Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
nota May 14th, 2008
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tado.
Al poner las Huarás, o pañetes, quando son de ocho o diez años suelen tener casi las mismas supersticiones, y se ha hallado tanto en este particular, como dizen, que vsauan antiguamente, sacrificando al Luzero, a quien en esta Provincia llaman Huárac, y quiçá a esto alude el nombre de Huarás. Otro abuso es muy común entre todos los Indios oy en día, que antes de casarse se an de conocer primero, y juntarse algunas vezes, y assí es caso muy raro, el casarse, sino es, primero Tincunacuspa, como ellos dizen, y están tan asentados en este engaño, que pidiéndome en vn pueblo por donde pasava, vn Indio, que le casase con vna India con quien estava concertado de casarse, vn hermano de ella lo contradezía grandemente, y no daba otra causa, sino que nunca se avían conocido, ni juntados, y sé otro Indio sé yo que abiéndose casado no podía ver a su muger, y le dava mala vida, porque dixo que era de mala condición, pues nadie le avía querido ni conocido antes que se casase.
En la muerte, y entierros de sus difuntos, tienen también grandes abusos y supersticiones, debaxo de la mortaja les suelen vestir vestidos nuevos, y otras vezes se los ponen doblados, sin vestírselos. Hazen el Pacarícuc, que es velar toda la noche, cantando endechas con voz muy lastimosa, vnas vezes a coros, y otras cantando vno, y respondiendo todos los demás cierren la puerta por donde sacaron al difunto, y no se sirven más de ella.
Esparcen en algunas partes harina de maíz, o de Quinua por la casa, para ver, como ellos dizen, si buelve —60→ el difunto, por las pisadas que a de dexar señaladas en la harina84.
En algunos pueblos de los llanos, diez días después de la muerte del difunto se junta todo el Ayllo y parentela, y llevan al pariente más cercano, a la fuente, o corriente del río que tienen señalado, y le zabullen tres veces, y lavan toda la ropa que era del difunto, y luego se haze vna merienda, y el primer bocado que mascan lo hechan fuera de la boca, acabada la borrachera se buelven a casa, y barran el aposento del difunto, y hechan la vasura fuera cantando los Hechizeros, y esperan cantando y beviendo toda la noche siguiente, al ánima del difunto que dizen, que a de venir a comer, y bever, y quando están ya tomados del vino, dizen que viene el ánima, y le ofrecen derramándole mucho vino85, y a la mañana dizen, que ya está el ánima en Zamayhuaci, que quiere dezir casa del descanso, y que no volverá más. El Pacarícuc suele durar cinco días, en los quales ayunan, no comiendo sal ni agí, sino maíz blanco, y carne, y juegan el juego que llaman la Pisca, tomando el nombre de los cinco días86, que es con vnos palillos con diversas rayas, y no entiendo, que tienen más misterio, que para divertir el sueño y al cabo de estos cinco días van a lavar la ropa que dexó el difunto al río.
Héchanles muy disimuladamente chicha en la sepultura, para que bevan, y muy al descubierto ponen —61→ quando les hazen las honras, comidas cocidas, y asadas sobre la sepultura, para que comen, y assí está prohibido que en los todos Santos no pongan nada de esto en las sepulturas.
Pero el mayor abuso, que en esto ay es el desenterrar, y sacar los muertos de las Iglesias, y llevallos a los Machais, que son las sepulturas que tienen en los campos, de sus antepasados, y en algunas partes llaman Zamay, que quiere dezir sepulcro del descanso, y al mismo morir, llaman Zamarcam, Requieuit87. Y preguntados, por qué lo hazen, dizen que es Cuyaspa, por el amor que les tienen, porque dizen, que los muertos están en la Iglesia con mucha pena apretados con tierra, y que en el campo como están al ayre, y no enterrados están con más descanso. Y pocos días antes que llegássemos a vn pueblo, avía vn indio principal con su muger, sacado de la Iglesia dos hijos suyos, que para hazello más fácilmente avían enterrado como dos meses, el vno antes del otro, en vna como bóveda hecha de losas, y los llevaron a su casa, y los tuvieron allá dos días, y les hizieron grandes fiestas vistiéndoles vestidos nuevos, y trayéndoles por el pueblo en procesión, y combidando a bever en la fiesta a toda la parentela, y después los volvieron a la Iglesia. Hizímosle otra vez desenterrar, y deshaziendo la bóveda hechalles tierra. Y assí se a de advertir como cosa que importa, que de ninguna manera se consienta, que se entierren en bóvedas.
No tienen a los que se ahorcan, por lo que ellos son. Antes por vna cosa más que humana, y los invocan, y llaman para algunas cosas y podría ser que ésta fuese una de las causas, porque en algunas partes se ahorcan tan —62→ fácilmente algunos, como el otro Indio mozo y principal, q’estando holgándose pocos meses a, en una fiesta, o borrachera, con unas Indias con quien estava mal amistado, dixo un día a boca de noche, y al cabo de la fiesta, y entendieron que lo dezía triscando, yo tengo de ver quién de vosotras me tiene buena voluntad, si se viene a horcar conmigo y con esto se salió de casa, y andándole a buscar por vnas partes, y por otras, entendiendo que se avía apartado mucho, le vinieron a hallar ahorcado cerca de la misma casa. Y avrá poco más de vn mes, que teniendo el Visitador preso a vn Hechizero, con vn par de grillos sin averle apremiado ni apretado en nada, antes regaládole, y dádole, de comer de su mesa a los dos días que avía estado preso, en su proprio aposento, se salió vna noche dél, sin ser sentido, y con vn pedaço de vn cordel bien delgado de los que traen en la cabeça, que ellos llaman Huaraca, se ahorcó a la puerta de la casa, de suerte que quedó de rodillas, y de esta manera le hallé y encontré con él, enfrente de nuestro aposento, quando a la mañana salí entre dos luces. Hizímosle llevar arrastrando por los pies fuera del pueblo, y quemalle para que fuese escarmiento para otros.
El tener Huacanquis, o como llaman en los llanos Manchucu, que es el Philtrum, que llaman los Griegos, y Latinos, para que les quieran bien otras personas, se vsa en todas partes88. Házenlos de los cavellos de las personas de quien quieren ser amados, o de unos pajarillos de muchos colores, que traen de los Andes, o de las plumas de los mismos pajarillos, o mosquillas pintadas, abueltas de otras cosas, que ponen con ellas.
—63→
Es muy ordinario especialmente en los hombres con semejante afeto, o para hazer prueva, si tal, o tal muger les quiere bien, quando topan alguna piedra grande, o peñasco hendido tirar una piedra a encaxalla en la hendidura, otras vezes en lugar de piedra tiran al agujero, o hendidura del peñasco vnas varillas muy derechas, que llaman Huachi, hasta que de tantas que tiran89, aciertan vna, y entonces llaman a la donzella, que pretenden para que vea como les ha cavido la suerte. Y tienen tan grande abuso y engaño en esto, que jamás se niega la muger por quien se ha hecho esta ceremonia, la qual llaman Cacahuachi, que quiere dezir peñasco flechado, y si le encaxan es señal de que la persona de quien hazían el juicio, les quieren bien, y sino, no y quien ve esto, y no sabe esta superstición, entenderá que lo hazen sin malicia, y es la que tengo dicha, y llaman esta prueva, Sipastarina, como quien dixese, para tapar con muger.
Otro abuso más perjudicial que éste, descubrió y castigó el dotor Alonso Osorio en su visita. Y es que por el mes de Diciembre, que empieçan a madurar las Paltas, hazían vna fiesta que llaman Acataymita, que durava seys días con sus noches, para que madurase la fruta. Juntávanse hombres, y muchachos, en vna placeta entre unas huertas desnudos en cueros, y donde allá corrían a vn Cerro, que avía muy gran trecho, y con la muger, que alcanzavan en la carrera, tenían exceso. Precedían a esta fiesta, por vigilia, cinco días de ayuno no comiendo, sal, ni agí, ni llegando a mugeres.
Las mugeres, especialmente tenían otro abuso, y es quando desean tener hijos, toman unas piedras pequeñas qualesquier que sean, y la embuelven y faxan con hilos de lana, y las ofrecen, y dexan junto a alguna piedra grande, a quien reverencian para este efeto. Muchas de estas piedras embueltas, como niños hallamos doze leguas —64→ de Caxatambo, debaxo de vn peñasco, y vnos Caciques, que ivan camino, y los encontramos allí junto, nos dixeron, la superstición de estas piedras, todas las quitamos; y la hechamos la cuesta abaxo, ésta piedra así embuelta llaman Hua
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