to pudiesse.
Et la buena muger, fiando en esto, tóvola en su casa et fiava della toda su
fazienda, et esso mismo fazía su marido.
El Conde Lucanor
124
Et desque ella ovo morado muy grand tiempo en su casa et era privada de
entramos, vino un día muy triste et dixo a la muger, que fiava en ella:
-Fija, mucho me pesa desto que agora oí: que vuestro marido que se paga
más de otra muger que non de vos, et ruégovos quel’ fagades mucha onra et
mucho plazer porque él non se pague más de otra muger que de vos, ca desto
vos podría venir más mal que de otra cosa ninguna.
Cuando la buena muger esto oyó, comoquier que non lo creía, tovo desto
muy grand pesar et entristeçió muy fieramente. Et desque la mala beguina
la vio estar triste, fuesse para en el logar pora do su marido avía de venir.
Et de que se encontró con él, díxol’ quel’ pesava mucho de lo que fazié en
tener tan buena muger como tenié et amar más a otra que non a ella, et que
esto, que ella lo sabía ya, et que tomara grand pesar et quel’ dixiera que,
pues él esto fazié, fiziéndol’ ella tanto serviçio, que cataría otro que la
amasse a ella tanto como él o más, que por Dios, que guardasse que esto
non lo sopiesse su muger, sinon que sería muerta.
Cuando el marido esto oyó, comoquier que lo non creyó, tomó ende grand
pesar et fincó muy triste.
Et desque la falsa beguina le dexó assí, fuesse adelante a su muger et
díxol’, amostrándol’ muy grand pesar:
-Fija, non sé qué desaventura es ésta, que vuestro marido es muy despagado
de vos; et porque lo entendades que es verdat, esto que yo vos digo,
agora veredes como viene muy triste et muy sañudo, lo que él non solía
fazer.
Et desque la dexó con este cuidado, fuesse para su marido et díxol’ esso
mismo. Et desque el marido llegó a su casa et falló a su muger triste, et de
los plazeres que solían en uno aver que non avían ninguno, estavan cada
uno con muy grand cuidado.
Et de que el marido fue a otra parte, dixo la mala beguina a la buena muger
que si ella quisiesse, que buscaría algún omne muy sabidor quel’ fiziesse
alguna cosa con que su marido perdiesse aquel mal talante que avía contra
ella.
El Conde Lucanor
125
Et la muger, queriendo aver muy buena vida con su marido, díxol’ quel’
plazía et que gelo gradescería mucho.
Et a cabo de algunos días, tornó a ella et díxol’ que avía fallado un omne
muy sabidor et quel’ dixiera que si oviesse unos pocos de cabellos de la
varba de su marido de los que están en la garganta, que faría con ellos una
maestría que perdiesse el marido toda la saña que avía della, et que vivrían
en buena vida como solían o por aventura mejor, et que a la ora que viniesse,
que guisasse que se echasse a dormir en su regaço. Et diol’ una nabaja
con que cortasse los cabellos.
Et la buena muger, por el grand amor que avía a su marido, pesándol’
mucho de la estrañeza que entrellos avía caído et cudiçiando más que cosa
del mundo tornar a la buena vida que en uno solían aver díxol’ quel’ plazía
et que lo faría assí. Et tomó la navaja que la mala beguina traxo para lo
fazer.
Et la beguina falsa tornó al marido, et díxol’ que avía muy grand duelo de
la su muerte, et por ende que gelo non podía encobrir: que sopiesse que su
muger le quería matar et irse con su amigo; et porque entendiesse quel’
dizía verdat, que su muger et aquel su amigo avían acordado que lo matassen
en esta manera: que luego que viniesse, que guisaría que el que se
adormiesse en su regaço della, et desque fuesse adormido, quel’ degollasse
con una navaja que tenía paral’ degollar.
Et cuando el marido esto oyó, fue mucho espantado, et como quier que ante
estava con mal cuidado por las falsas palabras que la mala beguina le avía
dicho, por esto que agora dixo fue muy cuitado et puso en su coraçón de se
guardar et de lo provar; et fuesse para su casa.
Et luego que su muger lo vio, reçibiólo mejor que los otros días de ante, et
díxol’ que sienpre andava travajando et que non quería folgar nin descansar,
mas que se echasse allí cerca della et que pusiesse la cabeça en su regaço,
et ella quel’ espulgaría.
Cuando el marido esto oyó, tovo por çierto lo quel’ dixiera la falsa beguina,
et por provar lo que su muger faría, echósse a dormir en su regaço et
començó de dar a entender que durmía. Et de que su muger tovo que era
adormido bien, sacó la navaja para le cortar los cabellos, segund la falsa
El Conde Lucanor
126
beguina le avía dicho. Cuando el marido le vio la navaja en la mano cerca
de la su garganta, teniendo que era verdat lo que la falsa beguina le dixiera,
sacól’ la navaja de las manos et degollóla con ella.
Et al roído que se fizo cuando la degollava, recudieron el padre et los hermanos
de la muger. Et cuando vieron que la muger era degollada et que
nunca fasta aquel día oyeron al su marido nin a otro omne ninguna cosa
mala en ella, por el grand pesar que ovieron, endereçaron todos al marido et
matáronlo.
Et a este roído recudieron los parientes del marido et mataron a aquellos
que mataron a su pariente. Et en tal guisa se revolvió el pleito, que se mataron
aquel día la mayor parte de cuantos eran en aquella villa.
Et todo esto vino por las falsas palabras que sopo dezir aquella falsa beguina.
Pero porque Dios nunca quiere que el que mal fecho faze que finque
sin pena, nin aún, que el mal fecho sea encubierto, guisó que fuesse sabido
que todo aquel mal viniera por aquella falsa beguina, et fizieron della
muchas malas justicias, et diéronle muy mala muerte et muy cruel.
Et vós, señor conde Lucanor, si queredes saber cuál es el pior omne del
mundo et de que más mal puede venir a las gentes, sabet que es el que se
muestra por buen christiano et por omne bueno et leal, et la su entençión es
falsa, et anda asacando falsedades et mentiras por meter mal entre llas
gentes. Et conséjovos yo que siempre vos guardedes de los que vierdes que
se fazen gatos religiosos, que los más dellos sienpre andan con mal et con
engaño, et para que los podades conosçer, tomad el consejo del Evangelio
que dize: «A fructibus eorum coñosçetis eos» que quiere dezir «que por las
sus obras los cognosçeredes». Ca çierto sed que non a omne en el mundo
que muy luengamente pueda encubrir las obras que tiene en la voluntad, ca
bien las puede encobrir algún tiempo, mas non luengamente.
Et el conde tovo que era verdad esto que Patronio le dixo et puso en su
coraçón de lo fazer assí. Rogó a Dios quel’ guardasse a él et a todos sus
amigos de tal omne.
Et entendiendo don Johan que este enxiemplo era muy bueno, fízolo escrivir
en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
El Conde Lucanor
127
Para mientes a las obras et non a la semejança,
si cobdiçiares ser guardado de aver mala andança.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XLIIIº
De lo que contesçió al Bien et al Mal, et al cuerdo con el loco
El conde Lucanor fablava con Patronio, su consegero, en esta manera:
-Patronio, a mí contesçe que he dos vezinos: el uno es omne a qui yo amo
mucho, et ha muchos buenos deubdos entre mí et él porquel’ devo amar; et
non sé qué pecado o qué ocasión es que muchas vezes me faze algunos yerros
et algunas escatimas de que tomo muy grand enojo; et el otro non es
omne con quien aya grandes debdos, nin grand amor, nin ay entre nos
grand razón porquel’ deva mucho amar; et éste, otrossí, a las vezes, fázeme
algunas cosas de que yo non me pago. Et por el buen entendimiento que
vos avedes, ruégovos que me consejedes en qué manera passe con aquellos
dos omnes.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, esto que vós dezides non es una
cosa, ante son dos, et muy revessadas la una de la otra. Et para que vós podades
en esto obrar como vos cumple, plazerme ía que sopiéssedes dos cosas
que acaesçieron; la una, lo que contesçió al Bien et al Mal; et la otra, lo
que contesçió a un omne bueno con un loco.
El conde le preguntó cómo fuera aquello:
-Señor conde -dixo Patronio-, porque éstas son dos cosas et non vos las podría
dezir en uno, decirvos he primero de lo que contesçió al Bien et al Mal,
et dezirvos he después lo que contesçió al omne bueno con el loco.
Señor conde, el Bien et el Mal acordaron de fazer su compañía en uno. Et
el Mal, que es más acuçioso et sienpre anda con rebuelta e non puede folgar,
sinon revolver algún engaño et algún mal, dixo al Bien que sería buen
El Conde Lucanor
128
recabdo que oviessen algún ganado con que se pudiessen mantener. Al
Bien plogo desto; et acordaron de aver ovejas.
Et luego que las ovejas fueron paridas, dixo el Mal al Bien que escogiesse
en el esquimo daquellas ovejas.
El Bien, como es bueno et mesurado, non quiso escoger, et el Bien dixo al
Mal que escogiesse él. Et el Mal, porque es malo et derranchado plógol’
ende, et dixo que tomasse el Bien los corderuelos assí como nasçían, et él,
que tomaría la leche et la lana de las oveja
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