Алонсо де Гонгора Мармолехо. История Чили со времен открытия и до 1575 года. Alonso de Góngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año 1575


24 046 views

En el tiempo que Pedro de Villagra estaba en la Concepción cercado de indios de guerra, el capitán Gabriel de Villagra residía en su casa en la Ciudad Imperial; y como los indios de aquella provincia supieron que los comarcanos de la Concepción habían tomado las armas e ido sobre aquella ciudad, trataron hacer ellos lo mesmo e ir sobre la Imperial. Gabriel de Villagra, como le estaba encomendada aquella ciudad por el gobernador, y las demás a ella comarcanas, que eran otras tres ciudades, como tuvo esta nueva, hallándose con poca gente a causa de andar algunos vecinos y estantes sacando oro en los términos de Valdivia, tuvo nescesidad de ir allá y enviar alguna gente a la Ciudad Imperial para su defensa si caso se ofreciese. Llegado a las minas de la Madre de Dios, que ansí se llamaban, tratándolo con Pedro Guajardo, vecino de Valdivia, y con el padre Diego Jaymes, sacerdote que allí estaba, que sería bien que la ciudad de Valdivia, pues sus términos estaban de paz, consintiese llevar algunas personas a la Imperial por algún tiempo para seguridad de aquella plaza: éstos escribieron al consejo de Valdivia diciendo lo que les había dicho. Como de ordinario acaescer suele, vistas las cartas en su ayuntamiento, salen añidiendo más, diciendo que el capitán Villagra volvía aquella ciudad a llevar gente, y tomar a los mercaderes la ropa que tenían y repartilla entre soldados; y que decía había de llevar treinta hombres para sustentar aquel pueblo: que no era justo perder sus haciendas y casas por sustentar las ajenas, que todos de conformidad le defendiesen la entrada; y como no había más de tres meses que había hecho gente en compañía del capitán Lorenzo Bernal, y las llagas estaban frescas en general diciendo los había agraviado, estaba mal quisto. Los del cabildo, tomando la mano, trajeron a su voluntad a todos los demás, porque es cierto estando los ánimos desdeñados, pequeña ocasión basta para hacellos inclinar a venganza. Luego le escribieron, diciendo habían entendido venía aquella ciudad a hacer gente: que como capitán, ni como soldado, ni de otra manera alguna no viniese a ella, porque le defenderían la entrada. Rescebida esta carta estuvo indeterminable, quisiera venir y castigar una desvergüenza como aquella, mas hallábase sin gente para podello hacer. Por otra parte era informado que toda la ciudad estaba en arma, y que de noche dormían en la plaza todos juntos, y tenían en la iglesia cuerpo de guardia, y que no había ninguno que voluntariamente no tomase las armas, sino eran pocos, y éstos le escrebían no viniese por evitar escándalo, que lo habría, y si se revolvían habría muertes causadas por pequeña ocasión. El licenciado Peñas, que era teniente de gobernador en aquella ciudad, no sólo no lo quiso remediar, mas se supo después que de secreto les daba favor y decía cómo se habían de regir. Quitaron los barcos que en el río tenían y todas las canoas en que pasaban, y para más seguridad pusieron guarnición de soldados y vecinos de la ciudad; hacían estas cosas con tanta calor, que entendido por el capitán Villagra se volvió a la Imperial. Los vecinos de Valdivia, aunque supieron se había vuelto, no dejaron de velar la ciudad y tener espías en los caminos, porque no se les entrase sin sentillo: creían ser ido a la Imperial a rehacerse de gente y volver sobrellos; por cuyo respeto, recelándose, trataron informar al gobernador, que estaba en la Concepción, de lo sucedido, dando colores a su yerro, y para negociallo enviaron a Cristóbal Ramírez, natural de la Bañeza cerca de León, en un navío del rey que estaba en el puerto de aquella ciudad. Embarcando en él trigo, harina, con otros bastimentos, llegó en dos días a la Concepción, e informando a su voluntad, sin haber contraditor alguno, proveyó el gobernador que el capitán Gabriel de Villagra no tuviese entrada en la ciudad de Valdivia en caso ni cosa que se ofreciese de justicia, ni de otra manera, sino el licenciado de las Peñas, como su teniente, y que apartaba la ciudad de Valdivia de su mando, y alzaba el rescebimiento del concejo que en él habían hecho. Con este proveimiento volvió el embajador, de que no rescibieron poca alegría los vecinos de aquella ciudad en haber salido con su intinción, aunque después lo pagaron todo junto.
Pasado esto, y los indios levantado el cerco que sobre la Concepción tenían, Pedro de Villagra determinó irse a la ciudad de Santiago y tener allí el invierno, y al verano, recogida la gente que del capitán Vaca había quedado y la del capitán Zurita, con la demás que podría juntar, volver a la Concepción haciendo la guerra en sus términos el verano siguiente; y encomendando la ciudad al capitán Reinoso, antiguo en las Indias, y prudente en cosas de guerra, por el cuál respeto de entendella tan bien se llevaba mal con el gobernador, porque Reinoso trataba y murmuraba de algunas cosas que había, que se podían hacer mejores, pues tomando a su cargo la defensa de aquella ciudad, el gobernador se embarcó en un navío con cuarenta soldados. En dos días llegó a la ciudad de Santiago, navegación de sesenta leguas: en el puerto le proveyeron caballos en que fuese a la ciudad. En ella fué bien rescebido, que era bien quisto, aunque sin cerimonias de rescibimiento.

Capítulo XLIX

De lo que hizo Pedro de Villagra aquel invierno en Santiago, y de cómo al verano salió a hacer la guerra, y de lo que le sucedió

Estando Pedro de Villagra en la ciudad de Santiago, y empezando año de sesenta y seis, como en ciudad abundante de todas cosas, por ser, como lo es, la más fértil y mejor de las del reino (que ha sido para soldados y gobernadores en el reino de Chile otra Capua, como lo era antiguamente la de Italia, para los capitanes que en ella hacían la guerra, en vicios iguales, con muchos amigos que Pedro de Villagra tenía, y algunos privados, más de lo que le convenía, dándose a buena conversación, comenzó a ponerse mal con algunos vecinos, que en lo secreto no estaban bien con él, y fué la mayor parte del odio que le tomaron, ponerse el gobernador mal con un caballero vizcaíno, llamado Martín Ruiz de Gamboa, hermano de Lope Ruiz de Gamboa, que murió en el cerco de Arauco peleando, como se dijo. A este caballero, por causas bien pequeñas, lo mandó prender y tenerlo con guardas y prisiones, hasta que pasados cuatro meses por sentencia lo dió por libre, el cual estaba casado con una hija del capitán Rodrigo de Quiroga, que cómo era persona tan principal rescebió desgusto del mal término, y de allí adelante en sus cosas no estuvo bien.
Pedro de Villagra comenzó a tratar con los oficiales del rey de los soldados que allí estaban; pasaban mucha pobreza, y para salir a la guerra era menester gastar de la hacienda real cantidad de pesos de oro: estuvieron discordes al principio, aunque después de algunos días, tratándose siempre dello, vinieron en que gastase lo que le pareciese. Hecho acuerdo para el gasto, mandó se tomase ropa de la que tenían los mercaderes, y se librase en la caja del rey, para que allí se hiciese la paga. Juntó entre los soldados que salieron desbaratados, y con los que después vinieron con él, ciento y diez soldados, que para aderezallos gastó más número de veinte mill pesos de la hacienda del rey; y aún no dió socorro a todos, porque a los primeros el licenciado Herrera, que allí era su teniente, les había dado a seiscientos pesos y a sietecientos, con que se ponían galanes y holgaban en buen pueblo, y para ellos bien aparejado, conforme a usanza de soldados. Habiendo gastado Pedro de Villagra con lo que gastó el licenciado Herrera, natural de Sevilla, más número de treinta mill pesos de oro, se estuvo en Santiago, a lo que sus émulos decían, más tiempo mucho de lo que convenía; porque habiendo de partir por otubre para ir a los términos de la Concepción a hacer la guerra, salió de Santiago en fin de enero del año de sesenta y seis, después de hecho repartimiento de indios a los vecinos de Santiago, a cada uno conforme a lo que tenía, que para tal día estuviesen en lugar señalado con sus armas.

Алонсо де Гонгора Мармолехо. История Чили со времен открытия и до 1575 года. Alonso de Góngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año 1575
Tagged on:                                         

Залишити відповідь

1 visitors online now
1 guests, 0 members
All time: 12686 at 01-05-2016 01:39 am UTC
Max visitors today: 14 at 12:34 am UTC
This month: 52 at 11-07-2017 10:00 pm UTC
This year: 62 at 03-12-2017 08:20 pm UTC
Read previous post:
Фрай Рехинальдо де Лисаррага. Колониальное описание. Fray Reginaldo de Lizárraga. Descripción colonial (libro primero)

Фрай Рехинальдо де Лисаррага. Колониальное описание (Книга первая). Fray Reginaldo de Lizárraga Libro primero Descripción colonial Noticia preliminar Sumario: Quién...

Карта территорий коренных жителей Чили (Mapa de tierras indigenas de Chile)

Карта территорий коренных жителей Чили. Mapa de tierras indigenas de Chile. Карта содержит двенадцать территорий, на которых проживают такие народы...

Close