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Тадео Ксавьер Энис. Исторический дневник восстания и войны племен гуарани. Tadeo Xavier Henis


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algunos de los suyos, fijados los cañoncitos en las orillas del
rio y entre el monte, asaltaron á las canoas, y con cuatro tiros
atormentaron una, quebraron otras, y las obligaron á irse
precipitadamente por el rio, quedándose tres paradas. Corrieron
del campamento, rio abajo, algunos marineros Portugueses al
socorro, y armándose entre los indios y portugueses una
refriega, murieron algunos de estos últimos: se decia eran 26,
pero fué falso, solo fueron tres. Finalmente llegaron los
Luisistas á su campo y con buen aguero; porque en estas
embarcaciones venian con cuidado las cartas del Gobernador de
Buenos Aires, en las cuales le daban noticia de su retirada, y
lo mismo persuadia à los Portugueses. Habiendo pues leido Gomez
Freire las cartas, fué de admirar lo furioso que se puso, dando
en rostro á los Españoles su engaño y trato doble, y á los
indios el haber acometido á los suyos, lamentando tambien
haberse frustrado el trabajo, ó proyecto de 12 años. Despues el
dia 12 de Noviembre cargaron los bagajes en los campos, y
pareció que se disponian á la retirada. Mientras esto, pidió à
los indios le dejasen libre el camino, ni le molestasen en la
retirada, y para mas asegurar la cosa, habiendo llamado à
conferenciar à algunos caciques de San Luis, San Lorenzo y San
Angel, los cuales estaban entonces allí, porque los otros ya
habian caminado á los pueblos, acordàndose de sus mugeres y de
sus sementeras, cuyo último tiempo era necesario lograr, los
hizo jurar sobre los Santos Evangelios, y él mismo con juramento
firmó, ó hizo un escrito firmado con los nombres de los
principales de los indios y portugueses, en el cual promete. I.
Que ni la una ni la otra parte se harian daño, hasta tanto que
se diese la última y definitiva sentencia por los Reyes de
España y Portugal, acerca de las quejas dadas y perdon de los
indios, ó hasta tanto que el ejército español no volviese otra
vez à campaña. II. Que ambas partes se volverian à sus tierras,
y que ni una ni otra nacion pasaria el Rio Grande. III. Que los
indios serian cautivos si pasasen el rio, yendo à las tierras de
los Portugueses, y mútuamente los Portugueses lo serian de los
indios, si ellos intentasen pasar à sus tierras. IV. Pidieron
solamente se les dejase descansar algun tiempo en el rio Yobí,
mientras los animales recuperaban el aliento y fuerzas
perdidas.–Firmaron estas treguas de parte de los Portugueses,
el mismo Capitan General Gomez Freire de Andrade: Martin de
Echauri, español, Gobernador de Montevideo: Miguel Angelo
Velasco: Tomas Luis de Osorio: Francisco Xavier Cardoso de
Meneses y Sousa: Tomas Clarque: Sacerdote Secular, capellan de
Gomez, en cuyas manos se hizo juramento. De parte de los indios
firmaron, Cristoval Acatú: Fabian Guaqui: Francisco Antonio y
Bartolomé Candeyú: Santiago Pindo: D. Ignacio Tariguazú: D.
Lorenzo Mbaypé: D. Alonso Guayrayé. Concluidas estas cosas á 18
Noviembre en la media noche, los Portugueses que estaban de esta
parte del rio lo pasaron calladito, y juntos los batallones,
marcharon sin hacer ruido: al dia siguiente 19 se desaparecieron
del todo. Asimismo tambien nuestros ejércitos, habiendo dejado
unos pocos destacamentos por custodia y seguridad de las
circunvecinas tierras de San Luis, San Lorenzo y San Juan, se
retiraron à sus pueblos, no habiendo sido muerto indio alguno
por mano del enemigo: pero sí casi 100 Portugueses acabaron con
las armas de los indios. Arrimadas las lanzas, se empleaban en
la devocion de San Xavier, dàndole gracias por haberlos librado
de la tribulacion; y las legiones, en lugar de las armas,
tomaron con brio los arados, porque no se pasase el tiempo que
aun quedaba para la agricultura, recompensando siquiera algo en
este mes, (ya empezaba Diciembre) el que se habia desperdiciado
ó perdido en el espacio de tantos otros.

61. En este tiempo llegaron de Buenos Aires, ò de la ciudad del
Puerto, mas amenazas, porque el Marques de Valdelirios con mas
acrimonia escribió al Gobernador por su retirada. Tambien
nuestro Altamirano prohibia con mas rigor se trabajasen las
fábricas de pòlvora que ya tenia entredichas: no se dejò piedra
por mover, y lo que es mas, interponièndose la ayuda y arte del
P. Provincial. Estaba empeñado dicho Altamirano en remover del
lugar y oficio al Cura de San Juan, á quien por falsas
denuncias, y por su pasion, lo tenia entre ojos, porque le
atribuia toda la resistencia de los indios. Mas sus feligreses,
oponièndose otra vez, como lo habian hecho en otras ocasiones,
decian que ellos no sufririan que se le quitasen del todo, hasta
tanto que ellos recibiesen los preceptos de la boca del P.
Provincial, y que le pudiesen proponer las razones que militaban
por la parte contraria. Se frustró, pues, por tercera vez
el proyecto.

62. Se divulgaron tambien por este tiempo en los pueblos varios
escritos y cartas, que habian sido introducidas ocultamente, y
se les interceptaron parte à los Portugueses, parte à los
Españoles, y mesclados á estos los indios: las cuales todas
manifestaban que el ejèrcito portugues estaba intimidado
sumamente, y que no aflojaba la resistencia y obstinacion de los
indios en defender sus tierras. Aunque se portaban amigablemente
en los reales enemigos, y se mostraban blandos ó tratables, esto
lo hacian con doblez ò intencion dañada, porque cuantos salian
de los reales con pretesto de contrato, morian
irremediablemente, y no perdonaban á nadie, aunque fuese
desertor: y por esto los Españoles se quejaban de que el trato
de los Portugueses era doloso, ò nada sincero; y los
Portugueses, de haberles los indios protestado y dicho
claramente que jamas verian sus pueblos.

63. Corria la voz, que habia llegado á Montevideo un navio de
España, y se esperaba que traeria alegres noticias: pero el _run
run_ mezclaba una cosa bien sensible, y era que el P.
Provincial, acérrimo defensor de los afligidos, habia acabado su
trienio de gobierno, y se preparaba á volver à su provincia del
Perú, de la cual habia venido. No faltaban quienes afirmasen (no
se sabe si por sospecha ó algun rumor, ó si se fingió
maliciosamente) que Altamirano habia de tomar el gobierno, mas
no se diò crédito á tan clara mentira.

64. En el pueblo de Santa María iban las cosas de mal en peor,
porque el cura fuè á la Candelaria. Concluidos algunos negocios
del pueblo, siguieron los principales y pidieron al
vice-Superior otro cura, mas por la penuria de quienes supiesen
la lengua, porque casi todos los lenguaraces estaban detenidos y
custodiados por los indios en los pueblos del Uruguay, no se les
concediò lo que pedian. Acababa ya el año de 1754, siendo el
tercero de la persecucion y opresion de esta provincia, y el
primero de la guerra.

65. Los principios del año de 1755 parecieron tranquilos excepto
que, habiendo los Yapeyuanos elegido en el motin pròximo á su
capitan por alcalde, abusando despues este de su autoridad,
conspiraron juntamente con los de la Cruz, lo prendieron,
dàndole algunas heridas por haberse resistido, y lo enviaron
desterrado hácia el Paranà: mas al pasar por el pueblo de Santo
Tomè, sus moradores soltaron al preso, y lo restituyeron á su
libertad; cuyo caso se creyò que ocasionase algun disturbio.

66. Tambien llegaron de Buenos Aires algunos rumores ciertos con
otros inciertos: que las cosas en la Corte estaban muy turbadas;
que Carvajal, autor de estos males, el dia 2 de Abril del año
pasado, con una muerte repentina habia partido al tribunal del
recto juez, Jesu-Cristo, Señor Nuestro, habièndole citado para
aquel lugar tres dias antes un varon de conocida santidad, el
Padre Burke, del Colegio de Escoceses. Que el lugar de este lo
habia ocupado un Irlandes, llamado W… Que el Marques de la
Ensenada, primer Ministro, habia sido removido y privado de su
empleo, y otros 16 ministros con èl, y que todos habian sido
desterrados á diferentes ciudades. Que del primero se habian
confiscado inmensos caudales, y que en lugar de estos, se le
habia consignado 8,000 pesos anuales. Hasta aquí es lo cierto
pero las cosas inciertas que añadia la fama, eran: que la causa
del destierro de tantos Ministros habia sido un oculto tratado
con el Rey de Nápoles, à quien unos dicen querian elevarlo al
Reino, depuesto el que actualmente estaba, y otros para que,
elevado al trono, se opusiese à este tratado; y esta màquina ò
traicion, muchos la atribuian à los Jesuitas. De aquì fingian
unos que el confesor del Rey habia caido de la gracia, otros
tambien que estaba preso. Por horas se esperaba de Europa algun
navio que trajese algunas noticias. Entretanto los españoles
fueron llamados por Gomez Freire à reiterar la guerra en el
próximo Marzo, y añadia, que si no lo hacian asì, tendria por
sospechosa la fé de los españoles, y daria de mano al negocio.
Tambien el Marques de Valdelirios con mayor fervor movia las
cosas de la guerra, habiendo sido llamados para unirse los
Paraguayos: mas ellos poco ànimo mostraban para emprender esto.

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