Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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ý el rey. Et cuando el rey lo sopo, envió por ellos et asseguróles
que les non faría ningún mal por ello, et díxoles que por quél’ escrivieran
por omne de mal recabdo. Et ellos dixiéronlo: que por razón que diera tan
grand aver a omne estraño et de quien non tenía ningún recabdo.
Et el rey les dixo que avían errado, et que si viniesse aquel que avía levado
el aver que non fincaría él por omne de mal recabdo. Et ellos le dixieron
que ellos non perdían nada de su cuenta, ca si el otro viniesse, que sacarían
al rey del escripto et que pornían a él.
Et vós, señor conde Lucanor, si queredes que non vos tengan por omne de
mal recabdo, non aventuredes por cosa que non sea çierta tanto de lo
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vuestro, que vos arrepintades si lo perdierdes por fuza de aver grand pro,
seyendo en dubda.
Al conde plogo deste consejo, et fízolo assí, et fallóse dello bien.
Et beyendo don Johan que este exiemplo era bueno, fízolo escrivir en este
libro, et fizo estos viessos que dizen assí:
Non aventuredes mucho la tu riqueza,
por consejo del que a grand pobreza.
Et la istoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XXIº
De lo que contesçió a un rey moço con un muy grant filósofo a qui lo
acomendara su padre
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, en esta
guisa:
-Patronio, assí acaesçió que yo avía un pariente a qui amava mucho, et
aquel mi pariente finó et dexó un fijo muy pequenuelo, et este moço críolo
yo. Et por el grand debdo et grand amor que avía a su padre, et otrosí, por
la grand ayuda que yo atiendo de’l desque sea en tiempo para me la fazer,
sabe Dios quel’ amo como si fuesse mi fijo. Et como quier que el moço ha
buen entendimiento et fío por Dios que sería muy buen omne, pero porque
la moçedat engaña muchas vezes a los moços et non les dexa fazer todo lo
que les cumpliría más, plazerme ía si la moçedat non engañasse tanto a este
moço.
Et por el buen entendimiento que vós avedes, ruégovos que me digades en
qué manera podría yo guisar que este moço fiziesse lo que fuesse más
aprovechoso para el cuerpo et para la su fazienda.
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-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, para que vós fiziésedes en fazienda
deste mozo lo que al mío cuidar sería mejor, mucho querría que sopiéssedes
lo que contesçió a un muy grand filósofo con un rey moço, su
criado.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, un rey avía un fijo et diolo a criar a
un filósofo en que fiava mucho; et cuando el rey finó, fincó el rey su fijo
moço pequeño. Et criólo aquel filósofo fasta que passó por XV años. Mas
luego que entró en la mancebía, començó a despreçiar el consejo daquel
que lo criara et allegósse a otros consegeros de los mançebos et de los que
non avían tan grand debdo con él porque mucho fiziessen por le guardar de
daño. Et trayendo su fazienda en esta guisa, ante de poco tiempo llegó su
fecho a logar que también las maneras et costumbres del su cuerpo, como
la su fazienda, era todo muy empeorado. Et fablavan todas las gentes muy
mal de cómo perdía aquel rey moço el cuerpo et la fazienda. Yendo aquel
pleito tan a mal, el filósofo que criara al rey et se sintía et le pessaba ende
mucho, non sabía qué fazer, ca ya muchas vezes provara de lo castigar con
ruego et con falago, et aun maltrayéndolo, et nunca pudo fazer ý nada, ca la
moçedat lo estorvava todo. Et desque el filósofo vio que por otra manera
non podía dar consejo en aquel fecho, pensó esta manera que agora oiredes.
El filósofo començó poco a poco a dezir en casa del rey que él era el mayor
agorero del mundo. Et tantos omnes oyeron esto que lo ovo de saber el rey
moço; et desque lo sopo, preguntó el rey al filósofo si era verdat que sabía
catar agüero tan bien como lo dizían.
Et el filósofo, comoquier quel’ dio a entender que lo quería negar, pero al
cabo díxol’ que era verdat, mas que non era mester que omne del mundo lo
sopiesse. Et como los moços son quexosos para saber et para fazer todas las
cosas, el rey, que era moço, quexávase mucho por veer cómo catava los
agüeros el filósofo; et cuanto el filósofo más lo alongava, tanto avía el rey
moço mayor quexa de lo saber, et tanto afincó al filósofo, que puso con él
de ir un día de grand mañana con él a los catar en manera que non lo sopiesse
ninguno.
Et madurgaron mucho; et el filósofo endereçó por un valle en que avía
pieça de aldeas yermas; et desque passaron por muchas, vieron una corneja
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que estava dando vozes en un árbol. Et el rey mostróla al filósofo, et él fizo
contenente que la entendía.
Et otra corneja començó a dar vozes en otro árbol, et amas las cornejas estudieron
assí dando vozes, a vezes la una et a vezes la otra. Et desque el
filósofo escuchó esto una pieça començó a llorar muy fieramente et ronpió
sus paños, et fazía el mayor duelo del mundo.
Cuando el rey moço esto vio, fue muy espantado et preguntó al filósofo que
por qué fazía aquello. Et el filósofo diol’ a entender que gelo quería negar.
Et desque lo afincó mucho, díxol’ que más quería seer muerto que bivo, ca
non tan solamente los omnes, mas que aun las aves, entendían ya cómo, por
su mal recabdo, era perdida toda su tierra et su fazienda et su cuerpo
despreçiado. Et el rey moço preguntól’ cómo era aquello.
Et él díxol’ que aquellas dos cornejas avían puesto de casar el fijo de la una
con la fija de la otra; et que aquella corneja que començara a fablar
primero, que dezía a la otra que pues tanto avía que era puesto aquel casamiento,
que era bien que los casassen. Et la otra corneja díxol’ que verdat
era que fuera puesto, mas que agora ella era mas rica que la otra, que, loado
a Dios, después que este rey regnara, que eran yermas todas las aldeas de
aquel valle, et que fallava ella en las casas yermas muchas culuebras et lagartos
et sapos et otras tales cosas que se crían en los lugares yermos, porque
avían muy mejor de comer que solía et por ende que non era estonçe el
casamiento egual. Et cuando la otra corneja esto oyó, començó a reír et respondiól’
que dizía poco seso si por esta razón quería alongar el casamiento,
que sol’ que Dios diesse vida a este rey, que muy aína sería ella
más rica que ella, ca muy aína sería yermo aquel valle otro do ella morava
en que avía diez tantas aldeas que en el suyo, et que por esto non avía qué
alongar el casamiento. Et por esto otorgaron amas las cornejas de ayuntar
luego el casamiento.
Cuando el rey moço esto oyó, pesól’ ende mucho, et començó a cuidar
cómo era su mengua en ermar assí lo suyo. Et desque el filósofo vio el pesar
et el cuidar que el rey moço tomava, et que había sabor de cuidar en su
fazienda, diol’ muchos buenos consejos, en guisa que en poco tiempo fue
su fazienda toda endereçada, también de su cuerpo, como de su regno.
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Et vós, señor conde, pues criastes este moço, et querríades que se endereçasse
su fazienda, catad alguna manera que por exiemplos o por
palabras maestradas et falagueras le fagades entender su fazienda, mas por
cosa del mundo non derrangedes con él castigándol’ nin maltrayéndol’,
cuidándol’ endereçar; ca la manera de los más de los moços es tal, que
luego aborreçen al que los castiga, et mayormente si es omne de grand
guisa, ca liévanlo a manera de menospreçio, non entendiendo cuánto lo yerran;
ca non an tan buen amigo en el mundo como el que castiga el moço
porque non faga su daño, mas ellos non lo toman assí, sinon por la peor
manera. Et por aventura caería tal desamor entre vós et él, que ternía daño a
entramos para adelante.
Al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dio, et fízolo assí, et
fallóse ende bien.
Et porque don Johan se pagó mucho deste exiemplo, fízolo poner en este
libro, et fizo estos viessos que dizen assí:
Non castigues moço maltrayéndol’,
mas dilo comol’ vaya plaziéndol’.
Et la istoria deste exienplo es ésta que se sigue:
Exemplo XXIIº
De lo que contesçió al león et al toro
Fablava otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole
assí:
-Patronio, yo he un amigo muy poderoso et muy onrado, et comoquier que
fasta aquí nunca fallé en él sinon buenas obras, agora dízenme que me non
ama tan derechamente como suele, et aun, que anda buscando maneras
porque sea contra mí. Et yo estó agora en grandes dos cuidados: el uno es
porque me he reçelo que si por aventura él contra mí quisiere seer, que me
pueda venir grand daño; el otro es que me he reçelo que si él entiende que
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