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Аурелио Диас Меса. В Араукании. Aurelio Díaz Meza. EN LA ARAUCANÍA


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odo lo que se diga respecto
de la situación de los indios en Panguipulli: ese nombre es el del Padre Sigifredo.
Pues bien; si el afirmar un hecho en nombre es suficiente prueba de certidumbre,
lo será más aún el que lo diga con su firma.
La que va a continuación, es el salvo conducto que doy a las páginas de este
folleto, por si alguien dude de la sinceridad de mis expresiones. No pretendo –lo
repito– haber sido estrictamente exacto en mi relación. Puede haber algunos
errores de fecha o pluma, pero en lo que se refiere al fondo mismo de los hechos
creo haber dicho la verdad; creo haber relatado sinceramente lo que vi y oí en mi
viaje a la región de Panguipulli.
La del Rdo. Padre Sigifredo retrata la personalidad moral de Joaquín Mera y
fue enviada al autor de este folleto a raíz de un que publicó «El Diario
Ilustrado» a principios de este año, titulado «Quién es Joaquín Mera».
He aquí ese documento:
«Padre Las Casas, Febrero 17 de 1907.-Señor Aurelio Díaz Meza, corresponsal
de “El Diario Ilustrado” en Valdivia. –Muy respetado amigo:
Con mucha satisfacción me he impuesto de su «¿Quién es Joaquín
Mera?».
Lo que usted dice es la pura verdad; pero usted pinta a ese hombre con colores
muy débiles; es un individuo mucho más feroz y tan malo que se debe considerar
como uno de aquellos hombres peligrosos que debían ser arrojados de la
sociedad humana.
Me permito rectificar en algo lo que usted ha escrito sobre él.
Joaquín Mera tiene escrituras de sus terrenos y ha comprado siempre acciones y
derechos de chilenos que vivían ya entre los indios y a costillas de ellos pero no
podían avanzar con nuevas «compras»! Cuando Joaquín Mera, ahora a 16 años,
compró a su hermano en Manquedehue, principió luego a deslindarse con los
indios, quitando a todos sus vecinos por la fuerza bruta, lo que quería incorporar a
su dominio. Así procedió con los indios Huitag, Trailafquén. Pinco, Coz-Coz,
Pelehue, Quilche. En todas partes puede usted divisar techos de rucas quemadas
por Joaquín Mera, formando hoy día el fundo inmenso que hoy día posee.
También se empeñó con indios de mala fe le vendiesen sus posesiones. Estos
accedieron a la petición de Mera, señalaron los límites de dicho terreno según los
deseos del comprador y fueron enseguida a dejando a sus hermanos
pelear con Mera, que siempre salió con la suya.
Muy interesado anduvo en un tiempo Joaquín Mera por los terrenos del indígena
José María Frecanao. Lo que refiero me lo contó el mismo indio, quien está
dispuesto a referirlo ante las autoridades.
Joaquín Mera instigó a José María Frecanao, indígena de Fovilafque, a robar
animales al cacique Ignacio Nahuel, de Jumalla, lugar situado cerca de Villa Rica.
Frecanao hizo todos los preparativos necesarios y Joaquín Mera lo acompañó con
los mejores consejos.
Habiendo realizado Frecanao el robo y estado en marcha con los animales, el
traicionero Joaquín Mera avisó al cacique Ignacio Nahuel, y éste alcanzó al ladrón,
quitándole todos los animales.
-50-
Un caso concreto.
El indígena Maricao vendió el año pasado su posesión en Coz-Coz a Joaquín
Mera. Maricao no tenía escritura. Según sabemos, no se extendió tampoco
escritura a favor de Mera, pero el hecho es que Joaquín Mera se considera hoy
dueño del terreno de Maricao, y entre límites Maricao jamás habrá soñado y que
alcanzan el lago de Panguipulli. Como inquilino puso Joaquín Mera a su sobrino
Antonio Mera, quien arrendó al indio vecino Lancapi a nombre de Joaquín Mera.
De modo que los indios de Coz-Coz quedan con tan poco terreno que no saben
con qué mantenerse a sí mismos ni a sus pocos animales.
En Pinco quiso Joaquín Mera comprar el año pasado a Francisco Martínez
diciéndole: «si usted me vende, yo no tengo obstáculo , pues con una escoba
grande voy a barrer con todos los indios.»
Cuando destruyó Joaquín Mera la última habitación en Futanime, fundo asaltado a
los indios, hubo una batalla grande, primero de palabras y enseguida de palos.
Dijo Mera a los indios: «a fuerza de plata alcanzo todo en Valdivia. Todo Coz-Coz
será mío; el fiscal nada conseguirá para vosotros.»
En una ocasión nos empeñamos mucho en que se solucionara un pleito, cuando
había en Valdivia un juez interino. Mera se veía en apuros. Pero el tiempo no nos
alcanzó y Joaquín Mera canto triunfos, porque había regresados Frías «su juez»,
con quien él conseguía todo.
Cuando habíamos perdido el proceso sobre el terreno de Futanome y el Promotor
Fiscal apeló, Mera dijo: «He pagado un par de cientos de pesos al juez, para que
borre la apelación.»
Infinitas veces ha dicho Joaquín Mera a los indios que sus reclamos eran inútiles,
porque él tenía comprado al Juez Frías.
Respecto al asesinato, le digo:
La víctima era la indígena Nieves Ayñamco. Esta india era natural de Fengil
(Pitrufquén); llegó con su marido a Pinco, fundo que entonces estaba desocupado,
porque los indios de aquella región se habían acabado con una enfermedad
contagiosa.
Esto hará unos 50 años.
La Nieves Ayñamco tuvo 4 hijos: Juan, Manuela, Pilar y Antonia, que todos
tomaron por apellido el nombre Vera; es costumbre entre los indios mudar el
apellido.
Juan Vera, vendió a Mera, aunque no tenía títulos. Escritura se hizo ¿Cómo? Dios
lo sabrá.
Con esta compra quiso Joaquín Mera, desalojar a la Nieves Ayñamco. Esta
resistía tenazmente, no quedando a Mera otro recurso que mandar asesinarla.
Se efectuó el asesinato en presencia de un hijo de Joaquín Mera en la misma
casa de la india. El mozo de Joaquín Mera, Joaquín Callanso (?) Le partió con
machete el cráneo!
Joaquín Mera estuvo seis meses preso en Valdivia, y cuando salió libre principió a
cercar la posesión de la Nieves, quemó la ruca, y mandó robar los animales a la
Manuela, en compensación de los atrasos sufridos por la prisión.
¡Qué se oiga a la Manuela! si en realidad la justicia tiene interés en escuchar la
verdad.
-51-
Hoy día pide partición del Fundo Pinco! ¿No es esto una sangrienta ironía? El que
pide partición es Francisco García, que casi no tiene derecho alguno; pero es el
palo blanco de Joaquín Mera.
Estando en Viaje al norte tuve la posibilidad de escuchar en el tren una
conversación de varios caballeros que se ocupaban del «¿Quién es
Joaquín Mera?.»
Uno de ellos decía que conocía a Joaquín Mera desde largos años, cuando era
todavía un pobre roto en San José, de donde tuvo que arrancar por mal vividor.
Era Mera en este tiempo un famoso ladrón de animales.
Contó enseguida una larga , que no pude entender bien. Se trató de unos
caballos y yeguas de un vecino de Mera, llamado, si entendí bien, Fernández, que
Mera echó al río, donde todos se ahogaron.
De San José, dijo, el caballero (Eduardo Esckuch), se fue Joaquín a Aillipén donde
su hermano Zenón. Pero este vecino fue tan molestado por Joaquín, que no dejó
medio para hacer salir de su lado.
Fue en seguida a Panguipulli, donde podía aprovechar a sus anchas las bellas
prendas de su funesto y perverso carácter.
Llegó a Panguipulli con un par de caballitos y unas cuatro vacas flacas, y hoy día
es Joaquín Mera, gracias a sus famosas depredaciones contra los indios, que
efectuó as la vista y con autorización de empleados públicos, hombre rico con
terrenos buenos y abundantes animales.
Los indios han quedado en la miseria, y Mera el «tuerto» es hoy día rey de ellos.
Esto para hoy. Más tarde le contaré más.
Doy a usted mis más expresivas gracias por su interés y valiente intervención a
favor nuestro.
Saluda a usted del todo suyo.
Sigifredo.
-52-
EL MEMORIAL DEL CACIQUE JEFE
Como complemento de este extenso , publicamos a continuación el
interesante memorial elevado al Gobierno por Juan Catriel Rain a los pocos días
de haber sido elegido jefe de los Araucanos en el Parlamento de Coz-Coz.
Catriel había estado en Santiago un mes antes del Parlamento y en una entrevista
que tuvo con el Ministerio de Colonización, éste funcionario le pidió que presentara
sus reclamaciones por escrito.
Señor Ministro de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización – Santiago.
Muy distinguido señor:
En la audiencia que su Señoría tuvo la bondad de concederme el día 18 de
noviembre del año en curso, su Señoría me había manifestado, que por medio de
un memorial pusiera en conocimiento de S. S. todos los abusos que se estaban
perpetrando contra nosotros los indígenas que vivimos en el Departamento de
Valdivia en las regiones del Lago Panguipulli y sus alrededores.
Cumpliendo con el deseo de S. S., doy a continuación cuenta a S. S. sobre los
asuntos que actualmente más nos afligen y que S. S. con su intervención puede
subsanar.
I. Reducción de Quilche, Subdelegación San José de la Mariquina, 5.o

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