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Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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onde Lucanor
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tomase de’l reçelo. Ca en las cosas en que tan grant mal ha, que se non
pueden cobrar si se fazen, ningún omne cuerdo non deve esperar ende la
prueva. Et por ende, desque el rey fue caído en esta dubda et sospecha,
estava con grant reçelo, pero non se quiso mover en ninguna cosa contra
aquel su privado fasta que desto sopiese alguna verdat.
Et aquellos otros que buscavan mal a aquel su privado dixiéronle una
manera muy engañosa en cómo podría provar que era verdat aquello que
ellos dizían, et enformaron bien al rey en una manera engañosa, segund
adelante oidredes, cómo fablase con aquel su privado. Et el rey puso en su
coraçón de lo fazer, et fízolo.
Et estando a cabo de algunos días el rey fablando con aquel su privado, entre
otras razones muchas que fablaron, començól’ un poco a dar a entender
que se despagava mucho de la vida deste mundo et quel’ paresçía que todo
era vanidat. Et entonçe non le dixo más. Et después, a cabo de algunos días,
fablando otra vez con el aquel su privado, dándol’ a entender que sobre otra
razón començava aquella fabla, tornól’ a dezir que cada día se pagava menos
de la vida deste mundo et de las maneras que en él veía. Et esta razón
le dixo tantos días et tantas vegadas, fasta que el privado entendió que el
rey non tomava ningún plazer en las onras deste mundo, nin en las riquezas,
nin en ninguna cosa de los vienes nin de los plazeres que en este
mundo avié. Et desque el rey entendió que aquel su privado era vien caído
en aquella entençión, díxol’ un día que avía pensado de dexar el mundo et
irse desterrar a tierra do non fuesse conosçido, et catar algún lugar extraño
et muy apartado en que fiziese penitençia de sus pecados. Et que por
aquella manera, pensava que le avría Dios merced de’l et podría aver la su
gracia porque ganase la gloria del Paraíso.
Cuando el privado del rey esto le oyó dezir, estrañógelo mucho, deziéndol’
muchas maneras porque lo non devía fazer. Et entre las otras, díxol’ que si
esto fiziese, que faría muy grant deserviçio a Dios en dexar tantas gentes
como avía en el su regno, que tenía él vien mantenidas en paz et en justiçia,
et que era çierto que luego que él dende se partiese, que avría entrellos muy
gran bolliçio et muy grandes contiendas, de que tomaría Dios muy grant
deserviçio et la tierra muy grant dapño, et cuando por todo esto non lo dexase,
que lo devía dexar por la reina, su muger, et por un fijo muy pequeñuelo
que dexava: que era çierto que serían en muy grant aventura, tanbién
de los cuerpos, como de las faziendas.
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A esto respondió el rey que, ante que él pusiesse en toda guisa en su voluntad
de se partir de aquella tierra, pensó él la manera en cómo dexaría recabdo
en su tierra porque su muger et su fijo fuessen servidos et toda su
tierra guardada; et que la manera era ésta: que vien sabía él que el rey le
avía criado et le avía fecho mucho bien et quel’ fallara sienpre muy leal, et
quel’ serviera muy bien et muy derechamente, et que por estas razones,
fiava en él más que en omne del mundo, et que tenía por bien del’ dexar la
muger et el fijo en su poder, et entergarle et apoderarle en todas las fortalezas
et logares del regno, porque ninguno non pudiese fazer ninguna cosa
que fuese deserviçio de su fijo; et si el rey tornase en algún tiempo, que era
çierto que fallaría muy buen recabdo en todo lo que dexase en su poder; et
si por aventura muriese, que era çierto que serviría muy bien a la reina, su
muger, et que criaría muy bien a su fijo, et quel’ ternía muy bien guardado
el su regno fasta que fuese de tiempo que lo pudiese muy bien governar; et
así, por esta manera, tenía que dexava recabdo en toda su fazienda.
Cuando el privado oyó dezir al rey que quería dexar en su poder el reino et
el fijo, como quier que lo non dio a entender, plógol’ mucho en su coraçón,
entendiendo que pues todo fincava en su poder, que podría obrar en ello
como quisiese.
Este privado avía en su casa un su cativo que era muy sabio omne et muy
grant filósofo. Et todas las cosas que aquel privado del rey avía de fazer, et
los consejos que’l avía a dar, todo lo fazía por consejo de aquel su cativo
que tenía en casa.
Et luego que el privado se partió del rey, fuese para aquel su cativo, et
contól’ todo lo quel’ conteçiera con el rey, dándol’ a entender, con muy
grant plazer et muy grand alegría, cuánto de buena ventura era, pues el rey
le quería dexar todo el reino et su fijo et su poder.
Cuando el filósofo que estava cativo oyó dezir a su señor todo lo que avía
pasado con el rey, et cómo el rey entendiera que quería él tomar en poder a
su fijo et al regno, entendió que era caído en grant yerro, et començólo a
maltraer muy fieramente, et díxol’ que fuese çierto que era en muy grant
peligro del cuerpo et de toda su fazienda, ca todo aquello que’l rey le dixiera,
non fuera porque el rey oviese voluntad de lo fazer, sinon que algunos
quel’ querían mal avían puesto al rey quel’ dixiese aquellas razones por le
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provar, et pues entendiera el rey quel’ plazía, que fuesse çierto que tenía el
cuerpo et su fazienda en muy grant peligro.
Cuando el privado del rey oyó aquellas razones, fue en muy gran cuita, ca
entendió verdaderamente que todo era así como aquel su cativo le avía dicho.
Et desque aquel sabio que tenía en su casa le vio en tan grand cuita,
consejól’ que tomase una manera como podrié escusar de aquel peligro en
que estava.
Et la manera fue ésta: luego, aquella noche, fuese raer la cabeça et la barba,
et cató una vestidura muy mala et toda apedaçada, tal cual suelen traer estos
omnes que andan pidiendo las limosnas andando en sus romerías, et un
vordón et unos çapatos rotos et bien ferrados, et metió entre las costuras de
aquellos pedaços de su vestidura una grant cuantía de doblas. Et ante que
amaniçiese, fuese para la puerta del rey, et dixo a un portero que ý falló que
dixiese al rey que se levantase porque se pudiesen ir ante que la gente despertasse,
ca él allí estava esperando; et mandól’ que lo dixiese al rey en
grant poridat. Et el portero fue muy marabillado cuandol’ vio venir en tal
manera, et entró al rey et díxogelo así como aquel su privado le mandara.
Desto se marabilló el rey, et mandó quel’ dexase entrar.
Desque lo vio cómo vinía, preguntól’ por qué fiziera aquello. El privado le
dixo que bien sabía cómol’ dixiera que se quería ir desterrar, et pues él así
lo quería fazer, que nunca quisiese Dios que él desconosçiesse cuanto bien
le feziera; et que así como de la onra et del bien que el rey obiera tomara
muy grant parte, que así era muy grant razón que de la lazeria et del desterramiento
que el rey quería tomar, que él otrosí tomase ende su parte. Et
pues el rey non se dolía de su muger et de su fijo et del regno et de lo que
acá dexava, que non era razón que se doliese él de lo suyo, et que iría con
él, et le serviría en manera que ningún omne non gelo pudiese entender, et
que aun él levava tanto aver metido en aquella su vestidura, que les avondaría
asaz en toda su vida, et que, pues que a irse avían, que se fuesen ante
que pudiesen ser conosçidos.
Cuando el rey entendió todas aquellas cosas que aquel su privado le dizía,
tovo que gelo dizía todo con lealtad, et gradeçiógelo mucho, et contól’ toda
la manera en cómo oviera a seer engañado et que todo aquello le fiziera el
rey por le provar. Et así oviera a seer aquel privado engañado por mala
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cobdiçia, et quísol’ Dios guardar, et fue guardado por consejo del sabio que
tenía cativo en su casa.
Et vós, señor conde Lucanor, a menester que vos guardedes que non seades
engañado déste que tenedes por amigo; ca çierto sed que esto que vos dixo
que non lo fizo sinon por provar qué es lo que tiene en vos. Et conviene que
en tal manera fabledes con él, que entienda que queredes toda su pro et su
onra, et que non avedes cobdiçia de ninguna cosa de lo suyo; ca si omne
estas dos cosas non guarda a su amigo, non puede durar entre ellos el amor
luengamente.
El conde se falló por bien aconsejado del consejo de Patronio, su consejero,
et fízolo como él le consejara, et fallóse ende bien.
Et entendiendo don Johan que estos exiemplos eran muy buenos, fízolos
escribir en este libro, et fizo estos viesos en que se pone la sentençia de los
exiemplos. Et los viessos dizen assí:
Non vos engañedes, nin creades que, endonado,
faze ningún omne por otro su daño de grado.
Et los otros dizen assí:
Por la piadat de Dios et por buen consejo,
sale omne de coita et cunple su deseo.
Et la estoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo IIº
De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo
Otra vez acaesçió que el conde Lucanor fabla

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