et éstas son el alma et el cuerpo, et que para éstas aver amas gloria o pena,
convinía que Dios fuesse Dios et omne; et todo esto se muestra muy complidamente
en aquel libro que dicho es.
Et pues es provado que Jhesu Christo fue et es verdaderamente Dios, et
Dios es todo poder complido, non puede ninguno negar que el sacramento
que Él ordenó que lo non sea et que non aya aquella virtud que Él en el sacramento
puso; pero que si alguno dixiere que esto tañe en fe et que él non
quiere aver fe sinon en cuanto se mostrare por razón, digo yo que demás de
muchas razones que los sanctos et los doctores de sancta Eglesia ponen,
que digo yo esta razón.
Cierto es que nuestro señor Jhesu Christo, verdadero Dios et verdadero
omne, seyendo el jueves de la çena a la mesa con sus apóstoles, sabiendo
que otro día devía seer fecho sacrifiçio del su cuerpo, et sabiendo que los
omnes non podían seer salvos del poder del Diablo -en cuyo poder eran
caídos por el pecado del primer omne- nin podían seer redemidos sinon por
el sacrifiçio que de’l se avía de fazer, quiso, por la su grand bondat, sofrir
tan grand pena como sufrió en la su passión, et por aquel sacrifiçio que fue
fecho del su cuerpo, fueron redemidos todos los sanctos que eran en el
Limbo, ca nunca ellos pudieran ir al Paraíso sinon por el sacrificio que se
fizo del cuerpo de Jhesu Christo; et aun tienen los sanctos et los doctores de
sancta Eglesia, et es verdat, que tan grande es el bien et la gloria del
Paraíso, que nunca lo podría omne aver, nin alcançar, sinon por la passión
de Jhesu Christo, por los meresçimientos de sancta María et de los otros
sanctos. Et por aquella sancta et aprovechosa passión fueron salvos et redemidos
todos los que fasta entonçe eran en el Limbo et serán redemidos
todos los que murieren et acabaren derechamente en la sancta fe cathólica.
Et porque Jhesu Christo, segund omne, avía de morir et non podía fincar en
el Mundo et Él era el verdadero cuerpo porque los omnes avían a seer salvos,
quísonos dexar el su cuerpo verdadero assí complido como lo Él era,
en que se salvassen todos los derechos et verdaderos christianos; et por esta
razón, tomó el pan et bendíxolo et partiólo et diolo a sus disçiplos et dixo:
«Tornat et comet, ca éste es el mío cuerpo»; et después tomó el cálix, dio
gracias a Dios, et dixo: «Bevet todos éste, ca ésta es la mi sangre»; et allí
ordenó el sacramento del su cuerpo. Et devedes saber que la razón porque
dizen que tomó el pan et bendíxolo et partiólo es ésta: cada que Jhesu
El Conde Lucanor
190
Christo bendizía el pan, luego él era partido tan egual como si lo partiesse
con el más agudo cochiello que pudiesse seer. Et por esto dize en el Evangelio
quel’ conosçieron los apóstoles después que resusçitó en el partir del
pan; ca por partir el pan en otra manera como todos lo parten, non avía la
Sancta Escriptura por qué fazer mençión del partir del pan, mas fázelo porque
Jhesu Christo partía sienpre el pan, mostrando cómo lo podía fazer tan
marabillosamente.
Et otrosí, dexó este sancto sacramento porque fincasse en su remembrança.
Et assí, pues se prueva que Jhesu Christo es verdadero Dios et assí como
Dios pudo fazer todas las cosas, et es çierto que fizo et ordenó este sacramento,
non puede dezir ninguno con razón que non lo devía ordenar assí
como lo fizo; et que non ha complidamente aquella virtud que Jhesu
Christo, verdadero Dios, en él puso.
Et el baptismo, otrossí, todo omne que buen entendimiento aya, por razón
deve entender que este sacramento se devió fazer et era muy grand mester;
ca bien entendedes vós que como quier que el casamiento sea fecho por
mandado de Dios et sea uno, de los sacramentos, pero porque en la manera
de la engendraçión non se puede escusar algún deleite, por ventura non tan
ordenado como serié mester, por ende todos los que nasçieron et nasçerán
por engendramiento de omne et de muger nunca fue nin será ninguno escusado
de nasçer en el pecado deste deleite. Et a este pecado llamó la
Scriptura «pecado original», que quiere dezir, segund nuestro lenguaje,
«pecado del nasçimiento»; et por que ningund omne que esté en pecado
non puede ir a Paraíso, por ende, fue la merçed de Dios de dar manera
cómo se alimpiasse este pecado; et para lo alimpiar, ordenó nuestro señor
Dios, en la primera ley, la circunçisión; et como quier que en cuanto duró
aquella ley cumplían aquel sacramento, porque entendades que todo lo que
en aquella ley fue ordenado, que todo fue por figura desta sancta ley que
agora abemos, devédeslo entender señaladamente en este sacramento del
baptismo, ca entonçe circunçidavan los omnes, et ya en ésta paresçe que
era figura que de otra guisa avía de seer; ca vós entendedes que el sacramento
complido egualmente se deve fazer, pues el circunçidar non se
puede fazer sinon a los varones; pues si non se puede ninguno salvar del
pecado original sinon por la çircunçisión, çierto es que las mugeres que non
pueden este sacramento aver, non pueden seer alimpiadas del pecado original.
Et assí, entendet que la çircunçisión que fue figura del alimpiamiento
que se avía de ordenar en la sancta fe cathólica que nuestro señor Jhesu
El Conde Lucanor
191
Christo ordenó assí como Dios. Et cuando Él ordenó este sancto sacramento,
quísolo ordenar aviendo reçebido en sí el sacramento de la çircunçisión,
et dixo que non viniera Él por menguar nin por desfazer la ley, sinon
por la complir, et cumplió la primera ley en la çircunçisión, et la segunda,
que Él ordenó, reçibiendo baptismo de otro, como lo reçebió de sant
Johan Baptista.
Et porque entendades que el sacramento que Él ordenó del baptismo es
derechamente ordenado para alimpiar el pecado original, parad en ello vien
mientes et entendredes cuánto con razón es ordenado.
Ya desuso es dicho que en la manera del engendramiento non se puede escusar
algún deleite; contra este deleite, do conviene de aver alguna cosa
non muy limpia, es puesto uno de los elementos que es el más limpio, et
señaladamente para alimpiar, ca las más de las cosas non limpias, todas se
alimpian con el agua. Otrosí, en bapteando la criatura dizen: «Yo te bateo
en el nombre del Padre et del Fijo et del Spíritu Sancto»; et métenlo en el
agua. Pues veet si este sancto sacramento es fecho con razón, ca en diciendo:
«Yo te bateo en el nombre del Padre et del Fijo et del Spíritu Sancto»
ý mismo dize et nombra toda la Trinidat et muestra el poder del Padre et el
saber del Fijo et la bondat del Spíritu Sancto; et dize que por estas tres cosas,
que son Dios et en Dios, sea alimpiada aquella criatura de aquel pecado
original en que nasçió; et la palabra llega al agua, que es elemento, et
fázese sacramento. Et este ordenamiento deste sancto sacramento que Jhesu
Christo ordenó es egual et complido, ca tan bien lo pueden reçebir, et lo
reçiben, las mugeres como los omnes. Et assí, pues este sancto sacramento
es tan mester, et fue ordenado tan con razón, et lo ordenó Jhesu Christo,
que lo podía ordenar assí como verdadero Dios, non puede con razón dezir
omne del mundo que este sancto sacramento non sea tal et tan complido
como lo tiene la madre sancta Eglesia de Roma.
Et cuanto de los otros cinco sacramentos que son: penitençia, confirmación,
casamiento, orden, postrimera unçión, bien vos diría tantas et tan buenas
razones en cada uno dellos, que vós entendíades que eran assaz; mas
déxolo por dos cosas; la una, por non alongar mucho el libro; et lo ál, porque
sé que vós et quien quier que esto oya entendrá que tan con razón se
prueva lo ál como esto.
El Conde Lucanor
192
Et pues esta razón es acabada assí como la yo pude acabar, tornaré a fablar
de las dos maneras en cómo se puede omne, et deve, guardar de fazer malas
obras para se guardar de ir a las penas del Infierno, et podrá fazer et fará
buenas obras para ganar la gloria del Paraíso.
Señor conde Lucanor, segund desuso es dicho, sería muy grave cosa de se
poner por escripto todas las cosas que omne devía fazer para se guardar de
ir a las penas del Infierno et para ganar la gloria del Paraíso; pero quien lo
quisiesse dezir abreviadamente podría dezir que para esto non ha mester ál
sinon fazer bien et non fazer mal. Et esto sería verdat, mas porque esto
sería, como algunos dizen, grand verdat et poco seso, por ende, conviene
que, pues me atreví a tan grand atrevimiento de fablar en fechos que cuido
que me non pertenesçía segund la mengua del mío saber que declare más
cómo se pueden fazer estas dos cosas. Por ende, digo assí: que las obras
que omne ha de fazer para que aya por ellas la gloria del Paraíso, lo
primero, conviene que las faga estando en estado de salvación. Et devedes
saber que el estado de salvaçión es cuando el omne está en verdadera penitencia,
ca todos los vienes que omne faze non estando en verdader
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