gloria
nin por ufana del mundo. Et, señor, faziéndose estas çinco cosas, serían todas
las buenas obras et limosnas bien complidas, et avría omne de todas
muy grand galardón; pero vós nin otro ninguno que tan complidamente non
las pudiesse fazer, non deve por esso dexar de fazer buenas obras, teniendo
que pues non las faze en las çinco maneras que son dichas, que non le tiene
pro de las fazer; ca ésta sería muy mala razón et sería como desesperamiento;
ca çierto es que en cualquier manera que omne faga bien, que
sienpre es bien; ca las buenas obras prestan al omne a salir de pecado et venir
a penitençia et a la salut del cuerpo, et a que sea rico et onrado, et que
aya buena fama de las gentes, et para todos los vienes temporales. Et assí,
todo bien que omne faga a cualquier entención sienpre es bueno, mas sería
muy mejor para salvamiento et aprovechamiento del alma guardando las
cinco cosas dichas.
El conde tovo que era verdat lo que Patronio le dizía et puso en su coraçón
de lo fazer assí, et rogó a Dios quel’ guisse que lo pueda fazer en la manera
que Patronio le dizía.
Et entendiendo don Johan que este enxiemplo era muy bueno, fízolo escrivir
en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Faz bien et a buena entençión en tu vida,
si quieres acabar la gloria conplida.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
El Conde Lucanor
120
Exemplo XLIº
De lo que contesçió a un rey de Córdova quel’dizían Alhaquem
Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta guisa:
-Patronio, vós sabedes que yo só muy grand caçador et he fecho muchas
caças nuevas que nunca fizo otro omne. Et aun he fecho et eñadido en las
piuelas et en los capiellos algunas cosas muy aprovechosas que nunca
fueron fechas. Et agora, los que quieren dezir mal de mí fablan en manera
de escarnio, et cuando loan al Cid Roy Díaz o al conde Ferrant Gonzáles de
cuantas lides vençieron o al sancto et bien aventurado rey don Ferrando de
cuantas buenas conquistas fizo, loan a mí diziendo que fiz muy buen fecho
porque añadí aquello en los capiellos et en las pihuelas. Et porque yo entiendo
que este alabamiento más se me toma en denuesto que en alavamiento,
ruégovos que me consejedes en qué manera faré porque non me escarnezcan
por la buena obra que fiz.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, para que vós sepades lo que vos más
cumpliría de fazer en esto, plazerme ía que sopiéssedes lo que contesçió a
un moro que fue rey de Córdova.
Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde -dixo Patronio-, en Córdova ovo un rey que avía nombre Alhaquim.
Como quier que mantenía assaz bien su regno, non se travajava de
fazer otra cosa onrada nin de grand fama de las que suelen et deven fazer
los buenos reys; ca non tan solamente son los reys tenidos de guardar sus
regnos, mas los que buenos quieren seer, conviene que tales obras fagan
porque con derecho acresçienten su regno et fagan en guisa que en su vida
sean muy loados de las gentes, et después de su muerte finquen buenas
fazañas de las buenas obras que ellos ovieren fechas. Et este rey non se trabajava
desto, sinon de comer et folgar et estar en su casa viçioso.
Et acaesçió que estando un día folgando, que tañían ante’l un estrumento de
que se pagaran mucho los moros, que a nombre albogón. Et el rey paró
mientes et entendió que non fazía tan buen son como era menester, et tomó
el albogón et añadió en él un forado en la parte de yuso en derecho de los
El Conde Lucanor
121
otros forados, et dende adelante faze el albogón muy mejor son que fasta
entonçe fazía.
Et como quier que aquello era buen fecho para en aquella cosa, porque non
era tan grand fecho como convinía de fazer a rey, las gentes, en manera de
escarnio, començaron aquel fecho a loar et dizían cuando loavan a alguno:
«V.a. he de ziat Alhaquim», que quiere dezir: «Éste es el añadimiento del
rey Alhaquem.»
Et esta palabra fue sonada tanto por la tierra fasta que la ovo de oír el rey,
et preguntó por qué dezían las gentes esta palabra. Et como quier que gelo
quisieran encobrir, tanto los afincó, que gelo ovieron a dezir.
Et desque él esto oyó, tomó ende grand pesar, pero como era muy buen rey,
non quiso fazer mal en los que dizían esta palabra, mas puso en su coraçón
de fazer otro añadimiento de que por fuerça oviessen las gentes a loar el su
fecho.
Entonçe, porque la mezquita de Córdoba non era acabada, añadió en ella
aquel rey toda la labor que ý menguava et acabóla.
Ésta es la mayor et más complida et más noble mezquita que los moros
avían en España, et loado a Dios, es agora eglesia et llámanla Sancta María
de Córdova, et ofreçióla el sancto rey don Ferrando a Sancta María cuando
ganó a Córdova de los moros.
Et desque aquel rey ovo acabada la mezquita et fecho aquel tan buen
añadimiento, dixo que pues fasta entonçe lo loavan escarniçiéndolo del
añadimiento que fiziera en el albogón, que tenía que de allí adellante lo
avían a loar con razón del añadimiento que fiziera en la mezquita de Córdova.
Et fue depués muy loado. Et el loamiento que fasta estonçe le fazían escarniçiéndolo,
fincó depués por loor; et oy en día dizen los moros cuando
quieren loar algún buen fecho: «Éste es el añadimiento de Alhaquem».
Et vós, señor conde, si tomades pesar o cuidades que vos loan por vos escarnecer
del añadimiento que fiziestes en los capiellos et en las pihuelas et
en las otras cosas de caça que vos fiziestes, guisad de fazer algunos fechos
El Conde Lucanor
122
grandes et buenos et nobles, cuales pertenesçen de fazer a los grandes omnes.
Et por fuerça las gentes avrán de loar los vuestros buenos fechos, assí
como loan agora por escarnio el añadimiento que fiziestes en las cosas de la
caça.
El conde tovo éste por buen consejo, et fízolo assí, et fallóse ende muy
bien.
Et porque don Johan entendió que éste era buen enxiemplo, fízolo escrivir
en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Si algún bien fizieres
que muy grande non fuere,
faz grandes si pudieres,
que el bien nunca muere.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XLIIº
De lo que contesçió a una falsa veguina
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta
guisa:
-Patronio, yo et otras muchas gentes estávamos fablando et preguntávamosnos
que cuál era la manera que un omne malo podría aver para fazer a
todas las otras gentes cosa porque más mal les veniesse. Et los unos dizían
que por ser omne reboltoso, et los otros dizían que por seer omne muy
peleador, et los otros dizían que por seer muy mal fechor en la tierra, et los
otros dizían que la cosa porque el omne malo podría fazer más mal a todas
las otras gentes que era por seer de mala lengua et assacador. Et por el buen
entendimiento que vós avedes, ruégovos que me digades de cuál mal destos
podría venir más mal a todas las gentes.
El Conde Lucanor
123
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, para que vós sepades esto, mucho
querría que sopiésedes lo que contesçió al diablo con una muger destas que
se fazen beguinas.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, en una villa avía un muy buen
mancebo et era casado con una muger et fazían buena vida en uno, assí que
nunca entre ellos avía desabenençia.
Et porque el diablo se despaga sienpre de las buenas cosas, ovo desto muy
grand pesar, et pero que andido muy grand tiempo por meter mal entre ellos,
nunca lo pudo guisar.
Et un día, viniendo el diablo de aquel logar do fazían vida aquel omne et
aquella muger, muy triste porque non podía poner ý ningún mal, topó con
una veguina. Et desque se conoscieron, preguntól’ que por qué vinía triste.
Et él díxole que vinía de aquella villa do fazían vida aquel omne et aquella
muger et que avía muy grand tiempo que andava por poner mal entrellos et
nunca pudiera; et desque lo sopiera aquel su mayoral, quel’ dixiera que
pues tan grand tiempo avía que andava en aquello et pues non lo fazía, que
sopiesse que era perdido con él; et que por esta razón vinía triste.
Et ella díxol’ que se marabillava, pues tanto sabía, cómo non lo podía fazer,
mas que si fiziesse lo que ella querié, que ella le pornía recabdo en esto.
Et el diablo le dixo que faría lo que ella quisiesse en tal que guisasse cómo
pusiesse mal entre aquel omne et aquella muger.
Et de que el diablo et aquella beguina fueron a esto avenidos, fuesse la beguina
para aquel logar do vivían aquel omne et aquella muger, et tanto fizo
de día en día, fasta que se fizo conosçer con aquella muger de aquel mançebo
et fízol’ entender que era criada de su madre, et por este debdo que
avía con ella, que era muy tenuda de la servir et que la serviría cuan
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