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Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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criado quiere casar con tal muger, si
fuere él tal como aquel mançebo, consejalde que case seguramente, ca él
sabrá cómo passa en su casa; mas si non fuere tal que entienda lo que deve
fazer et lo quel’ cumple, dexadle passe su ventura. Et aun consejo a vós que
con todos los omnes que ovierdes a fazer, que siempre les dedes a entender
en cuál manera an de pasar conbusco.
El conde obo éste por buen consejo, et fízolo assí et fallóse dello vien.
Et porque don Johan lo tovo por buen enxiemplo, fízolo escrivir en este libro,
et fizo estos viessos que dizen assí:
Si al comienço non muestras qui eres,
nunca podrás después cuando quisieres.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
El Conde Lucanor
110
Exemplo XXXVIº
De lo que contesçió a un mercadero cuando falló su muger et su fijo
durmiendo en uno
Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, estando muy sañudo por una
cosa quel’ dixieron, que tenía él que era muy grand su desonra, et díxole
que quería fazer sobrello tan grand cosa et tan grand movimiento, que para
siempre fincasse por fazaña.
Et cuando Patronio lo vio assí sañudo tan arrebatadamente, díxole:
-Señor conde, mucho querría que sopiéssedes lo que contesçió a un mercadero
que fue un día conprar sesos.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde -dixo Patronio-, en una villa morava un grand maestro que
non avía otro ofiçio nin otro mester sinon vender sesos. Et aquel mercadero
de que ya vos fablé por esto que oyó, un día fue veer aquel maestro que
vendía sesos et díxol’ quel’ vendiesse uno daquellos sesos. Et el maestro
díxol’ que de cuál presçio lo quería, ca segund quisiesse el seso, que assí
avía de dar el presçio por él. Et díxole el mercadero que quería seso de un
maravedí. Et el maestro tomó el maravedí, et díxol’:
-Amigo, cuando alguno vos convidare, si non sopiéredes los manjares que
oviéredes a comer, fartadvos bien del primero que vos traxieren.
El mercadero le dixo que non le avía dicho muy grand seso. Et el maestro
le dixo que él non le diera presçio que deviesse dar grand seso. El mercadero
le dixo quel’ diesse seso que valiesse una dobla, et diógela.
El maestro le dixo que, cuando fuesse muy sañudo et quisiese fazer alguna
cosa arrebatadamente, que se non quexasse nin se arrebatasse fasta que sopiesse
toda la verdat.
El mercadero tovo que aprendiendo tales fabliellas podría perder cuantas
doblas traía, et non quiso comprar más sesos, pero tovo este seso en el
coraçón.
El Conde Lucanor
111
Et acaesçió que el mercadero que fue sobre mar a una tierra muy lueñe, et
cuando se fue, dexó a su muger en çinta. El mercadero moró andando en su
mercaduría tanto tiempo, fasta que el fijo que nasçiera de que fincara su
muger en çinta avía más de veinte años. Et la madre, porque non avía otro
fijo et tenía que su marido non era vivo, conortávase con aquel fijo et
amávalo como a fijo, et por el grand amor que avía a su padre, llamávalo
marido. Et comía sienpre con ella et durmía con ella como cuando avía un
año o dos, et assí passaba su vida como muy buena mujer, et con muy
grand cuita porque non sabía nuebas de su marido.
Et acaesçió que el mercadero libró toda su mercaduría et tornó muy bien
andante. Et el día que llegó al puerto de aquella villa do morava, non dixo
nada a ninguno, fuesse desconoçidamente para su casa et escondióse en un
lugar encubierto por veer lo que se fazía en su casa.
Cuando fue contra la tarde, llegó el fijo de la buena muger, et la madre
preguntól’:
-Di, marido, ¿ónde vienes?
El mercadero, que oyó a su mujer llamar marido a aquel mançebo, pesól’
mucho, ca bien tenía que era omne con quien fazía mal, o a lo mejor que
era casada con él; et tovo más: que fazía maldat que non que fuese casada,
et porque el omne era tan moro. Quisiéralos matar luego, pero acordándose
del seso que costara una dobla, non se arrebató.
Et desque llegó la tarde assentáronse a comer. De que el mercadero los vio
assí estar, fue aun más movido por los matar, pero por el seso que conprara
non se arrebató.
Mas cuando vino la noche et los vio echar en la cama, fízosele muy grave
de sofrir et endereçó a ellos por los matar. Et yendo assí muy sañudo,
acordándose del seso que conprara, estido quedo.
Et ante que matassen la candela, començó la madre a dezir al fijo, llorando
muy fuerte:
El Conde Lucanor
112
-¡Ay, marido et fijo! Señor, dixiéronme que agora llegara una nabe al
puerto et dizían que vinía daquella tierra do fue vuestro padre. Por amor de
Dios, id allá cras de grand mañana, et por ventura querrá Dios que sabredes
algunas buenas nuebas de’l.
Cuando el mercadero aquello oyó, et se acordó como dexara en çinta a su
muger, entendió que aquél era su fijo.
Et si ovo grand plazer, non vos marabilledes. Et otrosí, gradesçió mucho a
Dios porque quiso guardar que los non mató como lo quisiera fazer, donde
fincara muy malandante por tal ocasión, et tovo por bien enpleada la dobla
que dio por aquel seso, de que se guardó et que se non arrebató por saña.
Et vós, señor conde, como quier que cuidades que vos es mengua de sofrir
esto que dezides, esto sería verdat de que fuéssedes çierto de la cosa; mas
fasta que ende seades çierto, conséjovos yo que por saña nin por rebato,
que vos non rebatedes a fazer ninguna cosa (ca pues esto non es cosa que se
pierda por tiempo en vos sofrir), fasta que sepades toda la verdat, et non
perdedes nada, et del rebatamiento podervos íades muy aína repentir.
El conde tovo este por buen consejo et fízolo assí, et fallóse ende bien.
Et teniéndolo don Johan por buen enxiemplo, fízol’ escrivir en este libro et
fizo estos viessos que dizen assí:
Si con rebato grant cosa fazierdes,
ten que es derecho si te arrepentieres.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
El Conde Lucanor
113
Exemplo XXXVIIº
De la repuesta que dio el conde Ferrant Gonsáles a sus gentes depués
que ovo vençido la batalla de Façinas
Una vegada vinía el conde de una hueste muy cansado et muy lazdrado et
pobre, et ante que huviasse folgar nin descansar, llegól’ mandado muy
apressurado de otro fecho que se movía de nuebo; et los más de su gente
consejárenle que folgasse algún tiempo et después que faría lo que se le
guisase. Et el conde preguntó a Patronio lo que faría en aquel fecho. Et Patronio
díxole:
-Señor, para que vós escojades en esto lo mejor, mucho querría que sopiéssedes
la repuesta que dio una vez el conde Ferrant Gonsáles a sus vassallos.
El conde preguntó a Patronio cómo fuera aquello.
-Señor conde -dixo Patronio-, cuando el conde Ferrant Gonsáles vençió al
Rey Almozerre en Façinas, murieron ý muchos de los suyos; et él et todos
los más que fincaron vivos fueron muy mal feridos; et ante que uviassen
guaresçer, sopo quel’ entrava el rey de Navarra por la tierra, et mandó a los
suyos que endereçassen a lidiar con los navarros. Et todos los suyos
dixiéronle que tenían muy cansados los cavallos, et aun los cuerpos; et
aunque por esto non lo dexasse, que lo devía dexar porque él et todos los
suyos estavan muy mal feridos, et que esperasse fasta que fuessen guaridos
él et ellos.
Cuando el conde vio que todos querían partir de aquel camino, sintiéndose
más de la onra que del cuerpo, díxoles:
-Amigos, por las feridas non lo dexemos, ca estas feridas nuebas que agora
nos darán, nos farán que olvidemos las que nos dieron en la otra vatalla.
Desque los suyos vieron que se non dolía del cuerpo por defender su tierra
et su onra, fueron con él. Et vençió la lid et fue muy bien andante.
Et vós, señor conde Lucanor, si queredes fazer lo que devierdes, cuando
viéredes que cumple para defendimiento de lo vuestro et de los vuestros, et
El Conde Lucanor
114
de vuestra onra, nunca vos sintades por lazeria, nin por travajo, nin por peligro;
et fazet en guisa que el peligro et la lazeria nueba vos faga olvidar lo
passado.
El conde tovo este por buen conseio, et fízolo assí et fallósse dello muy
bien.
Et entendiendo don Johan que éste era muy buen enxienplo, fízolo poner en
este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Aquesto tenet çierto, que es verdat provada:
que onra et grand vicio non an una morada.
Et la istoria deste enxiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XXXVIIIº
De lo que contesçió a un omne que iva cargado de piedras preçiosas et
se afogó en el río
Un día dixo el conde a Patronio que avía muy grand voluntad de estar en
una tierra porquel’ avían de dar ý una partida de dineros, et cuidava fazer ý
mucho de su pro, pero que avía muy grand reçelo que si allí se detoviesse
quel’ podría venir muy grand periglo del cuerpo, et quel’ rogava quel’ consejasse
qué far

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