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Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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migueros,
que en logar de se gobernar dello, que su pan mismo las mataría,
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et serían ellas ocasión de su daño. Et entonçe sácanlo fuera et comen aquel
coraçón que a en cada grano de que sale la semiente et dexan todo el grano
entero. Et después, por lluvia que faga, non puede naçer, et goviérnanse
de’l todo el año.
Et aún fallaredes que maguer que tengan cuanto pan les complía, que cada
que buen tiempo faze, non dexan de acarrear cualesquier erbizuelas que
fallan. Et esto fazen reçelando que les non cumplirá aquello que tienen; et
mientre an tiempo, non quieren estar de valde nin perder el tiempo que
Dios les da, pues se pueden aprovechar de’l.
Et vós, señor conde, pues la formiga, que es tan mesquina cosa, ha tal entendimiento
et faze tanto por se mantener, bien devedes cuidar que non es
buena razón para ningún omne, et mayormente para los que an de mantener
grand estado et governar a muchos, en querer sienpre comer de lo ganado;
ca çierto sed que por grant aver que sea, onde sacan cada día et non ponen
ý nada, que non puede durar mucho, et demás paresçe muy grand amortiguamiento
et grand mengua de coraçón. Mas el mio consejo es éste: que
si queredes comer et folgar, que lo fagades sienpre manteniendo vuestro
estado et guardando vuestra onra, et catando et aviendo cuidado cómo avredes
de que lo cumplades, ca si mucho ovierdes et bueno quisierdes seer,
assaz avredes logares en que lo despendades a vuestra onra.
Al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio, et fízolo assí, et
fallóse ende bien.
Et porque don Johan se pagó deste exiemplo, fízolo poner en este libro, et
fizo estos viessos que dizen assí:
Non comas sienpre lo que as ganado;
bive tal vida que mueras onrado.
Et la istoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
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Exemplo XXIVº
De lo que contesçió a un rey que quería provar a tres sus fijos
Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole assí:
-Patronio, en la mi casa se crían muchos moços, dellos omnes de grand
guisa et dellos que lo non son tanto, et beo en ellos muchas maneras et muy
estrañas. Et por el grand entendimiento que vós avedes, ruégovos que me
digades, cuanto vós entendedes, en qué manera puedo yo conosçer cuál
moço recudrá a seer mejor omne.
-Señor conde -dixo Patronio-, esto que me vós dezides es muy fuerte cosa
de vos lo dezir ciertamente, ca non se puede saber çiertamente ninguna
cosa de lo que es de venir; et esto que vós preguntades es por venir, et por
ende non se puede saber ciertamente; mas lo que desto se puede saber es
por señales que paresçen en los moços, también de dentro como de fuera; et
las que paresçen de fuera son las figuras de la cara et el donaire et la color
et el talle del cuerpo et de los miembros, ca por estas cosas paresçe la señal
de la complisión et de los miembros prinçipales, que son el coraçón et el
meollo et el fígado; como quier que estas son señales non se puede saber lo
çierto; ca pocas vezes se acuerdan todas las señales a una cosa; ca si las
unas señales muestran lo uno, muestran las otras el contrario; pero a lo más,
segund son estas señales, assí recuden las obras.
Et las más çiertas señales son las de la cara, et señaladamente las de los
ojos, et otrosí el donaire; ca muy pocas vezes fallesçen éstas. Et non tengades
que el donarie se dize por seer omne fermoso en la cara nin feo, ca
muchos omnes son pintados et fermosos, et non an donarie de omne; et
otros paresçen feos, que an buen donario para seer omnes apuestos.
Et el talle del cuerpo et de los miembros muestran señal de la complisión et
paresçe si deve seer valiente o ligero, et las tales cosas. Mas el talle del
cuerpo et de los miembros non muestran çiertamente cuáles deven seer las
obras. Et con todo esto, éstas son señales, et pues digo señales, digo cosa
non çierta, ca la señal sienpre es cosa que paresce por ella lo que deve seer;
mas non es cosa forçada que sea assí en toda guisa. Et éstas son las señales
de fuera, que siempre son muy dubdosas para conosçer lo que vós me
preguntades. Mas para conosçer los moços por las señales de dentro que
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son ya cuanto más ciertas, plazerme ía que sopiésedes cómo provó una vez
un rey moro a tres fijos que avía, por saber cuál dellos sería mejor omne.
El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, un rey moro avía tres fijos; et porque
el padre puede fazer que regne cual fijo de los suyos él quisiere, después
que el rey llegó a la vegez, los omnes buenos de su tierra pidiéronle
por merçed que les señalasse cuál daquellos sus fijos quería que regnasse
en pos él. Et el rey díxoles que dende a un mes gelo diría.
Et cuando vino a ocho o a dies días, una tarde dixo al fijo mayor que otro
día grand mañana quería cavalgar et que fuesse con él. Otro día, vino el infante
mayor al rey, pero que non tan mañana como el rey, su padre, dixiera.
Et desque llegó, díxol’ el rey que se quería vestir, quel’ fiziesse traer los
paños. El infante dixo al camarero que troxiesse los paños; el camarero
preguntó que cuáles paños quería. El infante tornó al rey et preguntól’ que
cuáles paños quería. El rey díxole que el aljuva; et él tornó al camarero et
díxole que el aljuva quería el rey. Et el camarero le preguntó que cuál almexía
quería, et el infante tornó al rey a gelo preguntar. Et assí fizo por
cada vestidura, que sienpre iva et vinía por cada pregunta, fasta que el rey
tovo todos los paños. Et vino el camarero, et le vistió et lo calçó.
Et desque fue vestido et calçado, mandó el rey al infante que fiziesse traer
el cavallo, et él dixo al que guardava los cavallos del rey quel’ troxiesse el
cavallo, et el que los guardava díxole que cuál cavallo traería; et el infante
tornó con esto al rey, et assí fizo por la siella et por el freno et por el espada
et las espuellas; et por todo lo que avía mester para cavalgar, por cada cosa
fue preguntar al rey.
Desque todo fue guisado, dixo el rey al infante que non podía cavalgar, et
que fuesse él andar por la villa et que parasse mientes a las cosas que vería
porque lo sopiesse retraer al rey.
El infante cavalgó et fueron con él todos los onrados omnes del rey et del
regno, et ivan ý muchas trompas et tabales et otros strumentos. El infante
andido una pieça por la villa, et desque tornó al rey, preguntól’ quél’
paresçía de lo que viera. Et el infante díxole que bien le paresçía, sinon
quel’ fazían muy grand roído aquellos estrumentes.
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Et a cabo de otros días, mandó el rey al fijo mediano que veniesse a él otro
día mañana, et el infante fízolo assí. Et el rey fizo todas las pruevas que
fiziera al infante mayor, su hermano, et el infante fízolo, et dixo bien como
el hermano mayor.
Et a cabo de otros días, mandó al infante menor, su fijo, que fuesse con él
de grand mañana. Et el infante madurgó ante que el rey despertasse, et esperó
fasta que despertó el rey; et luego que fue espierto, entró el infante et
omillósele con la reverençia que devía. Et el rey mandól’ quel’ fiziesse
traer de bestir. Et el infante preguntó qué paños quería, et en una vez le
preguntó por todo lo que avía de bestir et de callar, et fue por ello et tráxogelo
todo. Et non quiso que otro camarero lo vestiesse nin lo calçasse sinon
él, dando a entender que se ternía por de buena ventura si el rey, su padre,
tomasse plazer o serviçio de lo que él pudiesse fazer, et que pues su padre
era, que razón et aguisado era de fazer cuantos serviçios et omildades pudiesse.
Et desque el rey fue vestido et calçado, mandó al infante quel’ fiziesse traer
el cavallo. Et él preguntóle cuál cavallo quería, et con cuál siella et con cuál
freno, et cuál espada, et por todas las cosas que eran mester paral’ cavalgar,
et quién quería que cavalgasse con él, et assí por todo cuanto cumplía. Et
desque todo lo fizo, non preguntó por ello más de una vez, et tráxolo et
aguisólo como el rey lo avía mandado.
Et desque todo fue fecho, dixo el rey que non quería cavalgar, mas que
cavalgasse él et quel’ contasse lo que viesse. Et el infante cavalgó et fueron
con él todos como fizieran con los otros sus hermanos; mas él nin ninguno
de sus hermanos, nin omne del mundo, non sabié nada de la razón porque
el rey fazía esto.
Et desque el infante cavalgó, mandó quel’ mostrassen toda la villa de dentro,
et las calles et do tenía el rey sus tesoros, et cuántos podían seer, et las
mezquitas et toda la nobleza de la villa de dentro et las gentes que ý moravan.
Et después salió fuera et mandó que saliessen allá tod

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