Skip to content

Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (18 votes, average: 2.78 out of 5)
Loading ... Loading ...



s lo que
contesçió a un omne con otro quel’ conbidó a comer.
El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, un omne bueno era que avía seído
muy rico et era llegado a muy grand pobreza et fazíasele muy grand vergüença
de demandar nin envergoñarse a ninguno por lo que avía de comer;
et por esta razón sufría muchas vezes muy grand fanbre et muy grand lazeria.
Et un día, yendo él muy cuitado, porque non podía aver ninguna cosa
que comiesse, passó por una casa de un su conosçiente que estava comiendo;
et cuando le vio passar por la puerta, preguntól’ muy floxamente si
quería comer; et él, por el grand mester que avía, començó a lavar las
manos, et díxol’:
-En buena fe, don Fulano, pues tanto me conjurastes et me afincastes que
comiesse conbusco, non me paresçe que faría aguisado en contradezir tanto
vuestra voluntad nin fazervos quebrantar vuestra jura.
Et assentósse a comer, et perdió aquella fambre et aquella quexa en que
estava. En dende adelante, acorriól’ Dios, et diol’ manera cómo salió de
aquella lazeria tan grande.
Et vós, señor conde Lucanor, pues entendedes que aquello que aquel omne
vos ruega es grand vuestra pro, dalde a entender que llo fazedes por complir
su ruego, et non paredes mientes a cuanto floxamente vos lo él ruega et
non esperedes a que vos afinque más por ello, sinon por aventura non vos
fablará en ello más, et seervos ía más vergüença si vós lo oviéssedes a rogar
lo que él ruega a vos.
El conde tovo esto por bien et por buen consejo, et fízolo assí, et fallósse
ende bien.
Et entendiendo don Johan que este exiemplo era muy bueno, fízolo escrivir
en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
En lo que tu pro pudieres fallar,
nunca te fagas mucho por rogar.
El Conde Lucanor
47
Et la istoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XVIIIº
De lo que contesció a don Pero Meléndez de Valdés cuando se le
quebró la pierna
Fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, un día, et díxole assí:
-Patronio, vós sabedes que yo he contienda con un mi vezino que es omne
muy poderoso et muy onrado; et avemos entre nos postura de ir a una villa,
et cualquier de nos que allá vaya primero cobraría la villa, et perderla ha el
otro; et vós sabedes cómo tengo ya toda mi gente ayuntada; et bien fío, por
la merçed de Dios, que si yo fuesse, que fincaría ende con grand onra et
con grand pro. Et agora estó embargado, que lo non puedo fazer por esta
ocasión que me contesçió: que non estó bien sano. Et como quier que me es
grand pérdida en lo de lla villa, vien vos digo que me tengo por más ocasionado
por la mengua que tomo et por la onra que a él ende viene, que aun
por la pérdida. Et por la fiança que yo en vos he, ruégovos que me digades
lo que entendierdes que en esto se puede fazer.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, como quier que vós fazedes razón
de vos quexar, para que en tales cosas como estas fiziésedes lo mejor siempre,
plazerme ía que sopiésedes lo que contesçió a don Pero Meléndez de
Valdés,
El conde le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, don Pero Meléndez de Valdés era
un cavallero mucho onrado del reino de León, et avía por costumbre que
cada quel’ acaesçié algún enbargo, siempre dizía: «¡Bendicho sea Dios, ca
pues Él lo faze, esto es lo mejor!»
Et este don Pero Meléndez era consegero et muy privado del rey de León;
et otros sus contrarios, por grand envidia quel’ ovieron, assacáronle muy
El Conde Lucanor
48
grand falsedat et buscáronle tanto mal con el rey, que acordó de lo mandar
matar.
Et seyendo don Pero Meléndez en su casa, llegól’ mandado del rey que enviava
por él. Et los quel’ avían a matar estávanle esperando a media legua
de aquella su casa. Et queriendo cavalgar don Pero Meléndez para se ir para
el rey, cayó de una escalera et quebról’ la pierna. Et cuando sus gentes que
avían a ir con él vieron esta ocasión que acaesçiera, pesóles ende mucho, et
començáronle a maltraer diziéndol’:
-¡Ea!, don Pero Meléndez, vós que dezides que lo que Dios faze, esto es lo
mejor, tenedvos agora este bien que Dios vos ha fecho.
Et él díxoles que ciertos fuessen que, como quier que ellos tomavan grand
pesar desta ocasión quel’ contesçiera que ellos verían que, pues Dios lo
fiziera, que aquello era lo mejor. Et por cosa que fizieron nunca desta entençión
le pudieron sacar.
Et los quel’ estavan esperando por le matar por mandado del rey, desque
vieron que non venía, et sopieron lo quel’ avía acaesçido, tornáronse para’l
rey et contáronle la razón porque non pudieran complir su mandado.
Et don Pero Meléndez estudo grand tiempo que non pudo cavalgar; et en
cuanto él assí estava maltrecho, sopo el rey que aquello que avían asacado
a don Pero Meléndez que fuera muy grant falsedat, et prendió a aquellos
que ge lo avían dicho. Et fue veer a don Pero Meléndez, et contól’ la falsedat
que de’l le dixieron, et cómo le mandara él matar, et pediól’ perdón por
el yerro que contra él oviera de fazer et fízol’ mucho bien et mucha onra
por le fazer emienda. Et mandó luego fazer muy grand justicia ante’l
daquellos que aquella falsedat le assacaron.
Et assí libró Dios a don Pero Meléndez, porque era sin culpa et fue verdadera
la palabra que él sienpre solía dezir: «Que todo lo que Dios faze, que
aquello es lo mejor.»
Et vós, señor conde Lucanor, por este enbargo que vos agora vino, non vos
quexedes, et tenet por çierto en vuestro coraçón que todo lo que Dios faze,
que aquello es lo mejor; et si lo assí pensáredes, Él vos lo sacará todo a
bien. Pero devedes entender que las cosas que acaesçen son en dos
El Conde Lucanor
49
maneras: la una es que si viene a omne algún enbargo en que se puede poner
algún consejo; la otra es que si viene algún enbargo en que se non
puede poner ningún consejo. Et en los enbargos que se puede poner algún
consejo, deve fazer omne cuanto pudiere por lo poner ý et non lo deve
dexar por atender que por voluntad de Dios o por aventura se endereçará,
ca esto sería tentar a Dios; mas, pues el omne ha entendimiento et razón,
todas las cosas que fazer pudiere por poner consejo en las cosas quel’
acaesçieren, dévelo facer; mas en las cosas en que non puede poner ý
ningún consejo, aquellas deve omne tener que pues se fazen por voluntad
de Dios, que aquello es lo mejor. Et pues esto que a vos acaesçió es de las
cosas que vienen por voluntad de Dios, et en que se non puede poner consejo,
poned en vuestro talante que, pues Dios lo faze, que es lo mejor; et
Dios lo guisará que se faga assí como lo vós tenedes en coraçón.
El conde tovo que Patronio le dezía la verdat et le dava buen consejo, et
fízolo assí, et fallóse ende bien.
Et porque don Johan tovo este por buen enxiemplo, fízolo escrivir en este
libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Non te quexes por lo que Dios fiziere,
ca por tu bien sería cuando Él quisiere.
Et la estoria deste exienplo es ésta que se sigue:
Exemplo XIXº
De lo que contesçió a los cuervos con los búhos
Fablava un día el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’:
-Patronio, yo he contienda con un omne muy poderoso; et aquel mio enemigo
avía en su casa un su pariente et su criado, et omne a quien avía fecho
mucho bien. Et un día, por cosas que acaesçieron entre ellos, aquel mio
enemigo fizo mucho mal et muchas desonras aquel omne con quien avía
tantos debdos. Et veyendo el mal que avía reçebido et queriendo catar
El Conde Lucanor
50
manera cómo se vengasse, vínose para mí, et yo tengo que es muy grand mi
pro, ca éste me puede desengañar et aperçebir en cómo pueda más ligeramente
fazer daño aquel mío enemigo. Pero, por la grand fiuza que yo he en
vos et en el vuestro entendimiento, ruégovos que me consejedes lo que faga
en este fecho.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, lo primero vos digo que este omne
non vino a vos sinon por vos engañar; et para que sepades la manera del su
engaño, plazerme ía que sopiéssedes lo que contesçió a los búhos et a los
cuervos.
El conde le rogó aquel’ dixiesse cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, los cuervos et los búhos avían entre
sí grand contienda, pero los cuervos eran en mayor quexa. Et los búhos,
porque es su costumbre de andar de noche, et de día estar ascondidos en
cuebas muy malas de fallar, vinían de noche a los árboles do los cuervos
albergavan et matavan muchos dellos, et fazíanles mucho mal. Et passando
los cuerbos tanto daño, un cuervo que avía entrellos muy sabidor, que se
dolía mucho del mal que avía reçevido de los búyos, sus enemigos, fabló
con los cuervos sus parientes, et cató esta

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.