Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
nota May 14th, 2008
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En el entretanto que se goça el fruto de estos Collegios, que pasarán algunos años, importa mucho en estas missiones, y visitas, ganar a los Caciques, acariciándoles y honrándoles, no pidiéndoles nada, ni tomando nada de ellos (aunque algunos presentillos de cosas de comer, se corren mucho si no los toman), y dándoles de las cosas; que llevamos de devoción. Porque ganada la puerta de los Curacas, no ay dificultad en descubrir todas las Huacas, y Idolatrías. Y assí es necessario valerse mucho de ellos para este efeto; y por otra parte a los que fueren tercos, y rebeldes, como los son algunos: lo que conviene es, como dizen, arrimalles toda la ley, y executar en ellos lo que está mandado por el señor Arçobispo en su edito de 30 de Agosto del año passado, y por su Excellencia en su provisión en diez de Setiembre del mismo año. Que en suma es, que los Curacas, y Caciques, que dentro de dos días que se leyere el edito, no descubrieren, y manifestaren las Idolatrías de su pueblo, que si ellos son los maestros de ellas, sean privados de sus oficios, y acotados, y trasquilados, y traídos a la casa de santa Cruz; y si fueren cómplices en ellas, sean privados del Cacicazgo, y reducidos a mita, acotados, y trasquilados; y que si uviere en sus pueblos, Idolatrías, fiestas, supersticiosas, taquies, y borracheras comunes, y dixeren que ellos no saben que las aya (porque es moralmente impossible que aviéndolas lo dexen de saver los Curacas, y Caciques) que sean privados de sus oficios, y reducidos a mita. Estas provisiones se les leen, y se les explican al principio de la visita, y si se executassen como en ellas se contiene, bastaría este medio para desterrar toda la Idolatría de este Reino.
Para desterrar, y quitar las borracheras, raíz muy antigua de la Idolatría, tienen su Excellencia, y su Señoría Illustríssima, cada vno por la parte que le toca, puesto bastantes remedios; mandando a los Curas, que no vendan —116→ vino entre los Indios, so pena de excomunión, y de veinte pessos ensayados; y a los Corregidores so pena de perdimiento de lo que vendieren, y de otro tanto más. Y en conformidad de las ordenanças de Don Francisco de Toledo manda su Excellencia, que al Indio que se emborrachare, si fuere Cacique principal se le amoneste, y aperciba que no lo haga otra vez, y la segunda vez sea desterrado por dos meses, y por la tercera quede inhábil para ser Cacique, ni tener oficio público; y por la quarta salga desterrado del repartimiento por seys meses, y Pierda el salario que tiene con el oficio. Y si persevera en su vicio de emborracharse, sea desterrado perpetuamente y su Excellencia dé su oficio a otro. Y si fuera Indio común, la primera vez le aperciban, la segunda le den veinte açotes, y que diga el pregón porque se emborrachó segunda vez, y a la tercera le trasquilen, y a la quarta le destierren, y se executen en él las demás penas que allí ponen. Todo ello está muy bien mandado, y acordado, y si se executasse, en poco tiempo no avría borracheras, entre los Indios, pero quién lo executará?
Y en esto del disimular con los Indios, o castigallos, es vna cosa digna de advertencia, y remedio: y es que es común dicho, y sentimiento de los Curas, q’ no se atreven a yrles a la mano a los Indios, y les dexan hazer lo q’ quieren, porque muy fácilmente se conjuran quatro, o cinco para levantar falsos testimonios, y poner capítulos a los Curas, y muchas vezes se me a ofrecido, que sería menos inconveniente que algunas cosas se quedassen sin castigo o se remediassen por otra vía, que no admitir por testigos contra los Curas a los Indios, que no reparan nada en jurar falso, y convencidos deste delito, deverían ser severamente castigados.
En las mismas provisiones de su Excellencia, y de su Señoría Illustríssima está también señalado el castigo, q’ —117→ se a de dar a los que reincidieren en Idolatrías; y el día, que uviere castigo, avrá emienda. Por esta primera vez a nadie se castiga, y a todos se les perdona; y porque les absuelven en la visita solemnemente, a la puerta de la Iglesia, cobran grande concepto de aquella ceremonia exterior. Díxome vn español que encontrando vnos Indios en vn camino, que ivan muy apriesa, les preguntó que dónde ivan, y que ellos respondieron, vamos a que nos hagan buenos christianos, dándonos con las varas a la puerta de las Iglesias, explicando por estos términos el concepto, que tenían, de la absolución solemne.
Importará mucho para este mismo intento, como lo tiene mandado su Señoría Illustríssima, que los Visitadores ordinarios, después de aver leído el edito ordinario de su visita, lean el edito que se suele leer en las visitas de la Idolatría, y las provisiones de su Excellencia, y editos del señor obispo, contra ellos, y contra las borracheras, en los pueblos que están ya visitados, y, que inquieran con cuidado, si ay reincidencias, y les castiguen. Y entre otros provechos que se seguirán de que los Indios entienden que les an de visitar todos los años, será vno, y no pequeño, que se persuadan que no va el Visitador para solos los Curas, y no tendrán el abilantez, que suelen tener de poner capítulos al Cura con razón, o sin ella. Pero convendría mucho, que los Visitadores supiessen la lengua, y que lo hiziessen de veras.
Pero el primero, y más próximo, y más eficaz remedio, y que a de ser executor de todos los demás, es esta primera visita que diximos, cuya práctica conforme se a experimentado pondré en los capítulos siguientes.
—118→
Capítulo XII
Quién y cuál a de ser el visitador para la extirpación de la idolatría
En la junta que hizo el Señor Virrey Príncipe de Esquilache, como se dixo al principio, de algunos Señores de la Real Audiencia, y del Cabildo Ecclesiástico, y de Religiosos graves, y experimentados en esta materia, los puntos que se resolvieron principales, demás de otras cosas particulares, fueron. El hazerse la casa de reclusión de los Hechizeros en el pueblo del Cercado, que está extra muros de esta Ciudad. Mandáronme hazer la planta de ella, porque se hiço a fundamentis, y de propósito, y que disese calor al edificio, y assí antes que saliesse a la missión quedava en buen parage. Y luego que estuvo la casa en disposición para ello, aun antes que se acabase, se fueron embiando de los pueblos, que se ivan visitando, los más culpados de los Hechiceros.
Lo segundo que se determinó en aquella consulta, fue que se diesse principio al Collegio de los Casiques, y assí se acomodó para este fin nuestra casa, en el mismo Cercado, donde estuvo antes el Noviciado. Y aviendo el Señor Virrey escrito cartas a los Caciques para el día de año —119→ nuevo, se juntaron de diversas Provincias catorce hijos de Caciques; mandó su Excellencia dalles de vestir camiseta, y calçón verde, y manta listada de colorado, que a de ser el hábito de los Collegiales, y lo demás necessario, de çapatos, medias, y sombrero, y viniendo su Excellencia con toda la Ciudad el día de Año nuevo a nuestra casa a Missa, antes de començar, les puso su Excellencia por su mano, a cada vno de por sí, vna banda de tafetán carmesí, atravesada del hombro derecho hasta debaxo del braço izquierdo, con un escudo pequeño de plata, con las armas Reales, que viene a caer en el pecho. El provecho de estos dos medios, que an de ser continuos, y perpetuos, no se puede hechar de ver tan presto, como se hechó de ver el del tercero, que fue embiar Visitadores, quales eran convenientes para el fin que se pretendía, que era descubrir este daño que tan solapado, y encubierto estava, que apenas se echava de ver, pues a vista de todos hazían sus cerimonias, y sacrificios gentílicos, y no se tenían por tales. Y para desengañar los que estavan tan engañados, y enseñar los que poco o nada avían sido enseñados, dando vn perdón general, vsando con todos de misericordia, procediendo con algún poco de rigor de Iusticia contra los tercos, y rebeldes. Para esto se escogieron Visitadores, que fuesen experimentados en las cosas de los Indios, supiesen bien la lengua, tuviesen talento, y eficacia en el púlpito, hombres dotos, y Theólogos, que supiesen bien dar a entender, y enseñar a gente tan ignorante, los misterios de nuestra santa Fe, y deshazer y refutar los errores, tan connaturalizados a su capacidad, y en que tan sin contradición de nadie, an nacido, y vivido hasta ao
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