et muy grand
vuestro daño, entendet que es de la manera de la mora que se espantava del
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sueno de la tarrazuela et non se espantava de desconjuntar la cabeça del
muerto. Et pues él quiere que fagades vós por él lo que sería vuestro daño
si lo fiziésedes, fazet vós a él lo que él faze a vos: dezilde buenas palabras
et mostradle muy buen talante; et en lo que vos non enpeesçiere, facet por
él todo lo que cumpliere, mas en lo que fuer vuestro daño, partitlo siempre
con la más apuesta manera que pudiéredes, et en cabo, por una guisa o por
otra, guardatvos de fazer vuestro daño.
El conde tovo éste por buen consejo et fízolo así et fallósse ende muy bien.
Et teniendo don Johan este enxiemplo por bueno, fízolo escrivir en este libro,
et fizo estos viessos que dizen assí:
Por qui non quiere lo que te cumple fazer,
tú non quieras lo tuyo por él perder.
Et la estoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XLVIIIº
De lo que contesçió a uno que provava sus amigos
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta
manera:
-Patronio, segunt el mío cuidar, yo he muchos amigos que me dan a entender
que por miedo de perder los cuerpos nin lo que an, que non dexarían de
fazer lo que me cumpliesse; que por cosa del mundo que pudiesse acaesçer
non se parterían de mí. Et por el buen entendimiento que vós avedes,
ruégovos que me digades en qué manera podré saber si estos mis amigos
farían por mí tanto como dizen.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, los buenos amigos son la mejor cosa
del mundo, et bien cred que cuando biene grand mester et la grand quexa,
que falla omne muy menos de cuantos cuida; et otrosí, cuando el mester
non es grande, es grave de provar cuál sería amigo verdadero cuando la
El Conde Lucanor
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priessa veniesse; pero para que vós podades saber cuál es el amigo verdadero,
plazerme ía que sopiéssedes lo que contesció a un omne bueno con un
su fijo que dizía que avía muchos amigos.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, un omne bueno avía un fijo, et entre
las otras cosas quel’ mandava et le consejava, dizíal’ sienpre que puñasse
en aver muchos amigos et buenos. El fijo fízolo assí, et començó a acompañarse
et a partir de lo que avía con muchos omnes por tal de los aver por
amigos. Et todos aquellos dizían que eran sus amigos et que farían por él
todo cuantol’ cumpliesse, et que aventurarían por él los cuerpos et cuanto
en el mundo oviessen cuandol’ fuesse mester.
Un día, estando aquel mançebo con su padre, preguntól’ si avía fecho lo
quel’ mandara, et si avía ganado muchos amigos. Et el fijo díxole que sí,
que avía muchos, mas que señaladamente entre todos los otros avía fasta
diez de que era çierto que por miedo de muerte, nin de ningún reçelo, que
nunca le errarién por quexa, nin por mengua, nin por ocasión quel’ acaesçiesse.
Cuando el padre esto oyó, díxol’ que se marabillava ende mucho porque en
tan poco tiempo pudiera aver tantos amigos et tales, ca él, que era mucho
ançiano, nunca en toda su vida pudiera aver más de un amigo et medio.
El fijo començó a porfiar diziendo que era verdat lo que él dizía de sus
amigos. Desque el padre vio que tanto porfiava el fijo, dixo que los provasse
en esta guisa: que matasse un puerco et que lo metiesse en un saco, et
que se fuesse a casa de cada uno daquellos sus amigos, et que les dixiesse
que aquél era un omne que él avía muerto, et que era çierto; et si aquello
fuesse sabido, que non avía en el mundo cosa quel’ pudiesse escapar de la
muerte a él et a cuantos sopiessen que sabían daquel fecho; et que les rogasse,
que pues sus amigos eran, quel’ encubriessen aquel omne et, si
mester le fuesse, que se parassen con él a lo defender.
El mançebo fízolo et fue provar sus amigos segund su padre le mandara. Et
desque llegó a casa de sus amigos et les dixo aquel fecho perigloso quel’
acaesçiera, todos le dixieron que en otras cosas le ayudarién; mas que en
esto, porque podrían perder los cuerpos et lo que avían, que non se
El Conde Lucanor
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atreverían a le ayudar et que, por amor de Dios, que guardasse que non sopiessen
ningunos que avía ido a sus casas. Pero destos amigos, algunos le
dixieron que non se atreverían a fazerle otra ayuda, mas que irían rogar por
él; et otros le dixieron que cuando le levassen a la muerte, que non lo desanpararían
fasta que oviessen conplido en él la justicia, et quel’ farían onra
al su enterramiento.
Desque el mançebo ovo provado assí todos sus amigos et non falló cobro
en ninguno, tornóse para su padre et díxol’ todo lo quel’ acaesçiera. Cuando
el padre así lo vio venir, díxol’ que bien podía ver ya que más saben
los que mucho an visto et provado, que los que nunca passaron por las cosas.
Estonçe le dixo que él non avía más de un amigo et medio, et que los
fuesse provar.
El mancebo fue provar al que su padre tenía por medio amigo; et llegó a su
casa de noche et levava el puerco muerto a cuestas, et llamó a la puerta
daquel medio amigo de su padre et contól’ aquella desaventura quel’ avía
contesçido et lo que fallara en todos sus amigos, et rogól que por el amor
que avía con su padre quel’ acorriese en aquella cuita.
Cuando el medio amigo de su padre aquello vio díxol’ que con él non avía
amor nin afazimiento porque se deviesse tanto aventurar, mas que por el
amor que avía con su padre, que gelo encubriría.
Entonçe tomó el saco con el puerco a cuestas, cuidando que era omne, et
levólo a una su huerta et enterrólo en un sulco de coles; et puso las coles en
el surco assí como ante estavan et envió el mançebo a buena bentura.
Et desque fue con su padre, contól’ todo lo quel’ contesçiera con aquel su
medio amigo. El padre le mandó que otro día, cuando estudiessen en conçejo,
que sobre cualquier razón que despartiessen, que començasse a porfiar
con aquel su medio amigo, et, sobre la porfía, quel’ diesse una puñada
en el rostro, la mayor que pudiesse.
El mançebo fizo lo quel’ mandó su padre et cuando gela dio, catól’ el omne
bueno et díxol’:
-A buena fe, fijo, mal feziste; mas dígote que por éste nin por otro mayor
tuerto non descubriré las coles del huerto.
El Conde Lucanor
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Et desque el mançebo esto contó a su padre, mandól’ que fuesse provar
aquel que era su amigo complido. Et el fijo fízolo.
Et desque llegó a casa del amigo de su padre et le contó todo lo que li avía
conteçido, dixo el omne bueno, amigo de su padre, que él le guardaría de
muerte et de daño.
Acaesçió, por aventura, que en aquel tiempo avían muerto un omne en
aquella villa, et non podían saber quién lo matara. Et porque algunos vieron
que aquel mançebo avía ido con aquel saco a cuestas muchas vezes de noche,
tovieron que él lo avía muerto.
¿Qué vos iré alongando? El mançebo fue jubgado que lo matassen. Et el
amigo de su padre avía fecho cuanto pudiera por lo escapar. Desque vio
que en ninguna manera non lo pudiera librar de muerte, dixo a los alcaldes
que non quería levar pecado de aquel mançebo, que sopiessen que aquel
mançebo non matara el omne, mas que lo matara un su fijo solo que él avía.
Et fizo al fijo que lo cognosçiesse; et el fijo otorgólo; et matáronlo. Et escapó
de la muerte el fijo del omne bueno que era amigo de su padre.
Agora, señor conde Lucanor, vos he contado cómo se pruevan los amigos,
et tengo que este enxiemplo es bueno para saber en este mundo cuáles son
los amigos, et que los deve provar ante que se meta en grant periglo por su
fuza, et que sepa a cuánto se pararan por él sil’ fuere mester. Ca çierto seet
que algunos son buenos amigos, mas muchos, et por aventura los más, son
amigos de la ventura, que, assí como la ventura corre, assí son ellos amigos.
Otrosí, este enxiemplo se puede entender spiritualmente en esta manera:
todos los omnes en este mundo tienen que an amigos, et cuando viene la
muerte, anlos de provar en aquella quexa, et van a los seglares, et dízenlos
que assaz an que fazer en sí; van a los religiosos et dízenles que rogarán a
Dios por ellos; van a la muger et a los fijos et dízenles que irán con ellos
fasta la fuessa et que lis farán onra a su enterramiento; et assí pruevan a todos
aquellos que ellos cuidavan que eran sus amigos. Et desque non fallan
en ellos ningún cobro para escapar de la muerte, assí como tornó el fijo,
depués que non falló cobro en ninguno daquellos que cuidava que eran sus
amigos, tórnanse a Dios, que es su padre, et Dios dízeles que prueven a los
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sanctos que son medios amigos. Et ellos fázenlo. Et tan grand es la vondat
de los sanctos et sobre todos de sancta María, que non dexan de rogar a
Dios por los pecadores; et sancta María muéstrale
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