÓRZANO.-Sí, tú me entiendes,¿para quién? ¿Quién te va a dar
trabajo? ¡No, aqui, en esta isla, no! Poco que se reirían. . .
TOMÁS.-Permítame, señor.. .No haga caso de risas; ande yo
Caliente y ríase la gente, . . Y en cuanto a su hija, mientras
vivamos nosotros. . .
SOLÓRZANO.-Pero tú, Tomás, tu mujer Rita y yo podemos faltar
el mejor día. . . , no somos ya jóvenes… la vida gasta. . .la
soledad más. . . , y ésta. . . , ésta. , . , ésta sola. , .
ELVIRA.-Y aislada, ¿no es eso?
SOLÓRZANO.-¡Sí, eso es, aislada!
TOMÁS .-Me voy, señor, porque veo que se acongoja. . . Es mejor
dejarles.
ELVIRA.-Sí, Tomás, déjanos. Yo sosegaré a papá. . .
(Se va Tomás.)
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ESCENA III
SOLORZANO y SU hija ELVIRA
ELVIRA.-Pero,padre ¿por qué haces estas escenas y delante de…?
SOLÓRZANO.-Tomás es de la familia;no un criado cualquiera. . . ,
mejor nosotros sus criados porque él nos cría. . . Su mujer,
Rita, te crió, te dió su leche, la de la hija que perdió, él nos
da su sudor y. . .
ELVIRA.-Sí, lo sé. Sé que son ellos los que principalmente nos
sostienen;pero a ellos, a sus padres. . .
SOLÓRZANO.-Sí les hicieron los míos. En casa se conocieron, en
casa se casaron; pero. . . ¡no importa! No me deja que duerma
esta visión de tu porvenir. Tú sola. . . ,sola.. ., sola con mi
menguada hacienda,que apenas si nos alcanza . . . y con mis
libros, todo el tesoro que te dejo.
ELVIRA.-(Acariciándole.) No te acongojes así, papaíto; ya me las
compondré. A una mujer sola y acostumbrada al arreglo casero con
poco, con muy poco le basta. Haré milagros. ¿Sociedad? ¡La de tus
libros:la de la mar! Y quién sabe. . .acaso salga yo un día, no a
caballo,pero sí en un velero, en un corcel de mar, en un
clavileño marino,vela al viento del destino, a correr
mares, a desfacer entuertos de hombres…
SOLÓRZANO.-(Enternecido.) ¡Solórzano. . . , Solórzano , . . ,
Solórzano!¡Quijotesa! Ése (Señalando el retrato.)
fué también, a su modo, un Quijote. . . ¡Quijotesa!
ELVIRA.-Y Quijotesa isleña. . .marina. . . Iré, sí, por esos
mares de Dios, por esos mares eternamente niños.. ., eternamente
niños. . ,
SOLORZANO.-Ya salió la mujercita…, la madrecita. . .
ELVIRA.-Iré, Quijotesa marina,por esos mares eternamente niños,
en busca. . .
SOLÓRZANO.-Sí, en busca de tu príncipe encantado, del hombre de
tu libro. . .
ELVIRA.-Sí, del hombre de mi libro… el del libro de mi hombre,
de mi Tulio, de mi. . .
SOLÓRZANO.-¡De tu Dulcineo!¡Ay Quijotesa, Quijotesa!
ELVIRA.-¿Y por qué no? Aquí le tienes. (Le muestra en el libro el
retrato de Tulio Montalbán.) ¡Aquí le tienes! ¿Le ves? ¿Sigues
creyendo que es una superchería?
SOLÓRZANO.-No acaba de convencerme esa que ese don
Adolfo Jacquetot escribió sobre su yerno Tulio Montalbán. . .
Falta documentación… No hay documentos.
ELVIRA.-Pero, ¡mira, papá, óyeme!Había nacido y criádose en una
pequeña república americana sometida al rapaz predominio de una
fuerte potencia vecina. Vivió vida de campo, al sol y al aire,
sin sentirse ni ciudadano ni patriota. Enamoróse perdidamente de
una Elvira -¡como yo!-, y siendo aún muy mozo, casi un niño, a
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los dieciocho,casóse con ella, como a esa misma edad se había
casado con su Teresa Simón Bolívar, el Libertador.Y como Bolívar,
enviudó también Tulio Montalbán un año más tarde, a sus
diecinueve. Bolívar cuentan que decía: “Si no hubiese enviudado,
mi vida quizá habría sido otra; no sería el general Bolívar
ni el Libertador”. Y algo así le ocurrió a Montalbán. La muerte
de su Elvira le sumergió en una desenfrenada desesperación. El
padre de ella, su suegro, que fue quien luego de muerto él
escribió este de su vida, como en piadosa ofrenda,
cuenta aquí como temieron que acabase a propia mano violenta con
su vida. Oye. (Abre el libro y lee en él:) “Bien e

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