Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
nota May 14th, 2008
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unto.
Después del sermón se quedan los que an de ser taripados, o examinados del Visitador como después se dirá, o de los Padres en la dotrina; y esto los primeros días, y después los que an de confesarsse; y dura el enseñar la dotrina, o el confessar hasta el medio día, que es hora de —126→ comer. Como a las dos y media se torne a tocar la campana, y vienen no todos, sino el Aylla que se avisa, que venga a tariparse, catequizarse, o confesarsse, y dura este exercicio hasta puesto el Sol. Como media hora antes que se ponga se toca la campana, y los principales, y Alcaldes tienen cuidado de juntalles, para que vengan todos al catecismo, que se les va enseñando de propósito por sus partes.
El Domingo se dize la Missa más tarde, porque suelen concurrir de otros pueblos, y el catezismo se haze a la tarde, repartiéndoles por premios rosarios, y imágenes de que conviene yr bien prevenidos. Después suele aver procesión, y se les cantan algunos cantares en la lengua assí en esta ocasión como en otras, de que gustan extraordinariamente los Indios, y los cantan y repiten ellos, y assí por esto como por ser a propósito de lo que an menester saber se les dexa copia de ellos impresos, los sermones como an de ser en orden a enseñalles de propósito es necessario que sean tales, que algún hombre docto y buen lengua, los hiziese, y se imprimiessen, como espero en nuestro Señor, que se hará, para ayuda, y provecho de todos.
Los sermones an de ser proporcionados a su capacidad, arguyéndoles, y convenciéndoles con más razones naturales, que ellos entiendan, que con pasos delicados de la escritura. Como yo vi, que lo hacía excellentemente vno de los Visitadores, que para refutalles el error, que tienen de las Pacarinas, de que procedieron vnos de tal cerro, otros de tal fuente les enseñava por mil razones palmarias. Que cada semejante produce su semejante. Para refutalles otro error. De que no proceden todos los hombres de nuestros primeros Padres sacava en el catecismo vna maçorca de maíz, y preguntándole de quántos granos avía nacido aquella maçorca, y respondiendo que de vno. Pues cómo siendo este blanco, o negro, o colorado, —127→ o no teniendo más que vna color, salen en esta maçorca vnos granos blancos, otros negros, otros pardos? Para refutalles, que no adorassen el Rayo les enseñava, de modo que lo entendiessen como se fraguan los Rayos, y se congelan las nubes, etc. Para que el Sol no podía ser Dios, dizen que se convenció vno de los Ingas, con sola esta raçón, que no parava quando, ni como quería. No es creíble el gusto, que reciben en entender estas cosas. Que bien se ve quán natural es al hombre el entender, y saber. A este modo an de ser los sermones.
El primero, a de ser siempre de cómo no ay, ni puede aver más que vn Dios, que las Huacas no lo son, ni lo pueden ser.
El segundo, como este Dios es Criador de todas las cosas, y cómo crió el mundo, y los Ángeles, y de su caýda; y cómo los Demonios por hazer mal a los hombres, y vengarse de Dios, inventaron las Huacas, y las demás supersticiones.
El tercero, de la creación de nuestros primeros Padres, y cómo todos procedemos de ellos; para confutar los errores que tienen de que cada Ayllo tiene su origen, y Pacarina.
El quarto, de cómo engañó el Demonio a nuestros primeros Padres, y del pecado original, y cómo dél proceden todos los pecados, y errores que ay en el mundo.
El quinto, la venida de Christo, nuestro Señor, para remediar a los hombres, sacándoles del pecado, y enseñándoles el camino del Cielo; y cómo embió los Apóstoles a predicar, y fundó su Iglesia.
El sexto, que la ley que le dexó a su Iglesia, que guardasse son sus mandamientos, y tratalles también de los cinco de la Iglesia.
El séptimo, que para remedio de los pecados, les dexó los sacramentos, y tratalles especialmente de la —128→ penitencia, y de sus partes, y requisitos, muy de propósito; este sermón es siempre quando se an de començar a confessar. Enseñándoles, que los Hechizeros, con quien se confiessan no tienen poder para perdonar pecados.
El octavo de la intercesión de los Santos, y adoración de las imágenes, porque ellos dizen que son nuestras Huacas, y tiene cerca de esto algunas vezes, como en otras cosas, muchas ignorancias. Como sucedió en vn pueblo donde avía quatro imágenes de Santos, y muy buenas de la vocación de quatro Cofradías, y se averiguó, que algunos no se encomendavan a aquellos Santos, ni les hazían oración porque dezían, que aquellos Santos, ya eran suyos, y ellos los avían comprado, y assí ivan a otro pueblo a visitar otros Santos, por las raçones contrarias.
El noveno, de cómo se an de encomendar a Dios nuestro Señor, y a la santísima Virgen, y en particular se les enseña cómo an de rezar el rosario. Y que rezen al Ángel de la guarda, quando se acuestan, y se levantan, etc.
El décimo, y viene a hazer quando se haze la fiesta de la Cruz, de sus virtudes, y lo que le tema el Demonio; y del agua bendita, y que se aprovechen de ella, en sus enfermedades, y trabajos.
El vndécimo, de la missa, y del santíssimo sacramento del altar, y cómo se an de disponer para recibille.
El duodécimo, del Iuicio, y Pena, y Gloria eterna.
Todas estas materias se les tratan también en los catecismos, preguntándoles, y pidiéndoles qüenta, y procurando que hagan concepto de lo que se les enseña.
Quando en vn pueblo se a de estar más tiempo, porque el pueblo es grande, o la necessidad lo pide, se dilatan más estas materias, y quando se a de estar menos por la raçón contraria, dos otros sermones se cojen en vno.
Los Miércoles, y Viernes ay disciplina, y se llevan, y prestan para este fin, o se dize que las hagan, y traigan, —129→ que como se disciplinan en las espaldas qualesquiera bastan. Estos días quando se acaba el catecismo a boca de noche se les qüenta vn exemplo, y yéndose todas las mugeres a sus casas, se quedan los hombres a tomar disciplina, y se les canta, o dize el Miserere, interrumpiéndole con algunos actos de contrición.
Exórtaseles en los catecismos, a que todos tengan imágenes de santos, traigan los rosarios, y se les reparten muchos por premio de saber la dotrina, y se les enseña a que los hagan de la Chaquira gruesa, que suelen traer por ornato al cuello las mugeres; o a que lo hagan de cordeles, y ñudos como quipos, aunque los más los embían luego a comprar donde los hallan. Y me dezía un Español, que no avía él menester mejor grangería, que yrse tras los Padres, vendiendo rosarios entre los Indios. Que en muchos pueblos, quando llegamos son pocos los que tienen rosario, y quando salimos suelen ser menos los que no le tienen, y para que mejor aprendan a rezar el rosario, los rezamos con ellos algunas vezes en voz alta.
No sólo se les enseña a todos en común el catecismo y dotrina, sino que todos los días primeros al tiempo que diximos, que es en los días, que tarda el Visitador en averiguar, y sacar las Huacas, juntando algún número de ellos se examina cada vno en particular, oyendo los demás para que aprendan, si saben, por lo menos el Padre nuestro, y Credo, y las preguntas essenciales del catecismo; començando por los solteros, y solteras de menor edad, que son de ordinario los que saben más, para encargalles que enseñen en sus casas a sus padres. Para este examen nos ayudamos de los Fiscales, y Indios ciegos, y de otros que sepan bien la dotrina, y en esta última missión anduvo con nosotros, por todos los pueblos el coxo, q’anda ahora con el Licenciado Rodrigo Hernández, de quien dexe arriba que sabía muy bien la dotrina por averla aprendido en —130→ nuestra casa. A los examinados, y aprovados se les dava vn papelillo, que dezía puede confessarse; después pareció que era mejor, y más de dura, vna señal, pequeña de plata, como argentería gruesa; muchas de las quales se hallaron en el ornato de vna Huaca; y para este efeto pueden también servir algunas qüentas de chaquiras de color, y forma particular, que no tengan los Indios, porque no engañen al Confessor.
Las confessiones se an de començar después, que el Visitador uviere inquirido las Huacas, y Idolatrías de los particulares, y absuéltoles solemnemente de la descomunión. Y se comiença por solteros, y solteras, aunque lo más ordinario, y más proprio es después que an exhibido sus Huacas, y Conopas, y los demás instrumentos de sus Idolatrí
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