Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.

Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
Edicto contra la idolatría.

La extirpación de la idolatría en el Perú
Pablo José de Arriaga

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Índice

• La extirpación de la idolatría en el Perú

o Prólogo

o El padre Pablo Joseph de Arriaga

o [Licencias para la publicación]

o Prólogo
Al letor

o Capítulo I
Cómo se començó a descubrir la idolatría de este Arçobispo de Lima

o Capítulo II
Qué cosas adoran oy en día los Indios, y en qué consiste su idolatría

o Capítulo III
De los ministros de la idolatría

o Capítulo IV
Qué ofrecen en sus sacrificios y cómo

o Capítulo V
Qué fiestas se hacen a las Huacas

o Capítulo VI
De los abusos y supersticiones que tienen los indios

o Capítulo VII
De las raízes y causas de la idolatría, que hoy en día se halla entre los indios

o Capítulo VIII
De otras causas de la idolatría de los indios

o Capítulo IX
Que en las provincias que no están visitadas hay muchas Idolatrías

o Capítulo X
Que en las provincias que están visitadas quedan muchas raízes de idolatrías

o Capítulo XI
Los medios para desarraigar la idolatría

o Capítulo XII
Quién y cuál a de ser el visitador para la extirpación de la idolatría

o Capítulo XIII
Lo que an de hazer en llegando al pueblo el visitador, y los padres, y la distribución del tiempo, y sermones

o Capítulo XIV
Cómo se a de començar la visita

o Capítulo XV
Cómo se ha de examinar el hechizero, o otro indio que se manifestare, y diere noticia de las huacas

o Capítulo XVI
Cómo se ha de proseguir la visita

o Capítulo XVII
Conclusión y resumen de todo lo sobredicho

o Capítulo XVIII
El estado en que están los remedios de la extirpación de la idolatría en este arçobispado, a principio de quaresma de 1621

o Capítulo XIX
Del estado en que están las cosas de la christiandad fuera deste arçobispado en las demás partes del Pirú

o Capítulo XX
De la importancia de las missiones

o Edicto contra la idolatría

o Constitvciones qve dexa el visitador en los pveblos para remedio de la extirpación de la idolatría

o Índice de algunos vocablos qve por ser vsados no van explicados en sus lugares

Capítulo I
Cómo se començó a descubrir la idolatría de este Arçobispo de Lima

Siempre se entendió que en todas las Prouincias, y aun pueblos de los Indios del Pirú, aunque a tantos años, que son Christianos, auían quedado algunos rastros al tan antiguo, y de Idolatría. Ni se marauillará, que mal tan antiguo, y tan arraigado, y connaturalizado en los Indios, no se haya del todo desarraigado, quien vuiere leído las historias Ecclesiásticas del principio, y discurso de la Iglesia, y entendiere lo que a passado en nuestra España, donde aun siendo aduenedicos los Iudios, pues entraron en ella más ha de mil y quinientos años en tiempo del Emperador Claudio, a penas se ha podido extirpar tan mala semilla en tierra tan limpia, y donde está tan cultiuada, y pura, y continua la sementera del Euangelio, y tan vigilante sobre ella el cuidado, y solicitud del tribunal rectíssimo del Santo Oficio. Y donde más se hecha de ver la dificultad que ay, en que errores en la fe, mamados con la leche, y heredados de Padres a Hijos se oluiden, o desengañen, es en el exemplo que tenemos nueuo delante de los ojos, en la expulsión de los Moriscos —4→ de España. Pues auiéndose puesto por todas las vías posibles tantos medios para el remedio de sus males, sin tener el buen efecto que se pretendía de su verdadera conuersión, sobrepujando el mal a la medicina, fue forçoso como a gente desauciada, por euitar el daño temporal que se temía, y no esperándose remedio del spiritual, que se deseava, hechallos de toda España. No está encancerado el mal de nuestros Indios, fácil es el remedio al que desea curarse, como ellos lo desean, quando les descubren su mal. Falta es de cura, o de curas, y de no entenderse, que el mal es más, de lo que se pensaua. Y ansí no uvo quien al principio lo creyesse, y aun aora, los que no lo ven, ni lo tocan con las manos muchos los dudan, y algunos no lo creen.
Quien començó a descubrir este daño, que tan encubierto estava, y a sacar como dizen por la hebra el ouillo fue el Doctor Francisco de Áuila siendo Cura en la doctrina de S. Damián de la Provincia de Huarochirí2. Porque, predicando de ordinario con el buen talento que Ntro. Señor le ha dado, començó a levantar la caza, y no queriendo la Diuina bondad, que verbum suum semper reuertatur vacuum, auiendo aueriguado ciertas supersticiones de vnos Indios los castigó públicamente, haziendo después del castigo vna plática detestando la Idolatría, y dándoles a entender con el exemplo de vnos santos Mártyres, como lo eran en testimonio de la fe, y que por —5→ no auer querido adorar los Ídolos, y Huacas auían padecido muchos tormentos, y perdido en ellos esta vida temporal por alcançar la eterna, de que gozavan aora con grande gloria: vino después del sermón vn Indio, y le dixo. Padre en tal parte está enterrado debaxo de vna peña vn Indio, que fue Mártir. Porque estando vnos Indios de tal Ayllo, y parcialidad haziendo sacrificio, a vna Huaca, passó este Indio, y combidándole a su fiesta, no solo no condescendió con ellos, antes los reprehendió mucho lo que hazían siendo Christianos, y prosiguió delante su camino. Y los Indios, o con enojo de lo que les auía dicho, o con temor de que no les descubriesse, fueron tras él, y le mataron, y le enterraron donde el Indio dixo, y de donde le sacó al Doctor Áuila, y le enterró en la Iglesia, en Santiago de Tumna3 al pie del altar mayor pegado al frontal, llamáuase el Indio Martín. Éste fue vno de los indicios, y principios entre otros muchos, que uvo para descubrir la Idolatría. Y contra el parecer de todos, y no haziendo caso, de lo que proponía en razón desto el Dotor Áuila, las personas, a quien por razón de su oficio y obligación encumbía más alentarlo, fue poco a poco prosiguiendo en su demanda, hasta que aclaró la verdad, y descubrió (por mejor dezir) la mentira, de suerte que se vino a entender, quán en su punto estaua entre los Indios la Idolatría. Trayendo más de seiscientos Ídolos, muchos de ellos con sus4 vestiduras, y ornamentos de mantillas de cumbi muy curiosas en proporción a los mismos Ídolos, que los más eran de piedras de diuersas figuras, y no muy grandes. Y no ay que admirarse q’en cosas tan pequeñas reconociessen Deidad los Indios. Porque es cosa cierta y aueriguada, que estas figuras y piedras son imágenes, y representación —6→ de algunos cerros, de montes, y arroyos, o de sus progenitores, y antepasados, y que lo inuocan y adoran como a sus herederos5, y de quien esperan todo su bien y felicidad, digo la temporal y visible, porque de la spiritual, y eterna, como tienen poco o ningún aprecio, ni le esperan ni lo piden comúnmente. Viendo estos Ídolos el Señor Marqués de Montes-Claros Visorey de estos Reynos6 que prudentemente al principio no se persuadía ser Idolatría, la reuerencia y culto que los Indios les davan haziendo relación de cada Ídolo, y de su historia, y fábula (que las tienen muchas y muy largas de sus Huacas los Indios) el dicho Doctor Francisco de Áuila en concurso, y presencia de personas graues y doctas, se acabó de persuadir, que estava tan arraigada, como oculta la Idolatría7.
Destos ídolos se hizo vn auto público en la plaça desta ciudad de Lima, conuocando para él todos los Indios de quatro leguas al rededor. Hiziéronse dos tablados con pasadiço del vno al otro. El vno de terrapleno, y en él mucha leña donde ivan pasando los Ídolos, y todos sus ornamentos, y se arrojaban en la leña. Donde también estaua amarrado a vn palo vn Indio llamado Hernando Páucar grande maestro de Idolatría, y q’hablaua con el Demonio, natural de S. Pedro de Mama8, a quien en todos sus contornos tenían los Indios en mucha veneración. Y después de auer predicado a este acto el dicho Doctor Áuila en la lengua general de los Indios, estando —7→ el Señor Virrey asomado a su ventana de dónde se veýa, y oýa todo, se publicó la sentencia, y açotaron al dicho leña, donde estauan los Ídolos. Tomó a su cargo el trabajo de disponer todo lo sobredicho D. Hierónymo de Auellaneda Corregidor de los Indios desta Ciudad, y su contorno, y Don Fernando de Córdoua Alcalde ordinario, los quales truxeron antes de todo esto desde su casa con mucho acompañamiento al dicho Dotor de Áuila.
Con estas diligencias se començaron algunos a persuadir, de que avía Idolatrías entre los Indios, y si alguna duda quedaua entre los incrédulos se quitó con el parecer de los Padres de nuestra Compañía, que fueron a ayudar en tan gloriosa empressa al Dotor Áuila. Porque para certificarse más en cosa en que tantos dudavan, y auía tantas razones de dudar, fueron embiados seis Padres de la Compañía de los más antiguos y prácticos en las cosas de los Indios por diuersas partes, y a diuersos tiempos, y ocasiones, de los cuales murió en la demanda el Padre Gaspar de Montaluo. Todos vinieron diziendo, sicut audiuimus sic vidimus, y que aun era más el mal y daño de lo que se dezía, y de suerte que pedía conueniente, y eficaz remedio. Començose a poner por orden del Señor Virrey Marqués de Montes-Claros y del Señor Arçobispo, don Bartolomé Lobo Guerrero9, a quien nuestro Señor truxo a esta sazón a esta Iglesia, para desarraygar de todo este su Arçobispado, las raíces tan enuegecidas y periudiciales de la idolatría. Dieron entrambos a dos Príncipes, como tan zelosos de la gloria de Dios las instruciones, y autoridad nescessaría al Dotor Francisco de Áuila, para que visitase de propósito la prouincia de —8→ Huarochirí, embiaron Padres de nuestra Compañía que fuessen catequizando, predicando y confessando los pueblos que se visitasen. Visitó el Dotor Áuila después de la de Huarochirí, la prouincia de los Yauyos, cuyas dotrinas tienen los Padres de santo Domingo, en compañía del P. Fr. Iuan de Mercado de la misma sagrada religión de Predicadores, muy docto en Theología, y experimentado en las cosas de los Indios, y grande Predicador assí en su lengua, como en la Española. Visitó también grande parte de la Prouincia de Xauxa, descubrió, y quemó tantas Huacas, halló tantas Idolatrías, y tantos ministros de ellas, que con la fama de lo que se iva haziendo, y remediando, començaron a abrir los ojos, y a reparar en lo que antes no reparauan algunos Curas de los pueblos de Indios, inquiriendo, y aueriguando sus Idolatrías, y dando auiso de ello a su Señoría Illustríssima, se les embiavan particulares comisiones para este efeto.
El mayor trabaxo que al principio se ofreció en el descubrir estas idolatrías, fue de parte de la resistencia de los Indios, y contradición de los Españoles, y de los Indios, en no descubrillas, y de los demás en no creer q’ las uviese. Y assí hallando el Dotor Áuila en la Prouincia de los Yauyos, y en special en el pueblo de Visca, muchas idolatrías, y grandes ministros de ellas, y no menores ni menos dificultades para descubrillas, porque no las creýa nadie, y lo que los Indios descubrían a solas, y en particular al Visitador, lo negauan en público. Hasta que el Dotor Áuila, que no era menos sagaz, y industrioso, que eficaz, y cuidadoso en su oficio puso de secreto detrás de la cama de su aposento dos Españoles de confiança y verdad, que oyessen lo que los Indios a solas le descubrían, y en special los Caciques que eran los que con más instancia negauan en público. Y assí auisado el Señor Arçobispo de las dificultades, y contradiciones que tenía —9→ el Dotor Ávila embió al Dotor Diego Ramírez Cura que entonces era de la parrochia de santa Ana de Lima10, por ser muy docto en Theología, grande lengua, y experimentado en las cosas de los Indios, para que se informase de la verdad, y hallando sello le ayudase, y tomasse noticia de las Idolatrías, que se ivan descubriendo. Assí lo hizo, y después de auer andado juntos algún tiempo, con la noticia q’ tenía, y comissión que su Señoría Illustríssima le auía dado, pasó a visitar algunos pueblos de la Prouincia de Huarochirí, y visitó doze: de ellos, descubriendo no menos cosas, que el Doctor Áuila en los Yauyos. Con esta noticia boluió a Lima el Dotor Diego Ramírez, y dándosela al Señor Virrey, al Señor Arçobispo, y a otras personas de autoridad, que por no creello, lo contradezían, lo publicó públicamente en la misma Cathedral delante de los Señores Virrey y Arçobispo, y de toda la Audiencia, encargándoles a todos, por la parte que les tocaua, el poner remedio a tan gran daño.
Con esto se embiaron Padres que catequiçasen, enseñasen, y confesassen a los pueblos ya visitados. Y después de poco tiempo salió con nueua autoridad, y comisión el dicho Dotor Diego Ramírez a visitar las Prouincias de Tarama, y Cinchacocha11 en compañía de algunos Padres de la Compañía, de los quales murió en el pueblo de S. Miguel de Vllucmáyoc, el P. Benito de Arroyo. El prouecho que se hizo fuera muy largo de contar. Vna cosa particular no quiero dejar de dezir, y es, q’estando el dicho Dotor Diego Ramírez en el pueblo de Ninacaca, donde por el intolerable frío que haze, era necesario estar siempre a la lumbre, y estando vn día examinando —10→ a solas vno de los ministros de Idolatría, auía puesto de propósito vn niño de muy poca edad, que atizase la lumbre, pareciéndole, que ni el niño repararía en lo que se hablasse, ni el indio se correría de manifestar, lo que le preguntauan, delante dél. Estándole pues preguntando el visitador de las Huacas de aquel pueblo, de que él tenía noticia, y el Indio muy terco en no descubrir nada, de repente el muchacho sin ser preguntado dixo al viejo, por qué niegas esto, y, esto. Y dixo el Ídolo de que le preguntauan, y dónde estaua, y los sacrificios, que le ofrecían, y que el que estava allí era ministro dellos, con lo qual el Indio començó a descubrir todas las Idolatrías de aquel pueblo, y dixo todo lo que auía. Tuvo se este caso, si no por milagro, por cosa marauillosa. Entre los demás Indios halló aquí vno, que auía ido en peregrinación más de trecientas leguas, visitando las principales Huacas, y adoratorios del Pirú, y llegó hasta el de Mollo Ponco, que es a la entrada de Potosí, muy famoso entre todos los Indios.
Después de los dos dichos visitadores, el primero, que puso más cuidado en esto fue el Dotor Hernando de Auendaño, que tenía entonces la dotrina de S. Pedro de Casta en la misma Prouincia de Huarochirí, en la qual por particular comisión del Señor Arçobispo visitó algunos pueblos, y después de algún tiempo siendo Cura, y Vicario en la Prouincia de los Checras12 visitó otros pueblos, descubrió en ellos muy grandes idolatrías, y Huacas, y entre ellos aquella tan famosa entre los Indios, y reuerenciada de pueblos muy distantes, que era el cuerpo de vn Curaca antiquísimo llamado Liuiacancharco, que se halló en vn monte muy áspero como vna legua del pueblo de S. Christóual de Rapaz en vna cueua debaxo de vn pabellón —11→ con su huama13, o diadema de oro en la cabeça vestido con siete camisetas muy finas de Cumbi14 que dizen los Indios se las embiaron presentadas los Reyes Ingas antiguos. Este cuerpo como se halló, y otro de vn mayordomo suyo llamado Chuchu Michuy que estaua en diferente lugar, y era también muy reuerenciado de los Indios, se llevaron a Lima, para que los viese el Señor Virrey y el Señor Arçobispo, y boluiéndolos a los Andajes se hizo vn solemne auto, conuocando todos los pueblos de la Prouincia, y se quemaron estos cuerpos con otras muchas Huacas, con grande admiración, y espanto de los Indios, que sino fue entonces nunca auían visto a Libracacancharco y le reuerenciauan, adorauan, y temían por solo el nombre, y tradición de sus antepasados. En todas las partes se descubrieron muchas Huacas, y ministros dellas, y todos los Indios fueron reconciliados con la Iglesia, enseñados y confesados.
En este estado dexó el remedio de este daño de la Idolatría el Señor Marqués de Montes-Claros, y le halló el Señor Príncipe de Esquilache quando vino a estos Reynos, y informado su Excelencia de diuersas personas, y en particular del Señor Dotor Alberto de Acuña Oydor de la Real Audiencia de Lima, de la necesidad, que auía de lleuar adelante, lo començado, y de poner muy eficaces medios para desarraygar la Idolatría dentre los Indios: lo más presto que su Excelencia pudo desocuparse de las primeras ocupaciones de su gouierno, hizo vna consulta muy de propósito de la gente más grave Ecclesiástica y Seglar, preueniéndoles algunos días antes para ella.
—12→
De la qual fuera de otros medios que se propusieron, resultó que se hiziese en el Cercado de Lima, la casa, que se vino a llamar de santa Cruz, donde se recogiese los dogmatizadores, ministros de Idolatría, ya que no podía ser todos, alguno de cada pueblo para escarmiento de los demás. Que se hiziese vn Colegio, donde se criasen los hijos de los Caciques, porque quales fueron ellos después, tales serán todos sus Indios, y que se embiasen visitadores por diuersas partes deste Arçobispado, y con ellos Religiosos, que les ayudasen por su parte. Fueron nombrados para este efeto, el Dotor Francisco de Áuila que estaua en su beneficio de la Ciudad de Huánuco, el Dotor Diego Ramírez q’ tenía el Curato de santa Ana, y el Doctor Hernando de Auendaño, que era Vicario en la Collana de Lampas. Venidos a Lima los absentes confirieron entre sí diuersas vezes el modo que auían de tener en la visita, repartió el Señor Arçobispo entre las tres Prouincias de su Arçobispado, dióseles assí de parte del Señor Arçobispo como del Señor Virrey alguna ayuda de costa, y todas las instruciones, y autoridad, que para exercer bien su oficio era menester, y a los seis Padres de nuestra Compañía, que fueron señalados para acompañarles, y ayudarles les dio su Excellencia todo el avío necessario muy cumplida, y liberalmente. El Doctor Áuila, a quien le avían cabido Guamalies, y Conchucos15, y Huanuco con toda su comarca por razón de sus indisposiciones, y falta de salud no pudo començar su visita tan presto como los demás, y le fue forçoso dexalla presto en los Chaupiguarangas tres jornadas de Huánuco. El Dotor Diego Ramírez con tres Religiosos en su compañía salió a visitar la Prouincia de Huaylas, por Febrero del año pasado de mil seiscientos y diez, y siete. Por el mismo tiempo salió con otros tres Religiosos —13→ el Dotor Hernando de Auendaño para su visita, la qual començó por el pueblo de san Bartholomé de Huacho del Corregimiento de Chancay. Yo fui vno de estos tres, y aunque su Excelencia me tenía ocupado en dar principio al Colegio de los Caciques, y la fábrica de la casa de santa Cruz, dejándola en buen paraje al cuidado16 de otro Padre, que lleuase lo vno, y otro adelante, me mandó salir a la visita, en la qual acompañé año y medio al Dotor Auendaño, y algunos meses al Dotor Francisco de Áuila, y assí lo que dixere, o será como testigo de vista, o informado de personas de tanto, o más crédito, que el mío.
Con la mayor autoridad, y mano que lleuauan los Visitadores assí de parte de su Excellencia, como del Señor Arçobispo, con la experiencia que tenían de las visitas pasadas, y con tomar las presentes mas de asiento, y de propósito se descubrieron tantas cosas de idolatrías, y Gentilidades, que se vio evidentemente, que todas las Prouincias y Pueblos de Indios del Arçobispado estavan de la misma manera, si ya no peores, que los de Huarochirí, Yauyos, Xauxas, Andajes y Chinchacochas que se avían visitado los años antes, y que era precisamente necesario, como se les dio por instrución, tornar a visitar las Prouincias ya visitadas.
Hallose que en todas partes tenían sus Huacas comunes de todos Pueblos y Ayllos, y particulares de cada vno, que les hazían sus fiestas, y ofrecían sacrificios, y tenían todos guardados ofrendas para ellos, Sacerdotes mayores, y menores para los sacrificios, y diversos oficiales para diversos ministerios de sus idolatrías, muchos abusos, supersticiones, y tradiciones de sus antepasados, y lo q’ causava más lástima, summa ignorancia de los misterios, y cosas de nuestra fe, que es vna de las causas principales de todo este daño. A esta ignorancia se consigue la poca, o ninguna —14→ estima que tienen del culto Divino, ceremonias ecclesiásticas, y sufragios de la Yglesia. Pues en muchas partes y creo que es en todas las que an podido, an sacado los cuerpos de sus difuntos de las Yglesias, y lleuándolos al campo, a sus Machays17, que son las sepulturas de sus antepasados, y la causa que dan de sacallos de la Iglesia, es como ellos dizen Cuyaspa, por el amor que les tienen. En conclusión para hazer concepto del miserable estado en que están, y de la necesidad extrema que tienen de remedio, y la facilidad y gusto con que le admiten, no es menester otro testimonio más que ver vn día de las exhibiciones, que es quando todos juntos traen todos los instrumentos de su idolatría. Parece vn día de Iuicio, están repartidos en la placa por Ayllos, y parcialidades, tienen consigo los cuerpos secos, y enteros de sus antepasados, que en los llanos llaman Munaos18, y en la sierra Malquis19, y los cuerpos que han sacado de la Iglesia, que parece que los vivos, y los muertos vienen a Iuicio, traen20 todas sus Huacas particulares y los ministros mayores las Huacas comunes, a quien servían los vnos y los otros con las ofrendas q’ tenían para ellas, los vestidos con q’hazían las fiestas, los plumajes con que se adornaban, las ollas, cántaros, y vasos de diversas maneras para hazer la chicha, y para bevella, y ofrecella a las Huacas, las trompetas de ordinario de cobre, y algunas vezes de plata, y caracoles muy grandes, y otros instrumentos con que convocaban a las fiestas, grande suma de tamborinos —15→ muy bien hechos, que apenas ay muger que no trayga el suyo, para los taquies, y bayles, pues la multitud de cunas muy bien labradas de los pueblos de los llanos, y de cuernos de Ciervos, y de Tarugas21, pellexos de Zorras, y de Leones de la sierra, y otras muchas cosas desta suerte, es menester vello, para creello.
Quando el Visitador examina a cada vno de por sí escrive lo que cada vno dize que tiene destas cosas, y este día llamados por su orden van exhibiendo lo que dixeron que tenían. Todo lo que se puede quemar, se quema luego, y lo demás se haze pedaços. Si se vuieran descreuir todas las cosas que an pasado assí en la Prouincia de Huailas, q’ los años passados visitó el Dotor Ramírez, y después a revisitado el Licenciado Iuan Delgado Cura de Huaraz, en la misma Prouincia, y lo que le sucedió en la Provincia de los Conchucos, y en otros muchos pueblos que visitó de la sierra, y lo que descubrió en otros muchos pueblos, assí de la sierra como de los llanos, que visitó el Dotor Alonso Osorio, y en el Corregimiento de Chancay, y Cajatambo, que visitó el Dotor Avendaño, se podía hazer vna larga, aunque lastimosa historia. Pero haré vna breve suma, y diré como testigo de vista, las Huacas22, Hechiceros, Conopas23, y otras cosas de Idolatría, que se an hallado en los pueblos que visitó el Dotor Hernando de Avendaño en año y medio que le acompañé. Y aunque pudiera dezir muy en particular, lo que en cada pueblo —16→ se descubrió, porque no queden notados (que es cosa que sienten mucho los Indios) los tales pueblos, o diré sólo por mayor, sumando lo particular de todos los pueblos de la primera visita, que se hizo desde Febrero del año pasado de mil seiscientos y diez y siete, hasta Iulio de mil y seiscientos y diez y ocho. Son cinco mil seiscientos y noventa y quatro, personas las que se an confessado, seiscientos y setenta y nueve, ministros de idolatría, los que se an descubierto, y penitenciado por tales, seyscientos, y tres Huacas principales, que se les an quitado, y tres mil quatro cientos y diez y ocho Conopas, quarenta y cinco Mamazaras24, y otras tantas Conopas, ciento, y ochenta y nueve Huancas (estos son diferentes de las Huacas) seyscientos y diez y siete Malquis, y los Brujos que se castigaron, en los llanos sesenta y tres, las cunas, que se quemaron, trescientas y cinqüenta, y siete, y quatrocientos y setenta, y siete cuerpos hurtados de la Iglesia, y no se an contado, muchos cuerpos Chacpas25, ni Chuchos26, que también reverencian, y que los guardan en sus casas, ni los Pactos27, ni Axomamas28, ni Micsazara29, ni Huantayzara30, ni Huayriguazara31, —17→ ni otras cosas, en que tienen mil supersticiones, que todas se an quemado los quales explicaremos en los capítulos siguientes. Los pueblos donde se hallaron todas estas cosas fueron treinta y vno, algunos dellos muy pequeños, quatro de ellos avía visitado tres años antes el Dotor Don Plácido Antolínez, siendo su Cura, por comissión particular del Señor Arçobispo, y les sacó, y quemó muchas Huacas, y Conopas, aunque escondieron no pocas. Hallose en el común del pueblo mucha emienda después de primera visita, aunque no faltaron algunas reincidencias, specialmente de parte de los Hechizeros, y assí vno de éstos que fue el más culpado, fue el primero que entró en la casa de santa Cruz del Cercado32.
Y aunque se ha puesto suma diligencia en descubrir todo lo sobre dicho, y en quitalles todas estas cosas no sólo de los ojos, sino mucho más del coraçón, con los continuos sermones, y catecismos, se puede temer mucho, que raýces tan arraygadas y antiguas no salgan, ni se arranquen del todo con la primera reja, y para que no tornen a brotar, y se acaben de desarraygar, será menester segunda, y tercera reja. Lo que es cierto que todos los Indios visitados queden enseñados, desengañados, y escarmentados, y que los hijos serán mejores que sus padres, y los nietos mejores que padres, y abuelos, que es la razón con que el glorioso San Gregorio Magno (con razón llamado Apóstol de Inglaterra) animaua a aquellos primeros santos. Que embió a desarraygar la idolatría de aquel Reyno, en las grandes dificultades que le ofrecieron.
—18→
De lo que se ha hecho en esta visita, se puede inferir, lo que se aurá hecho en las demás, que se an hecho antes, y después desta, pues el tiempo ha sido más largo, y los pueblos más: y el cuydado de los visitadores, y sus compañeros aurá sido el mismo, y los pueblos en que an andado, no aurán tenido menos idolatrías, que estotros: pues como dezía muy bien el Señor Virrey Don Martín Enríquez33 todos los Indios no solamente son vnos, sino vno.

—19→
Capítulo II
Qué cosas adoran oy en día los Indios, y en qué consiste su idolatría

Mvcho Se podía dezir acerca desto, y algo está escrito en el tratado, que está al fin del confessonario, hecho por orden del Concilio de Lima, el año de mil y quinientos y ochenta y dos34. Y quien lee aquello, entiende, qué es lo que los Indios hazían antiguamente: pero yo haré aora vna breue suma de las cosas, que adorauan todos estos pueblos, que están visitados, y se van visitando, que son los mismos, que adoran los que no están visitados.
En muchas partes (especialmente de la sierra) adoran al Sol, con nombre de Punchao35, que significa el día, y también debaxo de su propio nombre Inti. Y también a la Luna, que es Quilla, y a alguna Esstrella: especialmente a Oncoy (que son las siete cabrillas)36 adorar a Líbiac, —20→ que es el rayo, es muy ordinario en la sierra; y assí muchos toman el nombre y apellido de Líbiac, o Hillapa, que es lo mismo37.
El adorar estas cosas no es todas los días, sino e tiempo señalado para hazelles fiesta, y quando se ven en alguna necesidad o enfermedad, o an de hazer algún camino, levantan las manos, y se tiran las sejas, y las soplan hazla arriva, hablando con el Sol, o con Líbiac, llamándole su hazedor, y su criador, y pidiendo que le ayude38.
A Mamacocha que es la Mar invocan de la misma manera, todos, los baxan de la sierra a los llanos enviéndola, y le piden en particular, que no les dexe enfermar, y que buelvan presto con salud y plata, de la mita, y esto hazen todos sin faltar ninguno, aun muchachos muy pequeños39.
A Mamapacha, que es la tierra también reverencian specialmente las mugeres, al tiempo que an de sembrar, y hablan con ella diziendo que les dé buena cosecha, y derraman para esto chicha, y maýz molido, o por su mano, o por medio de los hechiceros.
A los Puquios que son los manantiales, y fuentes hemos hallado que adoran de la misma manera, specialmente donde tienen falta de agua, pidiéndoles que no se sequen.
A los Ríos, quando an de pasallos, tomando vn poco de agua con la mano, y beviéndola, les piden hablando con ellos, que les dexen passar, y no les lleve, y esta ceremonia llaman, mayuchulla, y lo mismo hazen los pescadores, quando entran a pescar.
—21→
A Cerros altos, y montes y algunas piedras muy grandes también adoran, y mochan, y les llaman con nombres particulares, y tienen sobre ellos mil fábulas de conversiones, y metamorfosis, y que fueron antes hombres, que se conviertieron en aquellas piedras.
Las Sierras nevadas que llaman Razu, o por síncopa Rao, o Ritri, que todo quiere dezir nieve, y también a las casas de los Huaris, q’ son los primeros pobladores de aquella tierra, q’ellos dizen fueron Gigantes, y es cierto q’en algunas partes lo fueron, y se halla huessos de disforme, y increíble grandeça, que quien no lo ve, ni los toca con las manos, no lo creerá, porque se muestra por la proporción de los huessos, aver sido seys tanto mayores que los hombres de aora40, y de la tierra de ellos llevan para sus enfermedades y para malos fines de amores, etc. Invocan a Huari que dizen es el Dios de las fuerças, quando an de hazer sus Chácaras, o casas para q’ se las preste.
A las Pacarinas41, que es de adonde ellos dizen que decienden, reverencian también. Que como no tienen fe, ni conocimiento de su primer origen de nuestros primeros Padres Adán, y Eva, tienen en este punto muchos errores, y todos specialmente las caberas de Ayllos saben, y nombren sus Pacarinas. Y ésta es vna de las causas, porque rehúsan tanto la reducción de sus pueblos, y gustan de vivir en vnos sitios tan malos, y trabaxosos, que algunos e visto, que era menester baxar por el agua cerca de vna legua, y a muchos no se puede baxar ni subir si no es a pie y la principal razón que dan es, que está allí su Pacarina.
—22→
Todas las cosas sobredichas son Huacas q’adoran como a Dios, y ya que no se les pueden quitar delante de los ojos, porque son fixas, y immóbiles, se les procura (como dixe arriba) quitárselas del coraçón, enseñádoles la verdad, y desengañándoles de la mentira, y assí es necessario enseñalles muy de propósito las causas de las fuentes, y de los ríos, y cómo se fraguan los Rayos en las nubes, y se congelan las aguas, y otras cosas naturales, que a menester saber bien quien las enseña.
Otras Huacas ay móbiles que son las ordinarias, y las que van nombrados en cada pueblo, que se les an quitado, y quemado. De ordinario son de piedra, y las más vezes sin figura ninguna, otras tienen diversas figuras de hombres o mugeres, y a algunas destas Huacas dizen, que son hijos o mugeres de otras Huacas, otras tienen figuras de animales. Todas tiene sus particulares nombres, con que les invocan, y no ay muchacho que en sabiendo hablar no sepa el nombre de la Huaca de su Ayllo; porque en cada parcialidad, o Ayllo tiene su Huaca principal, y otras menos principales algunas vezes, y de ellas suelen tomar el nombre muchos de aquel Ayllo. Algunas de éstas las tienen como a guardas, y abogados de sus pueblos, que sobre el nombre propio llaman Marca-apárac, o Marcachárac42.
Estas Huacas tienen todas sus particulares sacerdotes, que ofrecen los sacrificios, y aunque saben todos hazia dónde están, pocos las ven porque ellos se suelen quedar atrás, y sólo el sacerdote es el que habla, ofrenda. Y assí no es pequeña causa, y motivo de admiración, y de desengaño del común del pueblo: quando ve lo que no havía visto, y adorava, y temía tanto. Y no sólo reverencian las Huacas, pero aun los lugares, donde dizen que descasaron, o estuvieron —23→ las Huacas, que llaman Zamana, y a otros lugares de donde ellos las invocan, que llaman Cayan, también los reverencian. Muchos años a, y a lo que se a podido rastrear, son más de quarenta, que anduvo por toda esta Provincia vn Padre de S. Domingo de quien ay mucha memoria, y noticia entre los viejos llamado Fray Francisco o como otros dizen Fr. Miguel Cano, y sacó y quemó muchas Huacas, y en algunas partes hemos hallado, que adoran el nombre de las quemadas, y en otras los pedaços de las mismas Huacas, que no se pudieron quemar, y assí se tiene grande cuidado, de que todo lo que sobre de la quema, se heche donde no paresca.
En vn pueblo, que está cerca de la Mar, se hecharon por mano de vn Español, sin que los Indios lo supiessen muy dentro de la Mar quatro costales destas malditas reliquias, y en los demás pueblos de la costa se hizo lo mismo. En otras partes se hechan en los Ríos sin que lo vean, y es necessario poner muy grande cuidado en esparcillas, o enterrallas, y encubrillas donde los Indios no lo vean, ni lo entiendan, y a de costar esto muy grande trabajo, y no ay que fiar de Indio ninguno, aunque sea muy bueno, y muy fiel. Porque se a sabido de cierto, que los Indios de Huaylas con estar tan lexos mochavan en la puente de Lima, porque avían echado allí en el Río, algunas de las Huacas que les avía quitado Fr. Francisco Cano.
En Cahuana, y Tauca Provincia de Conchucos, tuvo noticia el Licenciado Iuan Delgado Visitador de vn Ídolo muy celebrado llamado Catequilla43, que era tradición, —24→ que parte del es de oro, déste era muy reverenciado, y temido en toda aquella Provincia, y en la de Huamachuco, del Obispado de Truxillo, donde tuvo su origen, y fue éste. Que pasando por allí Topa Inga, padre de Huáscar Inga, que iva con exército para castigar vn hermano suyo que se le avía rebelado en Quito consultó a este Ídolo Catequilla, por medio de sus Sacerdotes, sobre si avía de bolver con vitoria de aquella batalla, o morir en ella, respondió el Demonio en el Ídolo que moriría, y sucedió assí. De aquí vino a tener aquella Huaca tan grande nombre, que de muy remotas Provincias le venían a consultar, y a ofrecer sacrificios, por donde vino a enriquecer de suerte que tenía un templo muy sumptuoso44. Pasando después el dicho Huáscar Inga hijo de Topa Inga por allí, y viendo aquella grandeza, y sabiendo que era de la Huaca que avía anunciado a su Padre la muerte, mandó que pusiessen fuego al templo, y a todo lo que en él estava. Empeçado el incendio, los Hechizeros, y Sacerdotes de aquel Ídolo le hurtaron, y le trujeron a Cahuana, donde le hizieron otro templo, y le presentaron muchos dones, specialmente mantas, y camisetas de cumbi, todo lo qual descubrió, y destruyó el Padre Fr. Francisco Cano, de quien ay grande noticia, y memoria en todas aquellas —25→ Provincias. Pero dizen que los Indios del pueblo de Tauca hurtaron este Ídolo, y aunque se hizieron muchas diligencias para descubrille, lo negaron siempre los viejos de Tauca, y algunos que se hallaron más culpados fueron embiados a la casa de santa Cruz.
En este mismo pueblo de Tauca adoravan a las Duendes que ellos llaman Huaraclla, en vnos alisos, que estavan junto al pueblo, adonde se aparecían, y oýan sus voces, y a éstos también dedicavan doncellas para ofrecer sacrificios.
Después destas Huacas de piedra la mayor veneración es la de sus Malquis45, que en los llanos llaman Munaos46, que son los huessos, o cuerpos enteros de sus progenitores gentiles, que ellos dizen que son hijos de las Huacas, los quales tienen en los campos en lugares muy apartados, en los Machays47, q’ son sus sepulturas antiguas, y algunas vezes los tienen adornados con camisetas muy costosas, o de plumas de diversos colores, o de cumbi. Tienen estos Malquis sus particulares Sacerdotes, y ministros, y les ofrecen los mismos sacrificios, y hazen las mismas fiestas que a las Huacas. Y suelen tener, con ellos los instrumentos, de que ellos vsavan en vida, las mugeres vsos, y maçorcas de algodón hilado, y los hombres las tacllas, o lampas con que labravan el campo, o las armas con que peleavan. Y en vno de estos Machays de los Malquis estava vna lanja con su fierro, y recatón que la avía dado (según dixeron) vn conquistador de los primeros de estos Reynos, para pendón de vna Iglesia. Y en otra estava otra lança muy vistosa que ellos llamavan, Quilcasca choque, que quiere dezir langa pintada, o esculpida, la qual se truxo al Señor Virrey. En estos Malquis, como —26→ también en las Huacas, tiene su baxilla para dalles de comer, y bever, que son mates, y vasos vnos de varro, otros de madera, y algunas vezes de plata, y conchas de la mar.
Las Conopas, q’en el Cuzco, y por allá arriva llaman Chancas; son propriamente sus dioses Lares, y Penates, y assí las llaman también Huacicamáyoc48, el mayordomo, o dueño de casa, éstas son de diversas materias, y figuras, aunque de notable, o en la color, o en la figura. Y acontece algunas vezes ordinario son con algunas piedras particulares, y pequeñas que tengan algo (y no son pocas las q’ se an topado de éstas) q’ quando algún Indio, o India se halló a caso alguna piedra de esta suerte, o cosa semejante en q’ reparó, va el Hechizero, y le dize, Padre mío, esto e hallado qué será? y él le dize con grande admiración, ésta es Conopa, reverénciala, y móchala con grande cuidado, que tendrás mucha comida, y grande descanso, etc.
Otras vezes con vna pedrezuela largilla y esquinada, que sirve como de dado para hechar suertes, la hecha, y saliendo buena le dize que es Conopa, y con esta canonización tiene ya el Indio su dios Peñate. Y para que se vea dónde llega su ceguedad, y miseria en vna India se halló vn pedaço de lacre, y en otra vna vellota de seda de las que suelen ponerse en las capillas de las capas aguaderas, en opinión, y estima de Conopa, y otra tenía de esta misma manera el ñudo del pie de vna taça de vidrio.
Pero lo ordinario es, que las Conopas se hereden siempre de padres a hijos, y es cosa cierta y averiguada en todos los pueblos de esta visita, que entre los hermanos, el mayor tiene siempre la Conopa de sus Padres, y él a de —27→ dar qüenta della, y con él se descargan los demás hermanos, y el primogénito es el que guarda los vestidos para las fiestas de sus Huacas, y éstos nunca entren en división entre los hermanos, como cosa dedicada al culto divino. Estas conopas es cosa cierta, que las tenían todos en tiempo de su gentilidad antes de la venida de los Españoles, y la misma certidumbre ay de que las tienen aora los nietos de aquellos, pues sus Padres las heredaron, de los suyos, y no las echaron ellos por ay, antes las an guardado como la cosa más presiosa, que sus padres les dejavan, ni tan poco se las an quitado hasta esta visita.
Por Conopas suelen tener algunas piedras bezares que los Indios llaman Quicu, y en esta visita se an hallado algunas manchadas con la sangre de los sacrificios. En los llanos tenían muchos por Conopas vnas piedras pequeñas de cristal al modo de puntas, y esquinadas, que llaman Lacas. Ay también Conopas más particulares, vnas para el maíz, que llaman Zarapconopa49, otras para las papas, Papap conopa50, otras para el augmento del ganado que llaman Caullama51 que algunas vezes son de figuras de Carneros.
A todas las Conopas, de qualquiera manera que sean, se les da la misma adoración que a las Huacas, solo que la de éstas es pública, y común de toda la Provincia, de todo el pueblo, o de todo el Ayllo, según es la Huaca, y la de las Conopas es secreta, y particular de los de cada casa. Este culto y veneración, o se la dan ellos mismos por sus personas, ofreciéndoles las cosas que después diremos, o llaman para ella el Hechizero que les parece, y assí los —28→ Hechizeros saben las Conopas, que tienen todos los del pueblo, y dan las señas de ellas.
Esta veneración no es todos los días, ni ordinaria sino al modo de las Huacas a ciertos tiempos del año, y quando están enfermos, o an de hazer algún camino, o dan principio a las sementeras.
Chíchic, o Huanca llaman vna piedra larga, que suelen poner empinada en sus Chácaras, y la llaman también Chacráyoc52, que es el Señor de la Chácara, porque piensan que aquella Chácara fue de aquella Huaca, y que tiene a cargo su augmento, y como a tal la reverencian, y specialmente en tiempo de las sementeras le ofrecen sus sacrificios.
Compa, o Larca, villana llaman otras piedras a este mismo modo q’ tienen en las acequias, a las quales hazen la misma reverencia antes de sembrar, y después de pasadas las aguas, porque las acequias no se les quiebren, y les falte el agua.
Zaramamas, son de tres maneras, y son las que se qüentan entre las cosas halladas en los pueblos. La primera es vna como muñeca hecha de cañas de maíz, vestida como muger con su anaco, y lliclla, y sus topos de plata, y entienden, que como madre tiene virtud de engendrar, y parir mucho maíz. A este modo tienen también Cocamamas para augmento de la Coca. Otras son de piedra labradas como choclos, o mazorcas de maíz, con sus granos relevados, y de éstas suelen tener muchas en lugar de Conopas. Otras son algunas cañas fértiles de maíz, que con la fertilidad de la tierra dieron muchas maçorcas, y grandes, o quando salen dos maçorcas juntas, y éstas son las principales, Zaramamas, y assí las reverencian como —29→ a madres del maíz, a éstas llaman también Huantayzara, o Ayrihuayzara53. A este tercer género no le dan la adoración, que a Huaca, ni Conopa, sino que le tienen supersticiosamente como vna cosa sagrada, y colgando estas cañas con muchos choclos de vnos ramos de sauce baylen con ellas el bayle, que llaman Ayrihua54, y acabado el bayle, las queman, y sacrifican a Líbiac, para que les dé buena cosecha. Con la misma superstición guardan las mazorcas del maíz, que salen muy pintadas, que llaman Micsazara, o Matayzara55, o Caullazara, y otros que llaman Piruazara, que son otras maçorcas en que van subiendo los granos no derechos sino haziendo caracol. Estas Micsazara, o Piruazara, ponen supersticiosamente en los montones de maíz, y en las Piruas (que son donde guardan el maíz) parque se las guarde, y el día de las exhibiciones se juntan tanto de estas maçorcas, que tienen bien que comer las mulas.
La misma superstición tienen con las que llaman Axomamas que son quando salen algunas papas juntas, y las guardan para tener buena cosecha de papas.
—30→
Los Cuerpos chuchos, y por otro nombre Curi, que es quando nacen dos de vn vientre, si mueren chiquitos los meten en vnas ollas, y los guardan dentro de casa, como vna cosa sagrada, dizen que el vno es hijo del rayo. Tienen en su nacimiento muchas supersticiones, que diremos después, todas endereçadas a hazer penitencia, porque se les perdone el pecado, que entienden que fue, el aver nacido dos juntos.
De la misma manera guardan los cuerpos Chacpas, si mueren pequeños, que son los que nacen de pies, en lo qual también tienen grandes abusiones, y si viven añaden al sobrenombre el de Chacpas, y a los hijos de éstos llaman al varón, Masco, y a la muger Chachi. Pero el mayor abuso que tienen en esto es, que ni a los Chucchus ni a los Chacpas no los baptisan, si ellos los pueden esconder de los Curas. De estos Chuchus, y Chacpas que tenían guardados en sus casas se an quemado muchos en las exhibiciones56.
Las Cunas de los pueblos, de que se haze mención arriva, eran verdaderamente Huacas. Éstas son al modo de vna Barbacoa, o Zarzo, pequeño hecha en dos palos muy labrados, y en la cabeças de ellos sus rostros a quien ponían nombre de Huacas. Tienen particulares oficiales para ellas, y quando se an de hazer se junta la parentela con el oficial, teniendo prevenida la chicha para este día, ayunan todos a sal, y agí, pero desquítanse del ayuno con bever. El maestro de la obra a cada palito que pone le asperja con chicha, y va hablando con la Cuna nombrando el apellido de Huaca que le dio, diziendo que guarde al niño, que allí durmiere, y que quando su madre saliere de casa, que no llore, ni nadie le haga mal, etc. Y como se va haziendo van todos beviendo.
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Éstas son las cosas que veneran los Indios, y en que tienen su Idolatría después veremos los sacrificios que ofrecen, veamos primero los ministros, que tienen para ellos.

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Capítulo III
De los ministros de la idolatría

Éstos, que comúnmente llamamos Hechizeros, aunque son raros los que matan con hechizos, con nombre general se llaman Vmu, y Laicca, y en algunas partes Chacha, y Auqui, o Auquilla, que quiere dezir, Padre, o viejo, pero como tienen diversos oficios y ministerios, assí también tienen diversos nombres particulares.
Huacapvíllac, que quiere dezir el que habla con la Huaca, es el mayor, y tiene cuidado de guardar la Huaca, y hablar con ella, y responder al pueblo, lo que él finge que te dize, aunque algunas vezes les habla el Demonio por la piedra57. Y llevar las ofrendas, y hazer los sacrificios, y echar los ayunos, y mandar hazer la chicha para la fiesta de las Huacas, y enseñar su Idolatría, y contar sus fábulas, y reprehenden a los descuidados en el culto, y veneración de sus Huacas.
Malquipvíllac. El que habla con los Malquis, tiene el mismo oficio respeto de los Malquis, que el pasado con las Huacas.
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A este mismo modo es Libiacpvíllac, que habla con el rayo, y Punchaupvíllac que habla con el Sol58.
Cada vno destos tiene su ministro menor, y ayudante y le llaman Yanápac59, el que ayuda, y aún en muchas partes vsurpando nuestro nombre le llaman comúnmente Sacristán, porque le sirve en los sacrificios60, y quando falta el ministro mayor suele entrar en su lugar, aunque no siempre.
Macsa, o Viha son los que curan con mil embustes, y supersticiones, y procediendo de ordinario sacrificio a la Huaca, o Conopa, del particular que le consulta. Y estos se a experimentado en estas Prouincias, que se an visitado ser los más periudiciales, porque son consultados para todas las cosas, y para que también hablen con las Huacas, aunque no sean los que las guardan61.
Aucáchic, que en Cuzco llaman Ichuris62, es el Confesor, este oficio no anda solo sino q’ siempre es annexo al Víllac, o al Macsa sobre dicho. Confiesa a todos los de su Ayllo, aunque sea su muger, y hijo. Estas confessiones son siempre en las fiestas de sus Huacas, y quando an de yr camino largo. Y son tan cuidadosos en su oficio, que e topado yo algunos muchachos, que nunca se avían confesado con Sacerdote alguno de Dios nuestro Señor, y se avían confesado ya tres, o quatro vezes con estos ministros del Demonio, el cómo, se dize después.
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Açuac, o Accac63 es el que tiene cuidado con hazer la chicha para las fiestas, y ofrendas de las Huacas, que en los llanos son hombres, y en la sierra son mugeres, y en algunas partes las escogen doncellas para este ministerio.
Sócyac es sortílego y adivino por maýces, haze algunos montoncitos pequeños de granos de maíz sin contallo, y después va quitando vno de vna parte, y otro de otra, y conforme quedan pares, o nones, es buena, o mala la suerte64. Aunque en vn pueblo exhibió vno de este oficio vna bolsa con muchas piedrezuelas, que dixo se llamavan Chumpirum, y que las avía heredado de su agüelo para este efeto.
Rípiac es también adivino, y responde a los que le consultan, por los molledos de los braços, y si se le menea el derecho dize q’ sucederá bien y si el izquierdo que mal.
Pacharícuc, o Pacchacátic, o Pacchacuc65, es otro adivino por los pies de vnas arañas, que llaman Paccha, y también Oroso, y son muy grandes y peludas. Quando le consultan para alguna cosa; va a buscar en los agujeros de las paredes, o debaxo de algunas piedras, vna de estas añañas, cuya especie es conocida, y poniéndola sobre vna —35→ manta, o en el suelo la persigue con vn palillo, hasta que se quiebran los pies y luego mira que pies o manos le faltan, y por allí adivina.
Móscoc66, es adivino por sueños, llega vna persona a preguntalle, si sanará, o morirá, o si parecerá vn Cavallo que se le perdió, etc. Y si es varón el que le consulta, le pide la huaruca67 de la cabeça, o la chuspa, o manta o otra cosa de su vestido, y si es muger, le pide el chumbi, que es la faja, o cosa semejante, y las lleva a su casa, y duerme sobre ello, y conforme a lo que sueña assí responde. Y si les consultan para amores les piden los cabellos, o ropa de la persona de quien an de adivinar.
Hacarícuc, o Cuyrícuc es el que mira cuyes, y abriéndoles con la vña adivina por ellos, mirando de qué parte sale sangre, o qué parte se menea de las entrañas. Que era el modo muy vsado entre los gentiles Romanos.
Todos estos oficios y ministerios son comunes a hombres y mugeres, aun el confessar, que también ay mugeres grandes confessoras. Pero lo más común es los oficios principales executallos hombres. Y de vn Indio sé yo, que era el cocinero y despensero de el Cura, y era el confessor de todo el pueblo y dizen los Indios, fulano es buen confessor, que da poca penitencia, y fulano no es bueno q’ da grande penitencia. Pero los oficios menos principales, como ser adivinos, y hazer la chicha las mugeres le exercitaran. También se pueden contar entre estos ministros los Parianas, aunque no van contados, ni penitenciados entre los que van escritos en los que se hallaron en cada pueblo. Porque éstos son oficios que se elige cada año —36→ para la guarda de las chácaras. Andan con vnos pellejos de Zorra en la caveça, y bordones con vnas borlas de lana en la mano, ayunan el tiempo que dura el oficio, que es dos meses poco más, o menos, no comiendo sal ni agí, ni durmiendo con sus mugeres, y mudan al hablar la voz, hablando mugeril y afetadamente. De todas estas cosas, y del origen de ellas cuentan muchas fábulas y tradiciones de sus antepasados, y tienen grandes supersticiones en todo esto.
De vna de tres maneras entran en estos oficios de sacerdotes de Huacas. La primera es por sucesión, que el hijo lo hereda del padre, y si el heredero no tiene vso de razón, entra en su lugar el pariente más cercano hasta que el legítimo heredero sea suficiente para el oficio. La segunda manera es por elección, quando falta el primer modo por vía de herencia, o quando les parece, los otros ministros eligen el que juzgan, que será más a propósito, con parecer de los curacas, y Caciques. Y quando acontece que algún herido del rayo quede vivo, aunque quede lastimado está ya como divinamente elegido para el ministerio de las Huacas. El tercero modo es, que ellos mismos se toman el oficio, y se introducen en él specialmente de los oficios menores de adivinos, curanderos, por sola su voluntad, y autoridad, y esto es ordinario en los viejos, y viejas, que por ganar de comer, y como ellos dizen Vicçaraycu, que es ventris caufa, se hazen oficiales en estos mismos ministerios.
En vn pueblo de la Provincia de Conchucos, que visitó el Licenciado Iuan Delgado, se halló vna muchacha de hasta catorze años de rara hermosura, y que por ella avían sus padres, y Caciques, dedicádola a vna Huaca, llamada Chanca de figura de persona, y de piedra, con quien la casaron, y celebraron sus bodas todos los del pueblo, asistiendo en vn cerro tres días, con grandes borracheras. —37→ Por mano de esta muchacha ofrecían sus sacrificios, y lo tenían por muy gran suerte, y en mucha estima, que fuesse por su mano, por parecerles que serían muy aceptos a sus Huacas. Guardó virginidad porque assí se lo avían mandado los demás ministros, que le dieron la investidura de sacerdotissa desposándola con la Huaca. Tenían los Indios suma reverencia, y la miravan como cosa superior, y divina. Aviendo ésta oýdo el primer sermón que hizo el Visitador se vino ella misma a denunciar, y a pedir ser enseñada en las cosas de nuestras fe, y perdonada de su culpa.
Quando vno a de entrar en alguno de los oficios mayores ayuna, vn mes, y en otras partes seys, y en otra vn año no comiendo sal, ni agí, ni durmiendo con su muger, ni lavándosse ni peinándosse. Y en algunas partes se vsan que no se a de llegar las manos al cuerpo, y assí dixo vno de éstos en san Iuan de Cochas, que en el tiempo que ayunó, como no se lavava ni peinava la cabeça, crio muchos animalejos, y por guardar su ceremonia, y no llegarse las manos se rascava con vn palillo.
También suelen los ministros mayores, quando ven algún Indio, o India, que le da algún mal repentino, y se priva del juicio, y queda como loco, dezir que aquel accidente le sobreviene, porque las Huacas quieren que sea su Víllac, y sacerdote y bolviendo en sí le hazen que ayune, y aprenda el oficio, fundados en que quando ellos hablan con las Huacas suelen privarse del juicio, o por efetos del Demonio que les entontece, hablando con ellos, o por la fuerça de la chicha que beven, quando quieren hablar con la Huaca. En Huacho le dio a vno de éstos este phrenesí, y se fue por los campos como loco, y al cabo de ocho o diez días le hallaron sus parientes en vn Cerro, como fuera de sí, truxéronle al pueblo, y con esto quedó hecho Macsa y Huacapvíllac, y por esta razón a todos los que —38→ les da mal de coraçón, los tiene ya por escogidos para estos ministros.
Fuera de todos estos Hechizeros, los que merecen más propriamente este nombre son los Cauchus68, que se descubrieron en los pueblos de los llanos y [costas] Costó el descubrillos mucha dificultad y trabaxo, por el grande secreto que tienen entre sí, y porque temen a éstos tales grandemente todos los Indios. En la visita del dotor Ávila fue el primero que se descubrió; y era el Sacristán del pueblo, y denunció dél vn negro. Son estos Cauchus, o Runapmícuc, como ellos llaman, que quiere dezir el que come hombres, vn género de brujos, que an muerto mucha gente, specialmente muchachos. Y aunque en los pueblos que se avían antes visitado, avía avido algunos rastros, y indicios de ellos, no se acavava de averiguar en qué consistía su oficio, y maleficio. Hasta que vn día en vn pueblo examinando el Dotor Hernando de Avendaño, estando yo presente, vn Indio de hasta veinte y cinco años, de buen talle, y disposición, y al parecer de buen entendimiento en las cosas ordinarias de Idolatría, y embiándole ya en paz, después de aver respondido a todo lo que le avían preguntado, dixo el Indio. Aguarda señor, que tengo más que dezir, y quiero deveras descubrir todo mi coraçón, y ser buen Christiano, animándole a que dixesse todo lo que quisiesse, y que no tuviesse miedo, etc. Dixo que él era Brujo, y que su padre lo avía sido (y como después se supo, avía sido muy famoso, y muy temido), y que él le avía enseñado el oficio. Nombró a muchos, q’ le exercitavan, los quales se fueron prendiendo, y examinándoles ya a cada vno de por sí, ya careando vnos con otros, y se averiguaron cosas extraordinarias y muy lastimosas. —39→ En suma es, que en diferentes Ayllos y parcialidades, ay diferentes maestros, que ellos llaman nora con nuestro nombre Español Capitán: y cada vno tiene diferente discípulos, y soldados.
Éste les avisa y previene quando le parece, que tal noche (que siempre son a este tiempo sus juntas) y en tal lugar se an de juntar. El maestro va aquella noche a la casa que le parece, acompañado de vno o dos de sus discípulos, y quedándose ellos a la puerta, entra esparciendo vnos polvos de huessos de muertos, que ellos tienen para este efeto conficionados, y preparados con otras no se qué cosas, y palabras, y con ellos adormecen a todos los de casa de tal suerte, que ni persona ni animal de toda la casa se menea, ni lo siente, y assí se llega a la persona, que quiere matar, y con la vña le saca vn poquito de sangre, de qualquiera parte del cuerpo, y le chupa por allí la que puede, y assí llaman también a estos tales Brujos en su lengua chupadores. Esto que assí an chupado lo hechan en la palma de la mano, o en vn mate, y lo llevan donde se haze la junta, ellos dizen que multiplica el demonio aquella sangre, o se la convierte en carne (yo entiendo que la juntan con otra carne) y la cuezen en aquella junta, y la comen, y el efeto es, que la persona que avían chupado su muerte dentro de dos o tres días. Y ocho a diez antes que llegássemos avía muerto vn muchacho de hasta diez y seys años, y quando se moría se tapava la cara, y dezía que vía a fulano, nombrando vnos de estos Brujos, que le venía a matar.
Es común frase, y modo dezir, quando hazen estas juntas, esta noche hemos de comer el alma de tal, o tal persona. Preguntádole yo a vno que de qué manera era aquella carne, y a qué sabía, dijo haziendo muchos ascos con el rostro que era muy mala, y desabrida, y parecía cecina de vaca. En estas juntas se les aparece el Demonio, —40→ vnas vezes en figura de León, otras vezes en figura de Tigre, y poniéndose asentado, y estrivando sobre los braços muy furioso, le adoran.
De las tres cosas que son ordinarias en los Brujos, que son, crueldades, Idolatrías, y torpeças, de las dos primeras descubrieron mucho, de la tercera poco, y sin mucho empacho ni temor, dezía vno, yo e muerto tres muchachos, y otro yo e comido tantos. Careando a vnos destos el Visitador para averiguar no sé qué cosa, dixo vno de ellos. Sí que tu me comiste mi hijo, assí es verdad, respondió y ya yo lo e dicho al Visitador, pero comile, porque tú me quitaste mi chácara. Y es cosa cierta que en teniendo qualquier enojo, le vengan en comerse vnos a otros los hijos, matándolos del modo sobredicho, que ellos llaman comérselos.
Dixo el Cura de vn pueblo que pocos años antes avían muerto dentro de quatro meses, más de setenta muchachos de doze a diez y ocho años, y de éstos a vna muger en vna semana quatro hijos, y q’aora que se avían descubierto estos maleficios, sospechava, que ellos los avían muerto, porque no se sabía de qué enfermedad morían. Durante la visita murió de su enfermedad vno de estos Brujos, después de averse confesado con mucho cuidado y antes de confessarse embió a llamar al Vistador, y le dixo cómo el avía sido tantos años Brujo, y que nadie le auía enseñado el oficio, sino que él, no se por dónde, avía alcançado vnos polvos con los que adormecían a las gente, y para provar si eran buenos, fue una noche a vn pueblo, que está como legua y media de su pueblo, y entró en la primera casa, que le pareció, y mató vn muchacho, y bolvió luego a su pueblo, y por sólo hacer la misma prueva, sin otro algún intento, mató otro. Díxome vno de éstos con grande sentimiento, que él era Brujo contra toda su voluntad, porque combidándole vna tarde vn —41→ vezino suyo que lo era, y él no lo sabía, a que fuesen a pescar, le llevó aquella noche a vna junta que hacían, y que le hicieron comer por fuerza, y le dixero ya eres Brujo, y as de venir todas las veces que te llamáremos, y si no vinieres, o nos descubrieres te hemos de matar, y con este temor avía continuado desde entonces sus juntas diabólicas. Porque este género de gente es tan temido, que me dixo otro, que estando en Lima entró vno, de éstos a matalle vna noche, y que él estaba despierto, y le dixo si me as de matar, no me mates aquí sino en mi tierra, donde me entierren mis parientes, y que nunca se atrevió a dezille después nada, ni a descubrille. Sesenta y tres fueron los que se hallaron, culpados en este maleficio vnos más y otros menos, en quatro pueblos de los llanos, y se entendía que en todos los demás pueblos de la costa, ay otros muchos. En los pueblos de la sierra no se avía hallado cosa ninguna de éstas. Pero después de esta visita el dotor Alonso Osorio halló en la Dotrina de Cochamarca algunos, y en la Provincia de Ámbar descubrió treinta Brujos, y se les averiguaron cosas muy extraordinarias, y singulares, al modo de las de los llanos, y costa de la mar.
Todos los sobredichos fueron castigados, donde se hallaron, aunque con leve castigo más para aseguralles dándoles alguno, mientras se les daba su merecido, pues assí para averiguar todas las muertes que avían hecho, y los delitos añexos a ellas como para castigalles como era razón, era menester otro braço, que el Eclesiástico. Y esto baste en lo que toca a los ministros de Idolatría, veamos aora los sacrificios que hazen.

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Capítulo IV
Qué ofrecen en sus sacrificios y cómo

La Principal ofrenda y la mejor, y la mayor parte de sus sacrificios, es la chicha por ella, y con ella comienzan todas las fiestas de las Huacas, en ella median, y en ella acaban, sus fiestas, y ella es el todo. Y assí tienen para este efecto muchos vasos, y vasijas de diferentes formas, y materias, y es común modo de hablar, que dan de bever a las Huacas, quando les van a mochar. Para hazer esta fiesta ay los particulares ministros que decimos69. En los llanos desde Chancay a baxo la chicha que ofrecen a las Huacas se llama Yale, y se haze de Zora mezclada con maíz mascado, y la hechan polvo de Espingo, hazen la muy fuerte y espesa, y después de aver hechado sobre la Huaca lo que les parece, beven la demás los Hechiceros, y les buelve como locos.
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En la sierra se haze vnas vezes del maíz que se siembra para la Huaca, y es la primera chácara, o sementera que se labra, y ningún Indio puede sembrar antes, que se siembre esta chácara. Otras vezes se haze de los primeros choclos, que comienzan a madurar, que recogían para este efecto los Parianas de quien se dixo atrás. Hazía se muy fuerte y espessa como mazamorra, que llaman tecti, y mascan el maíz para ella mugeres doncellas, y las que la hazen ayunan no comiendo sal ni agí; ni duermiendo el tiempo que dura el hazella con sus maridos las que son casadas.
También ofrecen Llamas, que son los que llamamos Carneros de la tierra, y esto suele ser siempre en las fiestas más solennes de las Huacas, y las sacan enramadas de flores. Atan la llama de vna piedra grande70, házenla dar cinco o seis bueltas a la redonda, y luego la abren por el lado del coraçón, y se le sacan, y le suelen comer crudo a bocados, y con la sangre asperjan la Huaca, y la carne se reparte entre los ministros de los sacrificios, y también suelen dar de ella a los demás Indios. En algunas partes tienen crías de estas Llamas para las Huacas, y las guardan, y crían por cuenta de la Huaca, y en los más pueblos de la sierra, que se an visitado a avido algunas Llamas compradas con plata, que para ello an contribuido —44→ los Indios. Otras vezes los mismos Indios, que tienen ganado dan sus Corderos, y Llamas, para que los sacrifiquen por el augmento de su ganado. El sacrificio ordinario es de Cuyes, de los quales se sirven mal, no solo para sacrificios, sino para adivinar por ellos, y para curar con ellos con mil embustes. Y si fuera posible el quitárselos conviniera, pero todos los crían en su casa, y ellos multiplican tanto, que en Roma los ay, y me admiré de vellos vender públicamente, y preguntando, como quien no los conocía, qué animalejos eran aquellos me dixeron que conejos de las Indias. Con todo tienen sus Huacas particulares, o Conopas para su multiplico, y quando actualmente estaba escribiendo esto de los Cuyes, truxo vna India vn Cuy chiquito labrado de piedra que era su Conopa. Quando los an de sacrificar vnas vezes los abren por medio con la uña del dedo pulgar, otras, como lo vy hazer a dos Hechizeros, que examinaba el doctor Ávila, los ahogan en vn mate de agua, teniendo la cabeza dentro hasta que muera, y van hablando entre tanto con la Huaca, y luego le abren de alto abaxo, con otras ceremonias ridículas. Y éste es el modo ordinario con que los matan los que adevinan por ellos.
Plata también ofrecen en reales, y en algunas partes se an hallado, como en la de Libia Cancharco 15 patacones, con otros pedacillos de plata corriente, y en el pueblo de Recuay halló el dotor Ramírez 200 patacon