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Хосе Эрнандес. Возвращение Мартин Фьерро. José Hernandez. LA VUELTA DE MARTIN FIERRO


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Pero ya había conocido
Que no lo podía pasar.
914
Una tarde que me hallaba
De visita… vino el ñato,
Y para darle un mal rato
Dije juerte: “Ña…to…ribia,
No cebe con la agua tibia”,
Y me la entendió el mulato.
915
Era todo en el Juzgao,
Y como que se achocó,
Ahi no más me contestó:
“Cuanto el caso se presiente
Te he de hacer tomar caliente,
Y has de saber quién soy yo.”
916
Por causa de una mujer
Se enredó más la cuestión;
Le tenía el ñato afición;
Ella era mujer de ley,
Moza con cuerpo de güey,
Muy blanda de corazón.
917
La hallé una vez de amasijo;
Estaba hecha un embeleso,
Y le dije: “Me intereso
En aliviar sus quehaceres,
Y ansí, señora, si quiere
Yo le arrimaré los gutildeos.”
918
Estaba el ñato presente
Sentado como de adorno;
Por evitar un trastorno
Ella, al ver que se dijusta,
Me contestó: “Si usté gusta,
Arrímelos junto al horno.”
919
Ahi se enredó la madeja
Y su enemistá conmigo;
Se declaró mi enemigo,
Y, por aquel cumplimiento,
Ya sólo buscó el momento
De hacerme dar un castigo.
920
Yo vía que aquel maldito
Me miraba con rencor,
Buscando el caso mejor
De poderme echar el pial;
Y no vive más el lial
Que lo que quiere el traidor.
921
No hay matrero que no caiga,
Ni arisco que no se amanse;
Ansí, yo, dende aquel lance,
No salía de algún rincón,
Tirao como el San Ramón
Después que se pasa el trance.
XXIV
922
Me le escapé con trabajo
En diversas ocasiones;
Era de los adulones;
Me puso mal con el Juez;
Hasta que al fin una vez
Me agarró en las eleciones.
923
Ricuerdo que esa ocasión
Andaban listas diversas;
Las opiniones dispersas
No se podían arreglar:
Decían que el Juez, por triunfar,
Hacía cosas muy perversas.
924
Cuando si riunió la gente
Vino a proclamarla el ñato,
Diciendo con aparato
“Que todo andaría mal,
Si pretendía cada cual
Votar por un candilato.”
925
Y quiso al punto quitarme
La lista que yo llevé,
Mas yo se la mesquiné,
Y ya me gritó: “!Anarquista!
Has de votar por la lista
Que ha mandao el Comiqué.”
926
Me dió verguenza de verme
Tratado de esa manera;
Y como si uno se altera
Ya no es fácil que se ablande,
Le dije: “Mande el que mande,
Yo he de votar por quien quiera.
927
“En las carpetas de juego
Y en la mesa eletoral,
A todo hombre soy igual,
Respeto al que me respeta,
Pero el naipe y la boleta
Naides me lo ha de tocar.”
928
Ahi no más ya me cayó
A sable la polecía;
Aunque era una picardía
Me decidí a soportar,
Y no los quise peliar
Por no perderme ese día.
929
Atravesao me agarró
Y se aprovechó aquel ñato;
Dende que sufrí ese trato
No dentro donde no quepo;
Fi a jinetiar en el cepo
Por cuestión de candilatos
930
Injusticia tan notoria
No la soporté de flojo;
Una venda de mis ojos
Vino el suceso a voltiar:
Vi que teníamos que andar
Como perro con tramojo.
931
Dende equellas eleciones
Se siguió el batiburrillo;
Aquél se volvió un ovillo
Del que no había ni noticia,
!Es señora la justicia..
Y anda en ancas del mas pillo!
XXV
932
Después de muy pocos dias,
Tal vez por no dar espera
Y que alguno no se juera,
Hicieron citar la gente,
Pa riunir un contingente
Y mandar a la frontera.
933
Se puso arisco el gauchaje:
La gente está acobardada;
Salió la partida armada
Y trujo como perdices
Unos cuantos infelices
Que entraron en la voltiada.
934
Decía el ñato con soberbia:
!Esta es una gente indina;
Yo los rodié a la sordina:
No pudieron escapar;
Y llevaba orden de arriar
Todito lo que camina.”
935
Cuando vino el Comendante
Dijeron: “!Dios nos asista!”
Llegó les clavó la vista
(Yo estaba haciendome el zonzo);
Le echó a cada uno un responso
Y ya lo plantó en la lista.
936
“!Cuadráte!”, le dijo a un negro.
“Te estás haciendo el chiquito,
Cuando sos el más maldito
Que se encuentra en todo el pago.
Un servicio es el que te hago,
Y por eso te remito.”
A OTRO
937
“Vos no cuidás tu familia
Ni le das los menesteres;
Visitás otras mujeres,
Y es preciso, calavera,
Que aprendás en la frontera
A cumplir con tus deberes.”
A OTRO
938
“Vos también sos trabajoso;
Cuando es preciso votar
Hay que mandarte llamar
Y siempre andás medio alzao;
Sos un desubordinao,
Y yo te voy a filiar.”
A OTRO
939
“Cuanto tiempo hace que vos
Andás en este partido?
Cuantas veces has venido
A la citación del Juez?
No te he visto ni una vez:
Has de ser algún perdido.”
A OTRO
940
“Este es otro barullero
Que pasa en la pulpería
Predicando noche y día
Y anarquizando a la gente:
Irás en el contingente
Por tamaña picardía.”
A OTRO
941
“Dende la anterior remesa
Vos andás medio perdido;
La autoridá no ha podido
Jamás hacerte votar:
Cuando te mandan llamar
Te pasás a otro partido.”
A OTRO
942
“Vos siempre andas de florcita:
No tenés renta ni oficio;
No has hecho ningún servicio;
No has votado ni una vez.
!Marchá!… para que dejés
De andar haciendo perjuicio.”
A OTRO
943
“Dame vos tu papeleta:
Yo te la voy a tener.
Esta queda en mi poder;
Despúes la recogerás,
Y ansí, si te resertás,
Todos te puedan prender.”
A OTRO
944
“Vos, porque sos ecetuao,
Ya te querés sulevar;
No vinistes a votar
Cuando hubieron eleciones;
No te valdrán ececiones:
!Yo te voy a enderezar! ”
945
Y a éste por este motivo
Y a otro por otra razón,
Toditos, en conclusión,
Sin que escapara ninguno,
Jueron pasando uno a uno
A juntarse en un rincón.
946
Y allí las pobres hermanas,
Las madres y las esposas
Redamaban cariñosas
Sus lágrimas de dolor;
Pero gemidos de amor
No remedian estas cosas.
947
Nada importa que una madre
Se desespere o se queje,
Que un hombre a su mujer deje
En el mayor desamparo;
Hay que callarse, o es claro
Que lo quiebran por el eje.
948
Dentran despúes a empeñarse
Con este o aquel vecino;
Y, como en el masculino,
El que menos corre, vuela,
Deben andar con cautela
Las pobres, me lo imagino.
949
Muchas al Juez acudieron,
Por salvar de la jugada;
El les hizo una cuerpiada,
Y, por mostrar su inocencia,
Les dijo: “Tengan pacencia
Pues yo no puedo hacer nada.”
950
Ante aquella autoridá
Permanecían suplicantes,
Y, después de hablar bastante,
“Yo me lavo”; dijo el Juez,
“Como Pilatos los pies:
Esto lo hace el Comendante.”
951
De ver tanto desamparo
El corazón se partía;
Había madre que salía
Con dos; tres hijos o más,
Por delante y por detrás,
Y las maletas vacías.
952
“Donde irán ?”, pensaba yo,
“A perecer de miseria?
Las pobres, si de esta feria
Hablan mal, tienen razón;
Pues hay bastante materia
Para tan justa aflición.”
XXVI
953
Cuando me llegó mi turno
Dije entre mí: “Ya me toca”,
Y aunque mi falta era poca
No sé por que me asustaba;
Les asiguro que estaba
Con el Jesús en Ia boca.
954
Me dijo que yo era un vago,
Un jugador, un perdido;
Que dende que fí al partido
Andaba de picaflor;
Que había de ser un bandido
Como mi antesucesor.
955
Puede que uno tenga un vicio
Y que de él no se reforme,
Mas naides esta conforme
Con recebir ese trato:
Yo conocí que era el ñato
Quien le había dao los informes.
956
Me dentro curiosidá,
Al ver que de esa manera
Tan siguro me dijera
Que jué mi padre un bandido;
Luego, lo habrá conocido,
Y yo inoraba quien era.
957
Me empeñé en aviriguarlo;
Promesas hice a Jesús;
Tuve por fin una luz
Y supe con alegría
Que era el autor de mis días
El guapo Sargento Cruz.
958
Yo conocía bien su
Y la tenía muy presente:
Sabía que Cruz, bravamente,
Yendo con una partida,
Había jugado la vida
Por defender a un valiente.
959
Y hoy ruego a mi Dios piadoso
Que lo mantenga en su gloria;
Se ha de conservar su
En el corazón del hijo;
El al morir me bendijo
Yo bendigo su memoria.
960
Yo juré tener enmienda
Y lo conseguí de veras;
Puedo decir ande quiera
Que, si faltas he tenido,
De todas me he corregido
Dende que supe quién era.
961
El que sabe ser güen hijo
A los suyos se parece;
Y aquel que a su lado crece
Y a su padre no hace honor,
Como castigo merece
De la desdicha el rigor.
962
Con un empeño costante
Mis faltas supe enmendar;
Todo conseguí olvidar,
Pero, por desgracia mía,
El nombre de Picardía
No me lo pude quitar.
963
Aquel que tiene güen nombre
Muchos dijustos se ahorra,
Y entre tanta mazamorra
No olviden esta alvertencia:
Aprendí por esperencia
Que el mal nombre no se borra.
XXVII
964
He servido en la frontera
En un cuerpo de milicias;
No por razón de justicia
Como sirve cualesquiera.
965
La bolilla me tocó
De ir a pasar malos ratos
Por la facultá del ñato,
Que tanto me persiguió.
966
Y sufrí en aquel infierno
Esa dura penitencia,
Por una malaquerencia
De un oficial subalterno.
967
No repetiré las quejas
De lo que se sufre allá:
Son cosas muy dichas ya
Y hasta olvidadas, de viejas.
968
Siempre el mesmo trabajar,
Siempre el mesmo sacrificio,
Es siempre el mesmo servicio,
Y el mesmo nunca pagar.
969
Siempre cubiertos de harapos,
Siempre desnudos y pobres,
Nunca le pagan un cobre
Ni le dan jamás un trapo.
970
Sin sueldo y sin uniforme
Lo pasa uno aunque sucumba:

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