Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
nota May 14th, 2008
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ega.
Todas estas cosas, que aun en pueblos pequeños suelen ser muchas, con los cuerpos Malquis, y hurtados de las Iglesias, se juntan fuera del pueblo en algún lugar apartado, y se queman haciendo de todo vna grande hoguera. Pueblo, y no muy grande e visto donde en esta ocasión se quemaron más de trescientos juntos de los vnos, y de los otros. Las Aquillas, y vasos, trompetas, y Huamas, y las demás cosas que se allan de plata, aunque sean de poco valor se pesan, y toman por qüenta en estas exhibiciones públicamente, y se escribe en el proceso, para dar qüenta de ello, a quien se deve dar, y assí estas exhibiciones las firman el visitador, y los Padres, que se hallan presentes, porque importa más de lo que se pueda fácilmente entender, que los Indios vean y se persuadan, que no se pretenden en estas visitas quitarles cosa ninguna suya sino, sólo aquello, que sin ser de provecho para nadie, es en perjuicio de todos, y ofensa —154→ de Dios nuestro Señor, por ser del servicio, y ministerio de las Huacas. Esta demonstración conviene hacerla de suerte, que ninguno por mal intencionado que sea, ni presente, ni absente pueda poner mácula en el Visitador, ni en su oficio; como en exacto lo han procurado algunos contra toda verdad, y razón. Y la defensa ha sido la que siempre lo suele ser, que es la propria verdad, y testigos abonados de ella.
El día siguiente se recoge todo lo que ha quedado de la quema125, por las raçones que se dijeron en la relación, y se hace de ello lo que allí se dijo, en el capítulo primero. Sólo torno a advertir, por lo que se a experimentado después de la visita en muchas partes, que aunque cueste algún trabajo, todo lo que restare de la quema126, que no pudo consumir el fuego, se heche donde nunca parezca, y si es posible que ningún Indio vea, ni sepa dónde se hechó. Y que se haga lo que el Señor Arçobispo tiene mandado, que todo lo que se ha puesto debajo de las Cruzes junto a la Iglesia, con alguna buena ocasión se saque, se disipe, y esparça, o se heche en ríos donde no pueda quedar memoria, ni rastro de ello. Porque pocos meses a se hallaron sacrificios de Cuyes, y otras cosas, que se suelen ofrecer a las Huacas, al rededor de la Cruz debaxo de la qual avían enterrado lo que sobró de la quema de las Huacas de aquel pueblo.
Acabadas estas exhibiciones, el día que le perece más conveniente; junta el Visitador en su casa todos los Hechiceros; y preguntándoles otras veces sus oficios se escriven en el mismo processo; y en él los condena a que acuden todos los días a la dotrina, mañana y tarde; y que no falten sin licencia de el Cura; y que traigan vna cruz de madera del tamaño de vn jeme al cuello, avisarales que se enmienden, y amenazárales el castigo sino lo hicieran, etc. Después de esto se señale el día, que parece —155→ más a propósito para la fiesta de la Cruz, que se celebra donde ay comodidad lo más solennemente que ser puede con vísperas, y Missa cantada; y adereçando las calles para la procesión en la cual se lleva en andas, y con palio vn Christo crucificado, o vna Cruz.
Antes de Misa se juntan alguna en parte, que se señala todo el pueblo, y desde aquí llevan la Imagen, o Cruz a la Iglesia, aunque sin palio; y van todos los Hechizeros en cuerpo con su candela en la mano, y soga a la garganta, y los más culpados con coraças; y de esta manera están en Missa delante de todos. Acabado el sermón alguno de los principales ministros de Idolatría, que para este efeto van instruidos se ponen en pie en las gradas del Altar, o en algún lugar alto; y de vno en vno hablan al pueblo, diziendo cómo les an traído engañados, y que todo lo que les an dicho es mentira, y que en adelante no les llamen para ofrecer a las Huacas, etc.
Acabada la Missa se haze la procesión, cantando en la lengua la letanía de la Cruz, que anda impresa, van en la procesión los postreros de todos los Hechizeros en forma de penitentes delante de las andas. Y suele causar este espectáculo a quien lo mira con los ojos que se deve; mucha devoción, y sentimiento. Queda mandado en todos los pueblos que esta fiesta se celebre solennemente todos los años el día de la exaltación de la Cruz, a catorze de Setiembre, o el Domingo siguiente, en memoria de la merced que les hizo nuestro Señor de sacalles de sus errores, y Idolatrías. Y por la misma raçón se pone para este día, y queda muy bien puesta para adelante vna Cruz grande en la plaça.
Este día de la fiesta de la Cruz, o después en otro que fuere más a propósito, antes, o después de la Missa se leen, y explican las constituciones, ordenanças para remedio de la Idolatría, que son las comunes, que van al fin de —156→ esta relación; añadiendo en cada pueblo las particulares que allí son menester. Estas constituciones quedan escritas en el libro de la Iglesia, con una copia de las Huacas, y Hechizeros que allí se hallaron. Y en vna tabla que se pone en público en la Iglesia, queda otra copia de los Hechizeros, y del oficio que cada vno tenía, para que el Cura tenga particular cuidado de ellos. Aunque después de consultado con el Señor Arçobispo a mandado, que la memoria de los Hechizeros quede en público, y la de las Huacas. Y errores de aquel pueblo en vn libro, que para ello tendrá el Cura para que sepa los errores, que les a de refutar.
No se puede dezir, sino se ve, y experimenta el consuelo, y contento, con que quedan los Indios acabada la visita; no tanto porque se vaya el Visitador, quanto de conocer sus engaños, y de quedar enseñados, y confesados. Verdad es que este aplauso, contento, y desengaño, es de ordinario, en el común del pueblo, chicos, y grandes, que eran los engañados, pero muchos de los viejos, como se ven notados, y afrentados, y perdido el crédito que tienen con todos, y lo que ellos más sienten, quebrado el banco de su interés, que todo le tienen librado en el vso, y exercicio de sus oficios, y ministerios gentílicos, y por otra parte tienen tan embevido, y connaturalizado el amor de sus Huacas, de sus idolatrías, supersticiones, y ceremonias127, quanto tienen por estraño, y ageno el amor, y conocimiento de los misterios de nuestra Fe, y todas las demás cosas de la Religión Cristiana, a penas se acaban algunos de desengañar, y son fáciles en bolver a sus errores, y nada descuidados en llevar tras sí, quantos pueden, enseñándolos, y exercitando de nuevos sus oficios, y ministerios. Pero todos los demás fácilmente se desengañan, y son más constantes en la verdad, que aprenden, y assí muestran grande agradecimiento a los Padres, y les piden —157→ que buelvan otras vezes, y les preguntan quándo an de bolver, y quándo buelven los reciben con extraordinarias muestras de contento. Pero si es grande el contento con que quedan los Indios; mayor es el que llevan los que les enseñaron, y confessaron, viendo quán diferente queda aquel pueblo de lo que le hallaron, encaminado a la vida eterna, vt cognoscant te Deum verum, et quem misissiti Iesum Christum.
Capítulo XVII
Conclusión y resumen de todo lo sobredicho
Tres partes, propusimos en el Prólogo, en que se podía dividir este tratado. La primera fue Qué Huacas, y Ídolos adoran los Indios, qué l[es] ofrecen, qué fiestas les hazen, qué abusos, y supersticiones tienen, qué sacerdotes, maestros, y minist[ros] de sus Idolatrías. La segunda qué causas, y raýzes tienen de ellas, que por vna parte están tan encubiertas, y por otra brotan tanto, y los remedios para descubrillas, y desarraygallas. La tercera, la práctica de la Visita como medio más próximo, y immediato para conseguir el fin sobredicho.
Cumplido e con lo propuesto (si no me engaño), y por menos estoy cierto, que lo e deseado, y procurado. Dos cosas me faltan por advertir. La primera el estado en que están el día de oy, que es principio de quaresma del Año de 1621, los medios arriva propuestos, para el remedio destos males: la segunda quál dellos es el más necessario, conveniente, y eficaz. Y començando por esto digo. Que los medios, y los que los an de poner, y executar son muchos, y varios.
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