Skip to content

Тадео Ксавьер Энис. Исторический дневник восстания и войны племен гуарани. Tadeo Xavier Henis


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (51 votes, average: 2.71 out of 5)
Loading ... Loading ...



el dia 22, lo que no habiendo puesto en egecucion, un cierto
capitan llamado Felipe, se fué otra vez á llamar à los gentiles
Minuanes y Guanas, para que se confederasen con ellos, y con él
vinieron 12 á explorar el real del enemigo. Y despues, habiendo
considerado el aspecto de las cosas, prometieron que habian de
ir á traer 260 de su gente armada, con su capitan José, con tal
que del pueblo les diesen 100, y de las estancias otros tantos
carcases de saetas para su uso. Por horas se esperaban, y se
alegraban ó mostraban regocijos en hacer dos caminos por medio
de la espesura del bosque que hay entre ambas orillas del rio
Phacido ó Yaguy; es á saber, entre los montes, con trabajo de 10
dias, para que mas ocultamente los indios pudiesen tomar la
espalda del enemigo, sin que este llegase á sentirlos.

58. A los de Yapeyú por este tiempo les fué muy mal en lo que
intentaron contra los españoles: porque como algunos de estos
todavia se hallaban en el Salto del Uruguay, y habiéndose ya
vuelto los confederados de los otros pueblos, los de Santo Tomé
quitaron á los españoles ayer por la noche (era la de 3 de
Octubre) 20 caballos con sus sillas, y mataron á algunos de
ellos: por lo cual procurando los españoles les sucediese mejor,
y deseando recuperar sus caballos, siguieron al enemigo; y bien
de mañana dieron sobre un escuadron de 192 Yapeyuanos, que
estaban segregados de los demas, y confiados en sí mismos.
Enviaron por delante tres exploradores, y habiendo estos
llegadose á razones, alegando cada cual la causa de su venida,
los españoles, acercándose à caballo con poca sinceridad, y
numerado el escuadron, mudaron caballos y acometieron á los
indios, que no sospechando tal cosa, se mantuvieron formados;
pero viendose inferiores en número y armas, se entraron y
acogieron á pié en el bosque, y acometieron contra todos los
indios. Algunos españoles murieron, y se esperaba mas cierta
noticia de este lance, cuando Octubre fenecia, con el cual, poco
menos que espirando el capitan segundo, que poco há habia sido
elegido teniente de San Miguel, siendo llevado en un lecho,
llegó de los reales al pueblo para curarse.

59. Las cosas en Yapeyú anduvieron muy turbadas por todo el mes
de Noviembre: porque como los curas de este pueblo lo querian
apartar de la confederacion, no cesaban de persuadirles, que
concediesen á los Españoles paso franco, y abandonasen de facto
las llaves. De tal modo se atrevieron á disponer y administrar
las cosas á su propio arbitrio, y habiendo sacado todas las
telas preciosas de lino, y 62 sacos de algodon, 1,210 arrobas de
lana en 37 sacos, 20 piezas de lienzo de algodon, 14 piezas de
bretaña, 30 sacos de tabaco con 500 arrobas, algunas piezas de
todo género de paño, de angaripola y corales, 1,000 cuchillos,
200 frenos, 200 espuelas, 700 arrobas de yerba, las tomaron, y
repartieron al pueblo libremente: y tratando á sus curas con
imperio, tambien los castigaron cuatro dias con ayunos, no
dándoles sino un solo plato de carne de buey. Quitó ó impidió
este género de insulto ó mal obrar el teniente del capitan de la
Concepcion, y les persuadió tratasen á los PP. con mas decencia.
Empero los individuos de este, y de los otros pueblos vecinos,
deliraban con guerras civiles y motines, porque algunos mas
amantes de sus pastores se dolian de lo que padecian, y los mas
obedientes iban á concitar en su auxilio á los de la Cruz. Pero
la parte contraria confederaba en su ayuda á los bárbaros
gentiles Charruas. Por horas pues se temia, que de esta pavesa
reventase un incendio: mas llegó á tiempo una órden del Padre
Provincial, que se mudasen los curas que servian de tropiezo á
los ofendidos. Para esto partió el cura de la Concepcion, como
mediador de los pastores de aquel pueblo: á la verdad este
varon, José Cardiel, por amor del pueblo ha padecido mucho; y
así con otro compañero se fué allá. Lo recibieron con grande
alegria, con el festivo estrepito de la artilleria, (porque no
ignoraban cuantas cosas habia padecido por defenderlos el nuevo
cura) y colgando las banderas de todo el ejército del pueblo,
como tambien con repique de campanas. Luego que entraron en la
casa de los PP., pusieron de su buena voluntad, y sin ser
reconvenidos, en las manos y á los pies del cura las llaves, y
todas las cosas pertenecientes al Gobierno, con los sellos del
mando, que ya por algunos meses á beneplacito del pueblo los
principales y caciques habian usurpado; prometiendo obedecer en
todo, excepto el punto de transmigracion. Logró esta
pacificacion, y habiéndose hecho tres dias de funerales por los
muertos, visitó los enfermos, y los regaló con algunas cosas que
le habian dado. Les esplicó la manera de tratamiento, y
reprendió las cabezas de la sublevacion, corrigiéndolos
amorosamente. No se supo en este mes otra cosa de lo acaecido en
aquel pueblo.

60. No iban las cosas de mejor modo á los indios en el rio
Phacido, ó Yaguy, porque ya no solamente estaban discordes entre
sí, sino tambien con el capitan Nenguirú: porque como advirtiese
la gente de algunos pueblos que dicho capitan á unos se
entregaba totalmente, y á otros nada, le perdieron tambien la
voluntad. Tuvieron por este tiempo frecuentes pláticas con los
Portugueses, provocándolos siempre á que saliesen á la llanura:
pero asegurados por todas partes ellos en las riberas del rio,
con montes ásperos, habiendo cortado para murallas troncos, y
habiéndose fortificado, se mantuvieron inmobles. No faltaban en
los reales de los indios quienes de noche, y otras veces á
escondidas, se fuesen á los del enemigo, atraidos con las
esperanzas de premios, y á hacer negociacion, la que prometia
abundante el enemigo: y como todos los de los pueblos fuesen á
estas ferias, todos se fingian Miguelistas: era gente de á
acaballo, y á los que veian venir á pié, no querian de noche
creer los Miguelistas. Estas y otras cosas fueron semilla de
muchas discordias entre los ejércitos de los indios, de suerte
que alguna vez hubieron de tener guerra civil ó interna. Y
finalmente, cundiendo el mal, contagió al ejército, y ya cada
uno determinaba volverse á su casa: aunque era obice esto, á
saber, que se volverian, y que reclutadas por todas partes
mayores tropas de los pueblos de la otra banda del Uruguay, y
preparadas armas nuevas, á principios de Enero volverian. Los
mas prudentes no aprobaban este proyecto, porque se esponia toda
aquella provincia, y todos los ganados, con los estancieros, à
las invasiones del enemigo. Mas otros, estando mas obstinados en
su parecer, de facto empezaron à desbaratar el ejército,
yendose. Los primeros que se retiraron á su pueblo ó casas,
fueron los Nicolasistas; pero antes de la partida de estos,
llegaron 200 Guanoas, con sus nobles capitanes, y entonces
volviendo á enviar internuncios à los reales de los Portugueses,
los provocaban á pelear, y desafiaban al enemigo: pero en vano.
Viendo pues al enemigo inmoble, un capitan de gentiles, llamado
Moreira, se fué à hablar con el enemigo, y llevó consigo mucha
yerba y tabaco que pidió á nuestros indios, y tambien carne para
que comiesen: porque decia este, que el hacia esto con engaño ó
doblez. Y volviendo, persuadió à los Miguelistas, con cuyos
caballos y esperanzas habian venido dichos gentiles, que se
retirasen un poco de los reales, porque no fuese que les
sucediese alguna desgracia: porque él habia mesclado veneno en
los regalos que habia llevado, lo cual podia tambien redundar en
daño del ejército vecino, ò de los indios: pero que era público
no haber sucedido cosa alguna adversa. Sospecho que el gentil
habia sido sobornado por los Portugueses, para que persuadiese
la retirada al ejército; porque ¿quien dará entero crédito à una
gente infiel?

No obstante, obedecieron los Miguelistas à la persuasion, y
habiendo levantado los reales ó campamentos, los apartaron
algunas leguas de la vista del enemigo. Entretanto, habiendo
enviado un Miguelista à desafiar á los Portugueses, fué muy bien
tratado por Gomez Freire, y habiéndole mandado sentar, lo regalò
con cena y cama, y fué rogado à quedarse á dormir en tanto que
escribia al cura del pueblo. Escribiò, y bien de mañana entregò
al enviado las cartas, y lo hizo volver en paz á los suyos.
Mientras este venia á donde estabamos, fueron vistas por los
Lorenzistas en el Yaguy, por aquella parte que divide las
tierras de San Lorenzo y San Luis, tres lanchas portuguesas, ó
talvez canoas, que navegaban rio arriba, bajaron los Lorenzistas
à las orillas de las riberas para impedir el tránsito al
enemigo, mas porque no estaban bien proveidos de armas, que
pudiesen ofender de lejos, llamaron algunos Juanistas fusileros.
Vinieron estos, y trayendo consigo tres cañones de caña
silvestre, bien retobados con cuero de buey, y llegando con
estos el capitan de la Concepcion: D. Nicolas Nenguirú con

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.