Skip to content

Дон Алонсо де Эрсилья-и-Суньига. «Араукана» (DON ALONSO DE ERCILLA Y ZÚÑIGA. «LA ARAUCANA»)


6,394 views | Email This Post Email This Post | Print It Print It |

basta que lo verás, pues te asegura
más larga vida el hado que ventura.
"Mas si quieres saber desta jornada
el futuro suceso nunca oído,
y la cosa más grande señalada
que jamás en historia se ha leído,
cuando acaso pasares la cañada
por donde corre Rauco más ceñido,
verás al pie de un líbano a la orilla
una mansa y doméstica corcilla.
"Conviénete seguirla con cuidado,
hasta salir en una gran llanura,
al cabo de la cual verás a un lado
una fragosa entrada y selva escura
y tras la corza tímida emboscado
hallarás en mitad de la espesura
debajo de una tosca y hueca peña
una oculta morada muy pequeña.
"Allí, por ser lugar inhabitable,
sin rastro de persona ni sendero,
vive un anciano, viejo venerable,
que famoso soldado fue primero,
de quien sabrás do habita el intratable
Fitón, mágico grande y hechicero,
el cual te informará de muchas cosas
que están aún por venir, maravillosas.
"No quiero decir más en lo tocante
a las cosas futuras, pues parece
que habrá materia y campo asaz bastante
en lo que de presente se te ofrece
para llevar tus obras adelante
pues la grande ocasión te favorece;
que a mí sólo hasta aquí me es concedido
el poderte decir lo que has oído.
"Mas si el furor de Marte y la braveza
te tuvieren la pluma destemplada
y quisieres mezclar con su aspereza
otra materia blanda y regalada,
vuelve los ojos, mira la belleza
de las damas de España, que admirada
estoy, según el bien que allí se encierra,
cómo no abrasa Amor toda la tierra.
"Mas tente, que me importa a mí, primero
que de los ojos fáciles te fíes,
prevenir el peligro venidero,
para que dél con tiempo te desvíes;
y no aguardes al término postrero
ni en tu fuerza y mi ayuda te confíes,
que aunque quiera después contraponerme,
tu cerrarás los ojos por no verme.
"
¡ Oh condición humana !, que al instante
que me privó que el rostro no volviese,
sólo aquel impedirme fue bastante
a que el prompto apetito se encendiese
y así, sin esperar más que adelante
en el sano consejo procediese,
volví los ojos luego, y de improviso
vi, si decirse puede, un paraíso.
En un asiento fértil y sabroso,
de alegres plantas y árboles cercado,
do el cielo se mostraba más hermoso
y el suelo de mil flores variado,
cerca de un claro arroyo sonoroso
que atravesaba el fresco y verde prado,
vi junta toda cuanta hermosura
supo y pudo formar acá natura.
Eran las damas del cercado aquellas
que en la dichosa España florecían:
el claro sol, la luna y las estrellas
en su respeto escuras parecían,
y sobre sus cabezas todas ellas
olorosas guirnaldas sostenían
de mil varias maneras rodeadas
de rubias trenzas, ñudos y lazadas.
Andaban por acá y allá esparcidos
gran copia de galanes estimados,
al regalado y blando amor rendidos,
corriendo tras sus fines y cuidados;
unos en esperanzas sostenidos,
otros en sus riquezas confiados,
todos gozando alegres y contentos
de sus lozanos y altos pensamientos.
En esto, con presteza y furia estraña
arrebatado por el aire vano,
la alta cumbre dejé de la montaña,
bajando al deleitoso y fértil llano
donde, si la memoria no me engaña,
vi la mi guía a la derecha mano,
algo medrosa y con turbado gesto
de haberme en tanto riesgo y trance puesto.
Que luego que los pies puse en el suelo,
los codiciosos ojos ya cebando,
libres del torpe y del grosero velo
que la vista hasta allí me iba ocupando,
un amoroso fuego y blando hielo
se me fue por las venas regalando,
y el brío rebelde y pecho endurecido
quedó al amor sujeto y sometido.
Y deseoso luego de ocuparme
en obras y canciones amorosas
y mudar el estilo, y no curarme
de las ásperas guerras sanguinosas,
con gran gana y codicia de informarme
de aquel asiento y damas tan hermosas,
en especial y sobre todo de una,
que vi a sus pies rendida mi fortuna.
Era de tierna edad, pero mostraba
en su sosiego discreción madura,
y a mirarme parece la inclinaba
su estrella, su destino y mi ventura.
Yo, que saber su nombre deseaba,
rendido y entregado a su hermosura,
vi a sus pies una letra que decía:
DEL TRONCO DE BAZÁN DOÑA MARÍA.
Y por saber más della, revolviendo
el rostro y voz a la prudente guía,
súbito el alboroto y fiero estruendo
de las bárbaras armas y armonía
me despertó del dulce sueño, oyendo:
" ¡ Arma, arma !; ¡ presto, presto ! ", y parecía
romper el alto cielo los acentos
de las diversas voces e instrumentos.
En esta confusión, medio dormido,
a las vecinas armas corrí presto,
poniéndome en un punto apercebido
en mi lugar y señalado puesto,
cuando con ferocísimo alarido
por la áspera ladera del recuesto
apareció gran número de gente
y la rosada Aurora en el oriente.
Luego también por una y otra parte,
con no menores voces y denuedo,
tanta gente asomó que al fiero Marte
con su temeridad pusiera miedo.
Mas, para proceder parte por parte,
según estoy cansado, ya no puedo:
en el siguiente y nuevo canto pienso
de declararlo todo por estenso.

CANTO XIX

EN ESTE CANTO SE CONTIENE EL ASALTO QUE LOS ARAU-CANOS DIERON A LOS ESPAÑOLES EN EL FUERTE DE PEN-CO; LA ARREMETIDA DE GRACOLANO A LA MURALLA; LA BATALLA QUE LOS MARINEROS Y SOLDADOS QUE HABÍAN QUEDADO EN GUARDIA DE LOS NAVÍOS, TUVIERON EN LA MARINA CON LOS ENEMIGOS.

HERMOSAS DAMAS, si mi débil canto
no comienza a esparcir vuestros loores
y si mis bajos versos no levanto
a concetos de amor y obras de amores,
mi priesa es grande, y que decir hay tanto
que a mil desocupados escritores
que en ello trabajasen noche y día,
para todos materia y campo habría.
Y aunque apartado a mi pesar me veo
desta materia y presupuesto nuevo,
me sacará al camino el gran deseo
que tengo de cumplir con lo que os debo.
Y si el adorno y conveniente arreo
me faltan, baste la intención que llevo,
que es hacer lo que puedo de mi parte,
supliendo vos lo que faltare en la arte.
Mas la española gente, que se queja
con causa justa y con razón bastante,
dándome mucha priesa, no me deja
lugar para que de otras cosas cante,
que el ejército bárbaro la aqueja,
cercando en torno el fuerte en un instante
con terrible amenaza y alarido,
como en el canto atrás lo habéis oído.
Luego que en la montaña en lo más alto
tres gruesos escuadrones parecieron,
juntos a un mismo tiempo hicieron alto
y el sitio desde allí reconocieron;
visto el foso y el muro, el fiero asalto,
dada la seña, todos tres movieron
esgrimiendo las armas de tal suerte
que a nadie reservaban de la muerte.
El mozo Gracolano, no olvidado
de la arrogante oferta y gran promesa,
de varias y altas plumas rodeado,
blandiendo una tosca pica gruesa
venía dellos gran trecho adelantado,
rompiendo por el humo y lluvia espesa
de la balas y tiros arrojados
por brazos y cañones reforzados.
Llegado al justo término, terciando
la larga pica, arremetió furioso,
y en tierra el firme regatón fijando,
atravesó de un salto el ancho foso;
y por la misma pica gateando,
arriba sobre el muro vitorioso,
a pesar de las armas contrapuestas:
lanzas, picas, espadas y ballestas.
No agarrochado toro embravecido
la barrera embistió tan impaciente
ni fue con tanta fuerza resistido
de espesas armas y apiñada gente,
como el gallardo bárbaro atrevido,
que temeraria y venturosamente
rompiendo al parecer lo más seguro,
sube por fuerza al defendido muro,
donde sueltas las armas empachadas
(que aprovecharse dellas no podía),
a bocados, a coces y a puñadas
ganar la plaza él solo pretendía.
Los tiros, golpes, botes y estocadas
con gran destreza y maña rebatía,
poniendo pecho y hombro suficiente
al ímpetu y furor de tanta gente.
En medio de las armas, a pie quedo
sin ellas su promesa sustentaba,
y con gran pertinacia y poco miedo
de morir más adentro procuraba;
y en el vano propósito y denuedo,
herido ya en mil partes, porfiaba,
que su loca fortuna y diestra suerte
tenían suspenso el golpe de la muerte.
Así que en la demanda necia instando
se arroja entre los hierros, y se mete
cual perro espumajoso, que rabiando,

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • Digg
  • email
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Live
  • Technorati
  • Print
  • MySpace
  • PDF
  • RSS
  • Twitter
  • Yahoo! Bookmarks
Tags: carta, Chile, cita, Cuba, cuento, Espana, fantástico, historia, inca, Italia, italiano, mapa, MEXICO, narración, nota, pieza, Venezuela, verso

Related posts

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *
*
*