Рамон дель Валье-Инклан. Блеск Богемы. Ramón María del Valle-Inclán. Luces de Bohemia (1920)
Uncategorized September 8th, 2006
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DORIO DE GADEX: Maestro, preséntese usted a un sillón de la Academia.
MAX: No lo digas en burla, idiota. ¡Me sobran méritos! Pero esa prensa miserable me boicotea. Odian mi rebeldía y odian mi talento. Para medrar hay que ser agradador de todos los Segismundos. ¡El Buey Apis me despide como a un criado! ¡La Academia me ignora! ¡Y soy el primer poeta de España! ¡El primero! ¡El primero! ¡Y ayuno! ¡Y no me humillo pidiendo limosna! ¡Y no me parte un rayo! ¡Yo soy el verdadero inmortal y no esos cabrones del cotarro académico! ¡Muera Maura!
LOS MODERNISTAS: ¡Muera! ¡Muera! ¡Muera!
CLARINITO: Maestro, nosotros los jóvenes impondremos la candidatura de usted para un sillón de la Academia.
DORIO DE GADEX: Precisamente ahora está vacante el sillón de Don Benito el Garbancero.
MAX: Nombrarán al Sargento Basallo.
DORIO DE GADEX: Maestro, ¿usted conoce los Nuevos Gozos del Enano de la Venta? ¡Un Jefe de Obra! Ayer de madrugada los cantamos en la Puerta del Sol. ¡El éxito de la temporada!
CLARINITO: ¡Con decir que salió el retén de Gobernación!
LA PISA-BIEN: ¡Ni Rafael el Gallo!
DON LATINO: Deben ustedes ofrecerle una audición al Maestro.
DORIO DE GADEX: Don Latino, ni una palabra más.
PÉREZ: Usted cantará con nosotros, Don Latino.
DON LATINO: Yo doy una nota más baja que el cerdo.
DORIO DE GADEX: Usted es un clásico,
DON LATINO: ¿Y qué hace un clásico en el tropel de ruiseñores modernistas? Niños, ¡a ello!
DORIO DE GADEX, feo, burlesco y chepudo, abre los brazos, que son como alones sin plumas, en el claro lunero.
DORIO DE GADEX: El Enano de la Venta.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Cuenta! ¡Cuenta! ¡Cuenta!
DORIO DE GADEX: Con bravatas de valiente.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Miente! ¡Miente! ¡Miente!
DORIO DE GADEX: Quiere gobernar la Harca.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Charca! ¡Charca! ¡Charca!
DORIO DE GADEX: Y es un Tartufo Malsín.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Sin! ¡Sin! ¡Sint
DORIO DE GADEX: Sin un adarme de seso.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Eso! ¡Eso! ¡Eso!
DORIO DE GADEX: Pues tiene hueca la bola.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Chola! ¡Chola! ¡Chola!
DORIO DE GADEX: Pues tiene la chola hueca.
CORO DE MODERNISTAS: ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Eureka!
Gran interrupción. Un trote épico, y la patrulla de soldados romanos desemboca por una calle traviesa. Traen la luna sobre los cascos y en los charrascos. Suena un toque de atención, y se cierra con golpe pronto la puerta de la Buñoleria. PITITO, capitán de los équites municipales, se levanta sobre los estribos.
EL CAPITÁN PITITO: ¿Mentira parece que sean ustedes intelectuales y que promuevan estos escándalos! ¿Qué dejan ustedes para los analfabetos?
MAX: ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Pico de Oro! En griego, para mayor claridad, Crisóstomo. Señor Centurión, ¡usted hablará el griego en sus cuatro dialectos!
EL CAPITÁN PITITO: ¡Por borrachín, a la Delega!
MAX: ¡Y más chulo que un ocho! Señor Centurión, ¡yo también chanelo el sermo vulgaris!
EL CAPITÁN PITITO: ¡Serenooo!…. ¡Serenooo!…
EL SERENO: ¡Vaaa!…
EL CAPITÁN PITITO: ¡Encárguese usted de este curda!
Llega EL SERENO, meciendo a compás el farol y el chuzo. Jadeos y vahos de aguardiente. EL CAPITÁN PITITO revuelve el caballo. Vuelan chispas de las herraduras. Resuena el trote sonoro de la patrulla que se aleja.
EL CAPITÁN PITITO: ¡Me responde usted de ese hombre, Sereno!
EL SERENO: ¿Habrá que darle amoniaco?
EL CAPITÁN PITITO: Habrá que darle para el pelo.
EL SERENO: ¡Está bien!
DON LATINO: Max, convídale a una copa. Hay que domesticar a este troglodita asturiano.
MAX: Estoy apré.
DON LATINO: ¿No te queda nada?
MAX: ¡Ni una perra!
EL SERENO: Camine usted.
MAX: Soy Ciego.
EL SERENO: ¿Quiere usted que un servidor le vuelva la vista?
MAX: ¿Eres Santa Lucía?
EL SERENO: ¡Soy autoridad!
MAX: No es lo mismo.
EL SERENO: Pudiera serlo. Camine usted.
MAX: Ya he dicho que soy ciego.
EL SERENO: Usted es un anárquico y estos sujetos de las melenas: ¡Viento! ¡Viento! ¡Viento! ¡Mucho viento!
DON LATINO: ¡Una galerna!
EL SERENO: ¡Atrás!
VOCES DE LOS MODERNISTAS: ¡Acompañamos al Maestro! ¡Acompañamos al Maestro!
UN VECINO: ¡Pepeee! ¡Pepeee!
EL SERENO: ¡Vaaa! Retírense ustedes sin manifestación.
Golpea con el chuzo en la puerta de la Buñolería. Asoma el buñolero, un hombre gordo con delantal blanco: Se informa, se retira musitando, y a poco salen adormilados, ciñéndose el correaje dos guardias municipales.
UN GUARDIA: ¿Qué hay?
EL SERENO: Este punto para la Delega.
EL OTRO GUARDIA: Nosotros vamos al relevo. Lo entregaremos en Gobernación.
EL SERENO: Donde la duerma.
EL VECINO: ¡Pepeee! ¡Pepeee!
EL SERENO: ¡Otro curda! ¡Vaaa! Sus lo entreao.
EL OTRO GUARDIA: Ustedes, caballeros, retírense.
DORIO DE GADEX: Acompañamos al Maestro.
UN GUARDIA: ¡Ni que se llamase este curda Don Mariano de Cavia! ¡Ése sí que es cabeza! ¡Y cuanto más curda, mejor lo saca!
EL OTRO GUARDIA: ¡Por veces también se pone pelma!
DON LATINO: ¡Y faltón!
UN GUARDIA: Usted, por lo que habla, ¿le conoce?
DON LATINO: Y le tuteo.
EL OTRO GUARDIA: ¿Son ustedes periodistas?
DORIO DE GADEX: ¡Lagarto! ¡Lagarto!
LA PISA-BIEN: Son banqueros.
UN GUARDIA: Si quieren acompañar a su amigo, no se oponen las leyes, y hasta lo permiten; pero deberán guardar moderación ustedes. Yo respeto mucho el talento.
EL OTRO GUARDIA: Caminemos.
MAX: Latino, dame la mano. ¡Señores guardias, ustedes me perdonarán que sea ciego!
UN GUARDIA: Sobra tanta política.
DON LATINO: ¿Qué ruta consagramos?
UN GUARDIA: Al Ministerio de la Gobernación.
EL OTRO GUARDIA: ¡Vivo! ¡Vivo!
MAX: ¡Muera Maura! ¡Muera el Gran Fariseo!
CORO DE MODERNISTAS: ¡Muera! ¡Mueral. ¡Muera!
MAX: Muera el judío y toda su execrable parentela.
UN GUARDIA: ¡Basta de voces! ¡Cuidado con el poeta curda! ¡Se la está ganando, me caso en Sevilla!
EL OTRO GUARDIA: A éste habrá que darle para el pelo. Lo cual que sería lástima, porque debe ser hombre de mérito.
ESCENA QUINTA
Zaguán en el Ministerio de la Gobernación. Estantería con legajos. Bancos al filo de la pared. Mesa con carpetas de badana mugrienta. Aire de cueva y olor frío de tabaco rancio. Guardias soñolientos. Policías de la Secreta. Hongos, garrotes, cuellos de celuloide, grandes sortijas, lunares rizosos y flamencos: Hay un viejo chabacano -bisoñé y manguitos de percalina-, que escribe, y un pollo chulapón de peinado reluciente, con brisas de perfumería, que se pasea y dicta humeando un veguero. DON SERAFÍN, le dicen sus obligados, y la voz de la calle, SERAFÍN EL BONITO. Leve tumulto. Dando voces, la cabeza desnuda, humorista y lunático, irrumpe MAX ESTRELLA: DON LATINO le guía por la manga, implorante y suspirante. Detrás asoman los cascos de los Guardias. Y en el corredor se agrupan, bajo la luz de una candileja, pipas, chalinas y melenas del modernismo.
MAX: ¡Traígo detenida una pareja de guindillas! Estaban emborrachándose en una tasca y los hice salir a darme escolta.
SERAFÍN EL BONITO: Corrección, señor mío.
MAX: No falto a ella, señor Delegado.
SERAFÍN EL BONITO: Inspector.
MAX: Todo es uno y lo mismo.
SERAFÍN EL BONITO: ¿Cómo se llama usted?
MAX: Mi nombre es Máximo Estrella. Mi seudónimo, Mala Estrella. Tengo el honor de no ser Académico.
SERAFÍN EL BONITO: Está usted propasándose. Guardias, ¿por qué viene detenido?
UN GUARDIA: Por escándalo en la vía pública y gritos internacionales. ¡Está algo briago!
SERAFÍN EL BONITO: ¿Su profesión?
MAX: Cesante.
SERAFÍN EL BONITO: ¿En qué oficina ha servido usted?
MAX: En ninguna.
SERAFÍN EL BONITO: ¿No ha dicho usted que cesante?
MAX: Cesante de hombre libre y pájaro cantor. ¿No me veo vejado, vilipendiado, encarcelado, cacheado e interrogado?
SERAFÍN EL BONITO: ¿Dónde vive usted?
MAX: Bastardillos. Esquina a San Cosme. Palacio.
UN GUINDILLA: Diga usted casa de vecinos. Mi señora, cuando aún no lo era, habitó un sotabanco de esa susodicha finca.
MAX: Donde yo vivo, siempre es un palacio.
EL GUINDILLA: No lo sabía.
MAX: Porque tú, gusano burocrático, no sabes nada. ¡Ni soñar!
SERAFÍN EL BONITO: ¡Queda usted detenido!
MAX: ¡Bueno! ¿Latino, hay algún banco donde pueda echarme a dormir?
SERAFÍN EL BONITO: Aquí no se viene a dormir.
MAX: ¡Pues yo tengo sueño!
SERAFÍN EL BONITO: ¡Está usted desacatando mi autoridad! ¿Sabe usted quién soy yo?
MAX: ¡Serafín el Bonito!
SERAFÍN EL BONITO: ¡Como usted repita esa gracia, de una bofetada, le doblo!
MAX: ¡Ya se guardará usted del intento! ¡Soy el primer poeta de España! ¡Tengo influencia en todos los periódicos! ¡Conozco al Ministro! ¡Hemos sido compañeros!
SERAFÍN EL BONITO: El Señor Ministro no es un golfo,










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