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Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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isiere seer, que me
pueda venir grand daño; el otro es que me he reçelo que si él entiende que
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yo tomo del esta sospecha et que me vo guardando de’l, que él, otrosí, que
fará esso mismo, et que assí irá cresçiendo la sospecha et el desamor poco a
poco fasta que nos aviemos a desabenir. Et por la grant fiança que yo en
vos he, ruégovos que me consejedes lo que bierdes que más me cumple de
fazer en esto.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, para que desto vos podades guardar,
plazerme ía mucho que sopiésedes lo que conteció al león et al toro.
El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, el león et el toro eran mucho amigos,
et porque ellos son animalias muy fuertes et muy reçias, apoderávanse
et enseñorgavan todas las otras animalias: ca el león, con el ayuda del toro,
apremiava todas las animalias que comen carne; et el toro, con el ayuda del
león, apremiava todas las animalias que pacen la yerva. Et desque todas las
animalias entendieron que el león et el toro les apremiavan por el ayuda
que fazían el uno al otro, et vieron que por esto les vinía grand premia et
grant daño, fablaron todos entre sí qué manera podrían catar para salir desta
premia. Et entendieron que si fiziesen desabenir al león et al toro, que
serían ellos fuera de la premia de que los traían apremiados el león et el
toro. Et porque el raposo et el carnero eran más allegados a la privança del
león et del toro que las otras animalias, rogáronles todas las animalias que
trabajassen cuanto pudiessen para meter desabenimiento entre ellos. Et el
raposo et el carnero dixeron que se trabajarían cuanto pudiesen por fazer
esto que las animalias querían.
Et el raposo, que era consegero del león, dixo al osso, que es el más esforçado
et más fuerte de todas las vestias que comen carne en pos el león,
quel’ dixiesse que se reçelaba que el toro andava catando manera para le
traer cuanto daño pudiesse, et que días avié que gelo avían dicho esto, et
como quier que por aventura esto non era verdat, pero que parasse mientes
en ello.
Et esso mismo dixo el carnero, que era consejero del toro, al cavallo, que es
el más fuerte animal que a en esta tierra de las bestias que pacen yerva.
El osso et el cavallo cada uno dellos dixo esta razón al león et al toro. Et
como quier que el león et el toro non creyeron esto del todo, aún tomaron
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alguna sospecha que aquellos que eran los más onrados del su linage et de
su compaña, que gelo dizían por meter mal entrellos, pero con todo esso ya
cayeron en alguna sospecha. Et cada uno dellos fablaron con el raposo et
con el carnero, sus privados.
Et ellos dixiéronles que como quier que por aventura el osso et el cavallo
les dizían esto por alguna maestría engañosa, que con todo esso, que era
bien que fuessen parando mientes en los dichos et en las obras que faría
dallí adelante el león et el toro, et segund que viessen, que assí podrían
fazer.
Et ya con esto cayó mayor sospecha entre el león et el toro. Et desque las
animalias entendieron que el león et el toro tomaron sospecha el uno del
otro, començáronles a dar a entender más descubiertamente que cada uno
dellos se reçelava del otro et que esto non podría ser sinon por las malas
voluntades que tenían escondidas en los coraçones.
Et el raposo et el carnero, como falsos consejeros, catando su pro et olbidando
la lealtad que avían de tener a sus señores, en logar de los desengañar,
engañáronlos; et tanto fizieron, fasta que el amor que solía seer entre
el león et el toro tornó en muy grand desamor; et desque las animalias esto
vieron, començaron a esforçar a aquellos sus mayorales fasta que les
fizieron començar la contienda, et dando a entender cada uno dellos a su
mayoral quel’ guardava, et guardávanse los unos et los otros, et fazían tornar
todo el daño sobre el león et sobre el toro.
Et a la fin, el pleito vino a esto: que como quier que el león fizo más daño
et más mal al toro et abaxó mucho el su poder et la su onra, pero sienpre el
león fincó tan desapoderado dallí adelante que nunca pudo enseñorar las
otras vestias nin apoderarse dellas como solía, también de las del su linage
como de las otras. Et assí, porque el león et el toro non entendieron que por
el amor et el ayuda que el uno tomava del otro, eran ellos onrados et
apoderados de todas las otras animalias, et non guardaron el amor aprovechoso
que avían entre sí, et non se sopieron guardar de los malos consejos
que les dieron para sallir de su premia et apremiar a ellos, fincaron el león
et el toro tan mal de aquel pleito, que assí como ellos eran ante apoderados
de todos, así fueron después todos apoderados dellos.
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Et vós, señor conde Lucanor, guardatvos que estos que en esta sospecha
vos ponen contra aquel vuestro amigo, que vos lo non fagan por traer a
aquello que troxieron las animalias al león et al toro. Et por ende, conséjovos
yo que si aquel vuestro amigo es omne leal et fallastes en él sienpre
buenas obras et leales et fiades en él como omne deve fiar del buen fijo o
del buen hermano, que non creades cosa que vos digan contra él. Ante, vos
consejo quel’ digades lo que vos dixieren de’l, et él luego vos dirá otrosí lo
que dixieren a él de vós. Et fazed tan grant escarmiento en los que esta falsedat
cuidaren ordir, porque nunca otros se atrevan a lo començar otra
vegada. Pero si el amigo non fuere desta manera que es dicha, et fuere de
los amigos que se aman por el tiempo, o por la ventura, o por el mester, a
tal amigo como éste, sienpre guardat que nunca digades nin fagades cosa
porque él pueda entender que de vos se mueva mala sospecha nin mala
obra contra él, et dat passada a algunos de sus yerros; ca por ninguna
manera non puede seer que tan grant daño vos venga a desora de que ante
non veades alguna señal çierta, como sería el daño que vos vernía si vos
desabiniésedes por tal engaño et maestría como desuso es dicho; pero al tal
amigo sienpre le dat a entender en buena manera que, assí como cumple a
vos la su ayuda, que assí cumple a él la vuestra; et lo uno faziéndol’ buenas
obras et mostrándol’ buen talante et non tomando sospecha de’l sin razón,
nin creyendo dicho de malos omnes et dando alguna passada a sus yerros;
et lo ál, monstrándol’ que assí como cumple a vos la su ayuda, que assí
cumple a él la vuestra. Por estas maneras durará el amor entre vós, et seredes
guardados de non caer en el yerro que cayeron el león et el toro.
Al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio, et fízolo assí, et
fallóse ende bien.
Et entendiendo don Johan que este exiemplo era muy bueno, fízolo escrivir
en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Por falso dicho de omne mintroso
non pierdas amigo aprovechoso.
Et la istoria deste exienplo es ésta que se sigue:
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Exemplo XXIIIº
De lo que fazen las formigas para se mantener
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta
manera:
-Patronio, loado a Dios, yo só assaz rico, et algunos conséjanme que pues
lo puedo fazer, que non tome otro cuidado, sinon tomar plazer et comer et
bever et folgar, que assaz he para mi vida, et aún, que dexe a mios fijos
bien heredados. Et por el buen entendimiento que vós avedes, ruégovos que
me consejedes lo que vos paresçe que devo fazer.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, como quier que el folgar et tomar
plazer es bueno, para que vós fagades en esto lo que es más aprovechoso,
plazerme ía que sopiéssedes lo que faze la formiga para mantenimiento de
su vida.
Et el conde le preguntó cómo era aquello, et Patronio le dixo:
-Señor conde Lucanor, ya vós veedes cuánto pequeña cosa es la formiga,
et, segund razón, non devía aver muy grand aperçebimiento, pero fallaredes
que cada año, al tiempo que los omnes cogen el pan, sallen ellas de sus
formigueros et van a las eras et traen cuanto pan pueden para su mantenimiento,
et métenlo en sus casas. Et a la primera agua que viene, sácanlo
fuera; et las gentes dizen que lo sacan a enxugar, et non saben lo que dizen,
ca non es assí la verdat; ca bien sabedes vós que cuando las formigas sacan
la primera vez el pan fuera de sus formigueros, que estonçe es la primera
agua et comiença el invierno, et pues si ellas, cada que lloviesse, oviessen
de sacar el pan para lo enxugar, luenga lavor ternían, et demás que non podrían
aver sol para lo enxugar, ca en el invierno non faze tantas vegadas sol
que lo pudiessen enxugar.
Mas la verdat porque ellas lo sacan la primera vez que llueve es ésta: ellas
meten cuanto pan pueden aver en sus casas una vez, et non catan por ál, sinon
por traer cuanto fallan. Et desque lo tienen ya en salvo, cuidan que
tienen ya recabdo para su vida esse año. Et cuando viene la lluvia et se
moja, el pan comiença de naçer; et ellas veen que si el pan naçe en los for

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