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Феликс Мария Саманьего. Сказки в стихах. Félix María Samaniego. Fábulas en verso castellano


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, 10
si no tiene otra cosa
que huesos y pellejo?
Dentro de quince días
casa a su hija mi dueño,
y ha de haber para todos 15
arroz y gallo muerto.
Dejadme ahora libre;
que pasado este tiempo
podrás comerme a gusto,
lucio, gordo y relleno.» 20 [181]
Quedaron convenidos;
y apenas se cumplieron
los días señalados,
el lobo buscó al perro.
Estábase en su casa 25
con otro compañero,
llamado Matalobos,
mastín de los más fieros.
Salen a recibirlo;
al punto que lo vieron, 30
Matalobos bajaba
con corbatín de hierro.
No era el lobo persona
de tantos cumplimientos;
y así, por no gastarlos, 35
cedió de su derecho.
Huía, y lo llamaban;
mas él iba diciendo [182]
con el rabo entre piernas:
«Pies, ¿para qué os quiero?» 40
Hasta los niños saben,
que es de mayor aprecio
un pájaro en la mano
que por el aire ciento.
Fábula XIX
La oveja y el ciervo.
Un celemín de trigo
pidió a la oveja el ciervo, y la decía:
«Si es que usted de mi paga desconfía,
a presentar me obligo
un fiador desde luego, 5
que no dará lugar a tener queja.-
Y ¿quién es éste?», preguntó la oveja.
«Es un lobo abonado, llano y lego.- [183]
»¡Un lobo!, ya; mas hallo un embarazo:
Si no tenéis más fincas que él sus dientes, 10
y tú los pies para escapar valientes,
¿a quién acudiré, cumplido el plazo?»
Si quien es el que pide, y sus fiadores,
antes de dar prestado se examina,
será menor, sin otra medicina, 15
la peste de los malos pagadores.
Fábula XX
La alforja.
En una alforja al hombro
llevo los vicios,
los ajenos delante,
detrás los míos.
Esto hacen todos; 5 [184]
así ven los ajenos,
mas no los propios.
Fábula XXI
El asno infeliz.
Yo conocí un jumento
que murió muy contento
por creer, y no iba fuera de camino,
que así cesaba su fatal destino.
Pero la adversa suerte 5
aún después de su muerte
lo persiguió: Dispuso que al difunto
le arrancasen el cuero luego al punto
para hacer tamboriles,
y que en los regocijos pastoriles 10
bailasen las zagalas en el prado,
al son de su pellejo baqueteado. [185]
Quien por su mala estrella es infelice,
aun muerto lo será. Fedro lo dice.
Fábula XXII
El jabalí y la zorra.
Sus horribles colmillos aguzaba
un jabalí en el tronco de una encina.
La zorra, que vecina
del animal cerdoso se miraba,
le dice: «Extraño el verte, 5
siendo tú en paz Señor de la Bellota,
cuando ningún contrario te alborota,
que tus armas afiles de esa suerte.»
La fiera le responde: «Tengo oído
que en la paz se prepara el buen guerrero, 10
así como en la calma el marinero,
y que vale por dos el prevenido.» [186]
Fábula XXIII
El perro y el cocodrilo.
Bebiendo un perro en el Nilo
al mismo tiempo corría.
«Bebe quieto», le decía
un taimado cocodrilo.
Díjole el perro prudente: 5
«Dañoso es beber y andar;
pero ¿es sano el aguardar
a que me claves el diente?»
¡Oh, qué docto perro viejo!
Yo venero su sentir 10
en esto de no seguir
del enemigo el consejo. [187]
Fábula XXIV
La comadreja y los ratones.
Débil y flaca cierta comadreja,
no pudiendo ya más de puro vieja,
ni cazaba, ni hacía provisiones
de abundantes ratones,
como en tiempos pasados, 5
que elegía los tiernos, regalados,
para cubrir su mesa.
Sólo de tarde en tarde hacía presa
en tal cual que pasaba muy cercano,
gotoso, paralítico o anciano. 10
Obligada del hambre cierto día,
urdió el modo mejor con que saldría
de aquella pobre situación hambrienta;
pues la necesidad todo lo inventa. [188]
Esta vieja taimada 15
métese entre la harina amontonada.
Alerta y con cautela,
cual suele en la garita el centinela,
espera ansiosa su feliz momento
para la ejecución del pensamiento. 20
Llega el ratón sin conocer su ruina,
y mete el hociquillo entre la harina.
Entonces ella le echa de repente
la garra al cuello, y al hocico el diente.
Con este nuevo ardid tan oportuno 25
se los iba embuchando de uno en uno,
y a merced de discurso tan extraño
logró sacar su tripa de mal año.
Es un feliz ingenio interesante:
Él nos ayuda, si el poder nos deja; 30
y al ver lo que pasó a la comadreja,
¿quién no aguzará el suyo en adelante? [189]
Fábula XXV
El lobo y el perro.
En busca de alimento
iba un lobo muy flaco y muy hambriento.
Encontró con un perro tan relleno,
tan lucio, sano y bueno,
que le dijo: «Yo extraño 5
que estés de tan buen año,
como se deja ver por tu semblante,
cuando a mí, más pujante,
más osado y sagaz, mi triste suerte
me tiene hecho retrato de la muerte.» 10
El perro respondió: «Sin duda alguna
lograrás si tu quieres, mi fortuna.
Deja el bosque y el prado;
retírate a poblado; [190]
servirás de portero 15
a un rico caballero,
sin otro afán ni más ocupaciones,
que defender la casa de ladrones.-
Acepto desde luego tu partido,
que para mucho más estoy curtido. 20
Así me libraré de la fatiga
a que el hambre me obliga,
de andar por montes sendereando peñas,
trepando riscos y rompiendo breñas,
sufriendo de los tiempos los rigores, 25
lluvias, nieves, escarchas y calores.»
A paso diligente
marchaban juntos amigablemente,
tratando varios puntos de confianza,
pertenecientes a llenar la panza. 30
En esto el lobo, por algún recelo,
que comenzó a turbarle su consuelo, [191]
mirando al perro, dijo: «He reparado
que tienes el pescuezo algo pelado.
Dime: ¿Qué es eso? -Nada.- 35
Dímelo, por tu vida, camarada.-
No es más que la señal de la cadena;
pero no me da pena,
pues aunque por inquieto,
a ello estoy sujeto, 40
me sueltan cuando comen mis señores,
Recíbenme a sus pies de mil amores:
Ya me tiran el pan, ya la tajada,
y todo aquello que les desagrada;
éste lo mal asado,
aquel un hueso poco descarnado;
y aun un glotón, que todo se lo traga,
a lo menos me halaga,
pasándome la mano por el lomo;
yo meneo la cola, callo y como.- [192]
Todo eso es bueno, yo te lo confieso;
pero por fin y postre tú estás preso:
Jamás sales de casa,
ni puedes ver lo que en el pueblo pasa.-
Es así. -Pues amigo,
la amada libertad que yo consigo
no he de trocarla de manera alguna
por tu abundante y próspera fortuna.
Marcha, marcha a vivir encarcelado;
no serás envidiado
de quien pasea el campo libremente,
aunque tú comas tan glotonamente
pan, tajadas y huesos; porque al cabo,
no hay bocado en sazón para un esclavo.»
Nec aliud quidquam per Fabellas quaeritur,
quam corrigatur error ut mortalium,
Acuatque sese diligens industria.
Phedr. Fab. Pról. Libr. II.
Tomo II
Neque enim notare singulos mens est mihi;
verum ipsam vitam, et mores hominum ostendere.
PREDR. Fab. Prol. lib. III.
ADVERTENCIA
A excepción de un corto número de argumentos sacados de ESOPO, FEDRO y LAFONTAINE, todos los
asuntos contenidos en los Apólogos de los Libros I, II y III, pertenecen al Fabulista Inglés GAY. El Libro IV
es original. [1]
Libro primero
Prólogo
Fábula primera
El pastor y el filósofo.
De los confusos pueblos apartado,
un anciano pastor vivió en su choza,
en el feliz estado en que se goza
existir ni envidioso, ni envidiado.
No turbó con cuidados la riqueza 5
a su tranquila vida,
ni la extremada mísera pobreza
fue del dichoso anciano conocida. [2]
Empleado en su labor gustosamente
envejeció; sus canas, su experiencia 10
y su virtud le hicieron, finalmente,
respetable varón, hombre de ciencia.
Voló su grande fama por el mundo;
y llevado de nueva tan extraña,
acercose un filósofo profundo 15
a la humilde cabaña,
y preguntó al pastor: «Dime, ¿en qué escuela
te hiciste sabio? ¿Acaso te ocupaste
largas noches leyendo a la candela?
¿A Grecia y Roma sabias observaste? 20
¿Sócrates refinó tu entendimiento?
¿La ciencia de Platón has tú medido,
o pesaste de Tulio el gran talento,
o tal vez, como Ulises, has corrido
por ignorados pueblos y confusos 25
observando costumbres, leyes y usos?- [3]
»Ni las letras seguí, ni como Ulises
(humildemente respondió el anciano),
discurrí por incógnitos países.
Sé que el género humano 30
en la escuela del mundo lisonjero
se instruye en el doblez y en la patraña.
Con la ciencia que engaña
¿quién podrá hacerse sabio verdadero?
Lo poco que yo sé me lo ha enseñado 35
Naturaleza en fáciles lecciones:
Un odio firme al vicio me ha inspirado;
ejemplos de virtud da a mis acciones.
Aprendí de la abeja lo industrioso,
y de la hormiga, que en guardar se afana, 40
a pensar en el día de mañana.
Mi mastín, el hermoso
y fiel sin semejante,
de gratitud y lealtad constante [4]
es el mejor modelo, 45
y si acierto a copiarle me consuelo.
Si mi nupcial amor lecciones toma,
las encuentra en la cándida paloma.
La gallina a sus pollos abrigando
con sus piadosas alas como madre, 50
y las sencillas aves aun volando,
me prestan reglas para ser buen padre.
Sabia naturaleza mi maestra,
lo malo y lo ridículo me muestra
para hacérmelo odioso. 55
Jamás hablo a las gentes
con aire grave, tono jactancioso,
pues saben los prudentes,
que, lejos de ser sabio el que así hable,
será un búho solemne, despreciable. 60
Un hablar moderado,
un silencio oportuno [5]
en mis conversaciones he guardado.
El habla

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