Франсиско Лопес де Гомара. Общая история Индий. Francisco López de Gómara. Historia General de las Indias
Uncategorized October 22nd, 2005
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El río de Orellana, si es como dicen, es el mayor río de las Indias y de todo el mundo, aunque metamos entre ellos al Nilo. Unos lo llaman mar Dulce, y le ponen de boca cincuenta y más leguas; otros afirman ser el mismo que Marañón, diciendo que nace en Quito, cerca de Mullubamba, y que entra en la mar pocas más de trescientas leguas de Cubagua. Pero aún no está del todo averiguado, y por eso los diferenciamos. Corre, pues, este río, siempre casi por bajo la Equinoccial, mil y quinientas leguas, y aun más, según Orellana y sus compañeros contaban, a causa de las muchas y grandes vueltas que hace, como una culebra, ca de su nacimiento a la mar, en que cae, no hay setecientas. Tiene muchas islas: crece la marea por él arriba más de cien leguas, a lo que dicen; con la cual suben trescientas leguas manatís, bufeos y otros pescados de mar. Bien puede ser que crezca en sus tiempos como el Nilo y como el río de la Plata; pero como aún no está poblado, no está sabido. Nunca jamás, a lo que pienso, hombre ninguno navegó tantas leguas por río como Francisco de Orellana por éste; ni de río grande se supo tan presto el fin y principio como de éste. Los Pinzones lo descubrieron el año de 1500; Orellana lo anduvo cuarenta y tres años después. Iba Orellana con Gonzalo Pizarro a la conquista que llamaron de la Canela, de la cual adelante diremos; fue por bastimentos a una isla de este mismo río en un bergantín y algunas canoas, con cincuenta españoles, y como se vio lejos de su capitán, fuese por el río abajo con la ropa, oro [131] y esmeraldas que le confiaron; aunque decía él acá que, constreñido de la gran corriente y caída del agua, no pudo tornar arriba. Hizo de las canoas otro bergantinejo; desistió de la tenencia que de Pizarro llevaba, y eligiéronle por capitán. Dijo que quería probar ventura por sí, buscando la riqueza y cabo de aquel río. Así que bajó por él, y quebráronle un ojo los indios peleando; vino, por abreviar, a España, vendió por suyo el descubrimiento y gasto, presentando en Consejo de Indias, que a la sazón estaba en Valladolid, una larga relación de su viaje; la cual era, según después pareció, mentirosa. Pidió la conquista de aquel río y diéronsela con título de adelantado, creyendo lo que afirmaba. Gastó las esmeraldas y oro que traía, y para volver allá con armada no tenía posibilidad, ca era pobre. Casóse, y tomó dineros prestados de los que con él querían pasar, prometiéndoles cargos y oficios en su casa, gobernación y guerra, Estuvo algunos años buscando y aparejando cómo ir. Al fin juntó quinientos hombres en Sevilla, y partióse. Murió en la mar, y desbaratóse su gente y navíos; y así cesó la famosa conquista de las Amazonas. Entre los disparates que dijo fue afirmar que había en este río amazonas, con quién él y sus compañeros pelearan. Que las mujeres anden allí con armas y peleen, no es mucho, pues en Paria, que no es muy lejos, y en otras muchas partes de Indias lo acostumbraban; ni creo que ninguna mujer se corte o queme la teta derecha para tirar el arco, pues con ella lo tiran muy bien, ni creo que maten o destierren sus propios hijos, ni que vivan sin maridos, siendo lujuriosísimas. Otros, sin Orellana, han levantado semejante hablilla de amazonas después que se descubrieron las Indias, y nunca tal se ha visto ni se verá tampoco en este río. Con este testimonio, pues, escriben y llaman muchos río de las Amazonas, y se juntaron tantos para ir allá.
- LXXXVII -
Río Marañón
Está Marañón tres grados allende la Equinoccial; tiene la boca quince leguas, y muchas islas pobladas. Hay en él mucho incienso y bueno, y más granado y crecido que en Arabia. Amasan el pan, a lo que dicen, con bálsamo o con licor que les parece. Hanse visto en él algunas piedras finas y una esmeralda como la palma, harto fina. Dicen los indios de aquella ribera que hay peñas de ellas el río arriba. También hay muestras de oro y señales de otras riquezas. Hacen vino de muchas cosas, y de unos dátiles tan grandes como membrillos, el cual es bueno y durable. Traen los hombres arracadas y tres o cuatro anillos en los labios, que también se los agujeran por gentileza. Duermen en camas colgadizas, y no en el suelo, que son una manta medio [132] red colgada de las puntas en dos pilares o árboles, y sin otra ropa ninguna; y esta manera de cama es general en Indias, especial del Nombre de Dios hasta el estrecho de Magallanes. Andan por este río malos mosquitos y niguas, que suelen mancar a los que pican si no las sacan luego, como en otro cabo está dicho. Algunos, según poco antes apunté, dicen que todo es un río el Marañón y el de Orellana, y que nace allá en Perú. Muchos españoles han entrado, aunque no poblado, en este río después que lo descubrió Vicente Yáñez Pinzón, año de mil y quinientos menos uno. Y el año de 1531 fue allá por gobernador y adelantado Diego de Ordás, capitán de Fernando Cortés en la conquista de la Nueva España. Mas no llegó a él; ca primero se murió en la mar, y le echaron en ella. Llevó tres naos con seiscientos españoles y treinta y cinco caballos. Por muerte de Ordás fue allá Hierónimo Hortal, de Zaragoza, el año de 34, con ciento y treinta hombres, y tampoco llegó allá, sino que se quedó en Paria, y pobló a San Miguel de Neverí y otros lugares, como se dijo.
- LXXXVIII -
El cabo de san Agustín
Cae ocho grados y medio más allá de la Equinoccial el cabo de San Agustín. Descubriólo Vicente Yáñez Pinzón en enero de 1500 años, con cuatro carabelas que sacó de Palos dos meses antes. Fueron los Pinzones grandísimos descubridores, y fueron muchas veces a descubrir, y ésta navegaron mucho. Américo Vespucio, florentín, que también él se hace descubridor de Indias por Castilla, dice cómo fue al mismo cabo, y que lo nombró de San Agustín, el año de 1, con tres carabelas que dio el rey Manuel de Portugal, para buscar estrecho en aquella costa por donde ir a las Malucas, y que navegó de esta hecha hasta se poner en cuarenta grados allende la Equinoccial. Muchos tachan las navegaciones de Américo o Alberico Vespucio, como se puede ver en algunos Tolomeos de León de Francia. Yo creo que navegó mucho; pero también sé que navegaron más Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díez de Solís yendo a descubrir las Indias. De Cristóbal Colón y de Fernando Magallanes no hablo, pues todos saben lo mucho que descubrieron; ni de Sebastián Gaboto ni de Gaspar Cortes Reales, ca eran éste portugués y aquél italiano, y ninguno fue por nuestros reyes. Unos ponen quinientas leguas y otros más desde el río Marañón al cabo de San Agustín. Están en este estrecho de costa la tierra o punta de Pumos por donde es la raya de la repartición de Indias entre Castilla y Portugal; la cual cae grado y medio tras la Equinoccial, y Cabo-Primero cinco, que suele parecer siempre [133] el primero a los que van de acá. No han poblado esta tierra por la poca no es tan pobre ni estéril como muestra de oro y plata que da. Pienso que del m la hacen, pues está bajo buen cielo; y aun también lo dejan por ser rey de Portugal, ca le cupo a su parte en la partición, según más largo lo cuento en otro lugar.
- LXXXIX -
El río de la Plata
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