Skip to content

Хуан Перес де Монтальбан. Монахиня Альферес. Juan Perez de Montalbаn. LA MONJA ALFÉREZ


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (9 votes, average: 2 out of 5)
Loading ... Loading ...



que aquella noche esperaba.
DIEGO: Mucho puede en mí el honor,
pues no me vence el amor,
que si primero la amaba,
después acá he enloquecido.
Mas idos con Dios, don Juan,
porque Alonso de Guzmán,
que me dicen que ha venido,
voy a ver.
JUAN: Yo no iré,
por andarme despachando
para España acompañando.

Vase

DIEGO: Esta noche os buscaré.

Sale GUZMÁN con el penacho en el
sombrero

GUZMÁN: Señor don Diego.
DIEGO: ¿Que os veo,
Guzmán?
GUZMÁN: Apenas llegué
cuando os busco.
DIEGO: No podré
significar el deseo
que de veros he tenido.
GUZMÁN: En esta ausencia fïad,
don Diego, de mi amistad,
que lo que más he sentido
es de carecer de vos.
DIEGO: Por más que lo encarezcáis,
sé que a deberme quedáis.
GUZMÁN: Si hemos de apostar los dos
a finezas, yo querría
que me dijérades antes
qué hicisteis de aquellos guantes,
que cuando a servir partía
al punto, por prenda os di
de amistad, y de memoria.
DIEGO: ¿Importa para la
que os dé cuenta de ellos?
GUZMÁN: Sí,
que viendo que vuestro pecho
tanto llega a encarecer
su amistad, quiero saber
la estimación que habéis hecho
de mis prendas, pues conmigo
tanto las vuestras valieron,
que ni los años pudieron,
ni del bárbaro enemigo,
la batalla más reñida,
y sangrienta hacer jamás,
que no defendiese más
estas plumas que esta vida.
DIEGO: Si estuviera el defender,
el conservar, y estimar
las vuestras en arriesgar
la vida, podréis creer,
que despreciara la muerte.
Mas como son siempre vanas
las prevenciones humanas
contra el orden de la suerte,
fue la misma estimación
que de los guantes hacía,
pues conmigo los traía
de perderlos la ocasión.
GUZMÁN: Ya por lo menos mostró
el cuidado que he tenido,
don Diego, que os he vencido
en no descuidarme yo.
Pero ya que no podéis
vencido en esto negar,
hay ocasión de cobrar,
en las albricias que deis
por cobraros la opinión
que perdisteis en perderlos.
Ved lo que daréis por ellos,
en hallazgo que estos son:

Muéstraselos

¿conocéislos?
DIEGO: Sí, Guzmán,
que por las señas que ofrecen
son ellos, o lo parecen.
GUZMÁN: Pues ya, Don Diego, que dan
reconocidos, probanza
del suceso que sabéis,
sólo quiero que me deis
de hallazgo la confïanza
de una secreta verdad;
en cuya declaración
mostraréis la estimación
que tenéis de mi amistad.
Supuesto que sé la ,
pues sé que dónde perdistes
estos guantes, conseguistes
en nombre ajeno la gloria
mayor que el amor alcanza,
dando la noche ocasión
a hurtarle su posesión
por engaño a otra esperanza.
DIEGO: (¿Qué escucho? ¿Que se ha sabido Aparte
por los guantes mi secreto?
Causa de tan grave efecto
indicio tan leve ha sido.
El yerro ha estado en decir
que los perdí, pues con eso
conforma en parte el suceso.
Mas ni pude prevenir
el daño de confesarlo,
ni advertí que los perdí
la noche que cometí
el delito, que a olvidarlo
fueron tres años bastantes
que han pasado.)
GUZMÁN: Si el dudar
es especie de negar:
de tres puntos importantes
quiero, Don Diego, avisaros,
para que os determinéis.
El uno, pues que sabéis
que sé el caso, el recelaros
y negármelo es quitarme
la obligación de callar,
y al contrario, es confiar
de mí el secreto, obligarme
a guardarlo, y de ello os doy
la palabra; lo segundo,
en que con más causa fundo
lo que pidiéndoos estoy,
es que sabe el agraviado
que fuisteis vos el ladrón
de su perdida ocasión;
y que está determinado
a mataros, y no haréis
fácilmente que no goce
la ocasión que él os conoce,
y vos no le conocéis.
Lo tercero, que yo estoy
en el caso de por medio,
y os advertiré el remedio,
porque vuestro amigo soy,
con que os declaréis conmigo,
que en cambio de ello os prometo,
que debajo de secreto
os diré vuestro enemigo.
DIEGO: Lo que referís confieso
que es verdad, que confesarlo
es lo mismo que contarlo,
pues sabéis todo el suceso.
Y así pues de vos me fío,
resta ahora que cumpláis
vuestra palabra, y digáis
quién es el contrario mío,
y el medio que prevenís
para que me aseguréis.
GUZMÁN: El contrario que tenéis
soy yo.
DIEGO: Guzmán, ¿qué decís?
GUZMÁN: Que yo soy a quien hurtaste
la ocasión, yo quien estaba
en la calle, y aguardaba
la gloria que vos gozasteis.
Que advirtiendo que venía
gente entonces, fue en mi amor
retirarme por su honor,
decoro, y no cobardía.
Que la primer condición,
que me puso, y prometí,
cuando el alma le ofrecí,
fue mirar por su opinión.
Y pues sabréis mi valor,
satisfecho puedo estar,
de que no podréis pensar
que lo hice de temor.
Y ya que sabido habéis
que soy yo quien la ha perdido,
el remedio es ser marido
de quien el honor debéis.
DIEGO: Plugiera a Dios que pudiera,
sin que mi opinión manchara,
pues que su deuda pagara,
y mi amor satisfaciera.
Mas admírame, Guzmán,
que en tan poco me tengáis,
que en casarme pretendáis
con quien tuvo otro galán.
GUZMÁN: Si por tener otro amante
honor hubiera perdido,
os hubiera yo ofendido
con demanda semejante.
Mas supuesto que no infama
siendo lícito el favor,
y sólo daña al honor
la ejecución, o la fama,
justa es esta pretensión,
pues que yo en su pensamiento
alcancé sólo el intento,
pero vos la ejecución.
DIEGO: Lícito favor llamáis
el que le determinó
a las obras, y os abrió
como aquí me confesáis,
y probé con la experiencia
la puerta?
GUZMÁN: ¿Si me llamaba
ya su esposo, no le daba
el honor esa licencia?
DIEGO: Sí, mas de eso mismo arguyo
lo que conmigo perdió,
que si a vos, Guzmán, os dio
nombre de marido suyo,
y aquella noche os abría
su casa, con esta fe,
¿cómo me aseguraré
de que otra vez no haría
el mismo amoroso exceso
con vos?
GUZMÁN: Ésa es presunción
bien fundada, y con razó
habéis reparado en eso;
¿mas si os dejo satisfecho

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.