Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
nota May 14th, 2008
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agua.
Estos dos medios que son el vso del Santísimo109 Sacramento del Altar, el ornato de las Iglesias, y culto divino, como tan proporcionados, y necessarios para ésta nuestra Christiandad, alentó grandemente el Señor Obispo del Cuzco don Fernando de Mendoça, cuya memoria durará muchos años en este Reino. Porque para lo primero mandó con grande exacción, que todos los Curas de su Obispado instruyessen, y dispusiessen a todos sus feligreses, para comulgar, por lo menos la Pascua, y que no les negassen el viático, quando estuviessen enfermos. Hizo hazer sagrarios, custodias, y depósitos en todas las Iglesias de los pueblos, para que si quiera quando el Cura estuviesse en ellos, tuviesse siempre el Santíssimo Sacramento, haziendo algunos a su costa, y ayudando con largas limosnas para otros. De vn pueblo sé yo, donde aviendo condenado a vn Cura en vna causa que se le hizo en buena cantidad de dinero, le dixo, que aquella condenación merecían sus culpas; pero que se hiziese un sagrario, que pusiese en él su nombre, y sus armas, como si lo diera de limosnas, y assí lo hizo. Y porque es muy ordinario tener vn Cura cargo de quatro, y cinco pueblos, y sólo en el que está presente es bien que esté el Santíssimo Sacramento para viático, porque no muriessen sin él los enfermos de los otros pueblos, hizo junta de hombres graves, de todas las religiones, y venciendo muchas dificultades que les oponían, mandó hazer buen número de vnos como relicarios, en que el Sacerdote, a qualquiera tiempo que le llamasen pudiesse llevar el Santíssimo Sacramento, a otros pueblos, pendiente al cuello el relicario —111→ en su bolsita de terciopelo, de su cordón de seda, y oro muy curioso. Parecerales esta cosa nueva, y extraordinaria a quien no supiese algo de historias Eclesiásticas, y no uviere visto lo que passa en otras partes. Como yo vi en Italia, que yendo a entrar por la puerta de vn pueblo bien cercado aunque no muy grande llamado Monte Falco, donde está aquel milagroso cuerpo de santa Clara que tomó el nombre del pueblo, salía vn Sacerdote con el Santíssimo Sacramento, que le llevava fuera del pueblo a alguna casa del campo, acompañado de mucha gente hasta la puerta del pueblo, y tomando allí la bendición del Sacerdote, se fue él solo su camino, con el Sacristán, que llevava luz en vna lanterna.
Para lo segundo que es el ornato de las Iglesias, aviendo traído de España donde fue consagrado por Obispo muchos, y muy buenos ornamentos, en entrando, que entró en su Obispado, los fue repartiendo por todos los pueblos por donde passaba, de suerte que llegó al Cuzco con sólo un ornamento, y después aviéndole embiado de España cerca de mil varas de damascos, y terciopelos, para vna colgadora de su casa, considerando la falta de ornato de las Iglesias de los Indios, las mandó gastar todas en ornamentos, y assí nunca tuvo en su casa, sino sólo el dozel para hazer cabildos. Pero las cosas deste grande Prelado no son para dezillas tan de passo, pues requieren más larga y mejor historia. Y en este particular pudiera dezir mu cho más del Señor Arçobispo de esta ciudad, (que está en gloria) D. Toribio Alphonso Mogrovejo, pues le acontecía hazer consagración de aras, con ser tan larga, sólo por consagrar vna que faltava en vn pueblo, y quando bolvía de la visita, no traýa nada de su Pontifical, que todo lo dexava de limosna, y porque en Moyobamba no tenían Cruz para las processiones, le dexó la cruz de su guion, y oy la tienen, y estiman como es razón.
—112→
Muchos Curas ay que ponen en esto muy grande cuidado110, por ver el provecho como dizen al ojo, y assí me escrivió esta semana un Cura muy cuidadoso lo siguiente.
«Certifico a V.P. que se trabaja espiritual, y corporalmente porque mi desseo no es, sino que conozcan las misericordias, que nuestro Señor cada día vsa con ellos, y que ablanden los coraçones, que tan duros tienen para los buenos, y para esto trabajo lo que su Magestad sabe, porque e de dar qüenta, de cada alma, y assí hago quanto en mí es. Holgárame V. P. viniese por esta tierra, para que viesse el fruto de mi trabajo, y quánta devoción tienen en freqüentar los divinos Sacramentos, y todos los demás, y assí mismo el ornato de las Iglesias que después que aquí estoy e hecho animándoles a ello, y ellos acuden con muy gran voluntad con sus limosnas, que es mucho para los Indios, porque en todos los pueblos e hecho muy sumptuosos Sagrarios, donde quando en los pueblos estoy, pongo el Santíssimo Sacramento, y ellos con muy gran devoción acuden a visitallos, que me da mil contentos vellos, y quisiera todos fuessen santos, etc.»
Para que se acabe la mala casta de los maestros, y ministros de la Idolatría, o por lo menos no aya tantos: el único remedio, es la reclusión de santa Cruz, que la temen grandemente, más de catorze mil pesos están gastados hasta oy en ello, porque el Señor Virrey Príncipe de Esquilache, me cometió el hazer la planta de ella, y dar calor a la obra. Y avrá de ser necessario en cada Obispado hazer otra, pues con buena traza no será dificultoso el sustentallos, y donde no uviere casa donde estén reclusos se podían repartir en los conventos de Religiosos y Hospitales, y en otras casas de gente pía, donde les guarden, enseñen, y sustenten. El quedar estos viejos en sus pueblos es el mayor daño, y la principal causa de sus errores. Y ya que no es posible sacallos todos, porque son muchos: con —113→ que vengan los principales de cada pueblo, los demás quedan escarmentados. Y es bien q’ queden señalados, para ser conocidos, y que los hagan acudir siempre a la dotrina con los muchachos, y que se asienten con ellos en las iglesias, porque assí los vengan a tener en poco el común del pueblo. Y sobre todo importa, que los que reincidieren sean muy bien castigados. Pero por otra parte, como los más de ellos son muy pobres, y viejos, y que no exercitan el oficio sino para tener qué comer; sería conveniente que se les ayudasse con alguna limosna, entablando entre los Indios la práctica de esta virtud, de que tan poco conocimiento y exercicio tienen. Como vi yo hazer a vn Cura muchas vezes que previniéndolos a todos los del pueblo para esto, se ponía a la puerta de la Iglesia quando salían de Missa a pedir limosna para los pobres, y no quería que diessen plata, sino cosas en especie, maíz, papas, agí, huevos, y otras cosas a este modo, de que se hazía muy buen montón, que luego se repartía entre los pobres, y el cura de su parte comprava media anega de maíz, o de papas, o vn carnero, y nosotros de la nuestra otro tanto: y no es creíble el bien que se podía hazer, si esto se entablase, que no sería muy dificultoso. A todos quantos Curasse lo e advertido, lo an puesto en prática con grandíssimo consuelo suyo, y no menos gusto, y provecho de los Indios.
Que lo de menos es el sustento corporal; sino que fuera de que se les quita grande parte de la ocassión de Idolatrías, y supersticiones, van aprendiendo vnos dando y otros reciviendo, la piedad y misericordia Christiana. Con esto se les grangean grandemente las voluntades para que reciban mejor lo que se les dixere, y enseñare. Y assí acostumbramos en todos los pueblos visitar cada día los enfermos111, y llevalles algunas pasas, o vn poco de pan, o cosa semejante; que bien poco, que se les dé lo que agradecen mucho. Cosa ordinaria es, quando entramos —114→ de nuevo en vn pueblo huyen de nosotros los muchachos, y con media dozena de higos, o vn puñado de pasas que se les da vn día; no ay quien después los aparte de nosotros, y tras ellos vienen sus madres, y padres.
Muchos de los Hechizeros, son Ambicamayos, como ellos llaman, o curanderos, pero con muchas supersticiones, y Idolatrías, que preceden a los Curas; y se procura que los Curas, tengan examinados, y bien instruidos, los que han de curar para que quitado lo que es supersticioso, y malo, se aprovechen de lo que es bueno; como es el conocimiento y vso de algunas yerbas, y de otros simples, de que suelen vsar en sus enfermedades.
Para que los Curacas, y Caciques, sean buenos (que el no sello diximos que era grande causa de la Idolatría) el único remedio es el que el Señor Virrey Príncipe de Esquilache pone, tomándole desde sus principios; y es criando bien sus hijos, y que desde muchachos aprendan la policía, y Religión Christiana. Sus padres estiman la merced que en esto se les haze. Y vn Cacique después de aver embiado sus hijos mayores al Collegio, me dixo, que quería embiar otros dos, que le quedavan, y que él pagaría el sustento, de los que su Excellencia no sustentase, que le avisasse, qué tanto embiaría para cada año?
Otro Collegio está mandado fundar en el Cuzco, y otro en la ciudad de los Charcas, que son los tres principales puestos de todo este Reyno, por orden de su Magestad. No tienen número limitado, sino que vengan a ellos todos los hijos de los Caciques, y Segundas personas, que llaman de todos los pueblos. Danles todo lo que an menester de comida, y vestido. Están a cargo de los Padres de nuestra Compañía, por ser propria de su instituto la educación, y crianza de la juventud. Para los Collegios del Cusco y Charcas están despachadas Provisiones, del de esta ciudad se dirá después.
—115U
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