Франсиско Лопес де Гомара. Общая история Индий. Francisco López de Gómara. Historia General de las Indias
Uncategorized October 22nd, 2005
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Era importante negocio éste de la Especiería por su riqueza, y muy grave por haberse de rayar el nuevo mundo de Indias; y así, fue necesario y conveniente buscar personas sabias, honradas y expertas, así en navegar como en cosmografía y matemáticas. El emperador escogió y nombró para jueces de posesión al licenciado Acuña, del Consejo Real; al licenciado Barrientos, del Consejo de Ordenes, y al licenciado Pedro Manuel, oidor de chancillería de Valladolid; y por jueces de propiedad a don Fernando Colón, hijo de Cristóbal; al doctor Sancho Salaya, Pedro Ruiz de Villegas, fray Tomás Durán, Simón de Alcazaba y Juan Sebastián de Cano; hizo abogado al licenciado Juan Rodríguez de Pisa, fiscal al doctor Ribera, y secretario a Bartolomé Ruiz de Castañeda. Dijo que fuesen Sebastián Gaboto, Esteban Gómez, [152] Nuño García, Diego Ribero, que eran gentiles pilotos y maestros de hacer cartas de marear, para dar globos, mapas y los instrumentos necesarios a la declaración del sitio de las islas Malucas, sobre las cuales era el pleito; mas no habían de votar ni entrar en la Congregación sino cuando los llamase: fueron, pues, todos estos y aun otros algunos a Badajoz, y vinieron a Elbes otros tantos portugueses y aun más, porque traían dos fiscales y dos abogados. El principal era el licenciado Antonio de Acebedo Cotiño, Diego López de Sequeira, almotacén, que había sido gobernador en la India; Peralfonso de Aguiar; Francisco de Melo, clérigo; Simón de Tavira, que los demás no sé. Antes que se juntasen, estando los unos en Badajoz y los otros en Elbes, hubo hartos graciosos dichos sobre dónde sería la primera junta y quién hablaría primero, ca los portugueses miran mucho en tales puntos; en fin, concluyeron que se viesen y saludasen en Caya, riachuelo que parte término entre Castilla y Portugal, y está en medio el camino de Badajoz a Elbes y después se juntaban un día en Badajoz y otro en Elbes; tomáronse juramento unos a otros de tratar verdad y sentenciar justamente. Recusaron los portugueses a Simón de Alcazaba, portugués, y a fray Tomás Durán, que había sido predicador de su rey, y excluyóse por sentencia el Simón, en cuyo lugar entró el maestro Antonio de Alcaraz. Para echar al fraile no dieron causa. Estuvieron muchos días mirando globos, cartas y relaciones, y alegando cada cual de su derecho y porfiando terribilísimamente. Portugueses decían que las Malucas e islas de especias, sobre las cuales era la junta y disputa, caían en su parte y conquista, y que primero que Juan Sebastián las viese las tenían ellos andadas y poseídas, y que la raya se había de echar desde la isla Buena Vista o de la Sal, que son las más orientales de Cabo Verde, y no por la de San Antón, que es la occidental y que están noventa leguas una de otra. Esto era porfía, y lo otro falso; pero quien mal pleito tiene, a voces lo echa. Aquí conocieron entonces el error que habían hecho en pedir que la raya fuese por trescientas y setenta leguas más al poniente de las islas de Cabo Verde, y no ciento, como el Papa señaló. Castellanos decían y demostraban cómo no solamente Borney, Gilolo, Zebut e Tidore, con las islas Malucas, empero que también Zamotra, Malaca y buena parte de la China eran de Castilla y caían en su conquista y término; que Magallanes y Juan Sebastián fueron los primeros cristianos que las hollaron y adquirieron por el emperador, según las cartas y dones de Almanzor. Y dado caso que hubieran ido primero portugueses allá, habían ido después de la donación del Papa, y no adquirieron derecho por eso; y que si querían echar la raya por Buena Vista, que mucho en buena hora, pues, así como así, cabrían a Castilla las Malucas y Especiería; empero, que había de ser con aditamento que las islas de Cabo Verde fuesen de castellanos, pues rayando por Buena Vista quedaban dentro en la parte del emperador. Estuvieron dos meses sin poder tomar solución, ca portugueses dilataban el negocio, rehuyendo de la sentencia con achaques y razones frías, por desbaratar aquella junta sin concluir cosa ninguna, que así les cumplía. Los castellanos jueces de la propiedad echaron una raya en el mejor globo, trescientas [153] y setenta leguas de San Antón, isla occidental de Cabo Verde, conforme a la capitulación que había entre los Reyes Católicos y el de Portugal, y pronunciaron sentencia de ello, llamada la parte contraria, en postrero de mayo de 1524, y encima de la puente de Caya. No pudieron los portugueses estorbar, ni siquiera aprobar la sentencia, que justa era, diciendo que no estaba el proceso sustanciado para sentenciar; y partiéronse amenazando de muerte a los castellanos que hallasen en las Malucas, ca ellos ya sabían cómo los suyos habían tomado la nao Trinidad y prendido los castellanos en Tidore. Los nuestros se volvieron también a la corte, y dieron al emperador las escrituras y cuenta de lo que habían hecho. Conforme a esta declaración se marcan y deben marcar todos los globos y mapas que hacen los buenos cosmógrafos y maestros, y ha de pasar poco más o menos la raya de la repartición del nuevo mundo de Indias por las puntas de Humos y de Buen Abrigo, como ya en otra parte dije. Y así parecerá muy claro que las islas de las especias y aun la de Zamotra caen y pertenecen a Castilla; pero cúpole a él la tierra que llaman del Brasil, donde está el cabo de San Agustín, la cual es de punta de Humos a punta de Buen Abrigo, y tiene de costa ochocientas leguas norte sur, y doscientas por algunas partes de este a oeste. Aconteció que, paseándose un día por la ribera de Guadiana Francisco de Melo, Diego López de Sequeira y otros de aquellos portugueses, les preguntó un niño que guardaba los trapos que su madre lavaba si eran ellos los que repartían el mundo con el emperador, y como le respondieron que sí, alzó la camisa, mostró las nalguillas y dijo: “Pues echad la raya por aquí en medio”. Cosa fue pública y muy reída en Badajoz y en la congregación de los mismos repartidores, de los cuales unos se corrían y otros se maravillaban. Conversé yo mucho a Pero Ruiz de Villegas, natural de Burgos, que ya no hay vivos sino él y Gaboto. Es Pero Ruiz noble de sangre y condición, curioso, llano, devoto, amigo de andar a lo viejo, con barba y cabello largo; es gentil matemático y cosmógrafo, y muy práctico en las cosas de nuestra España y tiempo.
- CI -
La causa y autoridad por donde partieron las Indias
Habían debatido castellanos y portugueses sobre la mina de oro de Guinea, que fue hallada el año de 1471, reinando en Portugal don Alonso V. Era negocio rico, porque daban los negros oro a puñados a trueco de veneras y otras cosillas, y en tiempo que aquel rey pretendía el reino de Castilla por su mujer doña Juana la Excelente contra los Reyes Católicos Isabel y Fernando, cuyo era; empero cesaron las diferencias como don Fernando venció [154] al don Alonso en Temulos, cerca de Toro, el cual quiso antes guerrear con los moros de Granada que rescatar con los negros de Guinea. Y así quedaron los portugueses con la conquista de África del estrecho afuera, que comenzó o extendió el infante de Portugal don Enrique, hijo del rey don Juan el Bastardo, y maestre de Avís. Sabiendo, pues, esto el Papa Alejandro VI, que valenciano era, quiso dar las Indias a los reyes de Castilla, sin perjudicar a los de Portugal, que conquistaban las tierras marinas de África, y dióselas de su propio motivo y voluntad, con obligación y cargo que convirtiesen los idólatras a la fe de Cristo, y mandó echar una raya o meridiano norte sur, desde cien leguas adelante de una de las islas de Cabo Verde hacia poniente, porque no tocase en África, que portugueses conquistaban, y para que fuese señal y mojones de la conquista de cada uno y los quitase de reyerta. Hizo gran sentimiento el rey don Juan, segundo de tal nombre en Portugal, cuando leyó la bula y donación del Papa; quejóse de los Reyes Católicos, que le atajaban el curso de sus descubrimientos y riquezas; reclamó de la bula, pidiéndoles otras trescientas leguas más al poniente, sobre las ciento, y envió naves a costear toda África. Los Reyes Católicos holgaron de complacerle, así por ser generosos de ánimo, como por el deudo que con él tenían y esperaban tener, y diéronle, con acuerdo del Papa, otras trescientas y setenta leguas más que la bula decía, en Tordesillas, a 7 de junio, año de 1494. Ganaron nuestros reyes las Malucas y otras muchas y ricas islas, pensando que perdían tierra por dar aquellas leguas, y el de Portugal se engañó o le engañaron los suyos, que aún no sabían de las islas de la Especiería, en pedirlo que pidió, ca le valiera más demandar que aquellas trescientas y setenta leguas fueran antes hacia levante de las islas de Cabo Verde que hacia poniente, y aun dudo con todo eso que las Malucas entraran en su conquista y parte, según común cuenta y medida de pilotos y cosmógrafos. Así que dividieron entre sí las Indias por no reñir, con autoridad del Papa.
- CII -
Segunda navegación a las Malucas
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