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Хуан Руис де Аларкон и Мендоса. Ткач из Сеговии. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. El Tejedor de Segovia


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perdida,
bella Clariana por ti.
D. Iu. Garceran, essa fineza
es de cauallero andante:
lo preciso y lo importante
es mirar por la cabeça.
Gar. Como?
D. Iu. Buscando algun modo,
con esta borrasca, huyendo,
euiteys, que al fin viuiendo
se vence y se alcança todo.
Salen por otra parte Pedro con grillos, y ganfiones en los pulgares, y Chichon.
Ped. Sientelo mucho Teodora?
Chich. De suerte, que a ser de vino
sus lagrymas, diera a basto
a todos los retraydos.
Ped. Mal aya su pretension,
y mal ayan los seruicios
de su padre, que la hizieron
hablar para daño mio
al Marques; que alli el amor
del Conde tuuo principio.
Chich. Da en dezir que quiere hablar
por ti al Conde.
Ped. Tal ha dicho?
quiere comprar con mi ofensa
la gracia de mi enemigo?
Darele mil puñaladas,
viue el cielo, si aueriguo
que otra vez toma en la boca
su nombre.
Chich. Tienes juyzio?
quando te ves con ganfiones
las manos, los pies con grillos,
echas retos?
Ped. Luego tu
por ventura has entendido
que he de estar preso mañana?
Chich. Antes, señor, imagino
que saldras libre a dar higas
a todos tus enemigos;
mas daràslas con la lengua
hecho en el ayre razimo.
Ped. Calla, necio; traeme tu
dos cordeles y vn martillo,
que en casa del Embaxador
he de amanecer contigo.
Chich. Como?
Ped. No preguntes como;
traeme luego lo que pido,
Chichon, y no me repliques.
Chich. Voy por ello, y no replico.
Vase.
Gar. Esto me importa.
D. Iu. La vida
arriesgarè por seruiros,
pues dizen que la prision
es toque de los amigos. Vase.
Ped. Señor Garceran.
Gar. Que es esto
Pedro Alonso? que delito
tan graue hizistes, que estays
con ganfiones y con grillos?
Ped. No se lo ha dicho la fama?
Gar. No.
Ped. Pues anoche me hizo
cierto señor vn agrauio.
con la ventaja atreuido
de tres que le acompañauan;
mas mi buena suerte quiso
que dando muerte a los dos,
començasse su castigo:
y si el socorro les tarda,
hago en los demas lo mismo:
llouiò luego sobre mi
mas justicia, que granizo
el Noto elado dispara
en el abrasado estio,
prendieronme, y sepultaron
mis pies en doblados grillos.
Pidieronme la patente
en su acostumbrado estylo
los presos aualentados
con priuilegio de antiguos,
mas yo con el remanente
del passado furor mio,
con vn mastil visitè
los sesos a quatro o cinco,
hasta que los bastoneros
acudieron al ruydo,
y echandome estas prisiones,
cessaron mis desatinos.
Gar. Caso estraño.
Ped. No se espante;
que vn hombre honrado ofendido
es vn toro agarrochado,
que en las capas vengatiuo
los rigores executa
que en sus dueños no ha podido:
pero, señor Garceran,
està vusted de peligro?
es mortal la enfermedad,
que a este sepulchro de viuos
le ha traydo?
Gar. Ya la vida,
segun son los males mios,
porque muera muchas vezes,
me conserua mi destino.
Ped. Pues no se aflija; que yo,
si vusted quiere, me obligo
a ponelle en libertad,
antes que en blando rocio
bañe los campos el alua.
Gar. Burlays os?
Ped. Esto que digo,
cumplirè; su voluntad
me diga; y a cargo mio
dexe lo demas.
Gar. Dareys
la libertad a vn cautiuo,
la vida a vn muerto.
Ped. Pues calle,
y esta noche preuenido
me aguarde en la enfermeria.
Gar. Vuestro serà mi aluedrio
y mi vida, si de vos,
como dezis, la recibo;
y de mi podeys creer
que hiziera por vos lo mismo;
que me deueys aficion,
despues que os vi; porque miro
en vuestro rostro vna imagen
trasunto y retrato viuo
de aquel infeliz Fernando
Ramirez, que los dos fuymos
los amigos mas estrechos,
que han celebrado los siglos.
A parte.
Ped. Quien pudiera declararte
secretos tan escondidos?
mas el secreto es forçoso,
donde es tan grande el peligro:
no es, el que en Madrid hallaron
muerto a puñaladas, hijo
del noble Beltran Ramirez,
el que en publico suplicio
muriò condenado, siendo
de Madrid Alcayde?
Gar. El mismo.
Ped. Dios descubra la verdad;
que la fama siempre ha dicho
que dieron muerte al Alcayde
inuidias, y no delitos.
Gar. Defendiendo essa verdad,
a dar la vida me obligo.
Ped. Soys noble, y creed que en mi,
si son mis hados propicios,
no echeys menos a Fernando,
si me quereys por amigo.
Gar. Dello os doy palabra y mano.
Ped. Yo como deuo lo estimo.
Salen por otra parte Camacho, Cornejo, y Xaramillo presos.
Cam. Pues Pro Alonso lo dize,
y es su valor conocido
el saldrà con lo que intenta.
Corn. Camacho, lo mesmo digo.
Xar. Mas vale salto de mata,
que rogar a estos ministros
del infierno; el està aqui.
Cam. Hablemosle, Pedro amigo.
Ped. O Camacho.
Cam. Ya he tratado
con Comejo y Xaramillo,
por quien se gouiernan todos
los brauos, vuestro designio:
mas de veynte estan dispuestos
a ayudaros y seguiros.
Ped. Pues libertad, camaradas,
que ayuda a los atreuidos
la fortuna; redimamos
el peligro con peligro,
que no han de estar tantos hombres
sujetos a dos puntillos
de vna pluma, que cortando
los vientos, ensayos hizo
para cortar de las vidas,
como la Parca, los hilos.
Cam. Lo mismo dezimos todos.
Ped. Solo me falta aduertiros
que busquen modo esta noche,
los que quieran conseguirlo,
de estar en la enfermeria.
Cam. Para los presos antiguos
no es dificil, porque tienen
oficiales conocidos.
Corn. Y los demas con achaque
de velar a Alonso Pinto,
que està muriendose, pueden
facilmente conseguirlo.
Ped. Tracelo al fin cada qual;
que yo, puesto que imagino
que es impossible, conforme
acriminan mis delitos,
que fuera del calaboço
me dexen essos ministros;
sino ay precisa ocasion;
con la traga que fabrico,
lo alcançarè; tiene alguno
de vosotros vn cuchillo?
Saca vn cuchillo Camacho.
Cam. Yo le tengo; veysle aqui.
Ped. Pues en la cabeça, amigo,
me dad vna cuchillada:
y fingiendo que he caydo
desta escalera, mi intento
con esse medio consigo,
pues luego en la enfermeria
me han de poner.
Cam. Peregrino,
aunque cruel, es el medio.
Ped. Antes piadoso, si cuito
con el de vn fiero verdugo
el inhumano suplicio;
acabad, que el golpe espero.
Dale vn golpe con el cuchillo en la cabeça, y Pedro dà dentro del vestuario vn golpe con el cuerpo como que cae.
Cam. Con vos agora exercito,
para escusar mayor daño,
de Cirujano el oficio.
Ped. Valgame el cielo. Vase.
Sale vn Bastonero.
Basto. Que es esso?
Cam. Pedro Alonso, que ha caydo
de essa escalera; mal ayan
tantos ganfiones y grillos.
Xara. Mejor es matar vn hombre.
Corn. La cabeça se ha rompido.
Basto. Lleuenlo a la enfermeria. Vase.
A parte.
Gar. Mas valor tiene escondido,
que de un Texedor se espera,
este hombre; y a no auer visto
mis ojos muerto a Fernando,
afirmara que es el mismo.
Cor. Demonio es el Texedor.
Cam. Tragola el señor ministro. Vanse.
Salen el Conde, y Fineo.
Fin. Gran escandalo ha causado
en Segouia este sucesso;
y es sin duda que auer preso
al Texedor te ha dañado.
Cond. Ni yo lo pude estoruar,
sin darme alli a conocer,
ni los zelos saben ser
hidalgos en perdonar.
Demas que es tan arrojado,
tan valiente y atreuido,
que libre y de mi ofendido
me pudiera dar cuydado.
Mejor està a toda ley,
donde pague su locura,
que si el pueblo me murmura,
como no lo sepa el Rey,
no importa, y su Magestad,
como sabes, no dà Audiencia
a nadie sin mi presencia;
y el amor y voluntad,
que me tiene, me asseguran
de los que a su lado estan,
pues solo gusto le dan,
los que darme le procuran;
fuera de que el Texedor,
que conoce mi poder,
se ha de enfrenar y temer
de la justicia el rigor;
si declara que el azero
osò contra mi empuñar,
pues esto le ha de dañar,
mas que el homicidio fiero
que cometiò.
Fin. Caso es llano.
Cond. Como està Claudio?
Fin. La herida
ha abierto puerta a la vida,
sino yerra el Cirujano.
Cond. Triste del.
Fin. Triste de Arnesto,
que sin confession pagò
pena que no mereciò;
mas dime, señor, con esto
hase aplacado el ardor
del solicito desseo
de Teodora?
Cond. No, Fineo,
que no es tan cuerdo mi amor;
yo la he gozar, o el llanto
me ha de matar, segun peno;
la flecha traxo veneno,
pues de vna vez pudo tanto.
Fin. Y Clariana que diria,
si esto supiesse?
Cond. De amor
es incentiuo el temor,
la seguridad lo enfria,
en nueua aficion me enciendo;
y no ay amor que possea,
que no trueque al que dessea,
el bien que està posseyendo.
Fin. Pues sino sientes perdella,
porque en Garceran, señor
te vengas con tal rigor
de hallarle hablando con ella?
Cond. Essa ha sido obligacion,
sino de amante, de honrado,
que en amar a quien he amado,
ofendiò mi estimacion.
Demas que entonces Clariana
era toda mi alegria,
que de Teodora aun no auia
visto la luz soberana.
Mas mi padre viene aqui,
parte al punto, y con recato
sabe de aquel dueño ingrato
a quien el alma rendi;
no bueluas, sin saber donde
se oculta el bien por quien muero.
Fin. Hallarla, señor, espero,
si el mismo centro la esconde.
Vase.
Sale el Marques.
Marq. Conde.
Cond. Señor.
Marq. Vos sabeys que soys señor?
Cond. Se alomenos
que vos lo soys, y que soy
vuestro hijo y heredero.
Marq. Pues no, no està en heredarlo,
sino en obrar bien, el serlo,
que desto solo resulta
la estimacion, o el desprecio.
Los señores son Iuezes,
y los Iuezes nacieron
para deshacer agrauios,
Conde, que no para hazerlos.

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