Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18


Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...
| 41 views

-Sí, le llamaba a usted.
MARQUÉS.-¿Para hablarme de la combinación ministerial? ¿Es cosa hecha?
PLÁCIDO.-Creo que sí.
MARQUÉS.-¡Gracias a Dios! ¡Creí que no ibas a llegar nunca! Y es que no tienes práctica; que te falta tacto.
PLÁCIDO.-Por eso consulto siempre con usted.
MARQUÉS.-Pero no sigues mis consejos. Eres terco…, y a veces «torpe». Cuando se entra en una familia como la mía, hay que demostrar «¡cualidades superiores!».
PLÁCIDO.-(Irritado.) No decía usted eso cuando le salvé la vida.
MARQUÉS.-Yo hubiera hecho tanto como tú; «¡más!». Porque yo no me separo del terreno sin ver sangre. O «mía» o «ajena».
PLÁCIDO.-¡No todos podemos ser héroes como usted! Pero estamos perdiendo el tiempo. Vamos al asunto. Necesito que me dé usted, en el acto, ahora mismo, treinta mil duros.
MARQUÉS.-(Retrocediendo espantado.) ¿Qué?… ¿Que necesitas…? ¿Te has vuelto loco?… ¿Y para qué quieres ese dinero?… ¡Pero, desdichado, si me pides un capital!
PLÁCIDO.-(Brutalmente.) Cuando se lo pido a usted es que lo necesito y que no lo tengo por el momento. Entiéndalo usted: es un préstamo. Se lo devolveré dentro de un par de meses.
MARQUÉS.-Pero ¿no los tienes? ¿No tienes treinta mil duros? ¿Pues qué haces de las rentas de mi hija?
PLÁCIDO.-Ella las gasta en lujo. Ya lo sabe usted.
MARQUÉS.-¡Ella necesita sostener el lustre de mi casa! ¡Poco a poco! ¡Nada de recriminaciones, señor mío!
PLÁCIDO.-En otra ocasión hablaremos de todo eso… y de «otras cosas» Pero no puedo perder el tiempo y necesito lo que he dicho.
MARQUÉS.-Yo no pienso dártelo.
PLÁCIDO.-(Amenazador.) ¿No?
MARQUÉS.-¿Amenazas?
PLÁCIDO.-¡Ese es el nombre!
MARQUÉS.-¡A mí! ¿A tu padre político? ¿Al marqués de Retamosa del Valle?
PLÁCIDO.-¡A usted! ¡A mi padre político! ¡Y al marqués! ¡Y Retamosa! ¡Y al Valle! ¡Y al mismo diablo que nos lleve a todos! (Furioso.)
MARQUÉS.-(Asustado.) ¡Plácido!
PLÁCIDO.-Oiga usted y atienda una vez en su vida. Estoy en la combinación ministerial, cosa que le agrada a usted más que a mí. Y a Josefina, más que a nadie. Pero se está preparando un folleto infame. Si se publica, me hunden. Y al marqués de Retamosa conmigo. Y a Josefina con los dos. Por esa cantidad no se publica y me entregan todas las pruebas y documentos que pueden perjudicarnos. Ahora resuelva usted.
MARQUÉS.-¡Me aturdes! ¡Me confundes! ¡A mí me va a dar algo!
PLÁCIDO.-Pues antes que le dé a usted, que a Dios gracias no le dará, déme usted los treinta mil.
MARQUÉS.-¿Y qué cuenta ese folleto?
PLÁCIDO.-Es largo de contar. Ya lo sabrá usted luego.
MARQUÉS.-Pero de mí, ¿qué pueden decir?
PLÁCIDO.-¿Qué podía decir aquel que estuvo a punto de costarme la vida? Pues mucho más dice.
MARQUÉS.-¿Y de Josefina?
PLÁCIDO.-(Con ira reconcentrada.) De Josefina… no hablemos hoy. Mañana hablaremos.
MARQUÉS.-¿De modo que tú crees…?
PLÁCIDO.-No creo; sé que, si ahora mismo ¡no me presta usted esa cantidad, mañana todos nosotros seremos el ludibrio de Madrid.
MARQUÉS.-(Vacilando, pero casi vencido.) Entonces…, ¿qué remedio?
PLÁCIDO.-El que digo, y pronto.
MARQUÉS.-Me parece que dijiste que era un préstamo.
PLÁCIDO.-Nada más.
MARQUÉS.-Está bien. Allá voy. (Volviéndose.) Pero caro nos cuestas, querido Plácido.
PLÁCIDO.-(Yendo hacia él, colérico.) ¡Marqués!…
MARQUÉS.-¿Qué?
PLÁCIDO.-Nada, vaya usted. Debía estar acostumbrado, porque lo mismo me ha dicho Josefina. Vaya usted, vaya usted.
MARQUÉS.-(Saliendo.) ¡Treinta mil!… ¡Es una cifra aterradora!… ¡Preferiría batirme otra vez!… ¡Ah!…, no; es verdad; la primera se «batió» él. (Vase.)

Escena XIV

PLÁCIDO; un CRIADO; después, BLANCA y JAVIER.

PLÁCIDO.-Ha cedido; ya sabía yo que cedería; otro ser ante el cual no tendré que arrastrarme.
CRIADO.-(En voz baja.) Ahí está el señor… He dicho que pasen. (Se retira.)
BLANCA.-Plácido…
PLÁCIDO.-(Volviéndose rápidamente.) ¡Blanca!… (Pausa. Quedan en pie los tres sin pronunciar palabra.)
JAVIER.-Te empeñaste en que viniésemos; aseguraste que nuestra presencia podrá salvarte de un peligro… o atenuarlo.
BLANCA.-Y aquí estamos.
JAVIER.-Por algunos momentos seremos figuras decorativas en tu casa.
PLÁCIDO.-¿Piensas tú lo mismo, Blanca?
BLANCA.-¿Qué quieres que piense? Y ahora dinos lo que hemos de hacer. ¿Pasearnos por tus salones? ¿Saludar al marqués? ¿Felicitar a Josefina? Lo que tú nos digas; dispón de nosotros.
JAVIER.-Y a todos aquellos con quienes hable, les diré: «Que somos muy amigos, que nunca hemos dejado de serlo, que te estimo y te admiro por tus altas cualidades.» ¿No es esto?
PLÁCIDO.-Sí. Los humildes venís a casa del poderoso a traer una «limosna» de dignidad y de honradez. Dios os lo pague.
JAVIER.-No tenemos otra cosa que dar.

Escena XV

PLÁCIDO, BLANCA, JAVIER y el MARQUÉS, con un sobre en el que se supone que trae el cheque.

MARQUÉS.-Toma… Aquí está… ¡Ah!… (Deteniéndose al ver a BLANCA y a JAVIER.)
PLÁCIDO.-Déme usted. (Coge el sobre y lo guarda.) ¿No los conoce, usted? Son Blanca y Javier, a quienes he invitado.
MARQUÉS.-Sí… Sí…, ya me acuerdo; Blanca… Javier… ¡Cuánto tiempo! ¡Cuánto gusto! Ya sé, ya sé los triunfos de usted. Venga usted, venga usted a ver a Josefina; ¡qué sorpresa tan agradable para ella! (Coge a JAVIER y se lo lleva del brazo. A PLÁCIDO.) Tú llevas a Blanca.
JAVIER.-¡Qué honra para mí!
MARQUÉS.-Yo también voy ganando… ¡La compañía de un sabio de cierto prestigio!… ¡Yo siempre protegí la «ciencia»!… Usted conoce mi biblioteca…, no digo más. ¿Lo creerá usted? ¡Sólo en encuadernaciones gasto tres mil duros al año! (Salen los dos.)

Escena XVI

BLANCA y PLÁCIDO.

BLANCA.-¿Vamos?
PLÁCIDO.-¿Para qué tan pronto?
BLANCA.-¿Para qué más tarde?
PLÁCIDO.-Para decirte no sé qué.
BLANCA.-(Nerviosa.) Entonces
PLÁCIDO.-Estuve una vez hace tiempo en tu casa.
BLANCA.-Lo sé.
PLÁCIDO.-No estabas.
BLANCA.-Sí estaba.
PLÁCIDO.-Pues no quisiste salir.
BLANCA.-Es verdad; ¿para qué?
PLÁCIDO.-Es verdad; para nada.
BLANCA.-¿Vamos allá?
PLÁCIDO.-Todavía no. El único instante de felicidad pura que tengo hace seis años, no me lo regatees.
BLANCA.-¿No eres feliz?
PLÁCIDO.-No; te prometí decirte la verdad. Pues bien: no soy feliz.
BLANCA.-Sin embargo, has subido mucho.
PLÁCIDO.-He subido y subiré más. Pero no basta. ¡Mortal hastío! ¡Repugnancia infinita! Eso siento.
BLANCA.-¡Qué pena!
PLÁCIDO.-¡Blanca!
BLANCA.-¿Qué?
PLÁCIDO.-Has dicho «¡qué pena!».
BLANCA.-¡«Qué pena» que no seas feliz, Plácido!
PLÁCIDO.-¿De modo que no me desprecias?
BLANCA.-Si fueras feliz, te despreciaría; siendo desdichado, no.
PLÁCIDO.-Y tú, ¿eres feliz?
BLANCA.-En lo posible lo soy. Mi hermano se ha ganado un buen nombre, una posición digna y el respeto de todos. ¿Qué más puedo pedir?
PLÁCIDO.-¿Pero tú?
BLANCA.-No me quejo de mi suerte.
PLÁCIDO.-¡Yo, sí!
BLANCA.-Porque eres insaciable.
PLÁCIDO.-¿Cómo ha de saciarse quien nunca bebió agua pura?
BLANCA.-Llévame a saludar a Josefina. (Suenan dos golpes en la puerta pequeña por donde salió BASILIO.)
PLÁCIDO.-¿Oyes?
BLANCA.-Han llamado.
PLÁCIDO.-¿Adivinas quién?
BLANCA.-(Nerviosa, queriendo irse.) ¡Cómo he de adivinarlo!
PLÁCIDO.-¡Un miserable! Ha escrito un folleto que me deshonra.
BLANCA.-Me lo ha dicho Javier. (Sigue caminando.) Vamos, por favor.
PLÁCIDO.-(Siguiéndola.) Y yo voy a comprarle el folleto para que no lo publique.
BLANCA.-¡Calla…, calla, por Dios!
PLÁCIDO.-Y viene por el precio. ¡Compadéceme, compadéceme!
BLANCA.-Quiero irme…
PLÁCIDO.-Te acompañaré.
BLANCA.-(Rechazándole.) ¡No te necesito! (Sale.)

Escena XVII

PLÁCIDO y BASILIO.

PLÁCIDO.-¡Hace bien! ¡No me necesita, le repugno!… ¡Acabemos! (Se dirige a la puertecilla y la abre.) Entre usted. (Todo lo que sigue, en voz baja; conversación entre cómplices.)
BASILIO.-(Inclinándose.) ¡Señor vizconde!
PLÁCIDO.-¿Trae usted eso?
BASILIO.-Aquí está. (Enseña un manojo abultado de cuartillas y varios papeles atados con una cinta.) ¿Y usted tiene lo prometido? (Retirando como por descuido los papeles.)
PLÁCIDO.-Aquí está. (Pausa. Se miran los dos. Esta escena difícil queda en

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18


  • Рубен Дарио. Уитцилопоцтли. Мексеканская легенда. Rubén Darío. Huitzilopoxtli. Leyenda mexicana
  • Елена Гарро. Во всем виноваты тлашкальтеки. Elena Garro. La culpa es de los tlaxcaltecas
  • Вильям Фолкнер. Интервью с Вильямом Фолкнером. ENTREVISTA A WILLIAM FAULKNER
  • Микель Барсело. Рекомендации по написанию научной фантастики. MIQUEL BARCELÓ. CONSEJOS PARA ESCRIBIR CIENCIA FICCIÓN
  • Хосе Эчегарай. Sic vos non vobis или Последнее подаяние. José Echegaray. Sic vos non vobis o La última limosna

  • Leave a Comment

    You must be logged in to post a comment.


    Copyright by Blok.NOT 2005 - 2008

    XML-Sitemap