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Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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s. Et el Bien dio a entender que
se pagava desta partiçión.
Et el Mal dixo que era bien que oviessen puercos; et al Bien plogo desto. Et
desque parieron, dixo el Mal que pues el Bien tomara los fijos de las ovejas
et él la leche et la lana, que tomasse agora la leche et la lana de las puercas,
et que tomaría él los fijos. Et el Bien tomó aquella parte.
Después dixo el Mal que pusiessen alguna ortaliza; et pusieron nabos. Et
desque nasçieron, dixo el Mal al Bien que non sabía qué cosa era lo que
non veía, mas, porque el Bien viesse lo que tomava, que tomasse las fojas
de los nabos que paresçían et estaban sobre tierra, et que tomaría él lo que
estava so tierra; et el Bien tomó aquella parte.
Después pusieron colles; et desque nasçieron, dixo el Mal que pues el Bien
tomara la otra vez de los nabos lo que estava sobre tierra, que tomasse
agora de las colles lo que estava so tierra; et el Bien tomó aquella parte.
Después dixo el Mal al Bien que sería buen recabdo que oviessen una
muger que los serviesse. Et al Bien plogo desto. Et desque la ovieron, dixo
el Mal que tomasse el Bien de la çinta contra la cabeça, et que él que tomaría
de la çinta contra los pies; et el Bien tomó aquella parte. Et fue assí:
que la parte del Bien fazía lo que cumplía en casa, et la parte del Mal era
casada con él et avía de dormir con su marido.
La muger fue en çinta et encaesçió de un fijo. Et desque nasçió, quiso la
madre dar al fijo de mamar; et cuando el Bien esto vio, dixo que non lo
fiziesse, ca la leche de la su parte era, et que non lo consintría en ninguna
manera. Cuando el Mal vino alegre por veer el su fijo quel’ nasçiera, falló
que estava llorando, et preguntó a su madre que por qué llorava. La madre
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le dixo que porque non mamava. Et díxol’ el Mal quel’ diesse a mamar. Et
la muger le dixo que el Bien gelo defendiera diziendo que la leche era de su
parte.
Cuando el Mal esto oyó, fue al Bien et díxol’, riendo et burlando, que fiziesse
dar la leche a su fijo. Et el Bien dixo que la leche era de su parte et que
non lo faría. Et cuando el Mal esto oyó, començól’ de afincar ende. Et
desque el Bien vio la priessa en que estava el Mal díxol’:
-Amigo, non cuides que yo tampoco sabía que non entendía cuáles partes
escogiestes vós sienpre et cuáles diestes a mí; pero nunca vos demandé ya
nada de las vuestras partes, et passé muy lazdradamiente con las partes que
me vós dávades, et vós nunca vos doliestes nin oviestes mensura contra mí,
pues si agora Dios vos traxo a lugar que avedes mester algo de lo mío, non
vos marabilledes si vos lo non quiero dar, et acordatvos de lo que me feziestes,
et sofrid esto por lo ál.
Cuando el Mal entendió que el Bien dizía verdat et que su fijo sería muerto
por esta manera, fue muy mal cuitado et començó a rogar et pedir merçet al
Bien que, por amor de Dios, oviesse piedat daquella criatura, et que non
parasse mientes a las sus maldades, et que dallí adelante sienpre faría cuanto
mandasse.
Desque el Bien esto vio, tovo quel’ fiziera Dios mucho bien en traerlo a
lugar que viesse el Mal que non podía guaresçer sinon por la vondat del
Bien, et tovo que esto le era muy grand emienda, et dixo al Mal que si
quería que consintiesse que diesse la muger leche a su fijo, que tomasse el
moço a cuestas et que andudiesse por la villa pregonando en guisa que lo
oyessen todos, et que dixiesse: «Amigos, sabet que con bien vençe el Vien
al Mal»; et faziendo esto, que consintría quel’ diesse la leche. Desto plogo
mucho al Mal, et tovo que avía de muy buen mercado la vida de su fijo, et
el Vien tovo que avía muy buena emienda. Et fízose assí, et sopieron todos
que sienpre el Bien vençe con bien.
Mas al omne bueno contesçió de otra guisa con el loco, et fue assí:
Un omne vono avía un baño et el loco vinía al vaño cuando las gentes se
vañavan et dávales tantos colpes con los cubos et con piedras et con palos
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et con cuanto fallava, que ya omne del mundo non osava ir al vaño de aquel
omne bueno. Et perdió su renta.
Cuando el omne bueno vio que aquel loco le fazía perder la renta del vaño,
madrugó un día et metiósse en el vaño ante que el loco viniesse. Et desnuyóse
et tomó un cubo de agua bien caliente et una grand maça de
madero. Et cuando el loco que solía venir al vaño para ferir los que se
vañassen llegó, endereçó al vaño como solía. Et cuando el omne bueno que
estava atendiendo desnuyo le vio entrar, dexóse ir a él muy bravo et muy
sañudo, et diol’ con el cubo del agua caliente por çima de la cabeça, et
metió mano a la maça et diol’ tantos et tales colpes con ella por la cabeça et
por el cuerpo, que el loco cuidó ser muerto, et cuidó que aquel omne bueno
que era loco. Et salió dando muy grandes vozes, et topó con un omne et
preguntól’ cómo vinía assí dando vozes, quexándose tanto; et el loco le
dixo:
-Amigo, guardatvos, que sabet que otro loco a en el vaño.
Et vós, señor conde Lucanor, con estos vuestros vezinos passat assí: con el
que avedes tales debdos que en toda guisa quered que sienpre seades amigos,
et fazedle sienpre buenas obras, et aunque vos faga algunos enojos,
datles passada et acorredle sienpre al su mester, pero siempre lo fazed dándol’
a entender que lo fazedes por los debdos et por el amor quel’ avedes,
mas non por vençimiento; mas al otro, con quien non avedes tales debdos,
en ninguna guisa non le sufrades cosa del mundo, mas datle bien a entender
que por quequier que vos faga todo se aventurará sobrello. Ca bien cred
que los malos amigos que más guardan el amor por varata et por reçelo,
que por otra buena voluntad.
El conde tovo éste por muy buen consejo et fízolo assí, et fallóse ende muy
bien.
Et porque don Johan tovo éstos por buenos enxiemplos, fízolos escrivir en
este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Sienpre el Bien vençe con bien al Mal;
sofrir al omne malo poco val.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
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Exemplo XLIVº
De lo que contesçió a don Pero Núñez el Leal et a don Roy Gonzáles de
Cavallos et a don Gutier Roíz de Blaguiello con el conde don Rodrigo
el Franco
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole:
-Patronio, a mí acaesçió de aver muy grandes guerras, en tal guisa que
estava la mi fazienda en muy grand peligro. Et cuando yo estava en mayor
mester, algunos de aquellos que yo crié et a quien fiziera mucho bien,
dexáronme, et aun señaláronse mucho a me fazer mucho desserviçio. Et
tales cosas fizieron ante mi aquéllos, que bien vos digo que me fizieron
aver muy peor esperança de las gentes de cuanto avía ante que aquellos que
assí errassen contra mí. Et por el buen seso que Dios vos dio, ruégovos que
me consejedes lo que vos paresçe que devo fazer en esto.
-Señor conde -dixo Patronio-, si los que assí erraron contra vós fueran tales
como fueron don Pero Núñez de Fuente Almexir et don Roy Gonzáles de
Çavallos et don Gutier Roíz de Blaguiello et sopieran lo que les contesçió,
non fizieran lo que ficieron.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde -dixo Patronio-, el conde don Rodrigo el Franco fue casado
con una dueña fija de don Gil García de Çagra, et fue muy buena dueña et
el conde, su marido, asacól’ falso testimonio. Et ella, quexándose desto,
fizo su oraçión a Dios que si ella era culpada, que Dios mostrasse su miraglo
en ella; et si el marido le assacara falso testimonio, que lo mostrasse en
él.
Luego que la oración fue acabada, por el miraglo de Dios, engafezió el
conde, su marido, et ella partiósse de’l. Et luego que fueron partidos, envió
el rey de Navarra sus mandaderos a la dueña et casó con ella, et fue reina
de Navarra.
El conde, seyendo gafo, et veyendo que non podía guaresçer, fuesse para la
Tierra Sancta en romería para morir allá. Et como quier que él era muy onrado
et avía muchos buenos vasallos, non fueron con él sinon estos tres
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cavalleros dichos, et moraron allá tanto tiempo que les non cumplió lo que
levaron de su tierra et ovieron de venir a tan grand pobreza, que non avían
cosa que dar al conde, su señor, para comer; et por la grand mengua,
alquilávanse cada día los dos en la plaça et el uno fincava con el conde, et
de lo que ganavan de su alquilé governavan su señor et a sí mismos. Et
cada noche vañavan al conde et alinpiávanle las llagas de aquella gafedat.
Et acaesçió que en lavándole una noche los pies et las piernas, que, por
aventura, ovieron mester de escopir, et escupieron. Cuando el conde vio
que todos escupieron, cuidando que todos lo fazían por asco que de’l tomavan,
començó a llorar et a quexarse del grand pesar et quebranto que
daquello oviera.
Et porque el conde entendiesse que non avían asco de la su dolen

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