Мигель де Унамуно. Собрание сочинений. Miguel de Unamuno. Seleccion de textos
Uncategorized August 4th, 2006
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81. Posada (sus. f.): mesón, hospedería, casa en los pueblos, y también en las ciudades, para gente que va de los pueblos, donde se hospedan viajeros o forasteros.
82. Prodigar (v.): dar (o usar aquí) con prodigalidad o dar mucho de algo.
83. Raza (sus. f.): rayo de luz.
84. Recatar (v.): encubrir, ocultar.
85. Redactar (v.): dar forma por escrito a la expresión de una cosa.
86. Reliquia (sus. f.): resto de algo que ha desaparecido, particularmente, de algún santo o de cosas que han estado en contacto con él.
87. Remansarse (v.): formar un remanso (lugar de una corriente, por ejemplo de la de un río, donde se hace más lenta o donde el agua queda quieta o casi quieta).
88. Remendar (v.): arreglar o reparar un objeto roto.
89. Reo (sus. m.): persona acusada de un delito, que está siendo juzgada por un juez o tribunal de justicia.
90. Res (sus. f.): animal de cualquiera de las especies domésticas de ganado lanar, cabrío o vacuno.
91. Resabio (sus. m.): sabor desagradable que queda después de tomar una cosa..
92. Rescoldo (sus. m.): fuego de brasa que se conserva bajo la ceniza.
93. Retazo (sus. m.): retal, trozo de tela pequeño.
94. Revoltijo (sus. m.): conjunto de muchas cosas revueltas.
95. Risotada (sus. f.): carcajada, golpe de risa ruidosa.
96. Rizar (v.): formar ondas en el agua el viento, la caída de algo.
97. Rocío (sus. m.): gotitas de agua condensada que se encuentran en las plantas a primera hora de la mañana.
98. Rondar: recorrer los puestos de vigilancia de una plaza fuerte o un campamento para inspeccionarlos.
99. Sacerdocio (sus. m.): oficio o vocación de sacerdote (cura).
100. Semana de Pasión: La Semana de Pasión suele entenderse como Semana Santa, la semana en que Jesucristo fue juzgado, condenado y crucificado.
101. Sima (sus. f.): cavidad o grieta muy profunda en la tierra.
102. Sobrehaz (sus. f.): la cubierta o superficie de algo.
103. Titiritero (sus. m.): persona que mueve fantoches (muñecos usado para representar pequeñas obras de teatro).
104. Toca (sus. f.): prenda usada por las mujeres para cubrirse la cabeza.
105. Torrentera (sus. f.): se refiere al cauce de. torrente o a. torrente mismo; torrente: Corriente impetuosa de agua que se forma accidentalmente a consecuencia de lluvias o deshielos, o que subsiste normalmente en un terreno montañoso.
106. Transfigurar(se) (v.): transformar(se) completamente.
107. Vahído (sus. m.): pérdida momentánea del conocimiento o equilibrio, desvanecimiento.
108. Villaverde de Lucerna: Unamuno evoca así Villaverde de Lucerna, legendaria aldea sumergida en el lago de San Martín de Castañeda, en la provincia de Zamora.
109. Zafio (adj.): grosero o tosco en sus modales o falto de tacto en su comportamiento.
110. Zagala (sus. f.): pastora joven, en este caso, que cuida cabras (’cabrera’).
Unamuno
SOLITAÑA
Erase en Artecalle, en Tendería o en otra cualquiera de las
siete calles, una tiendecita para aldeanos, a cuya puerta
paraban muchas veces las zamudianas con sus burros . El
cuchitril daba a la angosta portalada, y constreñía el acceso
a la casa, un banquillo lleno de piezas de tela,
añosrojos,azules, verdes , pardos, y de mil colores para sayas
y refajos ; colgaban sobre la achatada y contrahecha puerta,
pantalones, blusas azules , elásticos de punto abigarrados de
azul y rojo , fajas de vivísima púrpura pendientes de sus dos
extremos , boinas y otros géneros , mecidos todos los colgajos
por el viento del Noroeste, que se filtraba por la calle como
por un tubo, y formando a la entrada como un arco que ahogaba
a la puertecella . Las aldeanas paraban en medio de la calle
,hablaban, se acercaban ,tocaban y retocaban los géneros,
hablaban otra vez , iban,se volvían, entraban y pedían ,
regateaban , se iban , volvían a regatear y al cabo se
quedaban con el género . El mostrador , reluciente con el
brillo triste que da el roce , estaba atestado de piezas de
tela; sobre él , unas compuertas pendientes, que se levantaban
para sujetarlas al techo con unos ganchos, y servían para
cerrar la tienda y limitar el horizonte . Por dentro de la
boca abierta de aquel caleidoscopio, olor a lienzo y a humedad
por todas partes, y en todos los rincones, piezas, prendas de
vestido , tela de tierra para camisas de penitencia, montones
de boinas, todo en dosorden agradable , en el suelo, sobre
bancos y en estantes, y junto a una ventana que recibía la luz
opaca y triste del cantón, una mesilla con su tintero, y los
libros de don Roque .
Era una tienda de género para la aldeanería. Los sentidos
frescos del hombre del pueblo gustan los choques vivos de
colorines chillones, buscan las alegres sinfonías del rojo con
el verde y el azul , y las carotas rojas de las mozas aldeanas
parecen arder sobre el pañuelo de grandes y abigarrados
dibujos . En aquella tienda se les ofrecía todo el género a la
vista y al tacto, que es lo que quiere el hombre que come con
los ojos manos y boca . Nunca se ha visto género más alegre,
más chillón, y más frescamente cálido , en la tienda más
triste, más callada y más tibiamente fría .
Junto a esta tienda, a un lado, una zapatería con todo el
género en filas , a la vista del transeunte; al otro lado ,
una confitería oliendo a cera .
Asomaba la cabeza por aquella cáscara cubierta de flores de
trapo, el caracol humano , húmedo, escondido y silencioso ,
que arrastra su casita , paso a paso , con marcha
imperceptible , dejando en el camino un rastro viscoso, que
brilla un momento y luego se borra .
Don Roque de Aguirregoicoa y Aguirrebecua, por mal nombre
Solitaña, era de por ahí , de una de esas aldeas de
chorierricos o cosa parecida, si es que no era de hacia la
parte de Arrigorriaga . No hay memoria de cuándo vino a
recalar en Bilbao, ni de cuándo había sido larva joven, si es
que lo fué en algún tiempo, ni sabía a punto cierto cómo se
casó , ni porqué se casó , aunque sabía cuándo, pues desde
entonces empezaba su vida . Se deduce a priori que le trajo de
la aldea algún tío para dedicarle a su tienda . Nariz larga ,
gruesa y firme, el labio inferior saliente, ojos apagados a la
sombra de grandes cejas, afeitado cuidadosamente, más tarde
calvo, manos grandes y pies mayores . Al andar se balanceaba
un poco .
Su mujer , Rufina de Bengoecheabarri y Goicoechezarra , era
también de por ahí, pero aclimatada en Artecalle, una ardilla
, una cotorra y lista como un demonio. Domesticó a su marido,
a quien quería por lo bueno . ¡ Era tan infeliz Solitaña ! Un
bendito de Dios , un ángel , manso como un cordero ,
perseverante como un perro, paciente como un borrico .
El agua que fecunda a un terreno, esteriliza a otro, y el
viento húmedo que se filtraba por la calle oscura, hizo
fermentar y vigorizarse al espíritu de doña Rufina , mientras
aplanó y enmoheció al de don Roque .
La casa en la que estaba plantado don Roque era viejísima y
con balcones de madera, tenía la cara más cómicamente trágica
que puede darse, sonreía con la alegre puerta y lloraba con
sus ventanas tristes . Era tan húmeda que salía moho en las
paredes .
Solitaña subía todos los días la escalera estrecha y oscura ,
de ennegracidas barandillas , envuelta en efluvios de humedad
picante , y la subía a oscuras sin tropezarse ni equivocar un
tramo donde otro se hubiera roto la crisma , y mientras la
subía lento e impasible , temblaba de amor la escalera bajo
sus pies, y la abrazaba entre sus sombras .
Para él, eran todos los días iguales , e iguales todas las
horas del día ; se levantaba a las seis , a las siete bajaba a
la tienda, a la una comía , cenaba a eso de las nueve, y a eso
de las once se ocostaba , se volvía de espalda a su mujer , y
, recogiéndose como el caracol , se disipaba en el sueño .
En las grandes profundidades del mar , viven felices las
esponjas .
Todos los días rezaba el rosario , repetía las Avemarías como
la cigarra y el mar repiten a todas horas el mismo himno .
Sentía un voluptuoso cosquilleo al llegar a los orá por nobis
de la letanía ;siempre, al Agnus , tenían que advertirle que
los orá por nobis habían dado fin ; seguía con ellos por
fuerza de inercia ; si algún día, por extraordinario caso, no
había rosario , dormía mal y con pesadillas . Los domingos los
rezaba en Santiago , y era para Solitaña goce singular el oir
medio amodorrado por la oscuridad del templo, que otras voces
gangosas repetían con él , a coro , orá por nobis , orá por
nobis .
Los domingos, a la mañana , abría la tienda, hasta las doce ,
Tags: artículo, carta, cita, Cuba, cuento, ensayo, Espana, fantástico, filosofía, foto, historia, inca, memorias, nota, novela, pedagogía, pieza, poema, psicología, relato, traducción, versoRelated posts
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