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Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.


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«La de V. P. leo muchas vezes, y me da ánimo para no desfallecer en el camino, pues es testigo mi Dios, que jamás e trabajado tanto, ni con mayor zelo, y cuidado, pues era compassión ver esta dotrina, y gente, indigna de este nombre, pues más parecían bestias, y salvages, faltos de toda cosa buena; mil y más ánimas de confesión, sin hallarse vna que supiese las quatro oraciones, sino con mil yerros, y falsedades; y algunos viejos, que auía más de tres años que no oýan missa, ni confesavan sino con sus Huacas, y sacerdotes. Lástima grande! ultra de esto tan correta, y fugitiva esta gente para la missa los Domingos y fiestas, y para la dotrina los Miércoles, y Viernes, que parecía, no avían tenido Padre. A me quebrado el coraçón, y e lo llorado con ellos muchas vezes, diziéndoles, quán faltos estavan, quán sin dotrina, sin Dios, y sin ley, encogen los hombros, y dizen todos Checan, Checan señor Padre (verdad es, verdad es) besándome la ropa, y pies admirados. Quatro meses, a que todos los días dos oras a la mañana, y dos a la tarde yo por mi persona, sin faltar día, hago juntar en el cimenterio todo los muchachos, y muchachas, viejos, y viejas, que por todos pasan de doscientos, y allí les enseñó, catequizó, y dotrino en los principios de nuestra santa Fe, y luego en las quatro oraciones, confessión, y artículos, y cathecismo107, que ya no ay ninguno que ignore esto; da me mil glorias, y contentos, velles rezar, y cantar algunos cánticos y coplas —107→ que les tengo enseñado, a mi Dios gracias infinitas, él por su santíssima sangre se duela de ellos, y de mí, que cierto lo e menester arto, pues me falta (que confiesso a vezes) la paciencia, quando vso de amor, y regalo, quando ya de aspereça, y castigo, en diziéndoles que los tengo de embiar a la casa de santa Cruz, lo temen, ajúntanse, vienen a missa, y a la dotrina. Es esta casa su coco, castigo, cárcel, y azote, tengo para mí fue la cosa mejor, más santa, buena, y pía, que se a hecho». Hasta aquí es la carta de este Sacerdote.
Para este mismo fin ayuda también su Excellencia por su parte, mandando, que todos los pueblos, que están desmembrados de su reducción sin orden del govierno; los pueda quemar y disipar el Visitador; para que buelvan a su reducción, y assí se ha hecho en muchos pueblos y los q’ con orden del govierno están divididos, si le parece al Visitador que no conviene, informen a su Excellencia para que se manden reducir. Todos estos medios executados serán eficaces, para que los Indios tengan la dotrina, y enseñanza que an menester. Pero lo que an de ser de más eficacia es lo que su Señoría tiene mandado, y se executa puntualmente. Que todos los Clérigos que se opusieren a dotrina, o los Religiosos que se presentaren a ella, fuera del examen ordinario para ver si saben la lengua, prediquen en ella públicamente, señalándoles el día antes, puntos para el sermón. Y que todos los que tenían dotrinas quando se publicó este edito, se presentasen delante de su Señoría dentro de ocho meses, para que predicasen en público como los demás. Porque es cosa cierta, que el que sabe, y puede predicar, predicará si quisiere, y para que quiera se le pondrán los medios, convenientes; pero el que no sabe, ni puede, por más que se lo manden, no predicará.
—108→
Este mandato de su Señoría, a animado mucho a los que saben bien la lengua; porque ven, que podrán capear y hazer demonstración de ella, y a los que no la saben, para trabajar en aprendella, para que no les quiten las dotrinas; y a los q’ no la tienen, y son buenos lenguas le entretienen con experanza, de que teniendo partes para ello, no les faltará puesto para empleallas. Y si en las oposiciones de dotrinas, y otras ocasiones de honra, y provecho, se sirviesen los señores Prelados, de tener memoria de los ausentes, y mejorar, y promover, a los que an acudido a sus obligaciones, en las dotrinas, que an tenido, dándoles otras de mejores temples, menos trabajo, y más provecho; sería gran motivo para que todos se esmerasen en hazer su oficio; y como dize el Proverbio, Addere calcarie sponte currenti.
Assí en esto de que prediquen los Curas, como en otras cosas para el bien de los Indios, está todo muy bien mandado y prevenido en las Synodales, que se hizieron aora cinco años, y no ay que pedir ni dessear más que su devida execución. Y en ellos para que los Curas sean cuidadosos, y diligentes, en confessar a sus Indios, y en catequizalles, y disponelles para que comulguen está mandado, que después de Pascua embíen todos los Curas los catálogos de sus dotrinas, a su Señoría Illustríssima108, para que vistos los mande rubricar, y que vengan señalados con vna C, todos los que an confessado, y con dos los que an comulgado. Y yo e traýdo algunos de estos catálogos, que me davan los Curas, a su Señoría Illustríssima. Y pasando por vn pueblo vn Domingo de Cuasimodo comulgué aquel día más de cien Indios, a quien tenía el Cura bien dispuesto para ello: y el día antes, y aquella mañana se tornaron a confessar todos. Y el día de Pascua antes avía comulgado otros tantos en otro pueblo. Éste se visitó de allí a vn año, hallándome yo presente, —109→ y puedo certificar con toda verdad, que de todos quantos pueblos se an vissitado mayores, y menores, en ninguno se a hallado menos Idolatrías que en éste, que parece que se verifica lo que diximos arriva, del Sumo Pontífice Clemente VIII de feliz recordación, que Non erunt veré Christiani donec communicent in Pascate.
Este medio tan eficaz procura el Demonio estorvar, y divertir por muchas vías. Y assí me certificó vn Padre de santo Domingo persona de todo crédito, y autoridad, que aviendo prevenido a los Indios de vn pueblo, que estava a cargo de su orden, para que comulgasen en el día de Pascua los que estavan dispuestos para ello, aquella noche levantó el Demonio tan grande ruido, y alboroto, que parece que se hundían los cerros de al derredor, y el Demonio se les apareció visiblemente, diziéndoles, que se avía de hundir el pueblo, si comulgavan, y assí acudieron espantados todos donde estavan los Padres con mucho temor, por no saber la causa del alboroto, y ruido que oýan, quietaron a los Indios, y con amanecer un día claro y muy sereno se acabaron de desengañar.
La falta del ornato de las Iglesias más proviene, de la falta de curiosidad de algunos Curas, que no de falta de plata, porque fuera de lo que se saca de los tributos de cada año para la Iglesia, que aunque entra en poder del Corregidor, lo manda su Excellencia dar, quando se le informa de la necesidad; y convendría que los Visitadores llevasen orden para ello; los Indios acuden con facilidad a semejantes gastos, o haziendo algunas chácaras para este efeto, o de otras maneras, si ay quien los aliente a ello. Y assí pueblo a avido donde en vna tarde juntaron los Indios más de trescientos, y cinqüenta pesos, para comprar pendón, y cruz de plata, y andas, y vna echura de vn niño Iesús, y otras, cosas necessarias para vna cofradía que se les avía instituido.
—110→
No dexaré de advertir, que conviene ver qué sacristanes se ponen, porque yo se dónde se halló vno, que se bevía parte del vino que le davan para las missas, y porque no se echase tan presto de ver añadía otro tanto de

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