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Хуан Мануэль Инфант Кастильский. Герцог Луканор. Juan Manuel, Infante de Castilla. El Conde Lucanor


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31;as en ella;
et desque ovieron fecho esto, volbieron las riendas a los cavallos et
tornáronse para la hueste.
Et desque los moros vieron que non les dizían ninguna cosa, toviéronse por
escarnidos et començaron a ir en pos ellos; et cuando ellos ovieron avierto
la puerta de lla villa, los tres cavalleros que se tornavan su passo, eran ya
cuanto alongados; et salieron en pos dellos más de mil et quinientos omnes
a cavallo, et más de veinte mil a pie. Et desque los tres cavalleros vieron
que vinían cerca dellos, bolbieron las riendas de los cavallos contra ellos et
El Conde Lucanor
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asperáronlos. Et cuando los moros fueron cerca dellos, aquel cavallero de
que olbidé el nombre, endereçó a ellos et fuelos ferir. Et don Lorenço
Suárez et don García Périz estudieron quedos; et desque los moros fueron
más cerca, don García Périz de Vargas fuelos ferir; et don Lorenço Xuárez
estudo quedo, et nunca fue a ellos fasta que los moros le fueron ferir; et
desque començaron a ferir, metióse entrellos et començó a fazer cosas
marabillosas d’armas.
Et cuando los del real vieron aquellos cavalleros entre los moros, fuéronles
acorrer. Et como quier que ellos estavan en muy grand priessa et ellos
fueron feridos, fue la merçed de Dios que non murió ninguno dellos. Et la
pellea fue tan grande entre los christianos et los moros, que ovo de llegar ý
el rey don Ferrando. Et fueron los christianos esse día muy bien andantes.
Et desque el rey se fue para su tienda, mandólos prender, diziendo que
merescían muerte, pues que se aventuraron a fazer tan grant locura, lo uno
en meter la hueste en rebato sin mandado del rey, et lo ál, en fazer perder
tan buenos tres cavalleros. Et desque los grandes omnes de la hueste
pidieron merçed al rey por ellos, mandólos soltar.
Et desque el rey sopo que por la contienda que entrellos oviera fueron a
fazer aquel fecho, mandó llamar cuantos buenos omnes eran con él, para
judgar cuál dellos lo fiziera mejor. Et desque fueron ayuntados, ovo entrellos
grand contienda: en los unos dizían que fuera mayor esfuerço el que
primero los fuera ferir, et los otros que el segundo, et los otros que el
terçero. Et cada unos dizían tantas buenas razones que paresçían que dizían
razón derecha: et, en verdad, tan bueno era el fecho en sí, que cualquier podría
aver muchas buenas razones para lo alabar; pero, a la fin del pleito, el
acuerdo fue éste: que si los moros que binían a ellos fueran tantos que se
pudiessen vençer por esfuerço o por vondad que en aquellos cavalleros oviesse,
que el primero que los fuesse a ferir, era el mejor cavallero, pues
començava cosa que se podría acabar; mas, pues los moros eran tantos que
por ninguna guisa non los podrían vencer, que el que iva a ellos non lo
fazía por vençerlos, mas la vergüença le fazía que non fuyesse; et pues non
avía de foir, la quexa del coraçón, porque non podía sofrir el miedo, le fizo
que les fuesse ferir. Et el segundo que les fue ferir et esperó más que el
primero, tovieron por mejor, porque pudo sofrir más el miedo. Mas don
Lorenço Xuárez que sufrió todo el miedo et esperó fasta que los moros le
ferieron, aquél judgaron que fuera mejor cavallero.
El Conde Lucanor
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Et vós, señor conde Lucanor, pues veedes que estos son miedos et espantos,
et es contienda que, aunque la començedes, non la podedes acabar, cuanto
más sufriéredes estos miedos et estos espantos, tanto seredes más esforçado,
et demás, faredes mejor seso: ca pues vós tenedes recabdo en lo
vuestro et non vos pueden fazer cosa arrebatadamente de que grand daño
vos venga, conséjovos yo que non vos fuerçe la quexa del coraçón. Et pues
grand colpe non podedes reçebir, esperat ante que vos feran, et por aventura
veredes que estos miedos et espantos que vos ponen, que non son, con
verdat, sinon lo que éstos vos dizen porque cumple a ellos, ca non an bien
sinon en el mal. Et bien cred que estos tales, tanbién de vuestra parte como
de la otra, que non querrían grand guerra nin grand paz, ca non son para se
parar a la guerra, nin querrían paz complida; mas lo que ellos querrían sería
un alboroço con que pudiessen ellos tomar et fazer mal en la tierra, et tener
a vos et a la vuestra parte en premia para levar de vos lo que avedes et non
avedes, et non aver reçelo que los castigaredes por cosa que fagan. Et por
ende, aunque alguna cosa fagan contra vos, pues non vos pueden mucho
enpeçer en sofrir que se mueba del otro la culpa, venirvos ha ende mucho
bien: lo uno, que aviedes a Dios por vos, que es una ayuda que cumple
mucho para tales cosas; et lo ál, que todas las gentes ternán que fazedes
derecho en lo que fizierdes. Et por aventura, que si non vos moviendo vos a
fazer lo que non devedes, non se movrá el otro contra vos; abredes paz et
faredes serviçio a Dios, et pro de los buenos, et non faredes vuestro daño
por fazer plazer a los que querrían guaresçer faziendo mal et se sintrían
poco del daño que vos viniesse por esta razón.
Al conde plogo deste consejo que Patronio le dava, et fízolo assí, et fallósse
ende bien.
Et porque don Johan tovo que este exiemplo que era muy bueno, mandólo
escrivir en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Por quexa non vos fagan ferir,
ca siempre vençe quien sabe sofrir.
Et la estoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
El Conde Lucanor
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Exemplo XVIº
De la repuesta que dio el conde Ferrant Gonsáles a Muño Lainez, su
pariente
El conde Lucanor fablava un día con Patronio en esta guisa:
-Patronio, bien entendedes que non so yo ya muy mançebo, et sabedes que
passé muchos trabajos fasta aquí. Et bien vos digo que querría de aquí
adelante folgar et caçar, et escusar los trabajos et afanes; et porque yo sé
que siempre me consejastes lo mejor, ruégovos que me consejedes lo que
vierdes que me cae más de fazer.
-Señor conde -dixo Patronio-, como quier que vos dezides bien et razón,
pero plazerme ía que sopiéssedes lo que dixo una vez el conde Ferrant
Gonsáles a Muño Lainez.
El conde Lucanor le rogó quel’ dixiesse cómo fuera aquello.
-Señor conde -dixo Patronio-, el conde Ferrant Gonsáles era en Burgos et
avía passados muchos trabajos por defender su tierra. Et una vez que estava
ya como más en assossiego et en paz, díxole Muño Lainez que sería bien
que dallí adelante que non se metiesse en tantos roídos, et que folgasse él et
dexasse folgar a sus gentes.
Et el conde respondiól’ que a omne del mundo non plazdría más que a él
folgar et estar viçioso si pudiesse; mas que bien sabía que avían grand
guerra con los moros et con los leoneses et con los navarros, et si quisiessen
mucho folgar, que los sus contrarios que luego serían contra ellos; et si
quisiessen andar a caça con buenas aves por Arlançón arriba et ayuso et en
buenas mulas gordas, et dexar de defender la tierra, que bien lo podrían
fazer, mas que les contesçería como dezía el vierbo antigo: «Murió el onbre
et murió el su nombre»; mas si quisiéremos o1bidar los viçios et fazer
mucho por nos defender et levar nuestra onra adelante, dirán por nos,
depués que muriéremos: «Murió el omne, mas non murió el su nombre». Et
pues viziosos et lazdrados, todos avemos a morir, non me semeja que sería
bueno si por viçio nin por la folgura dexáremos de fazer en guisa que
depués que nos muriéremos, que nunca muera la buena fama de los
nuestros fechos.
El Conde Lucanor
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Et vós, señor conde, pues sabedes que avedes a morir, por el mi consejo,
nunca por viçio nin por folgura dexaredes de fazer tales cosas, porque, aun
desque vos murierdes, siempre finque viva la fama de los vuestros fechos.
Al conde plogo mucho desto que Patronio le consejó, et fízolo assí, et fallósse
dello muy bien.
Et porque don Johan tovo este exiemplo por muy bueno, fízolo escrivir en
este libro et fizo estos viessos que dizen assí:
Si por viçio et por folgura
la buena fama perdemos,
la vida muy poco dura,
denostados fincaremos.
Et la istoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
Exemplo XVIIº
De lo que contesçió a un omne que avía muy grant fambre, quel’ convidaron
otros muy floxamente a comer
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consegero, et díxole
assí:
-Patronio, un omne vino a mí et díxome que faría por mí una cosa que me
cumplía a mí mucho; et como quier que me lo dixo, entendí en él que me lo
dizía tan floxamente quel’ plazdrié mucho escusasse de tomar del aquella
ayuda. Et yo, de una parte, entiendo que me cumpliría mucho de fazer
aquello que me él ruega, et de otra parte, he muy grant enbargo de tomar
del aquel ayuda, pues veo que me lo dize tan floxamente. Et por el buen
entendimiento que vós avedes, ruégovos que me digades lo que vos paresçe
que devo fazer en esta razón.
El Conde Lucanor
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-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, porque vós fágades en esto lo que
me semeja que es vuestra pro, plazerme ía mucho que sopiésede

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