cusar de tomar muy
grant daño muchos que lo non meresçieron. Et lo uno por esto, et por otros
yerros que yo fiz contra nuestro señor Dios, et otrosí, porque veo que por
omne del mundo, nin por ninguna manera, non puedo un día solo ser seguro
de la muerte, et só çierto que naturalmente, segund la mi edat, non
puedo vevir muy luengamente, et sé que he de ir ante Dios, que es tal juez
de que non me puedo escusar por palabras nin por otra manera, nin puedo
ser jubgado sinon por las buenas obras o malas que oviere fecho; et sé que
si por mi desaventura fuere fallado en cosa por que Dios con derecho aya
de ser contra mí, sé çierto que en ninguna manera non pudié escusar de ir a
las penas del Infierno en que sin fin avré a fincar, et cosa del mundo non
me podía ý tener pro, et si Dios me fiziere tanta merçed porque Él falle en
mí tal meresçimiento, porque me deva escoger para ser compañero de los
sus siervos et ganar el Paraíso, sé por çierto que a este bien et a este plazer
El Conde Lucanor
13
et a esta gloria, non se puede comparar ningún otro plazer del mundo. Et
pues este bien et este mal tan grande non se cobra sinon por las obras,
ruégovos que, segund el estado que yo tengo, que cuidedes et me consejedes
la manera mejor que entendiéredes porque pueda fazer emienda a
Dios de los yerros que contra Él fiz, et pueda aver la su gracia.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, mucho me plaze de todas estas razones
que avedes dicho, et señaladamente porque me dixiestes que en todo
esto vos consejase segund el estado que vós tenedes, ca si de otra guisa me
lo dixiéredes, bien cuidaría que lo dixiéredes por me provar segund la
prueva que el rey fezo a su privado que vos conté el otro día en el exiemplo
que vos dixe; mas plázeme mucho porque dezides que queredes fazer
emienda a Dios de los yerros que fiziestes, guardando vuestro estado et
vuestra onra; ca çiertamente, señor conde Lucanor, si vós quisiéredes dexar
vuestro estado et tomar vida de orden o de otro apartamiento, non podríades
escusar que vos non acaesciesçen dos cosas: la primera, que
seríades muy mal judgado de todas las gentes, ca todos dirían que lo
fazíades con mengua de coraçón et vos despagávades de bevir entre los
buenos; et la otra es que sería muy grant marabilia si pudiésedes sofrir las
asperezas de la orden, et si después la oviésedes a dexar o bevir en ella, non
la guardando como devíades, seervos ía muy grant daño para’l alma et
grant vergüença et grant denuesto para’l cuerpo et para el alma et para la
fama. Mas pues este bien queredes fazer, plazerme ía que sopiésedes lo que
mostró Dios a un hermitaño muy sancto de lo que avía de conteçer a él et al
rey Richalte de Englaterra.
El conde Lucanor le rogó quel’ dixiese que cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, un hermitaño era omne de muy
buena vida, et fazía mucho bien, et sufría grandes trabajos por ganar la gracia
de Dios. Et por ende, fízol’ Dios tanta merçed quel’ prometió et le aseguró
que avría la gloria de Paraíso. El hermitaño gradesçió esto mucho a
Dios; et seyendo ya desto seguro, pidió a Dios por merçed quel’ mostrasse
quién avía de seer su compañero en Paraíso. Et como quier que el Nuestro
Señor le enviase dezir algunas vezes con el ángel que non fazía bien en le
demandar tal cosa, pero tanto se afincó en su petiçión, que tovo por bien
nuestro señor Dios del’ responder, et envióle dezir por su ángel que el rey
Richalte de Inglaterra et él serían compañones en Paraíso.
El Conde Lucanor
14
Desta razón non plogo mucho el hermitaño, ca él conosçía muy bien al rey
et sabía que era omne muy guerrero et que avía muertos et robados et deseredados
muchas gentes, et sienpre le viera fazer vida muy contralla de la
suya, et aun, que paresçía muy alongado de la carrera de salvación; et por
esto estava el hermitaño de muy mal talante.
Et desque nuestro señor Dios lo vio así estar, enviól’ dezir con el su ángel
que non se quexase nin se marabillase de lo quel’ dixiera, ca çierto fuesse
que más serviçio fiziera a Dios et más meresçiera el rey Richalte en un
salto que saltara, que el hermitaño en cuantas buenas obras fiziera en su
vida.
El hermitaño se marabilló ende mucho, et preguntól’ cómo podía esto seer.
Et el ángel le dixo que sopiese que el rey de Françia et el rey de Inglaterra
et el rey de Navarra pasaron a Ultramar. Et el día que llegaron al puerto,
yendo todos armados para tomar tierra, bieron en la ribera tanta
muchedumbre de moros, que tomaron dubda si podrían salir a tierra. Estonçe
el rey de Françia envió dezir al rey de Inglaterra que viniese a aquella
nave a do él estava et que acordarían cómo avían de fazer. Et el rey de Inglaterra,
que estava en su cavallo, cuando esto oyó, dixo al mandadero del
rey de Françia quel’ dixiese de su parte que bien sabía que él avía fecho a
Dios muchos enojos et muchos pesares en este mundo et que sienpre le
pidiera merçed quel’ traxiese a tiempo quel’ fiziese emienda por el su
cuerpo, et que, loado a Dios, que veía el día que él deseava mucho; ca si
allí muriese, pues avía fecho la emienda que pudiera ante que de su tierra se
partiesse, et estava en verdadera penitencia, que era çierto quel’ avría Dios
merced al alma, et que si los moros fuessen vençidos, que tomaría Dios
mucho serviçio, et serían todos muy de buena ventura.
Et de que esta razón ovo dicha, acomendó el cuerpo et el alma a Dios et
pidiól’ merçed quel’ acorriesse, et signóse del signo de la sancta Cruz et
mandó a los suyos quel’ ayudassen. Et luego dio de las espuelas al cavallo
et saltó en la mar contra la ribera do estavan los moros. Et como quiera que
estavan cerca del puerto, non era la mar tan vaxa que el rey et el cavallo
non se metiessen todos so el agua en guisa que non paresçió dellos ninguna
cosa; pero Dios, así como señor tan piadoso et de tan grant poder, et
acordándose de lo que dixo en el Evangelio, que non quiere la muerte del
pecador sinon que se convierta et viva, acorrió entonçe al rey de Inglaterra,
El Conde Lucanor
15
libról’ de muerte para este mundo et diol’ vida perdurable para sienpre, et
escapól’ de aquel peligro del agua; et endereçó a los moros.
Et cuando los ingleses vieron fazer esto a su señor, saltaron todos en la mar
en pos dél et endereçaron todos a los moros. Cuando los françeses vieron
esto, tovieron que les era mengua grande, lo que ellos nunca solían sofrir,
et saltaron luego todos en la mar contra los moros. Et desque los vieron venir
contra sí, et vieron que non dubdavan la muerte, et que vinían contra
ellos tan bravamente, non les osaron asperar, et dexáronles el puerto de la
mar et començaron a fuir. Et desque los christianos llegaron al puerto, mataron
muchos de los que pudieron alcançar et fueron muy bien andantes, et
fizieron dese camino mucho serviçio a Dios. Et todo este vien vino por
aquel salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra.
Cuando el hermitaño esto oyó, plógol’ ende muncho et entendió quel’ fazía
Dios muy grant merçed en querer que fuesse él compañero en Paraíso de
omne que tal servicio fiziera a Dios, et tanto enxalçamiento en la fe
cathólica.
Et vós, señor conde Lucanor, si queredes servir a Dios et fazerle emienda
de los enojos quel’ avedes fecho, guisat que, ante que partades de vuestra
tierra, emendedes lo que avedes fecho a aquellos que entendedes que feziestes
algún daño. Et fazed penitençia de vuestros pecados, et non paredes
mientes al hufana del mundo sin pro, et que es toda vanidat, nin creades a
muchos que vos dirán que fagades mucho por la valía. Et esta valía dizen
ellos por mantener muchas gentes, et non catan si an de que lo pueden
complir, et non paran mientes cómo acabaron o cuántos fincaron de los que
non cataron sinon por esta que ellos llaman grant valía o cómo son poblados
los sus solares. Et vós, señor conde Lucanor, pues dezides que queredes
servir a Dios et fazerle emienda de los enojos quel’ feziestes, non querades
seguir esta carrera que es de ufana et llena de vanidat. Mas, pues Dios vos
pobló en tierra quel’ podades servir contra los moros, tan bien por mar
como por tierra, fazet vuestro poder porque seades seguro de lo que
dexades en vuestra tierra. Et esto fincando seguro, et aviendo fecho
emienda a Dios de los yerros que fiziestes, porque estedes en verdadera
penitençia, porque de los bienes que fezierdes ayades de todos
meresçimiento, et faziendo esto podedes dexar todo lo ál, et estar sienpre
en serviçio de Dios et acabar así vuestra vida. Et faziendo esto, tengo que
ésta es la mejor manera que vós podedes tomar para salvar el alma, guarEl
Conde Lucanor
16
dando vuestro estado et vuestra onra. Et devedes crer que por estar en
servicio de Dios non morredes ante, nin bivredes más por estar en vuestra
tierra. Et si muriéredes en serviçio de Dios, bivie
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