Skip to content

Хуан Перес де Монтальбан. Монахиня Альферес. Juan Perez de Montalbаn. LA MONJA ALFÉREZ


62 views | Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (9 votes, average: 2 out of 5)
Loading ... Loading ...

GUZMÁN: ¿A don Diego? ¿Y qué te dijo?
MACHÍN: Que le contase tus casos
desde que él partió de Lima,
hasta que a Madrid llegamos;
y de ellos, y de la casa
en que vives informado,
diciendo que te vería
se despidió.
GUZMÁN: ¿Y del engaño
de doña Ana te habló?
MACHÍN: Yo estaba deseando
por tener nueva de Inés;
mas sabe que soy un mármol
en callar, desde que en Lima,
por haberme tú mandado,
que negase los amores
de doña Ana hallo en mis labios
las costumbres de Vizcaya
en lo duro, y lo cerrado;
y así no toco ese punto.
Mas pues los dos lo tocamos,
si la mudanza de tierras,
y de los tiempos la ha dado
a tus intentos ocultos,
¿no me dirás hasta cuándo
a doña Ana, y a don Diego
has de hacer tan graves daños?
GUZMÁN: Yo me entiendo.
MACHÍN: ¿Qué fin llevas?
GUZMÁN: Yo me entiendo.
MACHÍN: Algún gran caso
sin duda alguna previenes,
pues de mí lo encubres tanto,
que siempre fui del archivo
de tu pecho secretario.
GUZMÁN: Ya digo que yo me entiendo,
ver a don Diego, es el plazo
de declarar la intención
de mi silencio, y mi engaño.
Ten paciencia, y no me apures,
que importa, pues yo lo callo.
MACHÍN: Sebastián de Ylumbe viene.
GUZMÁN: No le digas que he jugado.
MACHÍN: ¿Temes la fraterna?
GUZMÁN: Sí,
que es cuerdo, y tiene a su cargo
mi corrección, y modestia
por cargo del Vicario.
MACHÍN: Por esta vez callaré,
mas si tú juegas, yo canto.

Sale SEBASTIÁN de Ylumbe, y va un CRIADO con
un lío de vestidos de mujer, y pónelos sobre un
bufete
SEBASTIÁN: Deja sobre ese bufete
ese vestido, y volando
parte a casa del Vizconde
de Zolina, y di que aguardo
el coche que le pedí.

Vase el CRIADO

Sabed, Alférez Arauso,
que un consejero real,
a quien la fama ha llevado
nuevas de vos, quiere veros.
GUZMÁN: ¿Que ha de verme? ¿Soy acaso
algún monstruo nunca visto,
o la fiera que inventaron,
que con letras, y con armas
se vio en el reino polaco?
¿No ha visto un hombre sin barbas?
MACHÍN: ¿Hombre? ¿O que tú has olvidado
sin duda el memento mulier
de aquel monjil trinitario,
que te pusieron en Lima?
SEBASTIÁN: Ser una mujer soldado,
y una Monja Alférez es,
el prodigio más extraño,
que en estos tiempos se ha visto,
y al fin en siendo mandato
de un consejero, es forzoso
el obedecerle.
GUZMÁN: Vamos,
que debe de convenir,
pues porfías.
SEBASTIÁN: Aguardaos,
que quiero que vais en traje
de mujer.
MACHÍN: Esto es el diablo.
GUZMÁN: Señor Sebastián de Ylumbe,
sólo el respeto que os guardo
puede hacer que vuestro intento
no castigue por agravio.
SEBASTIÁN: Mirad cuán lejos estaba
de imaginar agraviaros,
ni hallar en vos resistencia,
que sin haber consultado
con vos el intento mío,
de casa de una dama os traigo
este vestido, y previne
un coche para llevaros.
MACHÍN: ¡Ea, Alférez, y Catalina!

Llega MACHÍN con el manteo, y dale
GUZMÁN un golpe

GUZMÁN: Aparta, loco.
MACHÍN: Mal año
para la ama de Alcides.
GUZMÁN: De cólera estoy rabiando.
MACHÍN: Pues a trueco de ir en coche,
hay en Madrid mil barbados,
que se pondrán de botargas.
SEBASTIÁN: Alférez, determinaos,
que esto importa.
GUZMÁN: Si os he dicho,
y os dice mi vida, cuánto
mi propio ser aborrezco.
Si de mis padres, y hermanos
troqué la amada presencia
por el indómito arauco;
si recibí mil heridas,
y si de Miguel de Arauso
mi mismo hermano vertió
la sangre mi airada mano,
si del último suplicio,
viendo ya el lugar infausto,
me dejaba dar la muerte
en un infame teatro,
todo por no publicar
que soy mujer, no es en vano
querer que me vista ahora
de lo que aborrezco tanto?
SEBASTIÁN: Por vuestro gusto habéis hecho
excesos tan mal pensados,
quizá porque no tuvisteis
quién supiese aconsejaros.
Mas ya que yo os aconsejo,
y que el nombre me habéis dado
de amigo, tengo de ver,
si con vos, Alférez, valgo
más que vuestra inclinación,
y si queréis por un rato
de disgusto, que me tenga
por hombre poco avisado
el Oidor si a su presencia,
que ha de respetarse tanto
os llevo en traje indecente.
GUZMÁN: Pues decid, ¿que desacato
se hace a su autoridad,
si ya por ello el Vicario
de Madrid me tuvo presa,
y por haberle informado
de mis hazañas, me dio
por libre?
SEBASTIÁN: Pues publicado
con ello que sois mujer,
¿qué perderéis en mudaros
por dos horas en su traje?
GUZMÁN: Dos horas son dos mil años,
y no quiero parecerlo,
ya que no puedo negarlo.
Demás, que el Oidor querrá
verme en el mismo que traigo:
mas la novedad es ésta
que le obligue a desearlo.
¿Que en el otro qué hay que ver?
¿Es por ventura milagro
ver una mujer vestida
de mujer?
SEBASTIÁN: Sí, cuando ha dado
tanta materia a la fama
con hechos tan señalados,
que ellos, no el disfraz, le mueven
a querer veros, y hablaros.
Esto en efecto ha de ser,
que ya por el mismo caso
que me resistís, celoso
de ver lo poco que valgo
con vos, o he de conseguirlo,
o jamás tengo de hablaros.
MACHÍN: Acabóse, vizcaínos,
testarudos sois entrambos,
ved por cuál ha de quebrar.
Mas tú que estás rehúsando
parecer mujer, y en nada
podrás parecerlo tanto
como en decir tijeretas,
has de ser lo más delgado.
GUZMÁN: Claro está que lo he de ser,
pues un amigo, a quien guardo
tanto respeto, se empeña
tan resuelto, y arrojado.
Dame ese manteo.

Quítase la capa con rabia

SEBASTIÁN: Ahora
me ponéis al rostro un clavo.
MACHÍN: ¡Qué bien haces! No porfíes.
Queda Roque preguntando–
que porque de las mujeres
públicas gustaba tanto–
dijo, por no porfiar.
GUZMÁN: Acaba.
SEBASTIÁN: ¿Quieres acaso
vestirte sobre la espada?
GUZMÁN: Estoy tan acostumbrado.

Quítase la espada y pónese el manteo al
revés

MACHÍN: Acostumbrada.
GUZMÁN: También
lo estoy de tratarme hablando
como varón.
MACHÍN: Ponte ahora
el manteo, que es bizarro.
GUZMÁN: El más bizarro manteo
no iguala al calzán más llano.
MACHÍN: ¿No aciertas la coyuntura?
GUZMÁN: ¿Qué he de acertar? Que los diablos
inventaron estos grillos.
MACHÍN: Vuélvele de este otro lado.
GUZMÁN: Pese a mí, ¿qué he de volver?
¿No ves que me viene largo?
MACHÍN: Pues ponerte los chapines.
GUZMÁN: Chapines, ¿estás borracho?

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.
Blok.NOT has prevented 0 attacks.