Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
nota May 14th, 2008
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as.
Quando uno muere, velan toda la noche con gran borrachera, cantando las alabanzas del defunto. Y después de averle enterrado se lavan todos, en las fuentes, q’ tienen señaladas para ello, y queman la ropa vieja del defunto. Y si a caso en aquellos días, poco después de muerto, chispea el fuego, o algún Búho, o Lechuza canta sobre la casa del defunto, dizen que tiene hambre, y frío, y le queman maíz, y papas, y poco a poco van quemando todas las alhajas que dexó, hasta que no queda nada. Ay aquí una Huaca antigua muy famosa, cuyo nombre se me a olvidado, la qual en tiempo de los Ingas hablava97. Y es tradición entre ellos, que pasando por este pueblo —85→ Mancocápac, le fue a hazer sacrificio, y ella le dixo, que no quería recebillo porque no era Inga legítimo, y que le avía de quitar el reino. De lo cual enojado Mancocápac hizo arrojarla por el Cerro abaxo. Quando fueron a menear la piedra salió de ella vn Papagallo muy pintado, y fue por el cerro adelante volando. Y aunque mandó el Inga que con piedras, y ayllos, o libis le siguiesen, no le alcançanron, antes llegando a vna gran piedra se abrió, y se encerró en sí, y se bolvió a juntar como antes estava. Y estas dos piedras de donde salió, y entró el Papagayo son muy tremidas, Quiso (algunos años a vn Indio muy virtuoso de este pueblo, y de nuestra cofradía del Cuzco) poner vnas cruzes en estos cerros, donde están estas piedras, y aunque los indios le ponían mucho miedo, subió allí con sus Cruzes, y se levantó vn gran viento, y con tan gran ruido que parecía que hablava. Tuvo gran pavor y los cabellos (como él me dixo) se le erizaron, pero con todo, repitiendo e invocando el nombre de IESÚS, concluyó con su devoción. El ayre: arreció de manera que las Cruzes se quebraron, y aunque otra vez se renovaron, y pusieron, se bolvieron a quebrar, y díxome él mismo, que no suele aver allí aquellos ayrazos. Quando quieren sembrar hazen sacrificio a los puquios, y echan en ellos maíz blanco, y de allí lo buelven a sacar al cabo de algunos días, y lo siembran, y dizen que con esto salen buenas las sementeras. Quando están enfermos, los Hechizeros les mandan hechar maíz blanco en el camino real, para que los pasajeros se lleven la enfermedad. Otras vezes va el Hechizero a la cumbre del Cerro más cercano, y con una honda le apedrea muy de propósito, quejándose de que ella causa aquella enfermedad, y pidiéndole la quite. Vsan el lavar el enfermo con chicha, y refregalle con maíz blanco, para el mismo efeto. A este modo emos en este camino hallado otras muchas cosas, que sería largo contallas, argumento cierto98 de la ceguedad —86→ en que esta gente vive, y de la necesidad de remedio. A las bueltas emos cobrado noticia de las Provincias de los Aymaraes, Cotabambas, y Condesuyos de Arequipa, que están como vna inculta selva, donde parece que nunca se a predicado la Fe Iesu Christo99.
Mucho más adelante pasa la carta dicha, pero esto baste para que por ella se entienda, que todo el paño, es de la misma lana, y del mismo color, y tiene la misma mancha, y que no a de salir de la primera vez que se lave. Como también se verá por vn Capítulo de otra carta de vn sacerdote seglar, de mucha verdad, y zeloso de la gloria de nuestro Señor, y bien de los Indios, escrita al dotor, y visitador Diego Ramírez Cura que al presente es de la Metrópoli de esta ciudad, pidiéndole como a experimentado instrución, para desarraigar la Idolatría de los pueblos, donde se hallava doscientas leguas de esta ciudad, y dize así:
Aquí me ando imponiendo, y por las dos que v.m. me a embiado apuntándome las particularidades de ceremonias, abusos, adivinaciones, embustes, y embaymientos, sacerdotes Indios, que se fingen, que dizen Missa, y confiesan, curan y dogmatizan, y se hazen Profetas de cosas venideras, con todas las demás menudencias, ritos y adoraciones, vienen concertadas con las de acé, y es general enfermedad en estos desventurados, mayormente dentro de los términos de Potosí, que se abrasa esta peste maldita. La causa es que las justicias no se ocupan más que en buscar sus provechos, y los Curas su pie de Altar, y no osan reprehender, ni obviar los males de que tienen noticia, y más la semana de Todos Santos, la mezcla que hazen con nuestras ceremonias santas, de las suyas en razón de los defuntos. Desde esta tierra hasta los Charcas (es este espacio de más de cien leguas lo más poblado, y freqüentado del Pirú) no está plantada la Fe, por no se —87→ predicar, y andar la gente tan de leva, y alzada sin entrarles cosa de devoción spiritual. Antes parece que tienen odio, enemistad, y mal sabor a las cosas de Dios, y cassi tienen razón porque los que les enseñamos, mostramos el último fin, de enriquecer en breve tiempo. Y a de ser con detrimento de las ovejas, que son trasquiladas sin piedad y amor. Y el trato que reciben de los Españoles, y Corregidores es crudo, y incomestible, y assí se van fuera de sus pueblos a vagar, y no se dexan conocer de sus Curas y Pastores. De donde están las Iglesias por hazer, caídas otras, y maltratadas, sin ornamentos, y los pueblos asolados, sin aver ya, quién dé tributo a su Magestad más que las pobres mugeres, y certifico que oy ay en esta Provincia, más de dos mil biudas, que pagan la tasa de sus maridos, diez años ha muertos, y de cinco años a esta parte muchas más.
Éste es el capítulo de la carta sobredicha.
El Illustrísimo señor dotor Don Pedro de Valencia Obispo de Chuquiavo, que de Chantre de esta Metrópoli, fue promovido a aquella silla con la experiencia de lo que’avía visto en este Arçobispado, y el zelo que nuestro Señor le a dado del bien de sus ovejas, encomendó la visita de la Idolatría a un sacerdote de mucha satisfación, y a pocos días después que comenzó la visita le escrivió la siguiente, la qual me embió Su Señoría originalmente, para que la mostrase al Señor Virrey.
Avisado tengo a vuestra Señoría la diligencia, que quedo haziendo contra Indios Hechizeros, y principalmente en razón de vn Ídolo de piedra de tres estados en alto muy abominable, que descubrí, dos leguas de este pueblo de Hilavi, estava en vn cerro el más alto, que ay en toda esta comarca en vn repecho que mira hazia donde naze el Sol, al pie del cerro ay mucha arboleda, y en ella algunas choças de Indios que la guardan, ay también —88→ muchas sepulturas antiguas muy grandes; de entierros de Indios muy sumptuosamente labrados de piedra de encaxe, que dizen ser de las cabeças principales de los Indios del pueblo de Hilavi. Estava vna plaçuela hecha a mano, y en ella vna estatua de piedra labrada con dos figuras monstruosas, la vna de varón, que mirava al nacimiento del Sol, y la otra con otro rostro de muger a las espaldas, que mirava al Poniente con figura de muger en la misma piedra. Las quales figuras tienen vnas culebras gruesas, que suben del pie a la cabeça a la mano derecha, y izquierda, y assí mismo tienen otras figuras como de sapos. Estava esta Huaca del pecho a la cabeça descubierta, y todo lo demás debaxo de tierra100. Tres días tardaron más de treinta personas en descubrir todo el sitio al derredor deste Ídolo, y se hallaron de la vna parte, y otra delante de los dos rostros, a cada parte vna piedra quadrada101 delante de la estatua, de palmo y medio de alto, que al parecer servían de aras, o altares muy bien puestas, y arrancadas de su asiento con mucha dificultad, se halló donde estava asentada la ara de la estatua, con vnas hogillas de oro muy delicadas, esparcidas vnas de otras, que relucían con el Sol. Mucho trabajo e pasado en arrancar este Ídolo, y deshacelle, y más en desengañar a los Indios. Pero lo que aora me da más pena Señor Illustríssimo es que las diligencias, amonestaciones, y predicaciones, que hago en este pueblo en raçón de que aya dotrina, y que se desengañen los Indios, y se escusen amancebamientos, incestos, y otros vicios, no tengan el efeto que deseo; Porque no se junta la gente viviendo a rienda suelta en estancias, y huaicos donde están. Y el que sustenta —89→ este desorden es vn malvado de vn Cacique principal, y es público que manda a los Indios, que no oyan Missa, ni acudan a la dotrina Christiana, ocupando a muchos en que le labren sus tierras, y guarden su ganado, y en otros servicios, y es de manera que vive muy escandalosamente, y a años que no se confiesa, y no sé cómo remediallo. Haré lo que pudiere, y vuestra Señoría esté prevenido por si fueran allá con quexas los castigados, etc.
Esto escribe el Visitador Alonso García Quadrado, y mucho más escribe de Tiahuanaco el Visitador Bart de Dueñas, que dexo por no ser largo.
—90→
Capítulo X
Que en las provincias que están visitadas quedan muchas raízes de idolatrí
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