Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18


Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...
| 39 views

tregada a los actores.)
BASILIO.-Estas son las cartas y documentos justificativos. Estas, las cuartillas del folleto preparadas para la imprenta. Pero entre tanto… (Retirando los papeles y extendiendo la mano.)
PLÁCIDO.-(Con repugnancia. Le da el sobre con el talón.) ¡Tome usted!
BASILIO.-(Recogiendo el sobre y mirando lo que hay dentro.) ¡Qué fáciles son estos conciertos entre caballeros y personas leales!
PLÁCIDO.-¡Basta! (BASILIO le da los documentos, que PLÁCIDO recoge y guarda en el pecho. Al darle las cuartillas, dice BASILIO.)
BASILIO.-Más prisa que usted, señor vizconde, en recogerlas, tengo yo en desprenderme de estos papeles infames. (Al darle las cuartillas, fingiendo desprecio y volviendo la cabeza, deja caer dos o tres. PLÁCIDO, instintivamente, se baja para recogerlas, poniendo una rodilla en tierra. De suerte que hay un momento muy rápido en que PLÁCIDO está a los pies de BASILIO; y éste, erguido, burlón, insolente, le contempla «desde su altura».)

Escena XVIII

PLÁCIDO, BASILIO, BLANCA; después, JOSEFINA, el MARQUÉS y JAVIER.

BLANCA.-(Entra de pronto, en el momento preciso en que PLÁCIDO está a los pies de BASILIO, y se detiene de golpe.) ¡Ah! ¡Siempre arrastrándose! (Con dolor, repugnancia y desprecio. Al oír la voz de BLANCA se levanta y hay una pequeña pausa. Después se acerca a ella y habla en voz baja.)
PLÁCIDO.-¿Por qué vuelves?
BLANCA.-Iba a buscar a Josefina, la vi de lejos y sin poder contenerme retrocedí.
PLÁCIDO.-(Con ironía triste.) ¿Y diste conmigo? No ganas en el cambio.
BLANCA.-Vienen todos…, echa a ese hombre.
PLÁCIDO.-(Acercándose a BASILIO, en voz baja.) Salga usted.
BASILIO.-¡Señor vizconde!
PLÁCIDO.-Pero que no te encuentre en mi camino porque te estrangularé pensando que me estrangulo a mí mismo. Vete, que se me van las manos, no sé si a tu cuello o al mío. ¡Vete! (Al salir BASILIO entra JOSEFINA muy aprisa; detrás de ella, el MARQUÉS con JAVIER.)
JOSEFINA.-(Corriendo hacia BLANCA y abrazándola con mucho cariño aparente.) ¡Blanca!… ¡Querida Blanca!… ¡Cuánto me alegro de verte!
BLANCA.-(Procurando dominar su repugnancia.) ¡Querida Josefina!…
JOSEFINA.-Me dijeron que estabas… y en seguida vine a buscarte. ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¡Qué olvidadiza! ¡Qué ingrata!
BLANCA.-Vámonos, Javier. Josefina tendrá que atender a sus amigos.
JOSEFINA.-Se marcharon ya todos.
BLANCA.-Razón de más; hay que respetar la intimidad de la familia. Adiós, señor marqués. Adiós, Josefina… Adiós, Plácido. (Todos se van despidiendo y se dirigen al fondo. PLÁCIDO queda en primer término en pie y sombrío. BLANCA vuelve a buscarle.) Aquel retrato de tu madre, que creías perdido, Javier lo pudo adquirir de uno de allá. Te lo mandaré.
PLÁCIDO.-No…, que se quede en tu casa… ¡Allí tendrá un altar!… ¡Aquí, entre Josefina y el marqués y yo!… ¡Calla!…, ¡calla!…, ¡qué profanación!
BLANCA.-Como quieras; te lo guardaré.
PLÁCIDO.-¿Me das la mano?
BLANCA.-(Dudando un momento.) Sí… Adiós…
PLÁCIDO.-¡Adiós!… No dices, ¡qué pena!
BLANCA.-Sí…, ¡qué pena!…, ¡muy grande!

Escena XIX

PLÁCIDO, JOSEFINA y el MARQUÉS. Al retirarse los demás personajes, PLÁCIDO cierra la
puerta del fondo.

PLÁCIDO.-Ahora los tres aquí. Todos juntos; somos la familia íntima, estrechamente unida por lazos de aprecio, de cariño, de confianza, de lealtad; la familia que yo he sabido formar. (Coge al MARQUÉS y a JOSEFINA por los brazos y los aproxima a sí.)
MARQUÉS.-¿Qué quieres decir con eso?
JOSEFINA.-(Recelosa.) No te comprendo.
PLÁCIDO.-¿No comprenden ustedes? ¡Es una explosión de felicidad! ¡Es un mentís que, desde el fondo de este hogar doméstico, damos a ese folleto infame! Porque para saber lo que dice no tiene usted que preguntárselo a nadie. (Al MARQUÉS.) Yo Se lo diré. Dice que usted es un vanidoso y un imbécil.
MARQUÉS.-¡Yo!
PLÁCIDO.-Usted. ¡Dice que tú eres una coquetuela sin pudor y una mujer liviana!
JOSEFINA.-¡Yo!…
PLÁCIDO.-Tú. Dice que yo soy el más abyecto y el más miserable de los tres.
MARQUÉS.-¿Tú?
JOSEFINA.-¿Tú?
PLÁCIDO.-Yo. Y agrega: tres personas y ninguna conciencia. Y ahora, díganme si vale la pena que pensemos en ese folleto. ¡Una familia tan digna, tan feliz, tan unida estrechamente!, ¡tanto, que entre nosotros no cabe ya nadie! ¡Blanca me ofreció el retrato de mi madre y le dije: «¡No!» ¡Entre un «imbécil», una «liviana», y un «miserable» no puede estar! (Con movimiento de desprecio, los separa de sí. Telón.)

FIN DE «A FUERZA DE ARRASTRARSE» Y DEL «TEATRO ESCOGIDO DE JOSÉ
ECHEGARAY»

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18


  • Рубен Дарио. Уитцилопоцтли. Мексеканская легенда. Rubén Darío. Huitzilopoxtli. Leyenda mexicana
  • Елена Гарро. Во всем виноваты тлашкальтеки. Elena Garro. La culpa es de los tlaxcaltecas
  • Вильям Фолкнер. Интервью с Вильямом Фолкнером. ENTREVISTA A WILLIAM FAULKNER
  • Микель Барсело. Рекомендации по написанию научной фантастики. MIQUEL BARCELÓ. CONSEJOS PARA ESCRIBIR CIENCIA FICCIÓN
  • Хосе Эчегарай. Sic vos non vobis или Последнее подаяние. José Echegaray. Sic vos non vobis o La última limosna

  • Leave a Comment

    You must be logged in to post a comment.


    Copyright by Blok.NOT 2005 - 2008

    XML-Sitemap