Грамматика испанского языка. Gramática de la Lengua Castellana
Uncategorized September 9th, 2006
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transmutacion ó transformacion. Esta se divide en otras figuras
subalternas que son las siguientes.
Quando en lo antiguo se mudaba el órden de las letras, como:
Perlado en lugar de Prelado: dexalde, hacelde, en lugar de dexadle, y
hacedle, era por la figura metátesis, ó transposicion.
Quando no solo se mudaba el órden sino las mismas letras, poniendo
unas por otras, como: calongia, por canongia, decillo, por decirlo, era
por la figura antítesis, que vale oposicion.
Quando acaba una palabra en vocal, y empieza la siguiente tambien
con vocal, se suele omitir una de ellas por la figura, sinalefa, ó
comprension; y así decimos: del, por de el: al, por á el: dello, por de
ello. Algunas veces se suprimen dos letras de la palabra siguiente, si
tiene h ántes de la vocal, como quando se dice: la cera de la calle, por la
hacera.
Qaundo se calla una letra ó sílaba al principio de diccion es por la
figura aféresis, ó cortadura, como: norabuena y noramala, por
enhorabuena y enhoramala.
Quando se quita letra ó sílaba del medio de diccion es por la figura
síncopa, ó diminucion, como: cornado, por coronado: hidalgo, por
hijodalgo: navidad, por natividad.
Quando se quita del fin de la diccion es por la figura apócope, ó
encogimiento, como: gran, por grande: un, algun, ningun, por uno,
alguno, ninguno: buen, por bueno: qualquier por qualquiera.
Y quando se añade en medio de la palabra es por la figura epéntesis,
ó interposicion, como: corónica, por crónica.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Parte II
En que se trata de la sintáxîs, ó construccion.
Capítulo I
De la sintáxîs, ó construccion en general.
En la primera parte se ha tratado separadamente de cada una de las
partes de la oracion. En esta segunda se ha de tratar del modo de
unirlas, trabarlas, ó enlazarlas entre sí de manera que formen la misma
oracion de que son partes. Esta union, trabazon, ó enlace, se llama entre
los gramáticos sintáxîs, ó construccion, y sus reglas se reducen á
declarar el órden con que deben juntarse las palabras para expresar con
claridad los pensamientos.
Aunque mucho de esto se ha tratado en varios lugares de la primera
parte por la conexîon que tiene el oficio de las palabras con su
construccion, se ha reservado lo mas general para esta segunda parte.
Hay un órden natural de colocar las palabras, que se funda en la
naturaleza misma de las cosas.
Este órden pide que el nombre sustantivo prefiera al adjetivo, porque
ántes es la sustancia que la calidad: que quando el nombre representa al
sugeto ó pesona que hace, prefiera al verbo, porque ántes es el agente
que la accion. Pide que el verbo prefiera al nombre, quando este es el
objeto, ó término de la accion; y al adverbio que califica ó modifica la
significacion del verbo.
Es conforme al órden natural decir las cosas con aquella antelacion
que tienen por naturaleza ó mayor dignidad: v. g. oriente y occidente:
nacer y morir: cielo y tierra: Sol y Luna: dia y noche. Quando se trata
de personas, es natural decir: yo, tú, aquel, y así se observa en la
Gramática, aunque por cortesía mal entendida dexamos en la
conversacion el yo para lo último.
Si hay necesidad de nombrar dos, ó mas personas á un tiempo, es
natural nombrar ántes al varon que á la hembra, como: el padre y la
madre: el marido y la muger: el hijo y la hija.
Si se nombran pueblos, ántes se dice ciudad que villa, y villa que
lugar. A esta semejanza deben tener preferencia en el órden de
nombrarse otras personas y cosas, que la tienen por su mayor dignidad.
Como este órden tiene por principal objeto la claridad, pide tambien
que no haya falta, ni sobra de palabras, y que tengan entre sí la debida
concordancia.
Pero este órden natural se perturba ó invierte muchas veces para
mayor suavidad, elegancia, ó viveza de la expresion, segun lo pide el
asunto de que se trata, y la situacion de las personas que hablan.
Menos perturbacion de órden se hallará en las palabras del que habla
en una conversacion tranquila, que en las del que está agitado de alguna
pasion vehemente: menos por conseqüencia en el estilo familiar y
didáctico, que en el oratorio, y poético.
Llámase construccion natural la que observa con exâctitud este
órden, y construccion figurada la que no le observa. La construccion
natural consta de régimen y concordancia.
Capítulo II
Del régimen, y construccion natural.
RÉGIMEN es el gobierno ó precedencia que tienen unas palabras
respecto de otras: las que estan ántes rigen: las que estan despues son
regidas.
Esta general significacion de la voz régimen se ciñe en la Gramática
á determinar la relacion ó dependencia de unas palabras con otras.
Esta dependencia unas veces se expresa solamente con verbos y
sustantivos, como: busco dinero: donde el verbo buscar rige al
sustantivo dinero que es el buscado.
Otras veces se expresa esta dependencia mediante alguna
preposicion, como: busco á Pedro.
Otras veces tiene el verbo un régimen principal y otro accesorio,
como: doy pan á mis hijos. El primer régimen es pan: el segundo á mis
hijos.
De todo esto se trata en particular en los artículos siguientes.
Artículo I.
De la construccion del nombre y pronombre, y otras partes de la
oracion ántes del verbo.
Todo nombre sustantivo ó pronombre que se pone para representar
persona ó cosa, como principio ó móvil de alguna accion ó
significacion, pide despues de sí un verbo que exprese esta accion ó
significacion; y así no puede haber proposicion ni sentido alguno donde
falte verbo precedido de nombre sustantivo ó pronombre expreso ó
suplido. Si decimos solamente Antonio, no hacemos mas que pronunciar
este nombre; pero si añadimos el verbo escribe denotamos con él la
accion de Antonio. El pronombre yo tampoco hace sentido por sí solo;
pero junto con el verbo amo, manifiesta que yo tengo amor. Algunas
veces se pone el verbo solo y hace sentido, pero es porque se suple
algun sustantivo ó pronombre. En estas proposiciones: nacemos,
morimos, se suple: los hombres, ó nosotros.
Los nombres comunes llevan ordinariamente ántes de sí el artículo
que les corresponde, como: el Rey, los Reyes: la Reyna, las Reynas,
segun queda explicado en el capítulo V de la primera parte.
Los nombres propios no necesitan artículo; y así se dice: Pedro
escribe: Antonio lee: España y Francia son reynos muy antiguos.
Los pronombres demostrativos han de preceder á los nombres, como:
este caballo corre: esa espada reluce: aquel monte arde.
Aunque los nombres que se ponen, como queda dicho para
representar persona ó cosa, como principio ó móvil de alguna accion ó
significacion, piden verbo, no es preciso que este siga inmediatamente al
nombre, pues sin faltar al órden natural pueden interponerse otras
palabras en esta forma.
Todos los nombres comunes admiten ántes del verbo otros nombres
regidos de la preposicion de para expresar la relacion que tiene una cosa
con otra, como: el hijo de Pedro viene: el dueño de la casa entra: la
misericordia de Dios alienta: la fragilidad del hombre desanima: el
Criador del mundo le mantiene: el vaso del agua está limpio: el agua del
vaso está clara.
Tambien admiten adjetivos ántes del verbo, como: el hombre bueno
ama la virtud: la muger virtuosa cuida de su casa.
Algunos de estos adjetivos admiten despues otros nombres
sustantivos con la preposicion de, como: el hombre lleno de dinero
quiere mas: el pueblo distante del mar comercia poco.
Otros admiten nombres regidos de la preposicion á, como: los
pueblos próxîmos á la Corte venden bien sus frutos: los hombres
propensos á la ambicion nunca sosiegan.
Otros admiten verbos regidos de preposiciones, como: la fruta buena
de comer, y fácil de digerir me gusta: el empleo difícil de alcanzar se
aprecia: el caballo malo para correr suele ser bueno para andar.
Los nombres propios de personas admiten el pronombre se, como:
Pedro se estima: y los pronombres se admiten á sí mismos en distinta
terminacion, como: yo me amo: tú te aborreces: él se lisongea.
Los nombres comunes ó apelativos admiten tambien nombres propios
con la preposicion de, como: las obras de Ciceron muestran su
eloqüencia: el reyno de España abunda en grandes ingenios: la ciudad
de Sevilla tiene un rio caudaloso: la villa de Madrid goza de un cielo
apacible.
Admiten asimismo modos adverbiales que suelen corresponder á
adjetivos, como: el hombre de bien cumple su palabra; y pronombres
relativos con su verbo, como: el hombre de quien te quexas te favorece:
la muger que vela, medra.
Admiten tambien participios ántes del verbo, como: el soldado
amante de la guerra goza el fruto de la victoria: hecho á la fatiga, y
acostumbrado al riesgo, no reusa volver á campaña.
Finalmente admiten conjuncion, porque con ella se ponen dos
nombres ántes del verbo, como: Juan y Francisco vinieron: el padre ó el
hijo no faltarán.
Artículo II
De la construccion del verbo y adverbio y otras partes de la oracion
ántes del nombre.
Así como el nombre quando está ántes del verbo sirve como de
principio de alguna accion, quando está despues sirve de término de la
misma accion.
Si decimos: el hombre ama, queda pendiente la accion del verbo
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