Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.


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Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
Edicto contra la idolatría.

La extirpación de la idolatría en el Perú
Pablo José de Arriaga

________________________________________
Índice

• La extirpación de la idolatría en el Perú

o Prólogo

o El padre Pablo Joseph de Arriaga

o [Licencias para la publicación]

o Prólogo
Al letor

o Capítulo I
Cómo se començó a descubrir la idolatría de este Arçobispo de Lima

o Capítulo II
Qué cosas adoran oy en día los Indios, y en qué consiste su idolatría

o Capítulo III
De los ministros de la idolatría

o Capítulo IV
Qué ofrecen en sus sacrificios y cómo

o Capítulo V
Qué fiestas se hacen a las Huacas

o Capítulo VI
De los abusos y supersticiones que tienen los indios

o Capítulo VII
De las raízes y causas de la idolatría, que hoy en día se halla entre los indios

o Capítulo VIII
De otras causas de la idolatría de los indios

o Capítulo IX
Que en las provincias que no están visitadas hay muchas Idolatrías

o Capítulo X
Que en las provincias que están visitadas quedan muchas raízes de idolatrías

o Capítulo XI
Los medios para desarraigar la idolatría

o Capítulo XII
Quién y cuál a de ser el visitador para la extirpación de la idolatría

o Capítulo XIII
Lo que an de hazer en llegando al pueblo el visitador, y los padres, y la distribución del tiempo, y sermones

o Capítulo XIV
Cómo se a de començar la visita

o Capítulo XV
Cómo se ha de examinar el hechizero, o otro indio que se manifestare, y diere noticia de las huacas

o Capítulo XVI
Cómo se ha de proseguir la visita

o Capítulo XVII
Conclusión y resumen de todo lo sobredicho

o Capítulo XVIII
El estado en que están los remedios de la extirpación de la idolatría en este arçobispado, a principio de quaresma de 1621

o Capítulo XIX
Del estado en que están las cosas de la christiandad fuera deste arçobispado en las demás partes del Pirú

o Capítulo XX
De la importancia de las missiones

o Edicto contra la idolatría

o Constitvciones qve dexa el visitador en los pveblos para remedio de la extirpación de la idolatría

o Índice de algunos vocablos qve por ser vsados no van explicados en sus lugares

Capítulo I
Cómo se començó a descubrir la idolatría de este Arçobispo de Lima

Siempre se entendió que en todas las Prouincias, y aun pueblos de los Indios del Pirú, aunque a tantos años, que son Christianos, auían quedado algunos rastros al tan antiguo, y de Idolatría. Ni se marauillará, que mal tan antiguo, y tan arraigado, y connaturalizado en los Indios, no se haya del todo desarraigado, quien vuiere leído las historias Ecclesiásticas del principio, y discurso de la Iglesia, y entendiere lo que a passado en nuestra España, donde aun siendo aduenedicos los Iudios, pues entraron en ella más ha de mil y quinientos años en tiempo del Emperador Claudio, a penas se ha podido extirpar tan mala semilla en tierra tan limpia, y donde está tan cultiuada, y pura, y continua la sementera del Euangelio, y tan vigilante sobre ella el cuidado, y solicitud del tribunal rectíssimo del Santo Oficio. Y donde más se hecha de ver la dificultad que ay, en que errores en la fe, mamados con la leche, y heredados de Padres a Hijos se oluiden, o desengañen, es en el exemplo que tenemos nueuo delante de los ojos, en la expulsión de los Moriscos —4→ de España. Pues auiéndose puesto por todas las vías posibles tantos medios para el remedio de sus males, sin tener el buen efecto que se pretendía de su verdadera conuersión, sobrepujando el mal a la medicina, fue forçoso como a gente desauciada, por euitar el daño temporal que se temía, y no esperándose remedio del spiritual, que se deseava, hechallos de toda España. No está encancerado el mal de nuestros Indios, fácil es el remedio al que desea curarse, como ellos lo desean, quando les descubren su mal. Falta es de cura, o de curas, y de no entenderse, que el mal es más, de lo que se pensaua. Y ansí no uvo quien al principio lo creyesse, y aun aora, los que no lo ven, ni lo tocan con las manos muchos los dudan, y algunos no lo creen.
Quien començó a descubrir este daño, que tan encubierto estava, y a sacar como dizen por la hebra el ouillo fue el Doctor Francisco de Áuila siendo Cura en la doctrina de S. Damián de la Provincia de Huarochirí2. Porque, predicando de ordinario con el buen talento que Ntro. Señor le ha dado, començó a levantar la caza, y no queriendo la Diuina bondad, que verbum suum semper reuertatur vacuum, auiendo aueriguado ciertas supersticiones de vnos Indios los castigó públicamente, haziendo después del castigo vna plática detestando la Idolatría, y dándoles a entender con el exemplo de vnos santos Mártyres, como lo eran en testimonio de la fe, y que por —5→ no auer querido adorar los Ídolos, y Huacas auían padecido muchos tormentos, y perdido en ellos esta vida temporal por alcançar la eterna, de que gozavan aora con grande gloria: vino después del sermón vn Indio, y le dixo. Padre en tal parte está enterrado debaxo de vna peña vn Indio, que fue Mártir. Porque estando vnos Indios de tal Ayllo, y parcialidad haziendo sacrificio, a vna Huaca, passó este Indio, y combidándole a su fiesta, no solo no condescendió con ellos, antes los reprehendió mucho lo que hazían siendo Christianos, y prosiguió delante su camino. Y los Indios, o con enojo de lo que les auía dicho, o con temor de que no les descubriesse, fueron tras él, y le mataron, y le enterraron donde el Indio dixo, y de donde le sacó al Doctor Áuila, y le enterró en la Iglesia, en Santiago de Tumna3 al pie del altar mayor pegado al frontal, llamáuase el Indio Martín. Éste fue vno de los indicios, y principios entre otros muchos, que uvo para descubrir la Idolatría. Y contra el parecer de todos, y no haziendo caso, de lo que proponía en razón desto el Dotor Áuila, las personas, a quien por razón de su oficio y obligación encumbía más alentarlo, fue poco a poco prosiguiendo en su demanda, hasta que aclaró la verdad, y descubrió (por mejor dezir) la mentira, de suerte que se vino a entender, quán en su punto estaua entre los Indios la Idolatría. Trayendo más de seiscientos Ídolos, muchos de ellos con sus4 vestiduras, y ornamentos de mantillas de cumbi muy curiosas en proporción a los mismos Ídolos, que los más eran de piedras de diuersas figuras, y no muy grandes. Y no ay que admirarse q'en cosas tan pequeñas reconociessen Deidad los Indios. Porque es cosa cierta y aueriguada, que estas figuras y piedras son imágenes, y representación —6→ de algunos cerros, de montes, y arroyos, o de sus progenitores, y antepasados, y que lo inuocan y adoran como a sus herederos5, y de quien esperan todo su bien y felicidad, digo la temporal y visible, porque de la spiritual, y eterna, como tienen poco o ningún aprecio, ni le esperan ni lo piden comúnmente. Viendo estos Ídolos el Señor Marqués de Montes-Claros Visorey de estos Reynos6 que prudentemente al principio no se persuadía ser Idolatría, la reuerencia y culto que los Indios les davan haziendo relación de cada Ídolo, y de su historia, y fábula (que las tienen muchas y muy largas de sus Huacas los Indios) el dicho Doctor Francisco de Áuila en concurso, y presencia de personas graues y doctas, se acabó de persuadir, que estava tan arraigada, como oculta la Idolatría7.
Destos ídolos se hizo vn auto público en la plaça desta ciudad de Lima, conuocando para él todos los Indios de quatro leguas al rededor. Hiziéronse dos tablados con pasadiço del vno al otro. El vno de terrapleno, y en él mucha leña donde ivan pasando los Ídolos, y todos sus ornamentos, y se arrojaban en la leña. Donde también estaua amarrado a vn palo vn Indio llamado Hernando Páucar grande maestro de Idolatría, y q'hablaua con el Demonio, natural de S. Pedro de Mama8, a quien en todos sus contornos tenían los Indios en mucha veneración. Y después de auer predicado a este acto el dicho Doctor Áuila en la lengua general de los Indios, estando —7→ el Señor Virrey asomado a su ventana de dónde se veýa, y oýa todo, se publicó la sentencia, y açotaron al dicho leña, donde estauan los Ídolos. Tomó a su cargo el trabajo de disponer todo lo sobredicho D. Hierónymo de Auellaneda Corregidor de los Indios desta Ciudad, y su contorno, y Don Fernando de Córdoua Alcalde ordinario, los quales truxeron antes de todo esto desde su casa con mucho acompañamiento al dicho Dotor de Áuila.

Пабло Хосе де Арриага. Pablo José de Arriaga (1564-1622). La extirpación de la idolatría en el Perú.
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